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miércoles, 13 de julio de 2016

Salir de la trampa.

A menudo hablo con personas que buscan desesperadamente una solución a sus problemas, las herramientas necesarias para que el dolor y frustración cesen. Muchas personas, creo que cada vez más, necesitan una senda que les guíe por un camino complicado de descubrir, difícil de entender y aceptar.
Y es complicado explicarles que no hay una receta para extinguir de una vez por todas sus problemas, que sólo hay unas pautas ancestrales que nos llegan de oriente, a veces muy distorsionadas o a veces las distorsionamos nosotros, y que realmente necesitan de un interlocutor que sepa expresar bien lo que quieren decir. Por ello, a veces encontramos a gurús hablando y hablando y no nos llega la información como debiera y sin embargo otras veces, como me pasó a mi con Alan Watts, recibes una sacudida de información que tu mente asimila y absorbe de manera brutal, dejándote de algún modo, al descubierto con el mundo.

La cuestión es que dichas pautas a seguir, que para todo el mundo son las mismas (mindfullness, zazen, atención consciente, o como diría el maestro Kosen: "Sólo Zazen, Kinhin, Sampai, Genmai y Samu.") y eso lo entiende todo el mundo, parecen no trascender en la enseñanza que realmente nos deja el Buda Sakyamuni cuando dice que el "yo" es una construcción temporal de un cuerpo que nace, crece y muere sin un "yo" real, sólo con una idea de "yo". Dice, que lo que hay de real en nosotros, no tiene identidad fija, no nace ni puede morir, pero eso a lo que le sucede no es un "yo", no somos nosotros como tal. Y esta enseñanza, marca la diferencia entre alguien que practica y practica creyendo que es un "yo" y alguien que ya ha asimilado que no hay una estructura definida como "yo" y por lo tanto las cosas que suceden no le suceden a nadie realmente. Las ideas que aparecen no tienen una identidad propia, sino que más bien son un continuo kármico que crea olas en un océano temporal definido.

Y uno deja de buscar herramientas, sólo acepta la información, y practica las formas ancestrales de auto-conocimiento, pero con la consabida descarga emocional que supone no estar atado a una idea de permanencia y de personalidad fija que sólo causa dolor y malestar. El "yo" sigue estando ahí, sigue yendo a trabajar y al supermercado, ciertamente cambia algunos hábitos de forma natural, pero sigue enredado en las ideas. Ese "yo" sólo dejará de existir cuando muramos o quedemos enajenados, pero ahora ya sabemos que sólo es una convulsión mental, una idea temporal.

Sonríe, pese a todo, sonríe :) 






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lunes, 6 de junio de 2016

La predisposición y la causa.


Muchas veces suelo decir o escribir que todo eso de la positividad  no es más que el agarre escondido en lo más profundo de las entrañas del individuo.

De hecho, muchos gurús y maestros hablan sobre el Kensho o Satori, o sea, la iluminación budista, como la explosión que sucede después de estar "en el precipicio", o sea, en un estado anímico muy bajo, o de depresión profunda, donde todo ya no importa en absoluto. En ese estado el ego (ese yo ilusorio o imagen de uno mismo) está completamente hundido y es justo en ese momento cuando parece ser que se abre una "Backdoor" (puerta de atrás en término hacker) o grieta por donde entra cierto tipo de información más sensitiva que intelectual sobre "ese que no soy yo" pero que íntimamente aceptas como propio.

También es lo que sucedió en mis carnes. Aunque imagino que en cada individuo es diferente, pues en mi caso no fue de "sopetón" sino en un descubrimiento y aceptación íntimo que de forma secuencial y en el tiempo fue despertando y reestructurando algo que estaba pero que no aparecía, o por lo menos no era evidente y  no estaba estructurado.

Muchas veces hemos oído algo así como "desde el ego no puede haber comprensión experiencial, sólo intenectual" o en otras palabras, desde la imagen ilusoria del "yo" puede entenderse intelectualmente el concepto del "no hay yo" pero no se siente así, con lo que acaba no tomándose en serio, retrasando así de forma indefinida la conexión de la experiencia "Aquí y ahora".




                                                       Imagen: "Samsara" (Tumbrl)


(Indico aquí, como muchas otras veces, que la iluminación no es algo fantástico ni mágico, ni divino, sino que es simplemente poner luz donde había oscuridad, o sea, sobre el propio ser que "no es un yo").

Entonces, ¿Qué sucesos deben darse para que la iluminación llegue a término?

Pues según mi experiencia y la de otros (posiblemente no es la de todos), una depresión tal que hay un desasimiento del mundo del "yo", sumado a una causa (información) intelectual en el propio momento adecuado, o una acción similar a la información, como por ejemplo una música (y cierta información intelectual que creo que siempre está cuando ocurre).

Nótese que hablo de "desasimiento" y no de agarre. Muchas veces es posible que el individuo esté en ese estado depresivo y con según qué información puede "salir" de dicha depresión "agarrándose" a una práctica espiritual que en ningún caso va a resolver el problema, pues sigue habiendo un "yo" consistente. La cuestión es que debe haber un abandono de todo, un "toque de fondo" del individuo que ya no puede más y la consiguiente información que aparece en ese momento le ayuda a acabar de "dejar ir" para que entre una nueva información en forma de acción y también en forma comprensiva, intelectual e íntima.

Sabiendo que por mucho que aquí se explique, todo va a quedar en un juego de palabras sin más, el intento es "mostrar de forma escrita" ( o dar una rodeo) a algo que le ocurre a mucho individuos y en el que la acción que sucede es totalmente ajena al propio individuo y éste no tiene ninguna libertad de elección y sólo queda dejar que las cosas sucedan "per sé".

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El sufrimiento y el concepto del yo.



Primero de todo, he de daros las gracias por la gran aceptación del libro. En escasos dos meses se han registrado un total de mil descargas/lecturas de él, con lo que sólo puedo alegrarme y felicitaros por la gran colaboración, por haber compartido en redes los enlaces y en general por el apoyo recibido.

Gracias desde el corazón a todos.


Los que no habéis tenido oportunidad de descargarlo, en la columna derecha he dejado el enlace permanente a todas las descargas.

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El sufrimiento y el concepto del yo.









Es importante reflexionar en la redacción de la Primera Verdad Noble. Está redactada de un modo muy claro: ‘Hay sufrimiento’, en lugar de ‘yo sufro’. Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más hábil de decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como ‘yo estoy realmente sufriendo. Sufro mucho –y no quiero sufrir’. Este es el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.

‘Estoy sufriendo’ siempre transmite el sentido de ‘soy alguien que está sufriendo mucho. Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento en mi vida’. Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un bebé…y así en adelante.

Pero observa, no estamos diciendo que hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando lo vemos como ‘Hay sufrimiento’. No es: ‘Oh, pobre de mí, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que envejecer? ¿Por qué tengo que tener tristeza, dolor, pena y desesperación? ¡No es justo! No lo quiero. Sólo quiero felicidad y seguridad’. Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo complica todo y da lugar a problemas de personalidad.






Foto y modelo: Cristina Otero.

Para abandonar el sufrimiento debemos aceptarlo en la consciencia. Pero la aceptación en la meditación buddhista no es desde una posición de: ‘Yo estoy sufriendo’ sino más bien, ‘Existe la presencia de sufrimiento’, porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: ‘soy una persona malhumorada; me enfado tan fácilmente; ¿cómo me deshago de esto?’ –que dispara todas las suposiciones subyacentes de un yo siendo muy difícil tener alguna perspectiva sobre ello. Se vuelve muy confuso porque la percepción de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy fácilmente a la supresión o a hacer juicios sobre ello y a criticarnos a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a observar, atestiguar y comprender las cosas tal y como son. Cuando estás simplemente aceptando que existe este sentimiento de confusión, que existe la avidez o la ira, entonces existe una reflexión honesta sobre la forma en la que es y te has deshecho de todas las suposiciones subyacentes –o al menos las has debilitado.

Así que no te aferres a estas cosas como defectos personales sino sigue contemplando estos estados como impermanentes, insatisfactorios y sin entidad fija. Sigue reflexionando, viéndolos como son. La tendencia es ver la vida desde el punto de vista de que esos son mis problemas, y de que uno está siendo muy honesto y franco al admitirlo. Entonces nuestra vida tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa suposición errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio y sin entidad fija.

‘Hay sufrimiento’ es un reconocimiento muy claro, preciso, de que en este momento hay una sensación de infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento severo. No tienes que ser tratado brutalmente por la vida; no tienes que venir de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Incluso la Reina Isabel podría decir ‘hay sufrimiento’. Estoy seguro de que tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de irritación.

El mundo de los sentidos es una experiencia sensitiva. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y al dualismo del samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y recoger todo lo que entra en contacto con estos cuerpos y sus sentidos. Así es como es. Ese es el resultado del nacimiento.



- Ajahn Sumedho - "Las cuatro nobles verdades"





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lunes, 15 de septiembre de 2014

La separación.

Cuando hemos alcanzado una madurez cognitiva y ya somos personas educadas (algunos) que nos hemos incorporado a la sociedad de la información, producción y consumo, estamos preparados para construir nuestro propio mundo mental. En este mundo solemos estar paseando por el pasado y divagando por el futuro constantemente.
No sólo nos regimos por estrictas normas sociales sino que además hemos creado nuestras propias reglas internas, morales y éticas. Y son tan absolutas que no nos cuesta nada discutir con el otro para intentar que se pase "a nuestro lado" sin darnos cuenta que el otro también ha fabricado sus propias reglas mentales.

Y entretanto viajamos al pasado y al futuro, separamos las ideas. Las hacemos cada vez más pequeñas para que quepan en pequeñas carpetas, como un ordenador (de hecho, un computador es una invención humana, con lo que debe seguir las mismas reglas de funcionamiento) y así poder "gestionarlas" todas de golpe, pues el tiempo es oro, pasa muy rápido y siempre tenemos mucha prisa, como si tuviéramos que ir a algún lado más allá de la cotidianeidad.

Cuando ya todo el enredo está formado, nos encontramos un desolador paisaje lleno de frustración. Nos sentimos totalmente insatisfechos, pues nos encontramos separados del mundo, de las cosas, las personas y de nosotros mismos.
No nos sentimos unidos a la naturaleza, ni a las personas que nos rodean. Incluso nos miramos y encontramos "mi brazo" o "mi nariz" en la carpeta de "herramientas de MI cuerpo" que es a su vez una sub-carpeta de "MI cuerpo" y así sucesivamente.
Pero... de quién es el brazo? ¿Quién es "MI"?

¿No sería más lógico pensar que el brazo es uno mismo?




De este modo, ¿no sería más lógico pensar que por extensión, el suelo que pisas es uno mismo?
Claro, no es posible que el suelo seamos nosotros mismos, no tiene el mismo color que nosotros, ni la forma de humano, ni está vivo. ¿Por qué iba a ser una parte de nosotros?
Pero yo no he dicho que sea una parte de nosotros, sino que somos NOSOTROS MISMOS.

El suelo, es la tierra. De la tierra emergen plantas que sintetizan la luz y estas plantas dan oxígeno que es algo que respiramos para poder vivir, por ejemplo. Es un círculo muy "racional" pensar que todo tiene una estrecha UNIÓN.
¿Dónde ponemos en esta perfecta comunión a lo que llamamos "MI", o "YO"?
De hecho, si dejamos de pensar en un momento en ese "YO", todo tiene una íntima relación fácilmente explicable, pero NO NOS SENTIMOS ASÍ. Estamos completamente separados de todo por que ese "YO" se interpone.

Este "YO", que hemos construido basándonos en una secuencia de imágenes (recuerdos) muy bien seleccionadas desde nuestro nacimiento hasta este preciso instante, aderezado por una pizca de futuro (ilusiones, metas, aspiraciones...) se basa totalmente en una idea inamovible. No se puede cambiar el pasado y el futuro que tenemos en mente está diseñado de tal modo que siempre que llega acabamos pensando que no es lo que esperábamos. Nos sentimos atrapados por una idea que no podemos cambiar.

Y nos sentimos muy solos, totalmente frustrados e insatisfechos.

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viernes, 19 de abril de 2013

Inbatibilidad, ganar o perder no es la cuestión.

Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.


La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.

Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.

Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...

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jueves, 21 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del Buda.

Hace ya varios años que encuentro en mi camino personas que ya han "dado la vuelta" espiritualmente hablando. Y cuando digo esto, entiéndanme que es solo mi forma de pensar y no pretende convencer ni hacer dogma y surge de forma espontánea ante estímulos que llegan a mi desde la consciencia.

Cuando defino "dar la vuelta" me refiero esas personas que empezaron un camino de liberación optando por una o varias fórmulas, descubrieron lo que NO eran y que ya estaban liberados, y abandonaron la práctica pues su liberación también incluía el aferrarse a la práctica.

Pero la práctica no es una necesidad, como el comer o beber. Tampoco es algo a lo que debamos aferrarnos, y tampoco es un método para conseguir nada en absoluto.
Entonces... ¿Por qué practicamos?

Primero de todo y desde una mente liberada y sin ataduras practicamos por que la postura que uno realiza al sentarse es la postura que tiene uno ante la vida. Y siempre hay una postura.

Reitai Lemort, maestro soto zen, nos invita a reflexionar sobre esto. La postura física es una apertura que se confronta con la cerradura que implica la constancia del "yo". La apertura de caderas, la posición de las rodillas en el suelo a modo de "raiz" y la posición erguida con la nuca hacia el cielo y el mentón recogido... Todo está estudiado en esta postura para "abrirse", toda una secuencia de eruditos que han ido paseándose por este mundo y que confluyen en un remoto lugar, quién sabe si antes del mismo Siddharta, han desarrollado "una forma de presenciar la escena universal y existencial" que casa, empasta perfectamente con el hombre despierto, el que ha reconocido su "no existencia como individuo" pero que debe vivir en un mundo donde el individuo "existe". Esa es verdaderamente la postura física y ante el mundo, por eso nos sentamos.



Por supuesto, a otro nivel más mundano, la introspección como método de rejuvenecimiento, sanación, bajada del lactato y reestructuración de la conducta mental es a estas alturas, indudable.

Por tanto, mi modo de ver todo esto es que el "liberado" debe sentarse sin implicaciones formales, ni rutinarias ni de ningún tipo. Y debe hacerlo para comprobar su estado, ya que en el mundo en el que vivimos, constantemente hacemos TODOS ejercicios para, justamente todo lo contrario.

Conozco personas que superaron su liberación y que después de muchos años de abandonar la práctica, consideran que siguen en el mismo punto. Sin excepciones, estas personas son, con diferencia, las personas con su "yo" más consistente que conozco. La falta de comprobación ha "desequilibrado" su liberación.

Luego, tengo otros amigos que también han llegado a un punto en el que dudan si la práctica sirve para algo. A ellos les digo que se sienten cuando les apetezca. Que cuenten sus respiraciones, que abran sus caderas, que noten el dolor en sus rodillas, en los pies. Que sean Budas. Por que dentro de unos años, estarán perdidos sin saberlo. No lo habrán comprobado.

Esta entrada va dedicada a mi amigo Antonio, un Chamán que sabe mas por lo que calla que por lo que habla. Un despierto.

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martes, 12 de marzo de 2013

Despertando a la realidad de aferrarse.

¿Por qué decimos que nos aferramos? Porque es lo que las personas hacen con las ideas, las pasadas y las futuras.
¿Cómo podemos dejar de aferrarnos? No podemos. Y cuando digo "no podemos", me refiero a que el simple hecho de poder, significa intención. Y en el momento que intentamos no aferrarnos, nos aferramos a esa idea. Si, ya se que es complicado no aferrarse, pero... ¿Por qué debemos dejar de aferrarnos?

Hace mucho tiempo que pienso que las cosas han de suceder de forma espontánea, y cuando digo "han de suceder" no digo que hay que esperar que las cosas sucedan, sino que las cosas suceden de igual modo, sean provocadas por nosotros o no.
Y la forma de dejar de agarrarse es simplemente no planear que hay que hacerlo, o sea, que no forme parte de tus ideas el hacerlo, aunque el pensar en la forma para que no forme parte de tus ideas ya es aferrarse, verdad?


No se si esta entrada os va a parecer un dialogo para un besugo, yo. Pero me gustaría que os dierais cuenta de que no puedo plasmar mi idea del "no aferrarse", sin plasmar también la de "aferrarse". Y eso es muy importante, por que damos normalidad y equilibrio a esa idea. Siempre que hay un principio de algo, existe el mismo principio de lo contrario, por lo que ahí está la clave. Y como veis, sólo puedo acercarme a ese pensamiento por que si voy a ello, se pierde entre las letras.

Me gustaría que esta entrada fuera una de las mejores entradas que he escrito hasta ahora, precisamente por que nadie la entienda.

CONCLUSIÓN:

Pensar en "no aferrarse" es "aferrarse". Pensar en cómo hacer para "no aferrarse" sin pensar, es "aferrarse".
Todo hecho discursivo es "aferrarse". Y todo hecho no discursivo también es "aferrarse".
La acción de cualquier cosa que se pueda realizar para "no aferrarse" es "aferrarse".
La no acción de cualquier cosa que se pueda no realizar para "no aferrarse" es "aferrarse".

Y en todo este lío, en toda esta confusión, jústamente vacío y en el centro de este círculo vicioso sobre el aferrarse, APARECE.

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miércoles, 6 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del "otro".

Mientras estaba con el coche, esperando que el semáforo se pusiera en verde para ir a trabajar, he observado a un coche que tenía un perro de la raza "husky siberiano" en su parte de atrás, con la ventana abierta y mirando todo lo que sucedía con esos hermosos ojos azules, que dan miedo si te quedas mirando mucho rato.
Y me he quedado un rato, por que ese semáforo es más bien tardío, muy interesado estudiando al perro, cómo movía su hocico por todas direcciones, captando los olores. Y miraba hacia arriba, al edificio que tenía enfrente y entonces mi mente inquieta ha empezado a elucubrar...

Estoy seguro que este perro no sabe quién es, ni por qué esta en un coche, objeto que tampoco puede saber qué es, salvo que se mueve a algunas partes mientras el amo está delante. Y tampoco sabe que esa enorme mole edificada que está mirando es un edificio. Y que posiblemente él vive en uno igual, además justo enfrente, por que cuando el semáforo cambió a verde, el coche entro justo al lado, en un garaje parte del edificio de enfrente de donde el perro miraba.

Y sin embargo, sin saber nada de esto, este precioso perro sabe qué está cocinando el vecino del quinto, cómo huelen todos y cada uno de los miembros de su familia y del vecindario y sabe distinguirlos perfectamente, y puede ver con rapidez, dentro de ese coche con la ventana bajada, como un perrito pasea con el amo por la acera de enfrente.



Ciertamente el perro vibra, a una frecuencia muy distinta que la mía. Yo sé qué es un coche y un edificio, pero no se qué cocina el vecino del quinto. Tampoco puedo distinguir por el olor a los vecinos de mi finca, pero sé cómo se llaman. Son frecuencias diferentes, pero vibran.

Y esa consciencia vibratoria a la que le pongo un adjetivo, "yo" es muy diferente a la vibración consciente del perro, que no define de ningún modo la acción que ocurre. Pero sin poder saber lo que significa ser perro, por que cuando lo sea, no me acordaré de que fui humano, puedo empatizar con él, intentando descifrar cómo toma consciencia con sus sentidos de lo que acontece.

Y lo que acontece para él, es un instante de olores, visión, sentidos agudizados por el ruido de los motores, del trepidar de la calle y sus gentes, de su propia respiración y su sensación alerta... y eso es lo que "es".

Y lo que acontece en mi, es un instante de ideas de lo que pasó ayer cuando pasé por allí, de la idea de lo que me espera cuando llegue al trabajo, la consciencia sensitiva de mi coche y su manejo, del coche del dueño de aquel perro, de cómo miraba hacia arriba moviendo su hocico...

¿Qué diferencia, pensando en un nivel conceptual, hay entre ese maravilloso "Husky" y yo?

Es posible que no haya ninguna, salvo que vibramos en este universo en diferentes frecuencias, y que ahora mientras escribo, mis ideas van y vienen... y ese perro estará siendo consciente de su propio descanso o de su propio acontecer.

¿Y qué parecido, pensando en un nivel conceptual, hay entre ese maravilloso "Husky" y yo?

Que los dos, somos "el centro del universo". Que los dos, somos un acontecimiento, un suceso.

Y somos impermanentes.

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jueves, 7 de febrero de 2013

De cómo hacer Zazen y así averiguar cual es tu postura vital.

La postura de Zazen es una postura muy compleja si se quiere realizar correctamente, y sin un maestro es muy difícil que llegues a sentarte totalmente correcto, pero si la vida no nos ofrece uno, la práctica va construyendo tu postura, y según tu evolución conductual y de forma irremediable, nuestra postura va variando y transformándose en la postura "del Buda".

Lo mas importante es que las rodillas toquen el suelo y se reafirmen en el. Debes notar que estas "enraizado" en el suelo. Para que las rodillas no sufran deben doblarse completamente. Si eres un principiante o no tan principiante la postura mas adecuada será el medio loto. Así que la pierna izquierda es la primera en ser doblada de forma que toque con el talón el cojín o Zafu. La derecha se sube doblando bien hasta la ingle y se baja la rodilla. El Zafu queda atrás y el ángulo de inclinación que te otorga el cojín es el ideal para que las dos rodillas queden bien aposentadas. Un video del maestro Kosen os facilitará la cuestión:



 Los hombros pesan sin estar inclinados adelante ni hacia atrás. El mentón recogido y la nuca quiere tocar el cielo. La lengua toca el paladar. Los ojos miran a un metro de distancia, en ángulo. Están medio cerrados o cerrados del todo. La mano derecha abajo y la izquierda arriba en Mudra. Los dedos pulgares se tocan sutilmente.



La barriga relajada, la respiración va sola, aunque la espiración se puede alargar un poco. El aire en la espiración viaja hacia el ombligo. Intimamos con la respiración, centramos toda nuestra atención en ella, sin descuidar la postura. Luego, todo es un acontecer. La respiración es un acontecer, una voz a lo lejos es un acontecer... Las ideas van y vienen y son un acontecer. Las dejamos pasar, sin involucrarnos, como la voz a lo lejos o la respiración. Son todo un acontecer. Y ya no se puede decir mucho mas, por que uno deja de "ser". Ya no hay observador, ni acontecer, ni observado. No hay nada.

Os dejo un vídeo maravilloso, donde este maestro, Reitai Lemort, nos indica el medio loto y el loto completo. Parece muy fácil, pero se ha de practicar mucho. Soy de la opinión que no solo se ha de practicar físicamente, sino que cuando tus acciones, tu conducta, son las de tu naturaleza original, las de un Buda, la posición se hace cada vez mas presente. Así lo explica el maestro, no os perdáis detalle pues además os ayudará a no haceros daño.


Y recordad que Zazen se puede empezar desde el principio, pero yo personalmente recomiendo empezar la meditación en una silla, como comenté en una entrada anterior.

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jueves, 31 de enero de 2013

De cómo lo que vemos rojo, es de todos los colores menos rojo.

Es curioso como de chaval, siendo un estudiante muy disperso, se quedaron grabadas en mi cerebro ciertas "curiosidades" que nos comentaba uno o dos profesores que en aquel entonces lidiaban con nosotros. Una de esas curiosidades fue la "lección" que nos impartió uno de los "profes" sobre cómo las cosas a veces no eran lo que parecían, sobretodo en ciencia.

Resulta que cuando vemos algo de algún color determinado, por ejemplo el rojo, ese objeto tiene la propiedad de absorber todos los colores menos el rojo, que expulsa hacia nuestros órganos sensitivos de la vista. Por eso lo vemos rojo.



 O sea, que ese presunto objeto rojo, contiene toda la gama de colores, que juntos darían como resultado el blanco (la luz del sol, mas bien), menos el color primario rojo, que queda excluido de la ecuación, con lo cual al rebotar viene directamente hacia nosotros, y por eso lo vemos rojo.
Y sólo puede suceder esto, tomando como base la luz blanca o del sol. Si el sol fuera de otro color, la combinación cambiaría completamente, tal como vemos los colores en una habitación de un fotógrafo (analógico) cuya bombilla roja, hace que el color rojo que podríamos ver a consecuencia de un objeto expulsando tal color, fuera blanco.
Curioso, por que a pesar de ser así, es un blanco extraño, como que nuestros ojos hubieran sido diseñados para vivir bajo la luz solar únicamente.
Bueno, en efecto así es. Aunque yo no lo llamaría diseño...
Pero esa no es la cuestión, sino que bajo toda esta perspectiva, entonces entiendo que una cosa blanca contenga "ningún color", pues los desecha todos y por eso las cosas blancas son más frías. La luz blanca del sol, que contiene todos los colores, rebota. Y por ende, un objeto negro no desprende ningún color, se los queda todos. Y el símil me encanta, pues resulta que la oscuridad que se nos presenta ante nosotros, el objeto mas negro y misterioso, más vacío, resulta que contiene TODO...

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miércoles, 23 de enero de 2013

De cómo es imposible atar un paquete con un meridiano.

Las unidades de medida que el ser humano ha construido son grandes herramientas para nuestro desarrollo, y decir lo contrario sería absurdo. Así, tenemos los meridianos, que son líneas que hemos creado para dividir la tierra en partes y con ello, poder establecer usos horarios y otro tipo de herramientas para la sociedad global. También hemos creado el metro, una unidad de medida muy utilizada a diario por míles de personas. Y las horas, esa partición que divide el día para poder tener un cita sin llegar tarde.

Pero una cosa es utilizar dichas herramientas para el bien común, y otra cosa muy distinta es pensar que estas "clasificaciones" son reales, o que están presentes realmente en la naturaleza.
Debemos tener presente que no podemos atar un paquete con un meridiano.
Del mismo modo, la identificación de nosotros mismos que utilizamos en la vida, es otra irrealidad tan grande, que ha acabado por confundirnos por completo.

La idea de nosotros mismos se basa sobretodo en dos grandes clasificaciones mentales:
El pasado, lo que fuimos, el recorrido realizado y las experiencia adquiridas.
El futuro, lo que seremos, los proyectos, las ilusiones, las metas a alcanzar.

PERO TODO ESO NO ES REAL.



Tal como un meridiano, el futuro es una predicción un tanto arriesgada de algo totalmente impregnado de las ilusiones y deseos.
Tal como una hora, el pasado es sólo un eco vibrando en las paredes de nuestra memoria, algo que ya nunca más sucederá, por mucho que nos empeñemos en reproducirlo.

Entonces nos vemos a nosotros mismos como una película, algo secuencial que desde el pasado nos ha hecho, nos a fabricado. Todas nuestras experiencias, nuestras emociones, la educación recibida... Todo lo que viene del pasado nos construye.
Pero no es algo cierto, el pasado no puede construirnos del mismo modo que la estela que deja un barco al navegar no construye al barco. Es el barco el que hace la estela.


Somos nosotros los que construimos el pasado.

Y visto así, parecería que todo es muy triste, y que la realidad nos trae la visión más pesimista de la vida, pero no es cierto. No es así como es realmente, por que no debemos olvidar el presente. El presente o mejor dicho, el ahora, es la única realidad posible, la única realidad en la que tienes el control.

Y ES ETERNO.

Si eliminamos de la ecuación el pasado atado a nuestra memoria y el futuro acoplado a nuestros deseos, nos queda el eterno ahora, donde no hay tiempos, ni horas que deban ser medidas.
Y así, desprovistos de la losa del pasado y el futuro, sin herramientas de medición, sin una idea del "yo" y solos en este inmenso ahora, es lo que realmente somos.

Pero lo bueno del caso es que no podemos explicarlo. Yo mismo, con este blog, sólo doy un rodeo a la cuestión para que algunos de vosotros captéis el concepto, pero en realidad no puedo acercarme a la realidad de la cuestión mucho más de lo que lo estoy haciendo.

LA PALABRA NO ES LA COSA.

Con la palabra agua, no me mojo. Del mismo modo, describir o explicar cómo es ese presente donde vive la realidad es algo que sólo se puede EXPERIMENTAR.
Sigue conmigo, navegante. Vamos a surcar los mares de esa realidad, a dejar estelas de espuma en el agua salada. Quedarán atrás, en el pasado ilusorio, dando vueltas...
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martes, 22 de enero de 2013

De cómo el Ego no es lo que pensamos que es, sino jústamente lo contrario.

Cuando somos niños y nuestro sistema cognitivo aún no ha empezado a desarrollarse, somos un suceso que se contempla con mucha atención. Es el suceso de la vida. Todo lo que hay es contemplación pues por nuestra mente no circulan ideas, así que sólo observamos todo lo que ocurre y no podemos diferenciar ni clasificar nada, ni siquiera a nosotros mismos.
Pero esto va cambiando a medida que vamos creciendo y nuestra mente empieza a crear ideas y nuestra sociedad, para hacernos "individuo útil" comienza a darnos herramientas para separar y clasificar.
Así que a temprana edad, somos un individuo independiente del sistema natural que le rodea, que tiene ideas que le hacen creer que no son sólo ideas, sino fundamentos inamovibles, pilares en los que se basa el universo y además, las herramientas dadas por la sociedad para la creación de "clases" y diferenciación, las hacemos funcionar de tal forma que intentamos cada día, clasificar en ideas más pequeñas las ideas anteriores y así entramos en un círculo vicioso.




 No sólo no nos conformamos con definir "cosas", sino que vamos más allá y partimos la idea que tenemos de nosotros mismos, de tal manera que nuestros brazos sólo son "algo" externo que utilizamos de herramientas, y así todos nuestros órganos y dando un paso más, en última instancia, lo que realmente somos es algo oscuro e insondable que se ubica entre nuestros ojos, allá en lo profundo de nuestro cerebro. Y de allí parte todo, ese generador de ideas somos nosotros y a eso yo lo llamo "Ego".
Pero no es así como definimos en general la palabra Ego, no. Sólo tenemos que mirar en las redes sociales cómo se utiliza la palabra Ego. También en los círculos amistosos, donde se utiliza de forma despectiva para separar al resto de personas de uno mismo:
-Vaya Ego tiene ese tio, no esperaba eso de él. Siempre yo, yo, yo, y si sobra algo ... yo!
-Tenía un Ego tan grande que se le salía por las orejas... pero qué se habrá pensado que es?

Frases de este tipo se utilizan a diario para separarnos del resto. Y yo os digo que jústamente es ese Ego el que os hace hablar del Ego ajeno. Pero la realidad del asunto es que el Ego es inseparable de uno mismo, por que el Ego sólo es la imagen irreal que tenemos de nosotros mismos y eso no se puede cambiar.

Y entonces... qué hacer?

Pues es una cuestión más que de respuestas, de cambio de preguntas.
Primero vamos a ver dónde está el engaño, por que hay una ley física que es irrebatible y es que un "sujeto conocedor" no puede ser a su vez "objeto de su propio conocimiento". En palabras de Alan Watts, "un ojo no puede mirarse a si mismo", es imposible. Así que si queremos poder definirnos de forma irrefutable... no se puede, es completamente inviable.

Así que si definimos la cuestión por lo que no es, podemos atinar de forma más eficiente.
Primeramente no tenemos un cuerpo, sino que somos ese cuerpo. Y si tengo que definir mi cuerpo, irremediablemente tengo que definir el suelo que piso, pues sino podríamos pensar que estoy flotando de aquí para allá todo el día. Podemos decir que mi entorno está íntimamente relacionado conmigo, o sea que además de suelo que piso tendría que definir también el aire que respiro, que me mantiene vivo, que a su vez forma parte de un ecosistema, mi ecosistema... realmente el ecosistema de todos, sí, justamente ese que estamos matando, por que pensamos que hay que enfrentarse a él, dominarlo.

Podemos decir entonces, que para poder definirme muy superficialmente debo definir todo lo que hay a mi alrededor y más allá, pues la roca en la que vivimos, sorprendentemente se sustenta por una serie de fuerzas gravitatorias muy sutiles que hacen que yo "sea".

También podemos decir que si podemos llegar a no definirnos, el esfuerzo que utilizabamos para ello, puede servir para vivir nuestras vidas de una manera más real, mas centrada y sin tal condicionante.

Y concluyo esta entrada diciendo que... cuidado con quien habla mucho del Ego de los demás... tiene problemas consigo mismo.
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lunes, 21 de enero de 2013

De cómo el Zen es más lo que no es, que lo que es.

El budismo Zen es la forma de Budismo más simple y fácil de practicar, aunque por cierto punto de vista físico, si quieres desenmarañar su simpleza, empieza a aparecer un ovillo complicádamente tejido, de tal forma que uno puede acabar deambulando por este mundo como si hubiera perdido alguna cosa.

He de decir que hay dos escuelas Zen esenciales, la Soto (la más común) y la Rinzai, y aunque su cometido es el mismo, la forma de "hacer" es completamente diferente. En la escuela Soto, el despertar o "Satori" sucede con el condimento apropiado; la meditación sedente.
"Zazén" o meditación sentado, es en un principio, básica para poder obtener un "Satori", aunque el maestro siempre debe hacer entender al alumno que el despertar de la mente o "Satori" no debe ser buscado.


En la foto aparece Taisen Deshimaru, maestro contemporáneo ya fallecido. Ordenó como linea de sucesión al maestro Español Dokushô Villalba y al maestro Francés Dominique Kosen. Ámbos continúan su linaje en Valencia el primero y en Argentina el segundo.


En la escuela Rinzai, es primordial trabajar duro con el maestro en los "Koans" que son una tanda de preguntas y respuestas en las que el maestro intenta que el alumno "salte" la comprensión intelectual y vaya más allá, obteniendo así el tan preciado "Satori". Pero se insiste mucho en cualquier escuela, que ese despertar ocurre de improviso, de repente y no se debe buscar de ningún modo.

La escuela Soto, la más conocida en España y américa Latina, hace mucho hincapié y de forma muy reiterada, que hay que hacer Zazén mucho tiempo a lo largo del día, y hacer "Sesshin" (meditación conjunta y de más tiempo de duración) muy a menudo.
Como el que os escribe tiene su propia visión del Budismo Zen, todas las explicaciones que pueda comentar desde ahora y en sucesivas entradas no son genéricas del Budismo Zen, sino mis propias interpretaciones.

Acerca de Zazén, os diré que recomiendo su práctica y que además, sin ella no se puede "constatar" el descubrimiento interior al que cada uno tiene acceso, normalmente sin saberlo.
Pero también tengo que decir, siguiendo la idea de "via media", que Zazén se hizo muy popular en los monasterios y templos chinos y japoneses en siglos pasados. Cuando dicha práctica se popularizó tanto, los maestros y monjes obligaban a la muchedumbre de niños con "vocación" a sentarse mucho tiempo a lo largo del día para tenerlos controlados.
La práctica del Zen del día a día, en las labores cotidianas, afrontando la vida y problemas personales y en la sociedad actual es la práctica verdaderamente importante, y los templos y vida monacal es algo que forma parte de "la teoría zen", más que de la realidad del ser humano.

Para definir el Zen hay que empezar por lo que no es, así que por eliminación, en este blog iremos reduciendo hasta el absurdo el resto de cosas de este universo...
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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...