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lunes, 27 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (II).

Al hilo de la anterior entrada quiero continuar conceptualizando una práctica que asegura una calidad de vida antes inimaginable pero que también conlleva una serie de características que hacen de este tipo de "vía" difícil de seguir durante muchos años, pues uno acaba por "descentrarse" con tanto consumo, separación natural por vivir encima de bloques de hormigón, tanta "clase" de tipo social y personal... Y ahí es donde el Budismo Zen adquiere el máximo sentido, cuando uno va "descubriendo" día a día ese "debatirse" entre la realidad experimentada y la ensoñación social y del "yo" que nos embauca, nos aleja de nuestro verdadero "ser".

Uno de los conceptos que creemos que existen pero que son totalmente irreales es la idea de que somos una construcción que viene del pasado y va hacia el futuro. Y esta forma de vernos, define todo lo que somos y todo lo que hacemos. Somos una especie de "cosa" dentro de un caparazón (nuestro cuerpo) que tiene una serie de argumentos bien fundamentados para decir que "es" de una manera u otra por lo que le ha ido sucediendo a lo largo de los años, y la idea que tiene de lo que sucederá en los años venideros.
Agarramos bien la idea de que somos unos "luchadores" por que en el pasado tuvimos que superar cosas muy negativas y eso nos hizo valientes y mirando con fuerza al futuro. Un futuro en el que nos imaginamos de una u otra determinada manera... Y mientras el momento "ahora" está pasando...



Pero lo importante y lo que deberíamos dejar a un lado es ese vano intento de definirnos por lo que somos y tomar consciencia de lo que realmente NO SOMOS.
No somos una secuencia de actos provenientes del pasado, pues somos nosotros AHORA quienes definimos nuestro pasado, ese eco que se difumina por los pasillos de nuestra memoria. Tampoco somos nuestro futuro, una idea completamente irreal a la que llamamos sueños. Y tampoco somos lo que hacemos, ni nuestro trabajo. Tenemos la costumbre de decir... soy arquitecto, encargado o qué se yo. Y el lenguaje expresa ese orgullo, esa mascarada ilusoria de querer poner todo lo que somos en un cajón llamado "arquitecto". Pero no es lo que somos, sólo es nuestro trabajo.
No somos padres o madres ni hijos. No es eso lo que nos define en su totalidad. Ejercemos de padres o hijos, por supuesto, pero sólo es una pequeña imagen de lo que en realidad somos.

Otro concepto esencial que está sumamente presente en nuestra consciencia social y personal es la idea de que nuestros órganos de percepción son los únicos órganos de percepción que existen, por lo que podemos afirmar que lo que vemos, tocamos, olemos, escuchamos, y por ende pensamos, es la única realidad. No hay nada más que lo que podemos atrapar en nuestra red sensitiva y mental.
Y esa idea nos deja completamente enajenados, por que nos separa de nuestra verdadera naturaleza.
Es evidente que no podemos concretar, ni siquiera acercarnos a qué o cómo puede ser la captación del mundo desde una perspectiva diferente a la humana, pero podemos acercarnos a pensar cómo un mosquito ve el mundo. Podemos empatizar con la sensación que debe tener un mosquito cuando pica a alguien y absorbe ese líquido caliente llamado sangre, que asciende por esa trompetilla hasta llegar al éxtasis. Puede ser algo parecido a cuando nosotros comemos, con la única diferencia que nosotros estamos pensando en otra cosa, y seguro que el mosquito está plenamente atento y consciente (tal cual sea su consciencia) cuando come.



Así pues, vemos como el Budismo Zen insiste en una práctica en la que, en primera instancia el presente es el único movimiento temporal que puede existir. También enseña a definir qué es la atención consciente y cómo empatizar con la idea de que todas las cosas que existen, podamos captarlas con nuestros órganos sensitivos o no, tienen consciencia.

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jueves, 21 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del Buda.

Hace ya varios años que encuentro en mi camino personas que ya han "dado la vuelta" espiritualmente hablando. Y cuando digo esto, entiéndanme que es solo mi forma de pensar y no pretende convencer ni hacer dogma y surge de forma espontánea ante estímulos que llegan a mi desde la consciencia.

Cuando defino "dar la vuelta" me refiero esas personas que empezaron un camino de liberación optando por una o varias fórmulas, descubrieron lo que NO eran y que ya estaban liberados, y abandonaron la práctica pues su liberación también incluía el aferrarse a la práctica.

Pero la práctica no es una necesidad, como el comer o beber. Tampoco es algo a lo que debamos aferrarnos, y tampoco es un método para conseguir nada en absoluto.
Entonces... ¿Por qué practicamos?

Primero de todo y desde una mente liberada y sin ataduras practicamos por que la postura que uno realiza al sentarse es la postura que tiene uno ante la vida. Y siempre hay una postura.

Reitai Lemort, maestro soto zen, nos invita a reflexionar sobre esto. La postura física es una apertura que se confronta con la cerradura que implica la constancia del "yo". La apertura de caderas, la posición de las rodillas en el suelo a modo de "raiz" y la posición erguida con la nuca hacia el cielo y el mentón recogido... Todo está estudiado en esta postura para "abrirse", toda una secuencia de eruditos que han ido paseándose por este mundo y que confluyen en un remoto lugar, quién sabe si antes del mismo Siddharta, han desarrollado "una forma de presenciar la escena universal y existencial" que casa, empasta perfectamente con el hombre despierto, el que ha reconocido su "no existencia como individuo" pero que debe vivir en un mundo donde el individuo "existe". Esa es verdaderamente la postura física y ante el mundo, por eso nos sentamos.



Por supuesto, a otro nivel más mundano, la introspección como método de rejuvenecimiento, sanación, bajada del lactato y reestructuración de la conducta mental es a estas alturas, indudable.

Por tanto, mi modo de ver todo esto es que el "liberado" debe sentarse sin implicaciones formales, ni rutinarias ni de ningún tipo. Y debe hacerlo para comprobar su estado, ya que en el mundo en el que vivimos, constantemente hacemos TODOS ejercicios para, justamente todo lo contrario.

Conozco personas que superaron su liberación y que después de muchos años de abandonar la práctica, consideran que siguen en el mismo punto. Sin excepciones, estas personas son, con diferencia, las personas con su "yo" más consistente que conozco. La falta de comprobación ha "desequilibrado" su liberación.

Luego, tengo otros amigos que también han llegado a un punto en el que dudan si la práctica sirve para algo. A ellos les digo que se sienten cuando les apetezca. Que cuenten sus respiraciones, que abran sus caderas, que noten el dolor en sus rodillas, en los pies. Que sean Budas. Por que dentro de unos años, estarán perdidos sin saberlo. No lo habrán comprobado.

Esta entrada va dedicada a mi amigo Antonio, un Chamán que sabe mas por lo que calla que por lo que habla. Un despierto.

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domingo, 3 de marzo de 2013

Guía Zen para dejar de fumar (II).

En la entrada anterior descubrimos cómo hacer frente a los primeros tres días de "mono" o síndrome de abstinencia. Pero... ahora que?
Pues ahora es del mismo modo, pero sabiendo que el cuerpo ya no te pide más nicotina. Con esto tienes mucho ganado, por que aunque sabemos que el cuerpo y uno mismo es la misma cosa, es cómo si cuando sabíamos que el cuerpo nos pedía nicotina por cuestión fisiológica eramos más esclavos de la situación. Pero ahora, después de esos tres días, nos hemos liberado. Eso nos hará más fácil la continuación de nuestro empeño, por que ahora es ya sólo cosa de nuestro intelecto, de nuestra mente.

Debemos seguir adoptando una postura mental enfocada a no ceder ante las manipulaciones mentales que nosotros mismos nos vamos insertando "para que prevalezca el sentido común y acabemos con la farsa de un esfuerzo estéril para abandonar algo que tanto nos agrada, que nos satisface enormemente".

Si amigos, de pronto, en determinados momentos del día, abordaremos la cuestión como algo totalmente ridículo, algo que debemos inmediatamente parar, coger ese cigarrillo y chupar hasta la médula. De pronto, nos encontramos fumando ese pitillo maravilloso, aspirando el humo y diciendo algo así como... por fin! Qué tonto he sido, con lo feliz que me hacía.



Habremos olvidado las tos mañanera y perruna, entrado el invierno, los ahogos acosadores en el momento en que decidimos mover un poco el corazón, y lo más importante, nos quedaremos enajenados y al margen de "la realidad". Por que la realidad es esa en la que el humo, entraría por tu cuerpo impulsívamente, haciéndote toser y ahogarte como cuando empezaste a fumar, sabiendo a rayos ( cada día que pasa sin fumar, más asco da el tabaco) y centellas y volviéndote de repente lúcido de nuevo, exclamando... Seré gilipollas, he vuelto a caer! Y ESA ES LA REALIDAD.

Pero la voz en tu cabeza, esa que te dice que es una tontería dejar de fumar, esa que te aconseja decir a tus amigos que lo puedes dejar cuando quieras, que a ti te gusta fumar y no quieres dejarlo de ninguna manera, o que te dice que dejarlo es tan duro y eres tan adicto al tabaco que te resultará imposible, seguirá muchas veces diciéndote lo mismo, aprovechando una fiesta, un cumpleaños, unas cervezas de más, para convencerte. Y esa voz eres tú mismo, en una dura batalla. Una lucha que te eleva la ansiedad y te hace comer más.

No debes dejar que esto ocurra, y la solución no es "luchar" sino entregarte. No debe haber fricción por que entonces, si hay lucha, hay bajas. Sólo hay un individuo ahí dentro, también afuera. No hay más que tu.
Así que enfocando todo tu ser a la práctica de contar respiraciones y enfocando todo tu ser a la práctica del "Ahora mismo no fumo", lograrás sin ningún tipo de ansiedad ni fricción, dejar de fumar.

Dentro de poco cumpliré cuatro años sin fumar. Empecé a los diecisiéis, lo recuerdo como si fuera ayer.
Nunca he estado mejor. Respiro, huelo, corro o ando grandes distancias y no me canso excesivamente, mi corazón late a buen ritmo.
Al igual que el tabaco, muchas personas tenemos "adicciones" que pueden ser bien vistas socialmente (y digo bien vistas por que se vende) como el alcohol en exceso (pregúntate qué es exceso para ti) o símplemente tics nerviosos en cuello, cara o espalda.Quizás sea una adicción a morderse las uñas, como me pasa a mi. Estoy en ello, ya he alcanzado el mes y mis uñas relucen, ya no escondo las manos al entrar a algún establecimiento a comprar algo. Puede que sea algo menos "aprobado" como la cocaína (muy adictiva), o el cannabis, que aunque no es una sustancia demasiado adictiva, si que resulta "embaucadora" para la mente y sus conductas.

Sólo puedo concluir diciendo que, primero hay que sincerarse desde el corazón con uno mismo. Averiguar qué cadenas quieres romper. Y en entonces puedes seguir ésta guia, que vale para cualquier adicción u otra guia en la que te sientas cómodo. Por supuesto, si la adicción requiere de "ayuda extra", deberás tomar nota. Pero ni con el tabaco ni con otros tipos de "enganches" habituales necesitarás esa ayuda.

ESPERO QUE OS SIRVA.

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lunes, 18 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer "Matrix".

“¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.”  - Morpheo --





Cuando los hermanos Wachowski crearon la saga Matrix, insertaron en ella además de un cierto "sabor" político, la gran búsqueda filosófica del ser humano, la realidad.
A todos nos gusta por sus grandes coreografías de kung-fu, y por su estilo manga y dinámico. Es una película de ciencia ficción en toda regla.
Pero Matrix conlleva algo mucho más profundo en su esencia, algo que no todos pueden ver y que subyace con frases y hechos, para decirle al buscador que ve la película, que hay un código.... y que hay que descifrarlo.

Es brillante el manejo de personajes que definen cuestiones como el Karma (el francés), la mente central (como el constructor) y su Yang, el oráculo (la mente periférica).
Pero, ¿Qué es Matrix, saliendo del contexto de la película y entrando en uno filosófico?
Pues Matrix es el mundo abstracto, formado por nuestros sentidos, pero también por nuestros pensamientos, clasificaciones y lenguaje.


"¿Qué es Matrix? Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad."


Pero la realidad de la cuestión, es que fuera de Matrix, fuera de ese mundo de abstracciones, hay todo un mundo de lo concreto, sin ideas, un mundo sin clasificaciones ni lenguaje.
Ese mundo es "la realidad" y no podemos acceder a él explicándolo, ni clasificándolo. Debemos acceder a él sin mente.
 Y es muy sencillo. Sólo tienes que dejar de hablar, por dentro y por fuera. Escucha por un momento los sonidos y además  el silencio exterior e interior. 
Párate unos segundos a comprobarlo mínimamente. Seguimos siendo nosotros mismos, nuestra percepción de las cosas sigue estando ahí, pero únicamente con este silencio estamos comprobando que hay algo más, algo que se nos escapa por que nuestros órganos sensitivos siguen funcionando.

"Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo."


Así que la cuestión es que si estás leyendo esto, de algún modo sabes que esto de la vida no es más que una percepción, y que la mente deambula de un lado a otro para que no puedas plantarte a ver "la verdadera realidad" que sucede sólo en estos precisos momentos y que muere a la vez que nace, es totalmente insustancial e impermanente.

Y Matrix nos dice que hay un pasado y que tienes que pensar en lo que vas a hacer dentro de un rato, mañana o el año que viene... así es Matrix, el centro neurálgico que te está diciendo ahora mismo que cierres esta ventana, que son sólo gilipolleces de un neurótico que no tiene nada mejor que hacer.

Bien, pues para lo que ya saben sobre Matrix, ya saben lo que tienen que hacer.... seguir comprobando que hay una realidad que no es la de las compras compulsivas, la de enriquecer a unos pocos con nuestro esfuerzo, ni la de hacer grandes carreteras para tener mejores coches, a costa de excavar millones de hogares de seres sensibles como los gusanos, a cada metro de carretera asfaltada.

Si eres de los que piensa que Matrix es sólo una película de ciencia ficción y que todo eso de la "realidad" es la que uno se marca (partiendo de tu pasado y llevándote directamente al futuro), entonces buscas (por que lo buscas) algo que nunca vas a encontrar, por que no está ahí fuera sino dentro, pero muy dentro.

Sentémonos, los locos restantes que hemos averiguado que Matrix está ahí. Nosotros lo llamamos "Maya", es el mundo ilusorio de la ansiedad, las compras, el consumo excesivo por que vamos a enfermar, a morir y no podemos soportarlo.
Sentémonos pues, para así comprobar que sólo "ahora" existe y que es eterno.

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viernes, 15 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer la empatía.

"No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo."
-- Buda --


Una de los grandes problemas del género humano es la dificultad de ponerse en el lugar de otro, pudiendo así averiguar cómo siente la otra persona, en qué circunstancias lo hace y percatándose de en qué "punto" está.
Hay muchas personas que se prestan al juego de pensar cómo reaccionarían o qué harían si les pasase lo que a fulanito o menganito, pero siempre bajo el punto de vista de "si mismo".

Pero la idea de empatía no es esa, sino la de ponerse en lugar del otro, pensando como el otro, sintiendo como siente el otro. Y ese ejercicio se nos complica por que debemos utilizar nuestras energías en conocer al otro, en saber verdaderamente el cómo y el porqué del otro, preocupándose y averiguando toda la información que se necesite del otro, para así poder sentir y responder ante determinadas circunstancias si fuéramos el otro. Eso sí es empatía, y es difícil encontrar personas que se ocupen del otro de tal forma que les sea posible "comprender".



Y podéis pensar... ¿Qué gano yo siendo empático?
Pues la cuestión, es que esa no es una gran pregunta.
De hecho, mezclar "ganar" y "yo" en la misma palabra ya indica mucho del que pregunta.
La pregunta más bien sería algo como... ¿Quién gana siendo empático?
Esa es una gran pregunta, y la respuesta es... Todos.
Todos ganamos siendo empáticos.
Si yo pienso en cómo lo estarás pasando ante una cuestión de algún tipo, y me he preocupado de saber cómo eres y por ende, te has preocupado de decirme qué cuestión es esa, podré ayudarme a mi mismo, en primera instancia, por que veré que tu problema puede pasarme a mi, y yo sé como reaccionaría, y además sé como reaccionarías tu (u otros), así que tengo mucha más información para poder resolver el conflicto.
También podré ayudarte a ti, por que podré "entender" lo que te pasa y además podré darte otra visión si lo que te está pasando me pasara a mi mismo.
Todos ganamos.
Y la siguiente pregunta es... ¿cómo hago para desarrollar empatía por el otro?

Primero, debes contar con algo de tiempo para conocer bien a la otra persona, y si no tienes, buscarlo para poder "acceder" a esa información. Normalmente ese no es el problema, por que solemos empatizar con nuestros amigos, familia, personas cercanas, que ya conocemos. Y aún así normalmente no empatizamos con ello, no nos ponemos "en su piel".

Lo segundo, debes sentarte y contar tus respiraciones. Con ello no conseguirás iluminarte, pero podrás saber que "yo" y "el otro" es el mismo suceso. Si es el mismo suceso, ya no es una cuestión de ganar o perder, es una cuestión de "dejar que suceda", y la mejor manera de dejar que suceda es comprendiendo los sentimientos que tienen los demás sobre las vicisitudes de la vida.

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jueves, 31 de enero de 2013

De cómo lo que vemos rojo, es de todos los colores menos rojo.

Es curioso como de chaval, siendo un estudiante muy disperso, se quedaron grabadas en mi cerebro ciertas "curiosidades" que nos comentaba uno o dos profesores que en aquel entonces lidiaban con nosotros. Una de esas curiosidades fue la "lección" que nos impartió uno de los "profes" sobre cómo las cosas a veces no eran lo que parecían, sobretodo en ciencia.

Resulta que cuando vemos algo de algún color determinado, por ejemplo el rojo, ese objeto tiene la propiedad de absorber todos los colores menos el rojo, que expulsa hacia nuestros órganos sensitivos de la vista. Por eso lo vemos rojo.



 O sea, que ese presunto objeto rojo, contiene toda la gama de colores, que juntos darían como resultado el blanco (la luz del sol, mas bien), menos el color primario rojo, que queda excluido de la ecuación, con lo cual al rebotar viene directamente hacia nosotros, y por eso lo vemos rojo.
Y sólo puede suceder esto, tomando como base la luz blanca o del sol. Si el sol fuera de otro color, la combinación cambiaría completamente, tal como vemos los colores en una habitación de un fotógrafo (analógico) cuya bombilla roja, hace que el color rojo que podríamos ver a consecuencia de un objeto expulsando tal color, fuera blanco.
Curioso, por que a pesar de ser así, es un blanco extraño, como que nuestros ojos hubieran sido diseñados para vivir bajo la luz solar únicamente.
Bueno, en efecto así es. Aunque yo no lo llamaría diseño...
Pero esa no es la cuestión, sino que bajo toda esta perspectiva, entonces entiendo que una cosa blanca contenga "ningún color", pues los desecha todos y por eso las cosas blancas son más frías. La luz blanca del sol, que contiene todos los colores, rebota. Y por ende, un objeto negro no desprende ningún color, se los queda todos. Y el símil me encanta, pues resulta que la oscuridad que se nos presenta ante nosotros, el objeto mas negro y misterioso, más vacío, resulta que contiene TODO...

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martes, 29 de enero de 2013

De cómo la consciencia tiene mil caras y sólo tenemos acceso a una por vez.

Os habéis preguntado alguna vez... ¿si yo no fuera yo y fuera mi perro, quién creería que sería?
Me imagino que estas preguntas sólo nos las hacemos los que estamos "payá", pero seguro que algunos de vosotros, buscadores, os habéis hecho muchas preguntas de todo tipo.

Una de las cosas de este mundo o de esta existencia, que me dejan pasmado, es la CONSCIENCIA, la idea de "centro" de todo lo que sucede. Y de igual modo, cada uno de vosotros sois vuestro propio "centro" y si voy más allá, cada uno de los animales son también su "centro", aunque no tengan el mismo sistema cognitivo.
Su consciencia, aunque no sea la del "yo" propiamente dicha, debe ser algo parecido a la nuestra pero con sus "sentidos". La diferencia fundamental entre un animal y yo (digo diferencia y no parecido, jejeje...) es que sus sentidos está más desarrollados que el mio y que yo tengo esa "semilla" que me hace preguntarme cosas. Un animal no tiene ese problema, o esa virtud, según como se mire.



Pero, ¿qué diferencia real, en cuanto a consciencia, determinaría un animal de cualquier otro ser? NINGUNA. El mosquito es el actor principal en su universo, y todos los demás somos "los secundarios". Del mismo modo, una planta, con otros "sentidos" muy diferentes a los de un animal, será en si misma su única "principalidad" y el resto de cosas, imposible de poder definirlas por nosotros, serán las "cosas secundarias".

Y quiero ir un poco más allá, y decir que a mi me parece que una piedra también tendrá una consciencia, por que aquí no nos estamos basando en "la capacidad cerebral" para definir qué es o no es una consciencia, sino en la capacidad "cuántica". Si, amigos. A mi entender, todo lo que ocurre en este mundo es un conjunto de "danzas cuánticas" y no hay más diferencia entre un oleaje de fuego de esos que el sol crea, al vaso de leche que me estoy tomando. Simplemente "danzas atómicas" que bailan a ritmos diferentes y lo definimos así por que nuestro intelecto no ha podido "partir más las ideas". Y si todo es así, podemos llegar a la conclusión de que cualquier acontecer, cualquier cosa que suceda es una "danza" que, podamos o no descifrar, hace que todo este escenario "sea".



Así que desde que empaticé con la idea de que cualquier cosa-suceso tiene un nivel de consciencia, lo capte  mi intelectualidad o no, a las moscas las invito amablemente a salir de mi casa, y no las mato. Por que el simple hecho de pensar que hoy puedo acabar con una consciencia, con "el protagonista de una peli", me horroriza.
Pero también soy consciente, de que cuando salgo a la calle, acabo con muchas consciencias , pisando sin darme cuenta, a cada paso, hormigillas o símplemente pequeños animalillos invisibles que circulan por ahí.

Así pues, acabo de definir que una consciencia es un centro, relativamente aislado del resto... Pero, realmente es así, o sólo lo aislamos "los que pensamos"??
Es posible que una piedra, su danza cuántica o vibración sea una consciencia muy, muy sutil, por no tener órganos que den "realidad" tal como nosotros podemos conocerla, pero quizás esa piedra no funciona de forma separada al resto. Igualmente, el mosquito, pese a ser un "centro de consciencia", no tenga capacidad de separar su "especie de yo" del resto de aconteceres o consciencias.

Y divagando como lo hago, es posible que sólo y únicamente nosotros, los seres humanos pensantes, fabriquemos la idea (ya que podemos hacerlo) de que nuestro "centro" está aislado del resto de "centros de consciencia" sean personas, animales o cosas (o sucesos). Así, cuando sucede algo que captamos con nuestros órganos, pensamos "que nos sucede" y no que sucede por que si. Creamos "una víctima", nosotros,  la diana de todas las flechas, la pared de todos los impáctos.
Las cosas "nos suceden"... y a todo esto, desde la filosofía oriental, se le ha llamado "DUALIZAR".

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miércoles, 23 de enero de 2013

De cómo es imposible atar un paquete con un meridiano.

Las unidades de medida que el ser humano ha construido son grandes herramientas para nuestro desarrollo, y decir lo contrario sería absurdo. Así, tenemos los meridianos, que son líneas que hemos creado para dividir la tierra en partes y con ello, poder establecer usos horarios y otro tipo de herramientas para la sociedad global. También hemos creado el metro, una unidad de medida muy utilizada a diario por míles de personas. Y las horas, esa partición que divide el día para poder tener un cita sin llegar tarde.

Pero una cosa es utilizar dichas herramientas para el bien común, y otra cosa muy distinta es pensar que estas "clasificaciones" son reales, o que están presentes realmente en la naturaleza.
Debemos tener presente que no podemos atar un paquete con un meridiano.
Del mismo modo, la identificación de nosotros mismos que utilizamos en la vida, es otra irrealidad tan grande, que ha acabado por confundirnos por completo.

La idea de nosotros mismos se basa sobretodo en dos grandes clasificaciones mentales:
El pasado, lo que fuimos, el recorrido realizado y las experiencia adquiridas.
El futuro, lo que seremos, los proyectos, las ilusiones, las metas a alcanzar.

PERO TODO ESO NO ES REAL.



Tal como un meridiano, el futuro es una predicción un tanto arriesgada de algo totalmente impregnado de las ilusiones y deseos.
Tal como una hora, el pasado es sólo un eco vibrando en las paredes de nuestra memoria, algo que ya nunca más sucederá, por mucho que nos empeñemos en reproducirlo.

Entonces nos vemos a nosotros mismos como una película, algo secuencial que desde el pasado nos ha hecho, nos a fabricado. Todas nuestras experiencias, nuestras emociones, la educación recibida... Todo lo que viene del pasado nos construye.
Pero no es algo cierto, el pasado no puede construirnos del mismo modo que la estela que deja un barco al navegar no construye al barco. Es el barco el que hace la estela.


Somos nosotros los que construimos el pasado.

Y visto así, parecería que todo es muy triste, y que la realidad nos trae la visión más pesimista de la vida, pero no es cierto. No es así como es realmente, por que no debemos olvidar el presente. El presente o mejor dicho, el ahora, es la única realidad posible, la única realidad en la que tienes el control.

Y ES ETERNO.

Si eliminamos de la ecuación el pasado atado a nuestra memoria y el futuro acoplado a nuestros deseos, nos queda el eterno ahora, donde no hay tiempos, ni horas que deban ser medidas.
Y así, desprovistos de la losa del pasado y el futuro, sin herramientas de medición, sin una idea del "yo" y solos en este inmenso ahora, es lo que realmente somos.

Pero lo bueno del caso es que no podemos explicarlo. Yo mismo, con este blog, sólo doy un rodeo a la cuestión para que algunos de vosotros captéis el concepto, pero en realidad no puedo acercarme a la realidad de la cuestión mucho más de lo que lo estoy haciendo.

LA PALABRA NO ES LA COSA.

Con la palabra agua, no me mojo. Del mismo modo, describir o explicar cómo es ese presente donde vive la realidad es algo que sólo se puede EXPERIMENTAR.
Sigue conmigo, navegante. Vamos a surcar los mares de esa realidad, a dejar estelas de espuma en el agua salada. Quedarán atrás, en el pasado ilusorio, dando vueltas...
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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...