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viernes, 18 de agosto de 2017

En paz...


Te perdono por tu equivocación.

Te perdono por condicionar mi vida con tus complejos.

Te perdono por manejar mis expectativas.

Te perdono porque no puedes dejar de ser como eres.

Te perdono por atemorizarme.

Te perdono por maltratarme.

Te perdono por dejarme de lado.

Te perdono por faltarme al respeto.

Te perdono por querer manipularme.

Te perdono por no entenderlo.

Te perdono por traicionarme.

Te perdono por ser un cobarde.

Te perdono por intentar atrapar mi intelecto.

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Perdóname por acusarte.

Perdóname por rechazarte.

Perdóname por no entenderte.

Perdóname por esperar algo más de ti.

Perdóname por menospreciarte.

Perdóname por no llorarte.

Perdóname por ignorarte.

Perdóname por hacer recaer en ti mis tormentos.

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No hay "Te", no hay "Me", solo hay perdón y paz.

En un tiempo nefasto, donde fundamentalistas matan personas inocentes, hoy escribo sobre los nudos de mi karma, hoy escribo perdón, escribo PAZ.


PACIFICAR LA MENTE ES PACIFICAR EL MUNDO.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

La realidad.

La vida es una amalgama de conceptos que pasan por nuestras mentes. Pudiera parecer otra cosa, pero realmente es así. No hay nada más importante para el ser humano que etiquetar todo lo que sus sentidos pueden abarcar. Y le damos una realidad que sólo se mantiene por una cosa... nuestra mente.

Así pues, podemos definir dos tipos diferentes de experiencia en nuestras vidas. Lo concreto y lo abstracto.
La primera vez que leí sobre lo concreto y lo abstracto, equivoqué las definiciones y tuve que releerlo varias veces para entender cómo funcionaba la cuestión.

LO ABSTRACTO.

El mundo de lo abstracto es el mundo al que llamamos "real". Es un mundo en el que las clasificaciones imperan y las codificaciones mentales que reciben las señales sensoriales de nuestros órganos son las que nos dicen cómo es este mundo.
Las abstracciones son ideas mentales de cosas concretas. Por ejemplo si veo una flor, automáticamente la procesa mi mente utilizando mis órganos sensitivos. Primero veo la flor y mi mente lleva esa imagen, esa idea, al cajón llamado "flores". Luego, huelo la flor y mi mente se asegura de que todo está correcto, después la toco con mis dedos suavemente y toda esa información pasa a diferentes cajones o carpetas mentales y al final tenemos una idea, "flor", que está ubicada en mi mente en el cajón "flores", apartado "flores que huelen bien", apartado "margaritas", apartado "dia soleado", etc...
Hemos creado una idea y la hemos clasificado. Y nos vamos contentos a casa sin darnos cuenta, aunque lo sepamos, que mañana esa flor estará marchita. Si mañana la vemos, volveremos a clasificarla y algunos cajones en nuestra mente serán diferentes y ya no estará en la sección "vivo", sino en la de "muerto". Pero esa será otra flor, ya no será la misma. Habremos creado otra idea de flor, aunque siempre podremos ponerla en un cajón llamado "mismas cosas que cambian".

Con este ejemplo, os quiero dar una idea de cómo procesamos nuestro mundo y como construimos nuestras capas de abstracción. Al final el resultado de todo este ejemplo es una idea, una "foto", un cliché que pasa por nuestra mente. Y nos creemos que el mundo funciona así, cuando realmente lo que hacemos es crear un mundo, un mundo abstracto que sólo está en nuestra mente (Matrix).



LO CONCRETO.

La realidad es el mundo de lo concreto y esa realidad no depende de la visión que tenga cada uno de ella sino que es intrínseca para todos.
La realidad no está formada por ideas, sino que la realidad es completamente indefinible. No puede ser definida por el ser humano por que entonces esa realidad se convierte en el mundo de abstracciones e ideas que crea la mente.
Así como hablábamos en las entradas anteriores sobre cómo la mente nos construye mentalmente, basándose en una idea y a eso le llamamos ego, del mismo modo construimos el mundo, a base de definiciones, de ideas.
Pero el mundo real no es una serie de conceptos, de definiciones ni de ideas. Esta existencia en la que nos movemos es una gran explosión de aconteceres completamente indefinibles.
Pero podemos acceder al mundo de lo concreto de manera muy simple (bueno, no tan simple).
Para poder acceder a lo concreto, al mundo real, debemos dejar la mente a un lado, aflojarla, relajarla y mandarla hacer "otra cosa" que no sea clasificar y entonces la flor, esa flor abstracta que hemos creado y convertido en idea, deja de ser una idea y se convierte en algo concreto. Esa flor deja de ser un objeto perfectamente clasificado y medido, perfectamente apartado en los sacos mentales y aparece como lo real, lo concreto.
No puede ser explicado aquí, no puede ser definido por mi mente lo que ocurre cuando "experimentamos" esa flor, por que ya no podemos verla, no podemos palparla, ni podemos olerla. Ya no es una flor, ha dejado de ser una clasificación y una convención social que dice que en cualquier país del mundo o cualquier lengua, ESO (y señalo la flor) es una flor.

Y no debemos pensar que el mundo de lo abstracto, el mundo que los hindúes llaman MAYA, es algo que debemos rechazar, sino todo lo contrario. La naturaleza creadora del hombre debe navegar en el mundo de Maya para poder describir la flor, desde todos los puntos de vista.

Pero es una ilusión, no lo olvidemos cuando contemplemos la flor.

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lunes, 15 de septiembre de 2014

La separación.

Cuando hemos alcanzado una madurez cognitiva y ya somos personas educadas (algunos) que nos hemos incorporado a la sociedad de la información, producción y consumo, estamos preparados para construir nuestro propio mundo mental. En este mundo solemos estar paseando por el pasado y divagando por el futuro constantemente.
No sólo nos regimos por estrictas normas sociales sino que además hemos creado nuestras propias reglas internas, morales y éticas. Y son tan absolutas que no nos cuesta nada discutir con el otro para intentar que se pase "a nuestro lado" sin darnos cuenta que el otro también ha fabricado sus propias reglas mentales.

Y entretanto viajamos al pasado y al futuro, separamos las ideas. Las hacemos cada vez más pequeñas para que quepan en pequeñas carpetas, como un ordenador (de hecho, un computador es una invención humana, con lo que debe seguir las mismas reglas de funcionamiento) y así poder "gestionarlas" todas de golpe, pues el tiempo es oro, pasa muy rápido y siempre tenemos mucha prisa, como si tuviéramos que ir a algún lado más allá de la cotidianeidad.

Cuando ya todo el enredo está formado, nos encontramos un desolador paisaje lleno de frustración. Nos sentimos totalmente insatisfechos, pues nos encontramos separados del mundo, de las cosas, las personas y de nosotros mismos.
No nos sentimos unidos a la naturaleza, ni a las personas que nos rodean. Incluso nos miramos y encontramos "mi brazo" o "mi nariz" en la carpeta de "herramientas de MI cuerpo" que es a su vez una sub-carpeta de "MI cuerpo" y así sucesivamente.
Pero... de quién es el brazo? ¿Quién es "MI"?

¿No sería más lógico pensar que el brazo es uno mismo?




De este modo, ¿no sería más lógico pensar que por extensión, el suelo que pisas es uno mismo?
Claro, no es posible que el suelo seamos nosotros mismos, no tiene el mismo color que nosotros, ni la forma de humano, ni está vivo. ¿Por qué iba a ser una parte de nosotros?
Pero yo no he dicho que sea una parte de nosotros, sino que somos NOSOTROS MISMOS.

El suelo, es la tierra. De la tierra emergen plantas que sintetizan la luz y estas plantas dan oxígeno que es algo que respiramos para poder vivir, por ejemplo. Es un círculo muy "racional" pensar que todo tiene una estrecha UNIÓN.
¿Dónde ponemos en esta perfecta comunión a lo que llamamos "MI", o "YO"?
De hecho, si dejamos de pensar en un momento en ese "YO", todo tiene una íntima relación fácilmente explicable, pero NO NOS SENTIMOS ASÍ. Estamos completamente separados de todo por que ese "YO" se interpone.

Este "YO", que hemos construido basándonos en una secuencia de imágenes (recuerdos) muy bien seleccionadas desde nuestro nacimiento hasta este preciso instante, aderezado por una pizca de futuro (ilusiones, metas, aspiraciones...) se basa totalmente en una idea inamovible. No se puede cambiar el pasado y el futuro que tenemos en mente está diseñado de tal modo que siempre que llega acabamos pensando que no es lo que esperábamos. Nos sentimos atrapados por una idea que no podemos cambiar.

Y nos sentimos muy solos, totalmente frustrados e insatisfechos.

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lunes, 9 de junio de 2014

Cómo soltar la mente y no morir en el intento.

Cuando hablamos de soltar la mente, siempre nos referimos al sencillo acto de dejar caer, como un árbol deja caer el fruto maduro al suelo, pero todo acto de desprendimiento resulta enormemente complicado cuando participa la propia mente en el propósito.
Si, debería ser algo sumamente fácil, pues así como el simple acto de hinchar los pulmones, bombear el corazón o realizar la digestión nos parece una tarea excesivamente complicada e incomprensible, sólo nos parece así por que tal concepto los filtramos por nuestra mente, donde sólo los esquemas cerrados y no preparados para entender lo que no se ha aprendido ni estudiado ni comprobado, son posibles.

Así que nos hallamos en una especie de rompecabezas por varios motivos, el primero por que no tenemos forma de "auditar" si la mente está totalmente suelta, sólo medianamente suelta, o sólo es una "afectación" y no una realidad.
El segundo motivo es que uno acaba consolidando su experiencia en la práctica como base para medir cual suelta está la mente, tal como consolidábamos antes de soltar nuestra mente, que "yo" era un producto de la experiencia vital.
A más vivencias que vienen del pasado al futuro, solía ser nuestra referencia para ver cómo de grande o en qué escalón estaba nuestro "yo" y ahora caemos en el mismo error cuando medimos que "a más práctica , a más experiencia en meditación, más suelta estará tu mente".

Entonces uno se ve obligado a acudir a un maestro que le comunique su nivel de "suelte", que nunca es un nivel aceptable, y uno tiene que "perseverar" en la práctica para poder "convencer" al maestro que estamos a un gran nivel, que nuestra mente está totalmente suelta.
Hay practicantes, que realizan lo contrario. Se "miden" a sí mismos y se ponen en el escalón que su moral les permite (nunca lo bastante suelta, nunca lo bastante agarrada) y así nunca disminuye su intensidad en la práctica ni aumenta en exceso, por que eso sería "agarrarse" a ella.

¿Y qué podemos hacer para no equivocarnos?

¿Cómo vamos a resolver el rompecabezas?



 
Sólo puedo escribir aquí las palabras que no resolverán el puzzle.

Sin condición de monje, sin condición de maestro, sin condición de alumno, sin condición de practicante... Sólo puedo escribir aquí las palabras que no podrán resolver el puzzle:

* Practicar zazen u otra técnica de meditación no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Practicar mucho zazen o poco zazen no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Permanecer consciente a nuestros pensamientos, alejándonos para no mezclarse con ellos, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Obedecer ciegamente a tu maestro si lo tienes, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Seguir el Dharma o no seguir el Dharma no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.

** Después de esto, ya puedes morir. :)

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lunes, 4 de febrero de 2013

De cómo Samu hace aparecer el Tao, que fluye espontáneo.

Hoy en día y más en las situación social que nos envuelve, el trabajo es además de un privilegio, una atadura mental que puede llegar a frustrarnos, por el sentimiento de esclavitud por un lado, y la falta de oportunidades por el otro.
Entonces acudimos a trabajar de forma automática, pensando más bien poco en producir y más en que el tiempo pase rápido, para poder "vivir". Esto hace que, por un lado seamos poco productivos y por el otro, que todo el tiempo que pasamos en nuestro puesto, sea un viaje mental a cualquier otro sitio que no sea en ese que estamos. Pero la realidad es que estamos en él y lo único que hacemos evadiéndonos es "estar muertos".

El Budismo Zen propone con la acción "Samu", que juguemos. Y es una propuesta que por un lado nos va a elevar el nivel de productividad, que es algo importante si queremos conservar el puesto ya que los despidos son cada vez más baratos y además si no producimos de manera eficiente la empresa no genera dividendos, con lo que puede suceder que a más cantidad de "sonámbulos" laborales, más probabilidades de cierre, y por otro lado equilibrará nuestra conducta tal como sucede con la meditación.



Y cómo hacemos Samu?

Pues la fórmula es hacer una cosa por vez. Toda nuestra atención debe ir dirigida a lo que estamos haciendo. Todo el control de nuestros músculos y nuestra mente si es un trabajo manual o de nuestra mente y nuestros músculos si es un trabajo mental, deben ir dirigidos, "enfocando" a lo que estamos haciendo.

La tensión muscular debe ser apropiada al trabajo que realizamos. En un trabajo manual, debemos utilizar como herramientas las partes del cuerpo que normalmente utilizamos, centrando en ellas nuestra atención y además debemos estar pendientes de las zonas que "deben relajarse" como por ejemplo los hombros, los cuales únicamente subimos sin control y sólo sirven para tensiones nuestra mente.

Al contrario que en un trabajo manual, en uno sedente hemos de "enfocar" nuestra mente a lo que debemos hacer y dirigir también nuestra atención a los músculos que debemos relajar, para que nuestra estancia en el puesto laboral se equilibre y no acabemos totalmente agotados mentalmente y con la espalda tiesa como un palo y llena de nudos musculares.

Y todo ello debe ser un juego al que jugamos cada día de forma que el estado anímico debe ser el del "desapego" por las implicaciones emocionales laborales.
Que si un compañero te trae de cabeza, ya sabéis, todos tenemos uno o dos cánceres en el trabajo que sólo minan a los demás para poder "destacar"... Os suena, verdad?

Samu no es sólo el trabajo. También podemos hacer Samu en casa, rellenando agua a las botellas, haciendo una genial comida, haciendo el amor... Y si conseguimos, por medio de la práctica del día a día, equilibrar todo esto y conseguir una simbiosis entre juego, trabajo, cuerpo relajado y mente tranquila y enfocada, de repente aparece el Tao.
De repente, producimos más y mejor y como una corriente fluida, parece que todo encaja, que las cosas suceden de forma natural, que el tiempo, que ya no es un suplicio, mirando el reloj a cada cuarto de hora, pasa de otro modo y de forma milagrosa, la falta de tiempo que se sufre fuera del trabajo, que no te deja hacer nada y cuando te das cuenta ya estas de vuelta en el laboro, parece que se relaja de forma que estas en casa, descansando o haciendo algo que te entusiasma, leer, escribir alguna poesía o clavar un cuadro en una pared y ya no piensas que es un agobio y que se te acaba la tarde y que mañana ya estamos otra vez... Por que si equilibras todo esto, tu tiempo será siempre "ahora" y en el "ahora" no hay tiempo.

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miércoles, 30 de enero de 2013

De cómo las palabras que solemos leer y no entendemos, aquí las explico.

He querido escribir aquí un glosario de forma muy personal de palabras que si bien no tienen una traducción literal y a veces su significado es complicado, voy a intentar explicar de forma que no se alejen excesivamente de "lo que es".

Nirvana: Expirar, exalar, algo así como apagar una vela de un soplido. Es la máxima culminación de un Budista, el máximo exponente de la iluminación suprema. En el Budismo más litúrgico, cuando el Buda alcanza el Nirvana, deja de reencarnarse para disolverse en el universo. (al contrario de lo que podais pensar, en el Budismo, la reencarnación no es muy bien recibida)

Samsára: Es la rueda de nacimientos y muertes. Tiene dos posibles significados. En la tradición mas conservadora, es el círculo vicioso que da vueltas y obliga a los seres sensibles  a reencarnarse una y otra vez hasta que alcancen el Nirvana. En la tradición Zen, es el circulo vicioso que da la mente y que da "vida y muerte" a cada momento, en el aquí y ahora. A veces iluminación, a veces ilusión... esa es la rueda del Samsára.

Maya: El mundo de las ilusiones y apegos. Donde nos encontramos ahora, dando vueltas la mente e imbuidos de los pensamientos. Maya es Matrix.

Satori: Súbito despertar de la mente, donde uno se da cuenta de lo "que realmente no es" y deja de clasificar, definir y medir. No es definitivo, hay escalas donde se adquiere más nivel de consciencia o de repente, volvemos al mundo de Maya. (y personalmente pienso que a veces no aparece de forma súbita)

Sunyata: Es el Vacío, la vacuidad, cuando ya no hay representaciones verbales ni clasificatorias no hay nada. Lo alcanzamos cuando realizamos meditación, al dejar que la mente se "detenga". Entre un átomo y otro, que hay? Qué es lo que separa una forma de otra, un cuántum de otro? Qué es lo que hay entre una idea y otra? Qué hay entre nuestros dos ojos y un poco hacia atrás, de donde creemos, salen nuestras ideas y consciencia?

Namasté: Saludo Hindú y mucho más que un saludo. Empatía, adoración, respeto y postración humilde. La posición de las manos es tocando palmas y las puntas arriba.

Gasshô: Al igual que Namasté, siendo la misma postura. Saludo Japonés, de una traducción muy parecida. Sutilmente, definiría que Gasshô tiene un enfoque. Es un comienzo para algo. Se utiliza antes de meditar, como para asegurar mentalmente que vamos a hacer tal o cual cosa. También se utiliza mucho en Reiki.

Vipassana: La técnica meditativa de Gautama, el Buda. También se alude a la posición mental y física del individuo meditador.

Postura del loto y medio loto: Postura sedente por la cual meditamos. Las rodillas deberían estar sujetas al suelo y un pié sobre la otra pierna. En Loto completo, son los dos pies los que están sobre las piernas.

Mantra: Repetición de una palabra o frase, que puede tener un significado o no, que por vibración ayuda al estado meditativo. El Mantra más famoso es OM.

Sutra: Conjunto de oraciones o escritos en general. Pueden ser palabras del Buda o de otros maestros ancestrales.

Om: Mantra. Se alude a OM como el sonido del silencio, del universo en movimiento. El sonido del Tao.

Om mani padme hum: Es el típico mantra, y es universal. La joya en el Loto. Una joya tiene facetas, que son relejo del mundo y a su vez se relfleja en él. Y el loto representa el interior, lo que somos. Así que se podría decir que la joya en el loto, es "todas las representaciones, representadas a si mismas, en si mismas".

Reiki: Técnica Japonesa, basada en el Zen, donde se imponen las manos normalmente. Controla y canaliza las energías que van y viene dentro y fuera nuestro. Se puede aplicar reiki a un objeto, cuerpo o suceso, ya que todo es energético.

Chakras: Símbolos de canalización energética que se ubican en nuestro cuerpo. Se asocia a conductas mentales y también a órganos de nuestro cuerpo. Se ensucian y bloquean dependiendo de nuestras acciones mentales.

Mala: Rosario tibetano de 108 cuentas. Se usa para contar respiraciones, aunque puedes usarlo como colgante. Hay todo tipo de Malas, a cual más bonito.

Bardo: Lugar intermedio (es un lugar o un espacio mental?) donde se sitúan los moribundos, 49 días a la espera de su próxima reencarnación. Tienen que saber cuando la luz aparece, para buscarla. Un lama se encarga de decírselo al moribundo al oído. Budismo Tibetano en estado puro.

Dharma: Las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero para superar Dukkha.

Dukkha: A pesar de que muchos budistan lo traducen como "sufrimiento", me parece más correcto llamarlo "frustración".

Mudra: Posición de manos para la meditación. Hay muchos tipos de Mudra, según el tipo de meditación y la escuela.

Wu Wei: Quizás la palabra más dificil de explicar y de entender. "No acción" sería su traducción literal. Pero va mucho más allá. A veces, dejar que las cosas sucedan por si mismas es Wu Wei. A veces, la acción pura sin intención, de forma espontánea y natural, es Wu Wei.

Por favor, insto a los lectores navegantes que comenten sus propias interpretaciones de éstas u otras palabras. O que añadan más, mejorando esta entrada. Gracias.

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lunes, 28 de enero de 2013

De cómo meditar para no obtener absolutamente nada.

Una vez hemos descubierto que este tipo de filosofías o religiones o como queramos llamarlo, nos han absorvido o nos han hecho "despertar" lo que quiera que fuera, debemos de poner lo pies en el suelo y en vez de empezar como locos a poner cartelitos en el FaceBook aludiendo a nuestro descubrimiento, hay que empezar con la práctica que es en definitiva lo esencial, lo único que nos sacará de nuestra intelectualidad por unos momentos, para entrar a la nada, al vacío más absoluto y pacificador.

Como ya escribí anteriormente, hay muchos modos de meditación o de "Yoga". Hoy vamos a tratar el más simple de ellos, la meditación para iniciarse en esta práctica sin dolores ni rechazos.

Nos sentaremos en una silla, con el trasero bien atrás y la espalda recta. Las manos deben dejarse caer sobre las piernas como si pesaran, muy relajadas, con las palmas hacia abajo.Los hombros igualmente deben caer por su propio peso. El mentón debe recogerse y la nuca debe apuntar hacia arriba, de esta manera lo que haremos será relajar todo nuestro cuerpo pero la columna debe estar, sin llegar a tensarse en exceso, recta como un palo. No cruzaremos nada, ni las piernas ni los brazos. Debemos pasar unos minutos en primer lugar, respirando hondo y despacio, inspirando por la nariz y espirando por la boca. Mientras, intentaremos repasar todos las partes de nuestro cuerpo para que estén pesadas y muy relajadas.



Cuando ya estemos preparados, comenzaremos la práctica respirando por la nariz de forma silenciosa y muy sutil. Dicha respiración es la protagonista, así que no forzaremos nada en ella. Nos vamos a dar cuenta enseguida que la diferencia entre respirar solo y hacer el acto de respirar, es muy sutil. Dejemos a la respiración fluir sin interferir en ella, o por lo menos todo lo que sea posible.

Con cada inspiración contaremos mentalmente "y" y con cada espiración "1" y así hasta 4. El "y" como ya habréis averiguado, es para no dejar ningún espacio entre un numero y otro, para que la mente no "deambule". Cuando lleguéis a cuatro volvéis a empezar con el "1". En pocos segundos os habréis puesto a pensar en algo que no es la tarea que se os presenta. Es normal. La mente no está acostumbrada a ser doblegada, así que creará múltiples "ilusiones" para que paréis en el empeño de contar y nada más. Os picará un brazo, o la cabeza, obligando a parar para rascarse. Si obviamos esto y no paramos, aunque nos pique mucho y seguimos empeñados en la cuenta de respiraciones, los picores cesarán. Por supuesto las ideas seguirán surgiendo una tras otra. Hay que dejarlas pasar, no imbuirse en ellas, nosotros a la nuestra, contando y contando. No por que aparezcan muchas ideas lo estamos haciendo mal, ni mucho menos. La práctica hará que poco a poco os resulte más fácil dominar la mente.
Podéis empezar con diez minutos (eternos) y seguir poco a poco, día a día y sin prisas a los cuarenta. No estaría de más que una vez acabada la meditación hicierais algún ejercicio de elasticidad, como tocarse la punta de los pies con las manos, para acostumbrar al cuerpo a lo que será la meditación sedente, más adelante. Además en el momento que acabas la meditación el cuerpo puede ser un cincuenta por cien más elástico por la relajación obtenida y por que la mente está en esos momentos más "indolora".

Si en vez de esto, ponéis más cartelitos en las redes sociales y empezáis a transcribir lo que los "gurus" dicen, estaréis formando parte de la cada vez más nutrida selección de individuos "iluminados" dando amor a "troche y moche" y sin haber experimentado nunca "no hacer, no ser absolutamente nada".

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...