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lunes, 21 de septiembre de 2015

Las capas.


En varios artículos de este blog se ha explicado ya sobre esto de "las capas de abstracción" pero no quiero dejar pasar esta nueva oportunidad de explicarlo, siendo este tema muy visitado y controvertido, por lo que parece por los comentarios en dichos artículos.

La capa consciente.

Cuando nos referimos a algo, a alguien, cada cosa que pensamos y cómo nos manejamos en este mundo aparente, aparece en la capa consciente del ser humano. Es la capa más superficial, la de los sentidos y la percepción, la del "yo" condicionado por dichas experiencias sensitivas y por la propia mente deambulante entre tiempos pasados y futuros. En esta capa se sufre y se disfruta según las cosas que le ocurren a esa entidad definida por la mente como ego (imagen de sí mismo) y se relaciona directamente con la segunda capa, la capa del subconsciente.

La capa subconsciente.

Como diría Jung, el subconsciente dirige nuestras vidas desde una relativa oscuridad, desde las sombras. Las acciones y conductas conscientes que tenemos, tuvimos y tendremos, están íntimamente relacionadas con este subconsciente que debe reaccionar ante nuestros actos y pensamientos conscientes, aunque estas reacciones a veces no sean entendidas por nosotros mismos y debamos acudir a un psicoanalista para que nos traduzca al lenguaje consciente lo que el subconsciente nos quiere dictar.

La capa inconsciente.

Esta capa de entendimiento es totalmente opaca a nuestro entendimiento formal, con lo que no tenemos manera de poder acceder a ella ni desde la capa consciente ni desde la traducción del subconsciente. Un terapeuta no puede ayudarnos a entenderla así que no sabemos si esta capa está o no relacionada con las otras dos. Es invisible a nuestros sentidos, a nuestra mente consciente y subconsciente y eso hace que no sepamos nada sobre ella, ni siquiera la propia existencia de ésta.
Pero si existiera, tal como Jung pensaba, sería la capa de entendimiento de la realidad del mundo. No sería una capa "en propiedad" tal como sucede con las capas anteriores, sino que esa capa no tendría entidad (el inconsciente colectivo de Jung), no sería mi capa ni tu capa porque en ese estadio no hay yo que tenga nada. Esta forma de entendimiento del universo es una idea que viene de oriente aunque muchos occidentales como Jung la estudiaron de forma hipotética.
Los Budistas y Taoístas creemos en esta capa y la llamamos "la verdadera naturaleza", TaoTathatà.




La capa inconsciente es abarcable a todo ser humano, todo ser vivo, todo ser muerto, toda existencia y no existencia, todo lo que ocurre y no ocurre, aquí y ahora, en este preciso instante.

Desde la capa consciente nos sentamos, contamos respiraciones y lo que ocurre cuando deja de haber un "yo" hasta que uno está de vuelta de nuevo, siendo un ego con sus circunstancias conscientes y subconscientes, eso es sólo un suceso inconsciente que no tiene explicación mental.

Lawrence Leshan habla sobre ello, aludiendo de algún modo a que la meditación (de todo tipo, no sólo zazen) reestructura las bases inconscientes de forma que los pilares que sustentan el resto de capas de entendimiento son reestructuradas, sanándolas, pero sólo es una teoría y por lo tanto una elucubración mental indemostrable.

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jueves, 9 de mayo de 2013

Cuando la inconsciencia se hace consciente...


"Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino."
- Carl Jung -


La frase ha dado mucho de si en Facebook y gracias a mi amiga Isabel Subirana, he decidido dar mi opinión, como vengo haciendo en estas páginas, e intentar "aclarar" lo que me parece una genial frase de este filósofo que anduvo entre el camino medio con total éxito.

Parece que las cosas pertenecientes a la religiosidad, por alguna extraña razón, vienen de tres en tres, como la Trimurti, la santísima trinidad y hasta el trío calavera. Y en ésta ocasión no hay religiosidad de por medio, debemos decir que Jung nombra tres clasificaciones mentales bien definidas.

Primero tenemos al consciente, esa fuerza mental clasificadora que "enfoca" nuestra vida diaria, con la que escribimos, leemos, creamos e intentamos explicar las cosas de la vida.
El consciente soy "yo", ese pequeño punto en medio de nuestros ojos que insiste a diario en mantener estatus personal y social, que nos ayuda cual "herramienta eficaz" en esta sociedad en la que hemos decidido vivir, por que a pesar de todo, es una decisión queramos o no verlo así.

En segundo lugar, aparece el subconsciente, ese espasmo en nuestro cerebro del que habla Freud y otros psicoanalistas y que te quiere jugar "una mala pasada", pues al tomar como punto de control el tiempo, realiza una especie de "cirugía" con la que  lobotomizar nuestra imagen de nosotros mismos, deformando la realidad y alimentando los conceptos de "pasado" y "futuro", dejándonos indefensos ante la aplastante realidad del "ahora".
Así pues, el subconsciente agranda nuestra imagen o la empequeñece, nos dice que "somos" en relación a los que hicimos y lo que haremos y así, aparece como una sombra encima de nuestras cabezas, el destino.

La recreación de un destino, es la enajenación mental más común en nuestra sociedad y es precisamente a eso a lo que se refiere Jung. La toma de control de nuestro subconsciente, hace que la suma del pasado y nuestra percepción de un futuro, conduzca a nuestro consciente a lugares "ilusorios", y más allá, todos acabamos en "la caja". El destino llevado al cubo nos depara lo irremediable, lo que nos aterra... "la caja". Y con esa idea, llega la frustración...

La palabra que mejor define "frustración" es Dukkha, aunque muchos practicantes la traducen ( de modo incorrecto, según mi opinión) como sufrimiento. Dukkha aparece entre otras causas ante la presencia irreal ( y digo irreal por que lo pensamos en un tiempo anterior al irremediable suceso) del destino definitivo, el último tren, la última imagen, el final del destino que nos depara la vida... La muerte.
Y bajo esta perspectiva, el subconsciente campa a sus anchas induciendo al consciente a consumir depravadamente, a clasificar de forma compulsiva, y en definitiva a separarnos de nuestra verdadera naturaleza.

La última de las tres palabras que desgrano hoy, es inconsciente.
Cuando vas conduciendo en el coche, hablando con el copiloto y de repente te das cuenta que sin pensarlo has acabado en casa, es el inconsciente el que dio las órdenes. Cuando tus pulmones se hinchan para dejar que el aire entre en tu cuerpo, alimentando así tu vida, es el inconsciente el que da la orden. Y tu corazón golpea y golpea, bombeando la sangre para que el organismo "sea" y es el inconsciente el que está detrás de todo eso.
Y el único problema del inconsciente es que es totalmente transparente a nuestro entendimiento, por que como su palabra indica, es "no-consciente", y nos quedamos igual que si queremos mordernos nuestros propios dientes, por que jamás sabremos nada sobre ello. Pero aunque no sepamos nada sobre nuestro inconsciente, podemos elucubrar diciendo que si manda la orden a nuestros pulmones para recibir el aire, bien podría ser que ese aire que es generado por químicas naturales, vegetales y la luz del sol formen parte orgánica de mis pulmones y así el inconsciente no solo mandase información desconocida por mi consciencia a mi cerebro sino que pudiera ser que la información la mandara también a toda esa maquinaria natural que se extendería, por ende, a todo el universo para que el círculo vicioso pueda cerrarse definitivamente. Es posible, y digo que sólo es una elucubración, que todo el sistema inconsciente fuera el recurso natural que tiene el universo para que yo, el sujeto consciente pueda "yoificarlo". Quizás el universo crea todo esa fluidez entre aire, luz, plantas, pulmones que alimentan seres conscientes para hacer consciente el universo mismo.

Y Jung nos apunta justo ahí, como una aguja de acupuntura... ahí, donde más duele. Por que el incosciente nunca podrá ser consciente, es nuestra consciencia actual la que nos debe dirigir hacia nuestra inconsciencia. por eso nos sentamos, o prestamos atención al "ahora" en cualquier situación, para "experimentar" el estado de inconsciencia y así poder descubrir que todos los estados mentales, todas las capas de entendimiento, son necesarias.

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...