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viernes, 6 de mayo de 2016

Compasivo, compasivo...

Hola de nuevo. Ante todo, gracias mil por adquirir el ebook en Amazon, la verdad es que pese a que el dinero que se va obteniendo es mínimo, la compra del e-book está siendo masiva y eso es de agradecer, puesto que seguro que ya lo habíais leído anteriormente cuando lo publiqué gratuitamente en diferentes lugares.
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En los últimos días leo muchos escritos y blogs budistas sobre el amor incondicional y lo que significa en budismo. Y pese a que la palabra siempre es muy agradable, la sensación que tengo a leer estas palabras es siempre la misma:
¿Qué es el amor, sino un sentimiento de satisfacción de uno mismo?

Si, ya sé que siempre ocurre lo mismo cuando accedéis a este lugar, nunca encontráis un "hurra" por el amor, la felicidad y esas cosas que hacen que don Emilio Duró, "coach" de la felicidad, tenga tanto éxito. Pero chico, que le vamos a hacer, debe haber opiniones para todos los gustos y por supuesto que mi opinión es sólo eso.

El verdadero sentimiento budista, el que viene bien traducido, del que hablan los venerables maestros, los budistas zen, los theravadas y cualquier practicante que haya asimilado el sentir budista, es llamado por todos, aunque podría llamarse de otro modo (como por ejemplo, amor), la compasión.
Y no es la compasión que trata sobre la lástima que tienes por alguien, sino la experiencia mística más importante del ser humano.

Uno puede amar desinteresadamente, pero estará mintiéndose a sí mismo. Porque cuando uno ama, al nivel que sea, espera un resultado para su complacencia, es egótico. Y eso no es malo, simplemente, es la realidad. Uno nunca ama a quién le hace sufrir (a no ser que tenga otro tipo de problemas), ni a quien le desprecia. Incluso hay personas que acuden a un comedor social, que ayudan a personas con problemas desinteresadamente y aún así, cuando regresan a casa se sienten satisfechos de sí mismos, de lo logrado, de poner su granito de arena, y eso es excelente. Pero es la recompensa buscada cuando decides ayudar a otros, es la dosis de amor hacia ti mismo la que te mueve, en última instancia.



Sin embargo, la compasión es una experiencia que florece en otro punto, alejado del ego, alejado de tu propia personalidad, de lo que consideramos "uno mismo". La compasión es una experiencia que surge de la propia naturaleza esencial que todo ser humano lleva consigo, es el propio Bodhisattva expresándose, sin pensamientos, sin dobles pensamientos. Es el puro inconsciente colectivo de Jung abrazándose a sí mismo. Y nada tiene que ver con ayudar al otro o cruzar por la senda del bien, porque a veces la compasión puede atravesar caminos oscuros, porque al fin y al cabo el compasivo no espera un sentimiento de agradecimiento y por supuesto no siente esa sensación placentera del trabajo bien hecho porque no hay nada personal en la experiencia.
No hay una persona que siente placer por haber ayudado a alguien, sino que irremediablemente sucede por pura causa natural, sin que el compasivo pueda hacer nada al respecto salvo vivir tal experiencia con total entrega.
Quizás este cuento sirve más que las torpes letras del escriba:


"Por el sendero de un hermoso bosque, el viejo maestro caminaba en silencio junto a su joven discípulo. Al llegar a un riachuelo, divisaron cerca de la orilla a un escorpión que había caído al agua y luchaba por su vida. El maestro se acercó, alargó su brazo y tomó el animal para sacarlo del agua, pero de inmediato el escorpión lo picó. El dolor fue grande y al sacudir la mano, el maestro dejó caer al escorpión al agua.


Sin pensarlo dos veces, el maestro se volvió sumergir su mano en el agua para salvar al alacrán, pero una vez más el alacrán lo picó y luego cayó al riachuelo. Tras frotarse la segunda herida, el maestro se agachó nuevamente, pero justo antes de introducir su mano en el agua, su discípulo lo detuvo tomándolo por el hombro.


- ¡Pero maestro, no vuelva a agarrar al alacrán, lo va a picar otra vez!, además, ¿cuál es su empeño en salvar a ese animal tan malvado?


- Querido amigo – respondió el maestro con voz calmada – El alacrán me ha picado porque eso está en su naturaleza. Sin importar cuales sean las circunstancias, su instinto será siempre el de defenderse picando a cualquier otro animal que se le acerque. En cambio, yo estoy llamado a amar a la naturaleza, por lo tanto a tratar de salvarlo, porque eso está en mi naturaleza. Muy mal haría yo en dejarme influenciar por su naturaleza, dejando la mía de lado; en renunciar a hacer el bien solamente porque a otro no le gusta o no está de acuerdo; en comportarme de maneras distintas según las circunstancias en lugar de ser siempre auténtico.


El maestro volvió a agacharse, tomó una hoja que pasaba flotando y con ella levantó por tercera vez al alacrán para salvarle la vida."

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martes, 28 de enero de 2014

Todos estamos despiertos.

En el Budismo, el tema del despertar es un denominador común en todas las escuelas o tradiciones pues es en definitiva lo que ocurre cuando se realiza la solución que propone Siddharta, convertido ya en un Buda, para que la rueda del Samsára cese su girar y los seres dejen a un lado su frustración.

Todo individuo que está frustrado -o que es ignorante de esa frustración- puede practicar dicha solución, permanecer con la mente en la vía media, con ecuanimidad y paz, practicando la plena atención en todas las situaciones sin llegar a la obsesión (por eso se llama vía media), y conseguirá el ansiado despertar, el Nirvana o fin de las reencarnaciones. En el Budismo Zen el concepto queda más centrado en el "ahora" y se le llama Satori.

Pero el despertar es un fin que hay que alcanzar, un camino que hay que seguir para terminar con la frustración, y eso compite con la vía media y se llega a una paradoja, la paradoja a la que todo practicante llega. ¿Cómo podemos aceptar que buscamos el despertar, cuando no hay "nada que buscar"?



Pero yo me hago una pregunta que cambia este panorama complejo, y facilita la práctica y a su vez su comprensión. ¿Y si todos estamos ya despiertos?
Pensádlo bien, por que a mi me parece la misma locura separar en pequeños trozos las ideas, al mundo, a nosotros mismos, a nosotros y los demás, que separar a los despiertos de los que no lo están.

¿Por qué voy yo a estar más despierto que mi vecino? ¿Sólo por que yo me siento en Zazén y mi vecino no?

Creo que cometemos siempre el mismo error de base y acabamos separando, porque forma parte de nuestra naturaleza.
Y debemos aceptarlo, hay una parte "separadora" que está insertada en nosotros, sucesos existenciales, que nos obliga a partirlo todo en "clases" y ponerlo en cajones mentales. Y está bien, lo acepto.
Y aceptando esta idea - no es más que una idea - puedo aceptar perfectamente que cada vez que me siento en Zazén me ilumino, despierto. Cuando presto atención a mi respiración y el observador y lo observado dejan de "ser", hay despertar en ello. Pero también he de aceptar que mi vecino, que se levanta temprano a diario y al cual le pasa desapercibido el amanecer, algo que no debería pasar desapercibido para nadie que esté en sus cabales, por que cada día hay uno y cada día es diferente, hermoso y totalmente insuperable, tiene sus momentos despiertos, donde todo lo ve un poco más claro, cuando abraza a su nieto por primera vez, cuando ha estado al borde de la muerte o cuando, simplemente escucha una canción "que le revuelve por dentro".

¿Qué diferencia podría haber en todo esto, si todos somos "el suceso"?

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miércoles, 1 de enero de 2014

"No basta con serlo, hay que parecerlo"

Esta primera entrada de este dia 1 de enero de 2014, sirve entre otras cosas para deciros que este lugar vuelve a ponerse en marcha, para realizar el vano intento de explicar lo que únicamente puede ser experimentado. Así pues, HOLA.

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Y esta primera entrada quiere ser un homenaje a todas esas personas que se implican socialmente en ayudar a otras. No importa si es una asociación contra el cáncer o discapacitados, si la ayuda o colaboración del tipo que sea llega a las mujeres maltratadas, a la lacra del paro y la injusticia social que azota nuestro país (España) u otros países. Las plataformas anti-deshaucio, las O.N.G o símplemente las personas que se echan a la calle a protestarle a un gobierno exento de compasión, humildad, empatía... y que abandera una de las lacras anticulturales más aplastantes desde hace dos mil años y pico... La iglesia católica.

Y demos las gracias a todas esas personas que TANTO PÚBLICAMENTE COMO DE FORMA ANÓNIMA están colaborando a que el mundo sea un poco más "mundo".

Y después de dar las gracias, he de hablar irremediablemente de aquellas personas que llevan su ego y abanderamiento, en definitiva, que basan su "yo" en la ayuda a los otros, aireando dichas ayudas en redes sociales, televisión (las personas populares) o marcas comerciales, etc...

El mismo estado compasivo hemos de tener hacia esas personas como hacia las que padecen lacras o miserias, a mi entender. Hay una diferencia fundamental entre los que colaboran en proyectos o ayudan a otros de forma anónima y los que no, y de esto trata esta primera entrada del año.
La verdadera naturaleza humana, esa naturaleza esencial que no tiene un "yo" como respuesta, es acción pura y no se brinda a espectáculos, sólo "aquí y ahora" ejerce la acción, la ayuda a la otra persona que es "eso mismo", sin distinción entre "yo" y "otro". Lo demás, aunque es de agradecer para quien recibe la ayuda y eso es esencial, desde un punto de vista transpersonal, es el círculo vicioso que se repite una y otra vez.
Es cierto amigo, hay una diferencia entre el que lo airea y el que, simplemente actúa.
Y la diferencia no es de origen social, ni siquiera personal. La diferencia es que el que lo publicita DENOSTA al anónimo.

Pero claro, tres cojones le importa al anónimo.

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Relaciones personales.

Cuando investigamos un poco en el desequilibrio del ser humano, econtramos curiosidades como la práctica hindú del ascetismo extremo, olvidando toda emoción y todo sentido natural para conectar con Brahman y su mascarada universal. Y parece ser que ese hecho trasciende después al Budismo, al Zen y otras escuelas o prácticas, del tal modo que hay personas que sienten que deben "abandonar" ciertas cosas para liberarse de la presión del ego.

Y una de las cosas que algunos se empeñan en eliminar son las relaciones personales. En mi andadura por el camino medio he experimentado a muchos Budistas convertidos en serios y decadentes (y solitarios) "palos andantes" que no sólo te trataban con aire de superioridad sino que repudiaban todo lo que fuera pensar que ya somos seres iluminados, que no tenemos nada que alcanzar ni nada que buscar, que está todo en la punta de nuestra nariz.

También he conocido personas que ante las relaciones personales han huido de terror por miedo a entregarse a la amistad, al amor o la fuerza del cariño. Y se han cubierto de la pesada losa de la práctica meditacional que, lejos de ayudar a liberar la mente, ha servido para que estas personas se enclautrasen más aún en su propio muro de piedra.

Pero he de decir que no hay nada más grande para un meditador, para una persona cercana al misticismo, que abrazar a las personas, darles un beso y experimentar el amor, la gratutid, la buena compañia entre amigos.

Es precisamente la práctica del camino medio del Buda la que "compensa" el amor con el deseo de amor, la amistad con el deseo de amistad o la simbiosis entre dos personas entre el "desear" a toda costa tenerlo, algo sumamente difícil y complicado dadas las vueltas que dan las personas "en su propia mente".



Me gustaría, con esta entrada, hacer entender bien mi punto de vista personal, y creo que "constructivo" de lo que significa practicar la atención consciente, el desapego, la empatía y la compasión. No se trata de alejarse del mundo, sino de que el mundo y nosotros somos la misma cosa, no por "objeto" sino por "suceso". No amar, ni compartir alegrias y penas, no abrazarse y sentir la respiración profunda y emotiva del otro, sea el tipo de amor que sea, es perderse en el orgullo del que "no sabe".

La practica del Budismo Zen es, ante todo amor y compasión, empatia y entrega incondicional al otro, esfuerzo para mantener amistades queridas pese a todo. Y todo ello "sin dar vueltas" a la mente, pues es entonces cuando creamos karma, cuando tantas ideas, las pasadas y las elucubraciones futuras, van a hacer que nos separemos de todo lo que amamos.

Y no vale con ponerse a meditar, como si fuéramos a olvidarnos de nuestros sentires, ni encerrarnos en nosotros mismos y más cuando sabemos que "nosotros mismos" sólo es una idea, un concepto temporal.
No hay Nihilismo en el Budismo, aunque muchos crean que es lo mismo. El vacío maravilloso al que accedemos dejando la mente "boba" cuando meditamos, es un mensaje universal; llena tu vida de sentimientos, abraza y déjate llevar por la armonía que está ahí, preparada por ti y para ti, aunque sean proyecciones mentales.
Si está ahí, cual fruto de un árbol, es para que lo goces.

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jueves, 29 de agosto de 2013

Entrevista a Maikeru Tenshi en su imaginación.

Esta entrevista fue realizada hace unos días en la imaginación de Maikeru Tenshi gracias a su super ego. El entrevistador aparecerá como una E y Maikeru como MT. Pueden ustedes poner la personalidad que ustedes quieran al entrevistador, sólo se ruega que sea alguien importante, como Carl Jung, etc...

   E : Buenos dias Maikeru.

MT: Buenos dias, E.

   E: Se considera usted Budista Zen?

MT: Mi práctica es la del Budismo Zen, pero me considero más Taoísta que Budista. Aunque mi consideracion es sólo una maniobra de mi mente, como usted ahora.

   E: Qué es lo importante de la práctica para usted?

MT: Lo importante es no pensar en la práctica. Prestar atención en todo lo que se hace sin divagar.

   E: Y lo consigue?

MT: Casi nunca. Soy un principiante, recuerde que estoy imaginándome una entrevista como si fuera alguien especial.

   E: Entonces, qué mensaje intenta trasmitir usted en su famoso y galardonado blog?

MT: El mensaje está claro. Hay muchas personas que confunden la idea de meditación, la idea de amor, la idea de luz... mi intención es aclarar el error, pero desde la opinión personal, sin entrar en dogmas o verdades. Sólo son mis ideas respecto a este tipo de cosas.

   E: Y qué opinión le merece la luz, por ejemplo?

MT: La luz es esclava de la oscuridad. Si no hay vacío no hay lugar para la luz. La luz por si misma no tiene cabida en este mundo. Donde más luz hay es en el lugar donde uno sabe que la oscuridad, lo desconocido que habita en el ser, es totalmente invisible a nosotros.

   E: Hay católicos que le tacharían de "Satánico", tal como califican los escritos de la "new age" de Alan Watts.

MT: Si. Realmente lo que escribo es lo que Watts escribió en su vida de contemplación. Su forma de entender el mundo"descubrió" mi mundo. Lo del satanismo lo dejaremos para los enajenados.

   E: Es cierto que, como dicen muchos practicantes, el Zen es básicamente la meditación sedente?

MT: No estoy de acuerdo. Creo que la meditación sedente es además de una herramienta cognitiva y saludable de alto rendimiento, una forma de "pasar el rato". De nada sirve hacer seis horas de Zazen si cuando regresas a casa tienes problemas con tu pareja o familia. El Zen es una forma de estar en el mundo, que comprende tanto la compasión y la aceptación como la acción resolutiva de los problemas, desde la "no acción mental", si es posible. Lo que llamamos "Wu Wei" en el Taoísmo.

   E: Y por último... Cree usted estar iluminado?

MT: Por supuesto! Todo el mundo tiene esa semilla, puesto que "el mundo" no es algo individual o personal. Esa semilla es el propio mundo. Y dentro de esa semilla iluminada, hay oscuridades que aceptamos, pues el "ojo no puede verse a si mismo". El conocedor no puede ser objeto de su propio conocimiento. Así pues aceptamos la luz que nos descubre como realmente NO somos, o sea, como individuos separados y separadores, y aceptamos lo que se escapa a nuestro entendimiento, comprobando el hecho con la meditación o cualquier tipo de atención consciente, y aceptando que al no ejercer fricción o esfuerzo alguno para tal realización, a veces nos dejamos llevar por la mente y de ahí que esté teniendo lugar esta entrevista inventada. Realmente no hay nada que alcanzar, nada a lo que aferrarse.

   E: Pues fue un placer entrevistarle, algo más que añadir?

MT: OM.

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miércoles, 5 de junio de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (IV).

Para acabar esta serie de entradas sobre el Budismo Zen desde un punto de vista muy particular y escrito para personas que están empezando a descubrir este camino de liberación o ésta práctica, quiero escribir sobre el camino mismo, la vía del Buddha.

Un camino de liberación nunca puede ser un cambio de dogma o de tótems. Un camino de liberación debe tener como su máxima, dejar de aferrarse, incluso al mismo camino de liberación.
Por eso cuando los ascetas del bosque vieron que Siddarta había bebido y comido ,se había limpiado y descansado ,lo rechazaron. Esta vía es la que nos propone el Budismo Zen, una vía de "en medio" donde no hay que sentarse en zazen por obligación ni hay que dejar de levantarse por la misma razón.
Esta vía que yo camino de forma muy particular, no entiende de dogmas, ni de eternos maestros. Los maestros van apareciendo día a día, por el camino que se abre ante uno, de forma totalmente espontánea y sin control por nuestra parte.
Tampoco estoy de acuerdo con los "iluminados" que ayer se sentaban en zazen y hoy han decidido que su liberación incluye no sentarse más a comprobar nuestra naturaleza. No es esa la vía del medio.
A éstos últimos, les compadezco pues habiendo descubierto su propia iluminación, su propia Budeidad, la han olvidado por no "comprobar" dicho estatus a lo largo del tiempo.



Es cierto que la vía la debe marcar el propio individuo, y también es cierto que al caminar sólo por esta senda a veces, como el no-camino sólo tiene un sentido y sólo se recorre una vez, uno se siente perdido y desearía que su perenne maestro le condujera al sendero. Pero entonces no sería una camino de liberación propio, sino del maestro.
Yo he elegido caminar sólo, comprobar mi estatus Búdico de forma espontánea pero sin dejar de hacerlo para recordar siempre mi verdadera naturaleza, y seguir el Tao a donde me lleve, siempre que no compita con mi estado egótico al que no debo alimentar en exceso, pero que no rechazo de ningún modo.

Hoy puedo decir que me acepto en mi forma personal, egótica  y transpersonal como soy.
Hoy puedo decir que acepto una naturaleza espiritual que nunca podré ver, por que el órgano conocedor no puede conocerse a sí mismo.
Hoy puedo decir que voy a seguir comprobando tal naturaleza, aquí y ahora. Y no sólo sentado, sino en cualquier momento, con la máxima atención.

Si las personas que empiezan o sienten atracción por esta práctica deciden "pasar a la acción", bienvenidos.
Si por el contrario, entusiasmados, corren a poner cartelitos zen en sus muros de FaceBook, bienvenidos.

Todos tenemos nuestro papel, nuestros pequeños dramas cósmicos. Aceptar ésto en cualquier persona, cosa o suceso y respetarlo es lo único que tiene importancia.

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martes, 19 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer la amistad.



Esta entrada quiere ser una dedicatoria a todos mis amigos. A los que, estemos cerca o lejos, hayamos tenido más o menos contacto, entran a este lugar sin tapujos, leen lo que escribo y me escriben mensajes preguntándome que cómo estoy. Los que se preocupan de mi además de preocuparse de si mismos y de otros.
También es una dedicatoria a mis otros amigos. Los que fueron amigos, los que entran a hurtadillas a este lugar para leer lo que escribo, que su orgullo les niega una palabra de disculpa, o simplemente de ánimo o un "Qué tal estás?, ¿Cuánto tiempo?, para hacerte ver que significaste algo en sus vidas.

Puedo decir, a estas alturas, que tengo poquísimos amigos que se entregarían a mi y sin embargo, si alguno de los demás amigos de otro tiempo, me pidieran su ayuda, no dudaría en ayudarlos, por que no tengo orgullo, ni resentimiento. Sirva esta entrada para decirles a ellos, que no siento rencor, que mi corazón y mi mente está en paz. No tengo enemigos.

Y también quería aprovechar para dar las gracias a mis amigos de ahora. A éstos a los que nos une un hilo rojo, la historia del hilo rojo:


"El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen japones, que dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas."
El texto literal viene a decir: Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper"





Estas personas que puedo contar con los dedos de una mano, me dan lo que necesito y creo que es algo recíproco. Independientemente de si nos conocemos personalmente o no, siento un gran cariño y lo más importante de todo, me preocupa que estén bien y que su vida sea completa y feliz.

A todos ellos, les doy las gracias y les abrazo.

A mis otros amigos, los del pasado, también les doy las gracias. Por lo que me dieron en su momento, y por lo que me descubrieron, en otro momento diferente. A ellos les quiero decir que si me buscan con la suficiente fuerza y se tragan el estúpido orgullo, mis brazos estará dispuestos a abrazarlos, una última vez, para descargarles de su peso, si es que lo tienen. Si no. que tengan una vida llena de sueños.

Y ahora me siento, contemplo mi respiración. Y veo cómo mis ideas pasan, las del pasado con las traiciones de algunos que consideraba mis amigos, con la dejadez egocéntrica de otros, con el orgullo y las mentiras de otros... y pasan, no me apego a ellas, y así abrazo a todos si ellos quieren, a los que en algún momento estuvieron en mi vida y a los que están, pase lo que pase...
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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...