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martes, 28 de enero de 2014

Todos estamos despiertos.

En el Budismo, el tema del despertar es un denominador común en todas las escuelas o tradiciones pues es en definitiva lo que ocurre cuando se realiza la solución que propone Siddharta, convertido ya en un Buda, para que la rueda del Samsára cese su girar y los seres dejen a un lado su frustración.

Todo individuo que está frustrado -o que es ignorante de esa frustración- puede practicar dicha solución, permanecer con la mente en la vía media, con ecuanimidad y paz, practicando la plena atención en todas las situaciones sin llegar a la obsesión (por eso se llama vía media), y conseguirá el ansiado despertar, el Nirvana o fin de las reencarnaciones. En el Budismo Zen el concepto queda más centrado en el "ahora" y se le llama Satori.

Pero el despertar es un fin que hay que alcanzar, un camino que hay que seguir para terminar con la frustración, y eso compite con la vía media y se llega a una paradoja, la paradoja a la que todo practicante llega. ¿Cómo podemos aceptar que buscamos el despertar, cuando no hay "nada que buscar"?



Pero yo me hago una pregunta que cambia este panorama complejo, y facilita la práctica y a su vez su comprensión. ¿Y si todos estamos ya despiertos?
Pensádlo bien, por que a mi me parece la misma locura separar en pequeños trozos las ideas, al mundo, a nosotros mismos, a nosotros y los demás, que separar a los despiertos de los que no lo están.

¿Por qué voy yo a estar más despierto que mi vecino? ¿Sólo por que yo me siento en Zazén y mi vecino no?

Creo que cometemos siempre el mismo error de base y acabamos separando, porque forma parte de nuestra naturaleza.
Y debemos aceptarlo, hay una parte "separadora" que está insertada en nosotros, sucesos existenciales, que nos obliga a partirlo todo en "clases" y ponerlo en cajones mentales. Y está bien, lo acepto.
Y aceptando esta idea - no es más que una idea - puedo aceptar perfectamente que cada vez que me siento en Zazén me ilumino, despierto. Cuando presto atención a mi respiración y el observador y lo observado dejan de "ser", hay despertar en ello. Pero también he de aceptar que mi vecino, que se levanta temprano a diario y al cual le pasa desapercibido el amanecer, algo que no debería pasar desapercibido para nadie que esté en sus cabales, por que cada día hay uno y cada día es diferente, hermoso y totalmente insuperable, tiene sus momentos despiertos, donde todo lo ve un poco más claro, cuando abraza a su nieto por primera vez, cuando ha estado al borde de la muerte o cuando, simplemente escucha una canción "que le revuelve por dentro".

¿Qué diferencia podría haber en todo esto, si todos somos "el suceso"?

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martes, 24 de septiembre de 2013

La eterna pregunta.

Un niño pasea con su padre por el parque de la zona. Mientras el padre "vigila" las morenas y rubias del lugar, el niño se percata de que no se le está prestando la suficiente atención, tal como un niño de su categoría necesita. Así que el niño, que ya ha aprendido las delicias del "embaucamiento", le pregunta a su padre:

-Papá, ¿POR QUÉ la luna brilla de noche?
-  Pues por que refleja la luz del Sol, que aunque no lo veamos está al otro lado.
- Y... ¿POR QUÉ está al otro lado?
- Pues por que la tierra es redonda y gira alrededor de el Sol, que está en depende la hora del día o la noche.
- Y... ¿POR QUÉ la tierra es redonda, papá? (mientras esboza una sonrisa, sabiendo que ya se han acabado las morenas y las rubias, y sólo queda la búsqueda de respuestas que darle al niño de los cojones)



Está claro que hay preguntas que no tienen una respuesta suficientemenhte aclaratoria, o símplemente que hay pregtuntas que no puede ser contestadas. POR QUÉ, es la pregunta más estupida y con menos respuestas efectivas que existen en nuestro vocabulario, porque sólo deja la duda y la ansiedad, y nunca responde realmente a nada aclaratorio, que nos haga llegar al final de la cuestión.

Muchas veces me he imaginado que de repente viene un extraterreste con una caja, y nos dice que dentro de ella están todas las respuestas del universo, aquellas que queremos saber. Y entonces la abre y aparece la respuesta a "de dónde venimos" y aparece un holograma con una fuente cuyo flujo de agua no es tal, sino un chorro de organismos vivos, que viajan por el espacio hasta la tierra y allí florecen, y aparecen los bosques, los animales y el ser humano. Y la pregunta del millón ha sido contestada, y ya sabemos de donde venimos y estamos todos tranquilos y contentos....

PERO ESO NO ES VERDAD, lo que acabo de describir es una ensoñación ilusoria. Pues en ese mismo instante, en ese mismo momento en el que "todo queda aclarado", aparece un listo, uno de esos que buscan, y pregunta...¿ Y quién hizo la fuente? Y el extraterreste se queda atónito, desencajado y responde... NO LO SE.
Así que vuelta a empezar, hay que descubrir esa fuente de dónde viene.. y la búsqueda nunca tiene fin, por que lo que nos sucede es que "tenemos un tic", que nos obliga a preguntar lo estúpido, lo que no nos llevará nunca a ningún lugar por que siempre habrá una pregunta más.

Pero a mi me da la sensación que para poder romper ese círculo vicioso, HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS, y ponerlas en negativo.
La pregunta, ¿Quién soy yo? la cambiamos por ¿Quién NO soy? Y entonces aparecen las respuestas.
Y las respuestas siempre acaban en negativo hasta la disolución del individuo, pues es ahí donde radica la "experiencia" de uno mismo.
La pregunta, ¿De dónde venimos? bien valdría cambiarla por... ¿De dónde NO venimos?
No venimos del pasado ni del futuro. No venimos de las estrellas, por que de ser así, es algo que pasó y eso es inamovible. Sin embargo si prestamos atención a lo que sucede "aquí y ahora" nos daremos cuenta de que "ahora" venimos y "ahora" nos vamos. Es AHORA donde ocurre la única acción universal, en este instante, zas! Ahora bailan los átomos, los quantums, ahora se desprende esa energía creadora y ahora se destruye como un "on/off".

Buscar en algunas preguntas las respuestas del universo, nos puede llevar al progreso, la evolución social.
Pero para encontrar las respuestas a las preguntas de orden personal, traspersonal, espiritual y vital, debemos cambiar las preguntas y esperar que la respuesta no sea un discurso, algo teórico, sino una "experiencia".

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miércoles, 24 de julio de 2013

Verbo mejor que objeto.

Cuando utilizamos nuestros órganos perceptivos para poder obtener la experiencia de la consciencia de forma predeterminada por la educación y por la condición mental, creamos objetos.
Y esos objetos quedan estáticos en nuestra mente de tal forma que no apreciamos ningún cambio significativo en ellos a no ser que nos traslademos al pasado o al futuro en nuestra cabeza. Cuando lo hacemos, apreciamos que el objeto fue o será de forma diferente. Y cuando me refiero a objeto, también a sujeto. Dentro de esa clasificación entra todo: cosas, personas e incluso acciones que se desarrollan ahora y que clasificamos como "fijas" sin previo análisis. De este modo, nuestro mundo es una fotografía inamovible, que sólo progresa cuando pensamos en lo anterior o lo posterior al mismo momento. Somos cámaras fotográficas, dispuestas a hacer la mejor foto.




Pero no así como sucede, bajo mi modesta opinión. Nada está quieto y nada se mueve como una filmación de cine, sino todo lo contrario. No hay sujetos, no hay objetos. Podríamos decir que hay verbos, por llamarlo de algún modo.
Todo "sucede", tanto un objeto cuyas partículas realizan una lucha para sobrevivir al equilibrio de "estatus", como un sujeto o acción. Cuando atrapamos con nuestra mente un jarro de barro, hay un suceso donde hay partículas que se encuentran muy a gusto siendo jarro de barro. Sin embargo hay otras, que luchan para ser aire y otras que lo hacen para ser liquido acuoso. Otras son más extremas, soñando con ser humo que se expanda por el aire. Y toda esa batalla se realiza AHORA.
Y en ese equilibrio está la cosa. En esa lucha en la que una partícula empuja a otra para que forme parte del aire y otra que lo hace al revés para ser jarro está toda esta cuestión trascendental entre la vida, la muerte, la compasión o el amor. Y así sucede todo el tiempo, con un jarro de barro el cual "jarrobarrea" o un pájaro, el cual "pajarea". Un sujeto tiene la misma batalla inconsciente, en todo su ser, así que estamos todo el rato "humanizando" y cuando expresamos algo, cuando realizamos una acción del mismo modo estamos "haciendo". Verbo, así podríamos expresarlo con palabras.
Todo siendo, compitiendo, moviéndose sin ser una secuencia, todo aquí y ahora. Así el universo se "yoifíca".

Y es eterno.

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martes, 18 de junio de 2013

Quietamente sentado, sin hacer nada.

Una de las mejores cosas que alguien puede hacer es sentarse, simplemente por el hecho de sentarse y no hacer nada. Y cuando digo a no hacer nada, no me refiero a divagar con lo que tengo que hacer dentro de un rato, si estoy bien sentado o que calor hace.
Me refiero a no hacer absolutamente nada. Eso es algo complicado de hacer por que hay cosas que se siguen haciendo aunque no queramos, como por ejemplo respirar.
No hay ningún caso de suicidio en toda la historia de mundo, que tenga como protagonista a un señor que quedó fulminado simplemente por aguantar la respiración. De hecho, no se puede.
Y yo me pregunto que fuerza natural obliga a un cuerpo a seguir respirando aunque el dueño del propio cuerpo no quiera. La respuesta es muy sencilla, pues nosotros no somos los dueños de nuestro cuerpo, sino que somos nuestro cuerpo. Y siendo nuestro cuerpo parece ser que en el fondo no queremos hacerlo. Sólo que a un nivel superficial, una capa de entendimiento especial, consciente de lo que ocurre por comparación y división, piensa que nosotros estamos en un punto mental entre los ojos y manejamos nuestro cuerpo y todo a nuestro alrededor. Y esa pequeña consciencia separadora, no se explica cómo no podemos caer redondos simplemente dejando de respirar.


Así pues tenemos que lo que un sacerdote diría que es Dios que no te deja morir, algunos pensamos que es simplemente nuestra verdadera naturaleza que se encarga de mover nuestros pulmones y  nuestro corazón, la que se encarga de sobrevivir en esta experiencia vital hasta que ella misma decide que ya se acabó y entonces caemos muertos. Y la decisión se toma de forma no-mental, inteligente y tomando en cuenta todas las formas posibles de combinaciones mentales (salud, tipo de vida, accidente causal) y no mentales (estas no las sabemos).

Bien, llegados a este punto podemos decir que no tenemos ningún control sobre nuestra vida (respiración incluida) y nuestra muerte (no-respiración incluida).
Y desde este punto de vista, nos sentamos a no hacer nada. Seguimos respirando y nuestro corazón sigue impulsando sangre a todo el cuerpo. Y en esta postura en la que nuestro estado se hace completamente transparente al mundo de los sucesos, accedemos a un estado llamado Samadhi.
Y aquí sentado sin hacer nada en absoluto, no sucede nada. Por que fuera de las cosas que ocurren en la mente no sucede nada en absoluto. Y dicho estado no puede ser explicado, solo se puede experimentar.

Cuando hemos acabado de "no hacer nada en absoluto", nos damos cuenta del placer que supone prestar atención a la respiración, por que sientes que todo funciona a la perfección. Y del placer que supone prestar atención a tus pensamientos, que vienen y van, y sólo son pensamientos. Sólo son algo ilusorio, creado por nuestra mente. Y en el estado de Samsára de nuevo, nos damos cuenta de lo maravilloso de los dos mundos.
Es mi estado de consciencia el que me dice que me siente a no hacer nada, es mi estado de inconsciencia el que me dice que me levante a "saborear" la experiencia de no hacer nada, por que mientras estamos en ese estado no podemos apreciar lo que sólo puede ser apreciado cuando se filtra por la mente.
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lunes, 10 de junio de 2013

Auto-sanación, mito o realidad?

Hace unos días realicé un curso intensivo de Reiki de primero y segundo grado. Pese a mi escepticismo, quise realizar estas prácticas, por que desde pequeño cuando alguien tenía dolor, mi primera intención siempre ha sido poner las manos encima del individuo en cuestión.
Muchas veces el dolor desaparecía y otras no, y yo siempre me pregunté cuan poderoso era el efecto placebo en las personas o cuan poderosa era mi intención o mi deseo de que mejoraran en su dolencia.

El hecho es que lo que encontré en esa reunión fue un grupo de personas, cada uno con unas determinadas creencias más o menos esotéricas, mas o menos apegadas al chamanismo o rituales. Todas ellas querían lo mismo, aprender a canalizar una supuesta energía proveniente de algún lugar y que podía curar a otros.


Lo cierto es que no podemos negar que nuestra composición física más allá de las partículas, más allá del átomo y del quántum, es forma y vacío. Y esa forma-vacío bailan. Y ese baile fricciona ocasionando una energía que no es otra que el motor del universo. Y esto lo digo yo y toda la maraña de científicos que han desfilado por esta existencia desde Albert Einstein.
Y toda esa energía que no se diferencia en absoluto con la energía que desprende un Sol (bueno, el Sol desprende mucha más por que sus formas vibran a velocidades mucho más altas y su densidad es muy diferente) es la que crea este mundo y más aún, hasta me atrevería a decir que "toda la energía que es creada en este universo, no es creada por objetos sino por acontecimientos".
Y así, de este modo, "somos".

Pero está claro que una cosa es "ser" energía y otra cosa muy diferente "canalizarla" para conseguir algo, como curar o mejorar a las personas. Claro que si las personas resulta que no son realmente personas, sino que son acontecimientos tal y como es todo lo existente, la cosa cambia un poco.
¿Que tiene que ver esto con los símbolos "mágicos" que emplea el Reki? - no tengo ni idea.
Sólo sé que un señor llamado Mikao Usui redescubrió despues de muchos siglos, una técnica ancestral oriental que se obtuvo por medio de largas meditaciones.
Está claro que hay muchos halos de misterio en todo esto, pero como buen practicante Zen, a mi me importa la acción. Así que me decidí a probar lo que pasaría si a una persona normal como yo, con impulsos sanadores, se le da la correcta formación para aliviar a las personas o simplemente para aplicar energía a cualquier cosa-suceso.

La teoría fue difícil de asimilar al principio, pero en sólo una tarde aprendí los tres símbolos (uno de primer nivel y dos de segundo nivel) y esa misma tarde me abrieron el canal para poder acceder a esta técnica ancestral.

La mañana siguiente fue una mañana de prácticas, de cómo se debe hacer para que el paciente esté cómodo y cómo se hacen las sesiones para que todo salga a pedir de boca. Fue muy emotiva, está claro que se removieron sensaciones en esa sala. Los abrazos tenían más calor, hubo amor en esa sala, donde cinco personas desconocidas se abrazaron en comunión con sus inquietudes, sus miedos y apegos, sus penas...

Y eso fue todo, esa fue la magia de Reiki. Os parece poco?
Me parece muchísimo más importante que cinco desconocidos de ideas diferentes se "quieran" aunque sólo sea por un momento que toda la energía curativa del mundo, por que es precisamente esa energía, la del amor y los abrazos fraternales la que salvará al mundo de su delirio.

Si queréis saber más, como por ejemplo el tipo de sensaciones que noté, si ha cambiado algo mi vida o si voy curando a diestro y siniestro por ahí, os diré sólo una cosa... Ese curso de Reiki aumentó mi grado de consciencia, he de reconocerlo. Desbloqueó un nudo que tenía dentro y que no sabia cómo soltar.
Ahora bien, que penséis que fue "la magia" del Reiki, o que fue la positividad y la energía de un grupo de personas de bien, es sólo cosa vuestra.
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miércoles, 29 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (III).

Siguiendo la entrada anterior, otro de los aspectos muy importantes a la hora de entender de que va esto del Budismo Zen es la forma de asimilar y comprender los conceptos tales como espontaneidad, empatía y sobretodo, compasión.
Pero antes, he de hablaros sobre las capas de entendimiento y de cómo el Budismo Zen o cualquier otra práctica de auto-conocimiento trata este tipo de comprensión.

Hay una manera de entender o interactuar con el mundo, tal como lo hacemos comúnmente. A esta manera de ver las cosas se le puede llamar "capa de abstracción" por que trabajamos la mente como verdaderos fotógrafos.
Una instantánea es una pequeña pausa en una escena de la vida. Y la mente tiende a hacer instantáneas de todo, cada vez más pequeñas, y así vamos haciendo fotos, etiquetándolas y metiéndolas en cajones marcados con etiquetas. Y cada cajón tiene una serie de fotografías clasificadas.
Pero la creación de "clases" para ver el mundo es alejarse de la realidad, por que el mundo no son trozos de nada, ni siquiera es una secuencia de nada. Yo siempre digo que el universo y todo lo que en el está, es UN ACONTECIMIENTO. Y no funciona de forma secuencial, como en el cine. Es un acto que funciona por sí mismo para sí mismo y utiliza diferentes formas de captar, para captarse a si mismo. Y al acto de vivir haciendo fotos y clasificando las cosas que ocurren como algo fijo, podemos llamarlo "capa de abstracción" por que creamos algo abstracto (la foto) de una realidad concreta (el suceso).
Por eso cuando vemos una árbol, le echamos una fotico y la marcamos. Luego la colocamos en el cajón de objetos, en el subcajón de objetos vivos, y por último en el sub-sub.cajón de objetos para que mis niños se cuelguen de sus ramas para jugar. Acabamos de hacer "abstracto" algo en continuo movimiento al que hemos llamado, como una convención social, "árbol". Pero la realidad es otra, un árbol no es un objeto, es UN SUCESO en continuo movimiento, que ayuda a fabricar el oxígeno que necesitamos y los frutos que nos comemos. Luego, en primavera suelta el pólen que tanto nos molesta, para auto-generarse gracias a otro suceso llamado abeja. Entonces estamos hablando de algo un poco más concreto y menos abstracto. Pero aún así, al hablar de ello, no lo autenticamos sino que lo volvemos a etiquetar. Sólo podemos acercarnos al concepto "árbol" de una forma... en silencio verbal y mental. Sentándonos a su lado y sintiéndolo, sin ningún discurso, sin ningún intelecto que pueda "atrapar" la idea "árbol" conviertiendo algo concreto en una abstracción.



ESPONTANEIDAD

Hay una forma de hacer (o no hacer) las cosas para los chinos Taoístas, que se denomina WU WEI.
Esta palabra cuya traducción literal es "Sin acción", pretende dar un sentido a la forma en que nuestra mente funciona y cómo debería funcionar. Podemos decir que Wu Wei es una forma de espontaneidad, por que la pretensión de esta forma mental de actuar es no "dar vueltas" a la mente y actuar según instinto.

"Muy feliz era el cienpiés, hasta que un sapo una vez, le preguntó:
- ¿Qué orden al andar siguen tus remos?
Lo cual forzó su mente a tal extremo que a una zanja, distraído fue a caer,
mientras pensaba cómo hacer para correr."

EMPATÍA

La empatía es la manera de ponerse en lugar de otro ser (otro acontecimiento, otro suceso) sintiendo lo mismo, o lo que creemos que puede sentir ese ser poniéndote tú en ese papel. No es lo mismo que ponerse en lugar de otro ser SIENDO TU. Debes tener en cuenta para empatizar realmente que los sentimientos que te genere esa idea, parte de que tu te pongas en su piel, siendo ese ser.

COMPASIÓN

Pudiera parecer que la compasión es un sentimiento de lástima por otra persona. Pero no es así como yo lo veo. Se podría decir que la compasión es una gran entrega a los seres con la participación de la empatía, pero con una "distancia sentimental" para poder tomar atención hacia los sentimientos sin imbuirse en ellos, para así poder ayudar a los seres en lo que podamos sin mezclarse en el drama y haciendo así posible la solución del problema.

En definitiva, estas "virtudes" están presentes en todos nosotros, todas las personas. Descubrir dónde se hallan en nosotros sin fricción, sin esfuerzo, es el primer camino a recorrer para descubrir que al fin y al cabo somos Budas Iluminados y que siempre lo fuimos.


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lunes, 27 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (II).

Al hilo de la anterior entrada quiero continuar conceptualizando una práctica que asegura una calidad de vida antes inimaginable pero que también conlleva una serie de características que hacen de este tipo de "vía" difícil de seguir durante muchos años, pues uno acaba por "descentrarse" con tanto consumo, separación natural por vivir encima de bloques de hormigón, tanta "clase" de tipo social y personal... Y ahí es donde el Budismo Zen adquiere el máximo sentido, cuando uno va "descubriendo" día a día ese "debatirse" entre la realidad experimentada y la ensoñación social y del "yo" que nos embauca, nos aleja de nuestro verdadero "ser".

Uno de los conceptos que creemos que existen pero que son totalmente irreales es la idea de que somos una construcción que viene del pasado y va hacia el futuro. Y esta forma de vernos, define todo lo que somos y todo lo que hacemos. Somos una especie de "cosa" dentro de un caparazón (nuestro cuerpo) que tiene una serie de argumentos bien fundamentados para decir que "es" de una manera u otra por lo que le ha ido sucediendo a lo largo de los años, y la idea que tiene de lo que sucederá en los años venideros.
Agarramos bien la idea de que somos unos "luchadores" por que en el pasado tuvimos que superar cosas muy negativas y eso nos hizo valientes y mirando con fuerza al futuro. Un futuro en el que nos imaginamos de una u otra determinada manera... Y mientras el momento "ahora" está pasando...



Pero lo importante y lo que deberíamos dejar a un lado es ese vano intento de definirnos por lo que somos y tomar consciencia de lo que realmente NO SOMOS.
No somos una secuencia de actos provenientes del pasado, pues somos nosotros AHORA quienes definimos nuestro pasado, ese eco que se difumina por los pasillos de nuestra memoria. Tampoco somos nuestro futuro, una idea completamente irreal a la que llamamos sueños. Y tampoco somos lo que hacemos, ni nuestro trabajo. Tenemos la costumbre de decir... soy arquitecto, encargado o qué se yo. Y el lenguaje expresa ese orgullo, esa mascarada ilusoria de querer poner todo lo que somos en un cajón llamado "arquitecto". Pero no es lo que somos, sólo es nuestro trabajo.
No somos padres o madres ni hijos. No es eso lo que nos define en su totalidad. Ejercemos de padres o hijos, por supuesto, pero sólo es una pequeña imagen de lo que en realidad somos.

Otro concepto esencial que está sumamente presente en nuestra consciencia social y personal es la idea de que nuestros órganos de percepción son los únicos órganos de percepción que existen, por lo que podemos afirmar que lo que vemos, tocamos, olemos, escuchamos, y por ende pensamos, es la única realidad. No hay nada más que lo que podemos atrapar en nuestra red sensitiva y mental.
Y esa idea nos deja completamente enajenados, por que nos separa de nuestra verdadera naturaleza.
Es evidente que no podemos concretar, ni siquiera acercarnos a qué o cómo puede ser la captación del mundo desde una perspectiva diferente a la humana, pero podemos acercarnos a pensar cómo un mosquito ve el mundo. Podemos empatizar con la sensación que debe tener un mosquito cuando pica a alguien y absorbe ese líquido caliente llamado sangre, que asciende por esa trompetilla hasta llegar al éxtasis. Puede ser algo parecido a cuando nosotros comemos, con la única diferencia que nosotros estamos pensando en otra cosa, y seguro que el mosquito está plenamente atento y consciente (tal cual sea su consciencia) cuando come.



Así pues, vemos como el Budismo Zen insiste en una práctica en la que, en primera instancia el presente es el único movimiento temporal que puede existir. También enseña a definir qué es la atención consciente y cómo empatizar con la idea de que todas las cosas que existen, podamos captarlas con nuestros órganos sensitivos o no, tienen consciencia.

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domingo, 7 de abril de 2013

Inestabilidad, del despertar al Samsára.

Las ventajas de no tener un concepto definido de "yo" es que te sueltas a la hora de tener que lidiar con los sucesos que acontecen a diario, en la vida cotidiana.
Pero también tiene su desventaja, por que si pensamos que no estar definido por un "yo" es permanente, estamos equivocados. Podemos hablar de ello con los demás, pero sólo es una postura, incluso si hablamos de personajes como Krishnamurti o Osho, por ejemplo.
Mi entender es que en el momento que más te encuentras en el lado del "no yo", ya estamos pasando al lado del "yo" de forma automática, paulatina y espontánea.
Y podemos friccionar con la naturaleza de las cosas y decir que "no voy a caer en esta rueda llamada Samsára", pero irremediablemente, de repente, te encuentras metido en la vorágine de la defensa ante un ataque, por ejemplo. En fin, que de repente nuestra naturaleza Búdica nos ha jugado una mala pasada poniéndonos al otro lado, un lado inquietante que te hace irritable, que te alza ante "las injusticias y te impregnas emotivamente de ello". Y no nos damos cuenta cuan metidos estamos en "ese suceso". Y las palabras de dejar pasar las ideas quedan atrás, y te revuelves en tus propias clasificaciones, y entonces, sólo entonces te das cuenta que nunca te moviste del inicio del camino, siempre te has quedado en el mismo punto samsárico del camino.


No hemos evolucionado, estamos inconscientes y mezclados ante las ideas que pasan por nuestra mente.
No dejamos pasar ni una. "Si te metes conmigo te vas a enterar". Quién la hace la paga. Y te quedas tan pancho, por que no tienes moral ni ética ya que eres un hombre liberado y esas cosas ya no te afectan, no defines qué es bueno y malo, así que todo vale si es espontáneo.

Y ese error que nos sucede a veces, nos lleva al infierno, uno profundo y que es oscuro, muy oscuro.
Te sientes alejado de las personas, ya no empatizas, piensas que se están aprovechando de ti por el hecho de haber sido tan "empático" y no quieres pasar por tener que aguantar a esa gente. Te has ganado el derecho a hacerlo.

Pero, lo bueno de un iluminado, o sea, lo bueno de cualquier persona, es la capacidad de poder sentarnos ( o levantarnos, o hacer cualquier tipo de yoga) y comprobar qué significa "volver a casa", volver a comprobar nuestra naturaleza búdica, vacía e impermanente. Y entonces la rueda se vuelve a completar con un "satori" que te hace de repente, de forma espontánea y natural, plantearte la idea de que todo lo que te ha pasado últimamente, como imbuirte en tus propias rabietas, y sin darte cuenta volver a pensar que somos seres separados del resto de sucesos, es una idea falsa que tú ya sabías pero que en algún momento has olvidado, únicamente por una cuestión de impermanencia, de naturaleza... ha de ser así.

Y de repente, todo empieza a volver a la normalidad, tu naturaleza vuelve a aparecer de las sombras y una luz se impregna con la oscuridad creando las formas, pero que tu sabes que son sucesos que tu mente crea.
Y de repente, ya puedes volver a sentarte, contar tus respiraciones, hacer tu yoga, caminar por el campo, respirar con el diafragma... Y vuelve a no afectarte que tu jefe te diga que eres un poco "tal o cual" o que alguien te quiera apretar a fondo los huevos. Por supuesto, hay que marcar una linea, pero debe ser compasiva. Últimamente he sido poco compasivo y muy protector de mi "yo".


Pido perdón por las formas ( no por el contenido, pues no suelo mentir), por la poca compasión que he tenido estas semanas, por que me he involucrado en las ideas... Pido perdón humildemente, arrodillado en Gasshô hacia toda persona a la que he herido para defenderme o símplemente por que me sentí engañado.


Y la rueda gira, gira... Y volveré a imbuirme en mis pensamientos, haciendo daño a los demás. Y volveré, como dijo BodhiDharma (7 veces abajo, ocho veces arriba!) a pedir perdón en Gasshô.

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miércoles, 3 de abril de 2013

Interdependencia, del despertar al Karma.

El problema que tienen los cristianos es que necesitan "una señal" para creer. De ahí que las vírgenes y santos deban aparecerse de vez en cuando o introduzcan llagas en algunas personas para dejar constancia de que Dios está detrás de ello. Pero la fe es otra cosa diferente, aunque yo ni siquiera lo llamaría fe.
Yo creo que si cambiamos las palabras, que no son más que eso, podemos obtener un mejor cliché del asunto, bautizando a la fe como "lo natural". Las cuestiones indudables, que no pueden refutarse por un medio diferente al dialéctico (por ese medio puede refutarse cualquier cosa), es "lo natural".
Y "lo natural" en el caso de cómo está construido el universo, es lo que podríamos llamar como "Interdependencia".
¿Qué significa? Pues que todo se sustenta o es dependiente de otra cosa. Y todo es interdependiente. Y si encima, a las cosas las llamamos sucesos... Entonces tenemos una red interdependiente de pequeños sucesos que se sustentan unos con otros de forma CAUSAL y espontánea, sin un "fin" racional ni irracional.
Y esos sucesos que conforman "el suceso" no pueden ser de otro modo a como son. Por eso se sustentan uno con otro, como un planeta se sustenta en el aire sin caer por que otros objetos cercanos tienen sus campos gravitatorios que hacen que los planetas no "caigan en picado". Y todo es de este modo, sutilmente, espontáneamente, sin más razón que la de la autoconsciencia universal.


Y ahora es cuando aparece el Karma, que no es más que otro cliché, otra clasificación que representa a las causas que creamos como sucesos que somos y que repercuten en todo lo demás aunque sea transparente a nuestro entendimiento.
De este modo, al universo le da lo mismo si se mueve un planeta o si te enredas en tus pensamientos, dejando de estar "aquí". Todo es una danza universal, completa, espontánea y única. Pero para el hombre, enredarse en sus pensamientos es crear Karma, una fricción que desestabiliza el sistema interdependiente.

No queramos entenderlo, no podremos hacerlo. Por que no forma parte de un sistema intelectual, cerebral, discursivo. Esta perfecta danza forma parte de otra cosa, que siendo la misma cosa, no pasa por la red neuronal de forma que deja de existir plan o fin.

Así que cuando vayas a hacer cualquier cosa que sea, piensa por un momento que vas a hacer cambios en el universo y según la ley del Karma, también te afectan a ti. No hay bueno o malo, sólo hay acción y consecuencia y no es una consecuencia que sucede en el tiempo. No es una cuestión de "lo que hagas hoy te repercutirá mañana", es una cuestión instantánea. Si tomas una decisión ya has cambiado esa interdependencia universal. Y en ese mismo instante, el presente que estabas viviendo ha muerto, ha dejado de existir. Acaba de renacer "ahora" otro nuevo universo interdependiente, en el que se ha añadido tu decisión y sus consecuencias. A veces nunca nos damos cuenta de ello, pero otras... nos explota en la cara.

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...