viernes, 18 de agosto de 2017
En paz...
Te perdono por tu equivocación.
Te perdono por condicionar mi vida con tus complejos.
Te perdono por manejar mis expectativas.
Te perdono porque no puedes dejar de ser como eres.
Te perdono por atemorizarme.
Te perdono por maltratarme.
Te perdono por dejarme de lado.
Te perdono por faltarme al respeto.
Te perdono por querer manipularme.
Te perdono por no entenderlo.
Te perdono por traicionarme.
Te perdono por ser un cobarde.
Te perdono por intentar atrapar mi intelecto.
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Perdóname por acusarte.
Perdóname por rechazarte.
Perdóname por no entenderte.
Perdóname por esperar algo más de ti.
Perdóname por menospreciarte.
Perdóname por no llorarte.
Perdóname por ignorarte.
Perdóname por hacer recaer en ti mis tormentos.
------------------------------------------------------------------------------------------
No hay "Te", no hay "Me", solo hay perdón y paz.
En un tiempo nefasto, donde fundamentalistas matan personas inocentes, hoy escribo sobre los nudos de mi karma, hoy escribo perdón, escribo PAZ.
PACIFICAR LA MENTE ES PACIFICAR EL MUNDO.
martes, 18 de abril de 2017
Dejar la práctica.
Hola amigos:
La mente suele jugar a sus manipulaciones para seguir teniendo el control de los pensamientos y a su vez de las acciones. Esto hace que muchos blogueros o usuarios de redes abandonemos proyectos para crear nuevos, volvamos a retomar otros y busquemos "encajar" de la mejor manera posible con otros pensamientos, otros individuos.
De este modo, ha pasado un tiempo extraño donde llevado por la propia espontaneidad, decido cerrar este blog y abrir otro, sin dar tiempo al tiempo, sin madurar los actos.
A veces es bueno ser espontáneo, pero no hay que confundir esto con los movimientos de la mente que te llevan a puertos extraños y te convencen de cosas que no tienen demasiado sentido. Ésto (y el fracaso del blog que creé con prisas) me ha llevado a una serie de acontecimientos que han desencadenado otros, y no he profundizado lo suficiente para verlo claro.
Si, me dejé llevar. Y me dejé tanto que cuando me he dado cuenta realmente, he abandonado mi práctica cotidiana ( a casi cotidiana) de zazen, y no del todo, pero también he dejado de prestar atención a la mente, o por lo menos en alguna de sus capas más profundas (o algunas que he tenido como profundas).
Claro está que la mente te convence de ciertas actitudes (debo dejar que el dolor de esta rodilla cure, voy a dejar que pase esta etapa chunga de salud, o de malestar por algo, descansar también le va a venir bien a la práctica...etc) y acabas viendo claro que tu camino sigue correctamente por el sendero del Buddha.
Creo que esta entrada es necesaria por varios motivos, el primero de todo es hacerme ver a mí mismo que no pasa nada por volver tras los propios pasos, no hay pecado ni castigo. Es bueno verme haciendo esto gestos para darme cuenta que hay ahí una mente que no para, que el individuo que escribe está realizando maniobras indecisas por miedo, inseguridad, desafección o insatisfacción y que es muy fácil auto-convencerse de que "mi espontaneidad es sabia" cuando lo que tienes es miedo o inseguridad.
Otro motivo del despertar de este blog, es que puede que muchos lectores hayan abandonado la práctica alguna vez, o la estén abandonando ahora mismo, y puede servir de ayuda. Quizás vuelva a tardar en escribir otra entrada, pero creo estar convencido de que es aquí donde debo escribir, y aquí donde debo dejar de hacerlo. Aquí es donde debo plasmar mis experiencias o pensamientos y aquí donde debo dejar de hacerlo, sin buscar "nuevas emociones" como un meditador en busca de Makyo.
Entonces... ¿Qué pasa cuando dejas la práctica?
En mi caso, físicamente empiezan a notarse los cambios en unos días. Los procesos que habitaban en este cuerpo antes del zen (por tener un diagnóstico de ansiedad y estrés), vuelven a querer expresarse. Aparecen de nuevo ligeros temblores continuos que sólo son latentes cuando hay relajación corporal y que se hacen menos evidentes cuando hay movimiento físico y mental. También aparecen los "tics", pequeñas convulsiones que son compañeros de viaje del ansioso, del que tiene un problema de estrés.
He de decir que la sensación de estrés como tal, no ha aparecido, no se si por que nunca he abandonado completamente la práctica (he seguido realizando atención consciente a ratos, pero de forma sutil y automática y no con precisión y perseverancia) o símplemente porque ha quedado ya impregnado en mi, al igual que el discurso.
Efectivamente, el discurso no ha cambiado. No hay dudas respecto a las enseñanzas, sigo leyendo sobre Budismo y sigo alimentando mi mente con ideas, con lo que es posible que ésto ayude a no cambiar mi forma de pensar o símplemente es que no hay vuelta atrás para esto porque la comprensión no la realiza la mente, sino más allá de ella y por consiguiente no puede haber una vuelta atrás en esto.
Me he vuelto a sentar algunos días de forma aleatoria y mi cuerpo rechaza la postura casi como si nunca la hubiera realizado, pero en cinco minutos vuelvo a obtener aquello que obtuve en el pasado y que tantos beneficios me ha causado: "NADA".
Es agradable volver a escribiros desde este lugar, espero que las letras fluyan algún día y espero volver pronto a mi rutina en zazen y mi práctica habitual.
En Gasshô.
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La mente suele jugar a sus manipulaciones para seguir teniendo el control de los pensamientos y a su vez de las acciones. Esto hace que muchos blogueros o usuarios de redes abandonemos proyectos para crear nuevos, volvamos a retomar otros y busquemos "encajar" de la mejor manera posible con otros pensamientos, otros individuos.
De este modo, ha pasado un tiempo extraño donde llevado por la propia espontaneidad, decido cerrar este blog y abrir otro, sin dar tiempo al tiempo, sin madurar los actos.
A veces es bueno ser espontáneo, pero no hay que confundir esto con los movimientos de la mente que te llevan a puertos extraños y te convencen de cosas que no tienen demasiado sentido. Ésto (y el fracaso del blog que creé con prisas) me ha llevado a una serie de acontecimientos que han desencadenado otros, y no he profundizado lo suficiente para verlo claro.
Si, me dejé llevar. Y me dejé tanto que cuando me he dado cuenta realmente, he abandonado mi práctica cotidiana ( a casi cotidiana) de zazen, y no del todo, pero también he dejado de prestar atención a la mente, o por lo menos en alguna de sus capas más profundas (o algunas que he tenido como profundas).
Claro está que la mente te convence de ciertas actitudes (debo dejar que el dolor de esta rodilla cure, voy a dejar que pase esta etapa chunga de salud, o de malestar por algo, descansar también le va a venir bien a la práctica...etc) y acabas viendo claro que tu camino sigue correctamente por el sendero del Buddha.
Creo que esta entrada es necesaria por varios motivos, el primero de todo es hacerme ver a mí mismo que no pasa nada por volver tras los propios pasos, no hay pecado ni castigo. Es bueno verme haciendo esto gestos para darme cuenta que hay ahí una mente que no para, que el individuo que escribe está realizando maniobras indecisas por miedo, inseguridad, desafección o insatisfacción y que es muy fácil auto-convencerse de que "mi espontaneidad es sabia" cuando lo que tienes es miedo o inseguridad.
Otro motivo del despertar de este blog, es que puede que muchos lectores hayan abandonado la práctica alguna vez, o la estén abandonando ahora mismo, y puede servir de ayuda. Quizás vuelva a tardar en escribir otra entrada, pero creo estar convencido de que es aquí donde debo escribir, y aquí donde debo dejar de hacerlo. Aquí es donde debo plasmar mis experiencias o pensamientos y aquí donde debo dejar de hacerlo, sin buscar "nuevas emociones" como un meditador en busca de Makyo.
Entonces... ¿Qué pasa cuando dejas la práctica?
En mi caso, físicamente empiezan a notarse los cambios en unos días. Los procesos que habitaban en este cuerpo antes del zen (por tener un diagnóstico de ansiedad y estrés), vuelven a querer expresarse. Aparecen de nuevo ligeros temblores continuos que sólo son latentes cuando hay relajación corporal y que se hacen menos evidentes cuando hay movimiento físico y mental. También aparecen los "tics", pequeñas convulsiones que son compañeros de viaje del ansioso, del que tiene un problema de estrés.
He de decir que la sensación de estrés como tal, no ha aparecido, no se si por que nunca he abandonado completamente la práctica (he seguido realizando atención consciente a ratos, pero de forma sutil y automática y no con precisión y perseverancia) o símplemente porque ha quedado ya impregnado en mi, al igual que el discurso.
Efectivamente, el discurso no ha cambiado. No hay dudas respecto a las enseñanzas, sigo leyendo sobre Budismo y sigo alimentando mi mente con ideas, con lo que es posible que ésto ayude a no cambiar mi forma de pensar o símplemente es que no hay vuelta atrás para esto porque la comprensión no la realiza la mente, sino más allá de ella y por consiguiente no puede haber una vuelta atrás en esto.
Me he vuelto a sentar algunos días de forma aleatoria y mi cuerpo rechaza la postura casi como si nunca la hubiera realizado, pero en cinco minutos vuelvo a obtener aquello que obtuve en el pasado y que tantos beneficios me ha causado: "NADA".
Es agradable volver a escribiros desde este lugar, espero que las letras fluyan algún día y espero volver pronto a mi rutina en zazen y mi práctica habitual.
En Gasshô.
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jueves, 8 de septiembre de 2016
El libro mató a la estrella de rock...
Queridos lectores:
Hace más o menos ocho años, mientras una profunda crisis de ansiedad y estrés se fundía en mi ser, abrí un libro y el libro me abrió a mí.
Hace más o menos ocho años, mientras una profunda crisis de ansiedad y estrés se fundía en mi ser, abrí un libro y el libro me abrió a mí.
"El camino del zen" rezaba el título.
Así empezó un camino gradual a ningún sitio, en el que leí mucho y empecé a sentarme en una postura que parecía más un jeroglífico que una forma de relajación.
En esos días me dio por iniciar un blog llamado "el manuscrito zen" que duró tres años y unas cuantas visitas de lectores hasta que decidí "matarlo" sin dejar huella en las redes, por mera práctica hacia el desapego de una querida creación difícil de soltar.
Luego surgió otro blog, Sasporimazaca! y creo que ha sido mi mejor blog aunque tampoco tuviera demasiadas visitas. Al final no se trata de ser muy leído sino de encajar o causar algún tipo de "algo" en alguna persona, porque este ego funciona así y hay que dejar que se exprese.
Después de otro blog de Haikus donde aprendí más de otros que de mi trabajo, decidí volver a "reencarnar" el manuscrito.
Y este es el trabajo realizado en estos últimos años y he de decir que me habéis visitado mucho más de lo que podía imaginar.
La brillante y exitosa idea de hacer un e-book al respecto, ha sido toda una experiencia que por un lado me ha satisfecho mucho y por otro, ha matado este blog que a día de hoy siento que ha de ser cerrado. Por supuesto quedará en las redes para los navegantes, pero se ha cumplido una etapa y hay que saber cuando es el momento de cambiar de tercio.
Ha sido maravilloso tener esta experiencia con vosotros, me llevo toda una mochila de acontecimientos, algunos no demasiado agradables, pero son de gran utilidad en mi camino.
Por supuesto el libro quedará al servicio de cualquier persona que quiera indagar; una vez cumplido el tiempo legal en Amazon donde puedes comprar el libro por 0,99 euros, voy a dejar un par de enlaces en Onedrive aquí abajo y a la derecha para su descarga gratuita:
EL MANUSCRITO ZEN, EL LIBRO en Skydrive (onedrive) versiones pdf, epub, mobi
Me quedo con mis dos blogs fetiches, que también os enlazo y que creo que son verdaderas joyas del Budismo en las redes: "El blog de Tao" y "Huellas del zen".
Seguramente vendrá otro blog (ya estoy en ello) que también enlazaré en la columna de la derecha a su debido tiempo.
Hasta aquí llegamos, querido lector. Siempre en Gasshô.
ACTUALIZACIÓN, 15/02/2017
Después de un tiempo con el nuevo blog "No es país para Budas", lo cierro. El experimento ha concluido, y la conclusión es que no se deben mezclar Zen, política y fotografía, la receta no es fructífera :D
Si alguna vez vuelvo a escribir, será en este espacio como forma definitiva de expresión escrita, y será hablando de Zen. Por el momento, nada más. En Gasshô
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Así empezó un camino gradual a ningún sitio, en el que leí mucho y empecé a sentarme en una postura que parecía más un jeroglífico que una forma de relajación.
En esos días me dio por iniciar un blog llamado "el manuscrito zen" que duró tres años y unas cuantas visitas de lectores hasta que decidí "matarlo" sin dejar huella en las redes, por mera práctica hacia el desapego de una querida creación difícil de soltar.
Luego surgió otro blog, Sasporimazaca! y creo que ha sido mi mejor blog aunque tampoco tuviera demasiadas visitas. Al final no se trata de ser muy leído sino de encajar o causar algún tipo de "algo" en alguna persona, porque este ego funciona así y hay que dejar que se exprese.
Después de otro blog de Haikus donde aprendí más de otros que de mi trabajo, decidí volver a "reencarnar" el manuscrito.
Y este es el trabajo realizado en estos últimos años y he de decir que me habéis visitado mucho más de lo que podía imaginar.
La brillante y exitosa idea de hacer un e-book al respecto, ha sido toda una experiencia que por un lado me ha satisfecho mucho y por otro, ha matado este blog que a día de hoy siento que ha de ser cerrado. Por supuesto quedará en las redes para los navegantes, pero se ha cumplido una etapa y hay que saber cuando es el momento de cambiar de tercio.
Ha sido maravilloso tener esta experiencia con vosotros, me llevo toda una mochila de acontecimientos, algunos no demasiado agradables, pero son de gran utilidad en mi camino.
Por supuesto el libro quedará al servicio de cualquier persona que quiera indagar; una vez cumplido el tiempo legal en Amazon donde puedes comprar el libro por 0,99 euros, voy a dejar un par de enlaces en Onedrive aquí abajo y a la derecha para su descarga gratuita:
EL MANUSCRITO ZEN, EL LIBRO en Skydrive (onedrive) versiones pdf, epub, mobi
Me quedo con mis dos blogs fetiches, que también os enlazo y que creo que son verdaderas joyas del Budismo en las redes: "El blog de Tao" y "Huellas del zen".
Seguramente vendrá otro blog (ya estoy en ello) que también enlazaré en la columna de la derecha a su debido tiempo.
Hasta aquí llegamos, querido lector. Siempre en Gasshô.
ACTUALIZACIÓN, 15/02/2017
Después de un tiempo con el nuevo blog "No es país para Budas", lo cierro. El experimento ha concluido, y la conclusión es que no se deben mezclar Zen, política y fotografía, la receta no es fructífera :D
Si alguna vez vuelvo a escribir, será en este espacio como forma definitiva de expresión escrita, y será hablando de Zen. Por el momento, nada más. En Gasshô
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miércoles, 31 de agosto de 2016
"Tashaki" (III)
Jackovich no podía reaccionar ante la postura de aquél individuo, su forma de expresarse, su control y su calma.
¿Qué significa? -preguntó el soldado, apaciguando el gesto.
Que el sujeto conocedor, no puede conocerse a sí mismo como objeto conocido.
Un pequeño soplo de aire fresco recorrió los pasillo hasta Jackovich, limpiando el aire fétido y corrupto.
El arma cayó al suelo. Se disparó, alcanzando a Tashaki en el estómago.
Jackovich fue corriendo en auxilio del hombre, que desfallecía.
¡Lo siento! - exclamó entre sollozos- ¡Lo siento mucho!
Tashaki dijo: ¿Te das cuenta, de tu naturaleza? y murió. Allí quedaba un libro llamado "Shin Jin Mei" que recogió del suelo.
-------------------------------------------------------------------------------------
Estoy buscando a alguien, estoy buscando algo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero cuando casi lo tengo no puedo articular palabra. Me han dicho que en esta esquina vive un tipo, un maestro, alguien que libere mi espíritu de esta locura que me está comiendo por dentro.
Ahí vive un tipo, me han dicho que en esta casa. Voy a llamar a la puerta. Un hombre sale a recibirme:
- Hola, mi nombre es Jackovich.
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¿Qué significa? -preguntó el soldado, apaciguando el gesto.
Que el sujeto conocedor, no puede conocerse a sí mismo como objeto conocido.
Un pequeño soplo de aire fresco recorrió los pasillo hasta Jackovich, limpiando el aire fétido y corrupto.
El arma cayó al suelo. Se disparó, alcanzando a Tashaki en el estómago.
Jackovich fue corriendo en auxilio del hombre, que desfallecía.
¡Lo siento! - exclamó entre sollozos- ¡Lo siento mucho!
Tashaki dijo: ¿Te das cuenta, de tu naturaleza? y murió. Allí quedaba un libro llamado "Shin Jin Mei" que recogió del suelo.
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Estoy buscando a alguien, estoy buscando algo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero cuando casi lo tengo no puedo articular palabra. Me han dicho que en esta esquina vive un tipo, un maestro, alguien que libere mi espíritu de esta locura que me está comiendo por dentro.
Ahí vive un tipo, me han dicho que en esta casa. Voy a llamar a la puerta. Un hombre sale a recibirme:
- Hola, mi nombre es Jackovich.
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martes, 30 de agosto de 2016
"Tashaki" (II)
Entró en el habitáculo con el ojo en la mirilla de aquél arma de repetición, deseando que aquél individuo entrara en combate, lo suficiente para poder tener la excusa de acribillarlo a balazos.
Tashaki estaba sentado en sus talones, las rodillas apoyadas en el suelo, con las manos en ellas y las palmas hacia arriba. Los ojos entrecerrados expresaban quietud, calma y sosiego. Los hombros caían por su propio peso y todo expresaba que este hombre no tenía armas de fuego. Rumiaba un amplio sonido gutural que parecía salir de sus propias entrañas.
El sonido paró y los ojos de Tashaki miraron fíjamente a los de Jackovich.
El hombre habló:
El hombre habló:
¿A qué has venido, a matarme?
Jackovich no contestó. En su lugar le hizo un gesto, para que se echara a un lado.
Tashaki no se movió:
No soy tu enemigo, más allá de ti mismo -murmuró Tashaki-
Jackovich no contestó. En su lugar le hizo un gesto, para que se echara a un lado.
Tashaki no se movió:
No soy tu enemigo, más allá de ti mismo -murmuró Tashaki-
Jackovich quedó perplejo. Jamás había visto una reacción igual en todos estos años de lucha.
¡Claro que eres mi enemigo, no tengas ninguna duda! -gritó Jackovich, reafirmando con el arma.
Entonces Tashaki exclamó: ¡Sea pues! Y siguió allí parado, como esperando la muerte sin ofrecer resistencia.
¡Claro que eres mi enemigo, no tengas ninguna duda! -gritó Jackovich, reafirmando con el arma.
Entonces Tashaki exclamó: ¡Sea pues! Y siguió allí parado, como esperando la muerte sin ofrecer resistencia.
El hombre armado no sabía qué hacer, no podía matar a alguien así, a sangre fría.
Tienes una naturaleza -habló Tashaki suavizando su voz.
Es una naturaleza compasiva, que tiende la mano, que no quiere quitar una consciencia.
Sin embargo tienes ira, pero no forma parte de tu naturaleza sino de los condicionantes.
Jackovich bajó el arma. Recordó cómo su padre le mataba a hostias, cómo le hacía ver, año tras año de una vida mísera, que no valía nada, que era una especie de desecho humano y merecía los golpes.
Jackovich preguntó al hombre:
¿Cómo puedes saber cómo soy si no me conoces?
Ahora no eres un asesino, pues has bajado tu arma.
La verdad es que no te conozco, así que esta sensación es como la un niño que descubre el mundo por vez primera.
¿Cómo puedes saber cómo eres, soldado, si no te conoces?
Se muy bien quién soy -arremetió el soldado con tono de duda.
La espada no puede cortarse a sí mísma, soldado -dijo Tashaki. (continúa)
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lunes, 29 de agosto de 2016
"Tashaki"
La invasión estaba siendo fructífera. Jackovich hizo una incursión por la zona más deshabitada y logró entrar en un complejo abandonado, buscando algún enemigo al cual dar caza.
La oscuridad reinaba en todo el complejo, sus angostos pasillos olían a desecho, abandono y muerte.
Caían las gotas desde el techo, en la cara de Jackovich. Su piel endurecida por las inclemencias del tiempo, digna de un chusquero ejemplar, brillaba ahora por el agua que resbalaba por la historia, porque la piel tiene historia, memoria y recuerdos que mil lluvias no limpian.
Tenía una cicatriz al lado de un ojo, como digno combatiente en varias guerras, que le servía para contar sus batallas en aquella barra cutre del bar de su ciudad natal, cuando visitaba a la familia entre misión y misión.
Ahora no había historias, tenía miedo. Un miedo irreconocible hasta ahora, pues apestaba a muerte de un modo más latente, más palpable que otras veces. Los sentidos estaban abiertos a cualquier movimiento o sonido, proveniente de aquella maraña de pasillos oscuros.
Llegó a un ensanche y más adelante a una habitación clara, con luz diáfana.
Tras un vistazo, se dio cuenta de que allí había alguien.
¿Sería este su fin? (continúa)
Tenía una cicatriz al lado de un ojo, como digno combatiente en varias guerras, que le servía para contar sus batallas en aquella barra cutre del bar de su ciudad natal, cuando visitaba a la familia entre misión y misión.
Ahora no había historias, tenía miedo. Un miedo irreconocible hasta ahora, pues apestaba a muerte de un modo más latente, más palpable que otras veces. Los sentidos estaban abiertos a cualquier movimiento o sonido, proveniente de aquella maraña de pasillos oscuros.
Llegó a un ensanche y más adelante a una habitación clara, con luz diáfana.
Tras un vistazo, se dio cuenta de que allí había alguien.
¿Sería este su fin? (continúa)
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lunes, 8 de agosto de 2016
"Reformas".
La casa necesitaba un giro, una lavada de cara, un cambio.
Así que agarré de un manotazo la carta de colores "Pantone" para buscar el color adecuado a mi nueva forma de ver la vida, y busqué un color adecuado a mi nueva manera de sentir.
Me sentía diferente, más libre. Con el poder no sólo de maniobrar en mi mente, sino también en la de los demás.
El color rojo surgió de entre el entramado de cartones de colores que de allí iban surgiendo.
No era el típico rojo "amapola", sino que era de esos modernos que se ven ahora, más apagados pero sin embargo con fuerza tonal.
También cambié los muebles. Paseando por Ikea había visto unas cosas realmente bonitas, minimalistas, de esas que aluden a espacios amplios y diáfanos.
Ya de paso, cambié cortinas, y puse muchos Budas; en la entrada, en el comedor, en la habitación...
Todo estaba quedando conforme a la imagen mental que había salido de mi cabeza, cuando decidí dar un giro a mi vida.
Fuente: TechNoir.
Después de un rato, volví a la realidad.
Nada iba a ser cambiado en mi casa, las paredes no iban a ser pintadas de color rojo ni siquiera tengo cerca un Ikea.
La imagen mental que había salido de mi cabeza era lo único "real" que había sucedido y me la había creído, por unos instantes.
Pensé... ¿De dónde ha surgido la idea de que quería dar un vuelco a mi vida?
Pensé... ¿De dónde surge la idea en todo el mundo?
Pensé... ¿Por qué es una idea colectiva "cambiar" cuando estás de vacaciones y no tienes tu mente ocupada en la cotidianeidad?
----------------
El orden de las cosas es simple. Nacer, vivir y morir.
Lo demás son ideas que pasan, que ni siquiera son tuyas sino que vienen por un continuo temporal que ni siquiera existe realmente.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si te condiciona, se queda una temporada.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si la abandonas, se va.
¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer?
Descubre, acepta y sonríe :)
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Así que agarré de un manotazo la carta de colores "Pantone" para buscar el color adecuado a mi nueva forma de ver la vida, y busqué un color adecuado a mi nueva manera de sentir.
Me sentía diferente, más libre. Con el poder no sólo de maniobrar en mi mente, sino también en la de los demás.
El color rojo surgió de entre el entramado de cartones de colores que de allí iban surgiendo.
No era el típico rojo "amapola", sino que era de esos modernos que se ven ahora, más apagados pero sin embargo con fuerza tonal.
También cambié los muebles. Paseando por Ikea había visto unas cosas realmente bonitas, minimalistas, de esas que aluden a espacios amplios y diáfanos.
Ya de paso, cambié cortinas, y puse muchos Budas; en la entrada, en el comedor, en la habitación...
Todo estaba quedando conforme a la imagen mental que había salido de mi cabeza, cuando decidí dar un giro a mi vida.
Fuente: TechNoir.
Después de un rato, volví a la realidad.
Nada iba a ser cambiado en mi casa, las paredes no iban a ser pintadas de color rojo ni siquiera tengo cerca un Ikea.
La imagen mental que había salido de mi cabeza era lo único "real" que había sucedido y me la había creído, por unos instantes.
Pensé... ¿De dónde ha surgido la idea de que quería dar un vuelco a mi vida?
Pensé... ¿De dónde surge la idea en todo el mundo?
Pensé... ¿Por qué es una idea colectiva "cambiar" cuando estás de vacaciones y no tienes tu mente ocupada en la cotidianeidad?
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El orden de las cosas es simple. Nacer, vivir y morir.
Lo demás son ideas que pasan, que ni siquiera son tuyas sino que vienen por un continuo temporal que ni siquiera existe realmente.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si te condiciona, se queda una temporada.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si la abandonas, se va.
¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer?
Descubre, acepta y sonríe :)
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