Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.
La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.
Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.
Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...
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viernes, 19 de abril de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
Guía Zen para dejar de fumar (II).
Pues ahora es del mismo modo, pero sabiendo que el cuerpo ya no te pide más nicotina. Con esto tienes mucho ganado, por que aunque sabemos que el cuerpo y uno mismo es la misma cosa, es cómo si cuando sabíamos que el cuerpo nos pedía nicotina por cuestión fisiológica eramos más esclavos de la situación. Pero ahora, después de esos tres días, nos hemos liberado. Eso nos hará más fácil la continuación de nuestro empeño, por que ahora es ya sólo cosa de nuestro intelecto, de nuestra mente.
Debemos seguir adoptando una postura mental enfocada a no ceder ante las manipulaciones mentales que nosotros mismos nos vamos insertando "para que prevalezca el sentido común y acabemos con la farsa de un esfuerzo estéril para abandonar algo que tanto nos agrada, que nos satisface enormemente".
Si amigos, de pronto, en determinados momentos del día, abordaremos la cuestión como algo totalmente ridículo, algo que debemos inmediatamente parar, coger ese cigarrillo y chupar hasta la médula. De pronto, nos encontramos fumando ese pitillo maravilloso, aspirando el humo y diciendo algo así como... por fin! Qué tonto he sido, con lo feliz que me hacía.
Habremos olvidado las tos mañanera y perruna, entrado el invierno, los ahogos acosadores en el momento en que decidimos mover un poco el corazón, y lo más importante, nos quedaremos enajenados y al margen de "la realidad". Por que la realidad es esa en la que el humo, entraría por tu cuerpo impulsívamente, haciéndote toser y ahogarte como cuando empezaste a fumar, sabiendo a rayos ( cada día que pasa sin fumar, más asco da el tabaco) y centellas y volviéndote de repente lúcido de nuevo, exclamando... Seré gilipollas, he vuelto a caer! Y ESA ES LA REALIDAD.
Pero la voz en tu cabeza, esa que te dice que es una tontería dejar de fumar, esa que te aconseja decir a tus amigos que lo puedes dejar cuando quieras, que a ti te gusta fumar y no quieres dejarlo de ninguna manera, o que te dice que dejarlo es tan duro y eres tan adicto al tabaco que te resultará imposible, seguirá muchas veces diciéndote lo mismo, aprovechando una fiesta, un cumpleaños, unas cervezas de más, para convencerte. Y esa voz eres tú mismo, en una dura batalla. Una lucha que te eleva la ansiedad y te hace comer más.
No debes dejar que esto ocurra, y la solución no es "luchar" sino entregarte. No debe haber fricción por que entonces, si hay lucha, hay bajas. Sólo hay un individuo ahí dentro, también afuera. No hay más que tu.
Así que enfocando todo tu ser a la práctica de contar respiraciones y enfocando todo tu ser a la práctica del "Ahora mismo no fumo", lograrás sin ningún tipo de ansiedad ni fricción, dejar de fumar.
Dentro de poco cumpliré cuatro años sin fumar. Empecé a los diecisiéis, lo recuerdo como si fuera ayer.
Nunca he estado mejor. Respiro, huelo, corro o ando grandes distancias y no me canso excesivamente, mi corazón late a buen ritmo.
Al igual que el tabaco, muchas personas tenemos "adicciones" que pueden ser bien vistas socialmente (y digo bien vistas por que se vende) como el alcohol en exceso (pregúntate qué es exceso para ti) o símplemente tics nerviosos en cuello, cara o espalda.Quizás sea una adicción a morderse las uñas, como me pasa a mi. Estoy en ello, ya he alcanzado el mes y mis uñas relucen, ya no escondo las manos al entrar a algún establecimiento a comprar algo. Puede que sea algo menos "aprobado" como la cocaína (muy adictiva), o el cannabis, que aunque no es una sustancia demasiado adictiva, si que resulta "embaucadora" para la mente y sus conductas.
Sólo puedo concluir diciendo que, primero hay que sincerarse desde el corazón con uno mismo. Averiguar qué cadenas quieres romper. Y en entonces puedes seguir ésta guia, que vale para cualquier adicción u otra guia en la que te sientas cómodo. Por supuesto, si la adicción requiere de "ayuda extra", deberás tomar nota. Pero ni con el tabaco ni con otros tipos de "enganches" habituales necesitarás esa ayuda.
ESPERO QUE OS SIRVA.
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viernes, 15 de febrero de 2013
Antes de despertar debes conocer la empatía.
"No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo."
-- Buda --
Una de los grandes problemas del género humano es la dificultad de ponerse en el lugar de otro, pudiendo así averiguar cómo siente la otra persona, en qué circunstancias lo hace y percatándose de en qué "punto" está.
Hay muchas personas que se prestan al juego de pensar cómo reaccionarían o qué harían si les pasase lo que a fulanito o menganito, pero siempre bajo el punto de vista de "si mismo".
Pero la idea de empatía no es esa, sino la de ponerse en lugar del otro, pensando como el otro, sintiendo como siente el otro. Y ese ejercicio se nos complica por que debemos utilizar nuestras energías en conocer al otro, en saber verdaderamente el cómo y el porqué del otro, preocupándose y averiguando toda la información que se necesite del otro, para así poder sentir y responder ante determinadas circunstancias si fuéramos el otro. Eso sí es empatía, y es difícil encontrar personas que se ocupen del otro de tal forma que les sea posible "comprender".
Y podéis pensar... ¿Qué gano yo siendo empático?
Pues la cuestión, es que esa no es una gran pregunta.
De hecho, mezclar "ganar" y "yo" en la misma palabra ya indica mucho del que pregunta.
La pregunta más bien sería algo como... ¿Quién gana siendo empático?
Esa es una gran pregunta, y la respuesta es... Todos.
Todos ganamos siendo empáticos.
Si yo pienso en cómo lo estarás pasando ante una cuestión de algún tipo, y me he preocupado de saber cómo eres y por ende, te has preocupado de decirme qué cuestión es esa, podré ayudarme a mi mismo, en primera instancia, por que veré que tu problema puede pasarme a mi, y yo sé como reaccionaría, y además sé como reaccionarías tu (u otros), así que tengo mucha más información para poder resolver el conflicto.
También podré ayudarte a ti, por que podré "entender" lo que te pasa y además podré darte otra visión si lo que te está pasando me pasara a mi mismo.
Todos ganamos.
Y la siguiente pregunta es... ¿cómo hago para desarrollar empatía por el otro?
Primero, debes contar con algo de tiempo para conocer bien a la otra persona, y si no tienes, buscarlo para poder "acceder" a esa información. Normalmente ese no es el problema, por que solemos empatizar con nuestros amigos, familia, personas cercanas, que ya conocemos. Y aún así normalmente no empatizamos con ello, no nos ponemos "en su piel".
Lo segundo, debes sentarte y contar tus respiraciones. Con ello no conseguirás iluminarte, pero podrás saber que "yo" y "el otro" es el mismo suceso. Si es el mismo suceso, ya no es una cuestión de ganar o perder, es una cuestión de "dejar que suceda", y la mejor manera de dejar que suceda es comprendiendo los sentimientos que tienen los demás sobre las vicisitudes de la vida.
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-- Buda --
Una de los grandes problemas del género humano es la dificultad de ponerse en el lugar de otro, pudiendo así averiguar cómo siente la otra persona, en qué circunstancias lo hace y percatándose de en qué "punto" está.
Hay muchas personas que se prestan al juego de pensar cómo reaccionarían o qué harían si les pasase lo que a fulanito o menganito, pero siempre bajo el punto de vista de "si mismo".
Pero la idea de empatía no es esa, sino la de ponerse en lugar del otro, pensando como el otro, sintiendo como siente el otro. Y ese ejercicio se nos complica por que debemos utilizar nuestras energías en conocer al otro, en saber verdaderamente el cómo y el porqué del otro, preocupándose y averiguando toda la información que se necesite del otro, para así poder sentir y responder ante determinadas circunstancias si fuéramos el otro. Eso sí es empatía, y es difícil encontrar personas que se ocupen del otro de tal forma que les sea posible "comprender".
Y podéis pensar... ¿Qué gano yo siendo empático?
Pues la cuestión, es que esa no es una gran pregunta.
De hecho, mezclar "ganar" y "yo" en la misma palabra ya indica mucho del que pregunta.
La pregunta más bien sería algo como... ¿Quién gana siendo empático?
Esa es una gran pregunta, y la respuesta es... Todos.
Todos ganamos siendo empáticos.
Si yo pienso en cómo lo estarás pasando ante una cuestión de algún tipo, y me he preocupado de saber cómo eres y por ende, te has preocupado de decirme qué cuestión es esa, podré ayudarme a mi mismo, en primera instancia, por que veré que tu problema puede pasarme a mi, y yo sé como reaccionaría, y además sé como reaccionarías tu (u otros), así que tengo mucha más información para poder resolver el conflicto.
También podré ayudarte a ti, por que podré "entender" lo que te pasa y además podré darte otra visión si lo que te está pasando me pasara a mi mismo.
Todos ganamos.
Y la siguiente pregunta es... ¿cómo hago para desarrollar empatía por el otro?
Primero, debes contar con algo de tiempo para conocer bien a la otra persona, y si no tienes, buscarlo para poder "acceder" a esa información. Normalmente ese no es el problema, por que solemos empatizar con nuestros amigos, familia, personas cercanas, que ya conocemos. Y aún así normalmente no empatizamos con ello, no nos ponemos "en su piel".
Lo segundo, debes sentarte y contar tus respiraciones. Con ello no conseguirás iluminarte, pero podrás saber que "yo" y "el otro" es el mismo suceso. Si es el mismo suceso, ya no es una cuestión de ganar o perder, es una cuestión de "dejar que suceda", y la mejor manera de dejar que suceda es comprendiendo los sentimientos que tienen los demás sobre las vicisitudes de la vida.
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