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jueves, 17 de marzo de 2016

Profundizando en el concepto Karma.

Después de darle un par de vueltas al asunto, he decidido recurrir a la ayuda de mi amigo 道, cuyo interesante blog es uno de mis referentes para aprender conceptos o simplemente para leer sobre budismo desde una perspectiva muy particular. Os lo recomiendo.

Aquí os dejo la mayor parte el texto que he recibido de él cuando le he pedido que explicara desde su punto de vista cómo podemos definir que sólo hay un ahora y enlazar esto con el karma más allá de la sencilla explicación que escribí aquí el otro día:


Documento escrito por mi amigo 道 que puedes descargar pinchando la imagen.
De imprescindible lectura.



"Existe otra visión del karma, que es a la que se refieren los textos que afirman por ejemplo que "un buddha no genera karma", en este caso lo que se quiere decir no es que aunque un buddha haga "el mal" no le va a pasar nada. Lo que se quiere decir es otra cosa muy diferente y que no requiere forzosamente de la existencia de un contexto ético ni de reencarnación. 
Veamos pues qué es:

En nuestro ahora, este karma son todas las cicatrices (usando palabras de Krisnamurti) que se han creado en nuestra mente, que según el budismo Maha/Vajrayana es y siempre ha sido pura y que oscurecen esa pureza.

Así un Buddha sería el ser que ha borrado todas esas cicatrices-kármicas y que no va a generar nuevas, por tanto la esencia pura brilla con absoluta transparencia en todo momento a través de su cuerpo terrenal (nirmanakaya).

El conjunto de cicatrices o huellas kármicas se almacenan, según la doctrina Yogacara, en Alaya, la consciencia almacén, aviso que esto no deja simplemente de ser un modelo conceptual para entender lo explicado, no es necesario discutir la existencia o inexistencia de Alaya como entidad u objeto. Y son precismente las huellas kármicas las que componen el continuum kármico que es lo que se reencarna de cuerpo en cuerpo (dado que no hay yo estable, solo puede reencarnarse eso y nada más).


También es por eso que el buddha no se reencarna y abandona la rueda del Samsara, pues si el continuum kármico ha quedado reducido a cero.
¿qué quedaría para reencarnarse? Nada, vacuidad.

Bien pero dejemos por un momento a Buddha y centrémonos en los seres ordinarios.

¿Qué son exactamente esas cicatrices, esas huellas o continuum kármico?
Si aceptamos que todo lo que existe realmente desde el punto de vista temporal es AHORA, y además aceptamos que no existe yo estable, de alguna manera pareciera que el ser humano debería carecer de contexto, ser una especie de ser no-contextual o puntual :).
Así en realidad es como imagino el funcionamiento de los animales y los buddhas (en este aspecto exclusivamente, no digo que sean iguales en todo), y eso es lo que se quiere expresar por la famosa espontaneidad recomendada en el zen. La vida sin contexto. El total abandono. El absoluto presente. Todo es lo mismo, diferentes formas de expresar eso: la absoluta transparencia de Alaya, la ausencia de continuum kármico, la curación de todas las cicatrices (mentales), lo no condicionado.

Sin embargo un segundo tras levantarnos por la mañana recreamos un contexto, de hecho justo tras despertar es un buen momento, antes de que recreemos el contexto, un buen momento para intuir lo que es nuestra esencia pura... pero nosotros tenemos contexto y lo recreamos de inmediato, vemos a nuestra amada y nuestro corazón explota, vemos a nuestro jefe y nuestras piernas tiemblan, despertamos por la mañana y nuestra mente corre acelerada a pre-veer nuestro día laborable, nuestros problemas de mañana y nuestras frustraciones de ayer...

Entendamos que lo que se propone no es la anulación de la memoria, eso no es posible ni recomendable, sino de las reacciones aflictivas relacionadas con las memorias. Eso son las cicatrices. Es también por eso que las personas liberadas afirman ver un mundo siempre nuevo, como a través de los ojos de un niño.

Nuestras marcas kármicas son lo que hacen que nos angustiemos por la mañana ante los problemas que creemos que nos esperan, y esa aflicciones oscurecen nuestra naturaleza pura y brillante. Como los perros de Pavlov hemos sido [auto]-condicionados para sufrir y sufrimos, lo triste es que como decía Twain sufrimos por miles de problemas que nunca van a ocurrir, igual que el perro saliva aunque finalmente no le den comida. Y al final el sufrimiento es infinitamente superior al daño real que se nos inflige cada día, y que en nuestra sociedad afortunadamente es realmente poco.

Entiende también que esto es también una simplificación, no es que todo sean condicionamientos al estilo "pavlov", también están nuestras creencias y prejuicios sobre lo que somos y sobre lo que creemos que es la realidad. Y esto es muy relevante porque si no las levantamos antes, no podemos curar las cicatrices.
Y levantar según que creencias fundamentales es lo que se llama "realización". Una vez se levanta una creencia limitante (por ejemplo en un "yo" nuclear decisor) los condicionamientos pueden verse como falsos y ser borrados.

Y así en ese proceso de realización-depuración-abandono, logramos romper con lo que nos impide limpiar tendencias kámicas (realización), las limpiamos (depuración) y aprendemos a no crear nuevas (abandono/entrega).



Puedan todos los seres alcanzar la budeidad.
"

Nada más que decir al respecto, gracias :)

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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Profundizar.

Parece que últimamente hay poco de lo que escribir, quizás porque hay mucho de lo que hablar.
El mundo cambiante, suele ir en contra de los desfavorecidos (por eso son desfavorecidos) y a favor de los poderosos y eso hace que se escriba menos sobre el día a día de la práctica y se hable más sobre qué podemos hacer en este mundo saturado de opresión, falacias y asesinatos múltiples de asesinos que se sientan en el poder, elegidos por un pueblo dormido.

En este orden de cosas, un budista debe reaccionar, aunque su mente esté tranquila. Uno debe alzar el puño, situarse empáticamente a favor del que sufre, siempre y en todo momento.
No hay Budista que sea liberal, neoliberal, empresario de éxito a base de la supresión de derechos, millonario o poderoso. Si esto sucede, es que no es Budista. Y puede venir quién quiera a decirme que soy un ignorante, pero la base de toda cuestión Budista empieza por averiguar quién sufre y por qué.
Así que a mi no me valen las media tintas, señores. No es una cuestión a tratar o por la que discutir. No vamos a asemejarnos con la iglesia católica, salvo contadas excepciones en las que las verdaderas personas de fe se arromangan para hacer algo. Y ese algo puede deambular entre muchas expresiones, pero siempre se ha de hacer algo.


                                 La foto no tiene nada que ver con el tema pero la pongo porque me salió muy bien :D


Por mi parte y desde estas páginas, digo que estoy en contra de cualquier cosa que un ser humano haga para distinguirse sobre otro. Estoy en contra de las clases, sin importar dónde hemos nacido, en qué familia, o cuánto hemos trabajado, incluso si nos lo merecemos o no. Nadie es más que nadie, porque precisamente "todo es lo mismo". En este escenario, hay quien piensa que es más, otro que piensa que es menos, otro que lucha y otro que observa. Un budista observa, acepta pero también lucha para la igualdad de todo ser.

Nada más que escribir, pero mucho que decir.

Hasta el año que viene. Luchen, no olviden y sobretodo... sonrían :D

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...