Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de febrero de 2026

Dejar ir y soltar para sanar.

 Parece ser que últimamente sólo me acerco a este papiro a escribir, cuando suceden cosas de cierta importancia en la vida de este escriba, y eso no parece muy zen. Este manuscrito debía tener la finalidad de hablar sobre zen y no sobre cosas que le ocurren a un tipo, pero si lo piensas bien, las cosas que ocurren, que suelen ser las que nos ocurren a todos, son la expresión más zen de lo cotidiano, y plasmar todo esto aquí puede ayudar al navegante que se acerca a esta orilla.

Mi madre, Rosario, falleció el pasado 18 de Febrero, del año 2026 a la edad de 91 años.

Este escrito resuelve este hecho, que a todo el mundo le sucede tarde o temprano, con un "Dejar ir".

Trabajadora, Andaluza de Jaen, emigrante a tierras Valencianas para poder labrarse un futuro, toda la vida trabajando duro, muy duro. 

Su fortaleza, el amor y el perdón. En el último año y medio perdonó a su hija del hecho más doloroso para una madre: la mentira.

Su debilidad, la introversión y falta de toma de decisiones. Eso es profundamente humano.

Me quedo con su sonrisa y con la tranquilidad de que siempre hubo verdad entre ella y yo, amor y maternidad.

Adiós mamá. Dejar ir.




-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Soltar para sanar, ahora viene lo difícil.

Cuando llevas un saco de mierda en tu espalda, arrastrándolo por la vida sin tener el valor de soltar, aparecen toda clase de cosas que te van recordando lo que llevas colgado en esa espalda y como huele de mal. 

El intento de dejar pasar las cosas, todo muy zen, no resuelve la cosa porque tarde o temprano, por mucho que te alejes ahí está de nuevo ese olor a mierda de tu espalda.

Los intentos de aceptar a un grupo familiar tal como es, fracasan cuando te ves sólo con tu compañera de vida y sin familia que te eche una mano, pero uno se resiste a soltar a esta gente, que te ha sido impuesta y no hubieras elegido nunca.

Cuando el cuerpo sin vida de mi madre aún estaba caliente decidí soltar el saco, su peste y quitarme mucho peso de encima. 

También el zen habla sobre esto. Comportamiento recto... qué es realmente esto?

Uno de los pasos que hay que dar en el óctuple sendero del Buda es el comportamiento correcto, y yo no di ese paso de "Soltar" hasta que una de las personas que más he querido en mi vida se marchó. Cuando vi el cuerpo inerte de mi mamá, supe que soltar esa pestilencia ya no iba a hacerle daño, y en ese momento tomé mi decisión.

Zen es dejar ir, pero también es soltar lastre que te enferma, aunque sea una convención social poco aceptable y un pecado religioso de orden mundial.

Ahora toca, echar de menos a quien me quiso y olvidar a quien, salvo algunos burdos intentos de manipulación, no aportó nada a mi vida.

martes, 5 de enero de 2016

Revelación...



Y digo revelación porque cuando digo iluminación parece que todo entra en una espiral mágica y estúpida, cuando todo es mucho más sencillo, tanto como poner luz donde hay una sombra de ignorancia.


Hoy he tenido una revelación en un lugar y con una persona querida que se debate entre la vida y la muerte. Y pese a que este tipo de revelaciones no pueden ser explicadas por el puro lenguaje intelectual, he notado el peso y el alivio a la vez, como en un coro, al unísono.


He notado el peso por puro egoísmo, al comprobar cual complicado es nacer y así mismo cual complicado es morir. Y alivio porque nadie muere en propia carne, sólo en la de los demás. ¿cómo voy a morir si cuando muera no sabré que he existido jamás? Al igual que antes de nacer, no sabía que iba a correr por las calles del barrio, que iba a enamorarme, que iba a decir adiós a tantas personas en tan poco espacio de tiempo. Y entonces no me preocupaba, cuando era pre-nacido. ¿por qué iba a preocuparme ahora, para cuando sea post-muerto?

















Pero es inevitable echar de menos a las personas que han formado parte de tu vivir, de tu ser. Y duele saberles luchando.


Pero mi revelación ha ido un poco más lejos, como todo ser egoísta he pensado en mi trato con las personas, en mi enajenación ante los problemas, en que debo profundizar más en la empatía y en la compasión (la compasión budista es diferente a la occidental). Debo reflexionar sobre cómo quiero absorver las cosas, y en cómo debo soltar las otras cosas.


Y entonces ha aparecido un texto en mi mente, un sutra, uno de los de verdad y no de los que ponen en facebook atribuidos al Buda:


“La forma está vacía, el vacío es forma.


Sin ojos, ni oídos, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo ni mente.


Sin color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto ni nada existente.


Sin vejez, ni muerte, sin fines de viejas épocas ni muerte.


Sin sufrimiento, ni causa o fin de sufrimiento.


Sin camino, sin sabiduría y sin beneficios... sin beneficios.


Así vivió Bodhisattva, comprendiendo la realidad sin el estorbo de la mente.


Sin estorbos. Por consiguiente, sin miedo.


Estaba más allá de los pensamientos engañosos.

Eso es el Nirvana.” 涅槃



-------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Año nuevo, vida nueva?

La frase de marras sólo nos dice que nuestra sociedad está prefabricada de esquemas, reglas, condicionantes y corsets.
Es evidente, si nos sentamos un poco a reflexionar, que la "vida nueva" no ocurre cada año sino a cada segundo, a cada momento de existencia. Y hemos de ser conscientes que hay un enredado contubernio, porque "ahora" es vida nueva y "ahora" es muerte. No es una cuestión pesimista del asunto, es más bien algo físicamente evidente. Todo es vida y muerte al mismo tiempo. Nace una célula y mueren dos, en ese precipicio hacia el abismo del caos que es la existencia.

Pero pese a nuestras recapacitaciones serenas, algo nos empuja a escribir, hablar o pensar cuando un año acaba y otro empieza, como si alguien moviera la bandera a cuadros de la carrera anual y la meta correspondiente.


                                                         Imagen extraída del blog de Heian Ryu


Así pues, siguiendo con la tradición social de valorar este año pero cambiando de camino y redirigiendo mi atención a lo no acostumbrado por el público, diré que:

Ha sido un año donde nada ha ocurrido.

¿Qué significa esto?

Pese a los grandes o pequeños hechos acontecidos, realmente nada ha cambiado.
Uno se sigue sentando a hacer zazen mientras otros te dicen si te sientas mucho o te sientas poco.
Uno sigue atento a otros que te cuentan lo que les ocurre en sus vidas.
De vez en cuando encuentras una sorpresa, un ser maravilloso aparece y otro se desvanece, como si nunca jamás hubiera existido.

Aprendes, olvidas, conoces, despides... Amas... Odias... Te arrepientes... Te consolidas... Lloras... Sonríes... Ríes, a carcajadas...

Lo normal, lo que hace cualquiera. Nada ha ocurrido.....

Y sin embargo ha ocurrido todo.

------------------------------------------------------

sábado, 15 de noviembre de 2014

Escribir sobre la muerte.

Este fin de semana he tenido una experiencia de pérdida de un ser querido. Y resulta curioso cómo nos enfrentamos a ello de una manera u otra, dependiendo de nuestra educación, dogmas, percepción social y sobretodo, nuevos descubrimientos.

Mi experiencia con la muerte siempre ha sido lejana, por suerte. Salvo un par de experiencias, sigo teniendo a la "gente importante" en mi vida, pero este fin de semana una de esas personas ha dejado de vivir. Y en todo este momento, en este cúmulo de "cosas que hay que hacer" para llevar a buen puerto el "apaño" de un cuerpo muerto, no he dejado de pensar en nuestro principal problema como mentes pensantes: la identidad.

He estado repasando el recuerdo de estos años cuando he paseado por el campo y por mi afición a la fotografía "macro" he observado muy atentamente una flor espectacular, con una gran fuerza natural en color, tamaño y firmeza. Un par de días después esa hermosa flor estaba marchita, completamente seca. Y esa observación de la flor me lleva a pensar que ésta es idéntica a otra flor de un poco más allá. No es más especial una flor que otra y sin embargo sí es más especial una persona que otra. Tenemos recuerdos, vivencias que nos transportan al pasado y nos quedamos ahí parados metiendo nuestra cabeza en esa idea, en esos recuerdos. Y está bien, pero nos conduce a la frustración, a la pena.



Y con todo el cariño que le tengo a esa persona, hoy desaparecida, no puedo dejar de pensar que todo el asunto viene por ese "yo" que sigue en nosotros y que ponemos en los demás. Y ese "yo" no acaba en la muerte, sino que nunca existió!

Nunca hubo un "yo", tal como la flor. Y la flor ya marchita, que una vez brilló y lució sus colores, ahora está en modo "off" porque escribir sobre la muerte es escribir sobre la vida, y sin un "off" no podría haber un "on".
Y pensar que su alma quedará descansando en un sitio u otro o entrará en otra "funda" corporal es querer seguir manteniendo esa idea de "yo" hasta el fin de los tiempos sin querer que haya un "off".

Ya no está ahí, nunca estuvo. El ser ya no es. El cuerpo vivo ahora está marchito. La naturaleza sigue expresándose.

Pero no podré evitar recordar a mi familiar querido, sin dolor, dándole así en ese momento, un nuevo "on".

-------------------------------------------------------
OM MANI PADME HUM

------------------------------------------------------




Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...