Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer "Matrix".

“¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.”  - Morpheo --





Cuando los hermanos Wachowski crearon la saga Matrix, insertaron en ella además de un cierto "sabor" político, la gran búsqueda filosófica del ser humano, la realidad.
A todos nos gusta por sus grandes coreografías de kung-fu, y por su estilo manga y dinámico. Es una película de ciencia ficción en toda regla.
Pero Matrix conlleva algo mucho más profundo en su esencia, algo que no todos pueden ver y que subyace con frases y hechos, para decirle al buscador que ve la película, que hay un código.... y que hay que descifrarlo.

Es brillante el manejo de personajes que definen cuestiones como el Karma (el francés), la mente central (como el constructor) y su Yang, el oráculo (la mente periférica).
Pero, ¿Qué es Matrix, saliendo del contexto de la película y entrando en uno filosófico?
Pues Matrix es el mundo abstracto, formado por nuestros sentidos, pero también por nuestros pensamientos, clasificaciones y lenguaje.


"¿Qué es Matrix? Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad."


Pero la realidad de la cuestión, es que fuera de Matrix, fuera de ese mundo de abstracciones, hay todo un mundo de lo concreto, sin ideas, un mundo sin clasificaciones ni lenguaje.
Ese mundo es "la realidad" y no podemos acceder a él explicándolo, ni clasificándolo. Debemos acceder a él sin mente.
 Y es muy sencillo. Sólo tienes que dejar de hablar, por dentro y por fuera. Escucha por un momento los sonidos y además  el silencio exterior e interior. 
Párate unos segundos a comprobarlo mínimamente. Seguimos siendo nosotros mismos, nuestra percepción de las cosas sigue estando ahí, pero únicamente con este silencio estamos comprobando que hay algo más, algo que se nos escapa por que nuestros órganos sensitivos siguen funcionando.

"Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo."


Así que la cuestión es que si estás leyendo esto, de algún modo sabes que esto de la vida no es más que una percepción, y que la mente deambula de un lado a otro para que no puedas plantarte a ver "la verdadera realidad" que sucede sólo en estos precisos momentos y que muere a la vez que nace, es totalmente insustancial e impermanente.

Y Matrix nos dice que hay un pasado y que tienes que pensar en lo que vas a hacer dentro de un rato, mañana o el año que viene... así es Matrix, el centro neurálgico que te está diciendo ahora mismo que cierres esta ventana, que son sólo gilipolleces de un neurótico que no tiene nada mejor que hacer.

Bien, pues para lo que ya saben sobre Matrix, ya saben lo que tienen que hacer.... seguir comprobando que hay una realidad que no es la de las compras compulsivas, la de enriquecer a unos pocos con nuestro esfuerzo, ni la de hacer grandes carreteras para tener mejores coches, a costa de excavar millones de hogares de seres sensibles como los gusanos, a cada metro de carretera asfaltada.

Si eres de los que piensa que Matrix es sólo una película de ciencia ficción y que todo eso de la "realidad" es la que uno se marca (partiendo de tu pasado y llevándote directamente al futuro), entonces buscas (por que lo buscas) algo que nunca vas a encontrar, por que no está ahí fuera sino dentro, pero muy dentro.

Sentémonos, los locos restantes que hemos averiguado que Matrix está ahí. Nosotros lo llamamos "Maya", es el mundo ilusorio de la ansiedad, las compras, el consumo excesivo por que vamos a enfermar, a morir y no podemos soportarlo.
Sentémonos pues, para así comprobar que sólo "ahora" existe y que es eterno.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------



lunes, 11 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer a la parca.

"La muerte llega altanera y orgullosa, creyendo que vamos a dejar de existir, pero no es así, la que dejará de existir, es la propia muerte, porque nosotros, vamos hacia un lugar donde la muerte no existe."

Elizabeth Krübler-Ross.






Estas palabras encierran una forma de "ver" que no acaba de ser bien entendida, por que atañe a las ideas.

Y la idea que tenemos de la muerte, es una idea que viene de la vida, de su opuesto, y por eso siempre acabamos equivocándonos de concepto, por que siempre acabamos definiéndola, algo totalmente imposible.


Así que como siempre hacemos en este blog, hay que cambiar las preguntas cuando las respuestas no nos llevan a ningún lado, o por lo menos a ningún lado aceptable por personas mínimamente inteligentes.

Definimos la muerte de varios modos, dependiendo del grado de teísmo que tengamos:


1- La muerte es el cambio de una vida a otra diferente. (véase el cielo, el paraiso o el infierno, purgatorio, limbo etc... una vida donde seguimos siendo "yo")


2- La muerte es el fin de todo. (véase el fín de "yo")


Pero... si en la naturaleza de las cosas no hay blancos y negros, sino toda un escaparate de tonalidades, por qué nos empeñamos es "cerrar" la cuestión con un mero si, o no?


Cambiemos la pregunta... ¿Qué es la muerte? por... ¿Qué ocurre con nosotros cuando morimos?

Y aparece una pregunta más... ¿Qué significa "nosotros"?

Nosotros, o sea "yo", es la idea que tenemos de nuestra consciencia. Nuestra consciencia se rige ante todo por nuestros sentidos sensitivos, con lo que ocurre que nuestro "yo" acaba cuando acaba nuestra consciencia.

Y si ya no somos "yo" y no tenemos consciencia... Qué somos?

Pues yo diría que habiendo dejado de ser "yo" no tenemos que dejar de ser consciencia, aunque podemos ser otra consciencia diferente a "yo". Una donde no hay sentidos. Y volvemos a la primera pregunta... sabiendo ahora que "nosotros" es sólo la idea que tenemos de un suceso.... ¿Qué ocurre con el suceso "llámalo consciencia o átomos danzando entre si creando energía" cuando morimos? NADA. Todo sigue igual, los átomos siguen moviéndose de aquí para allá, quizás más lentamente, generando mucha menos energía.


Pero entonces... ¿"yo" desaparece para siempre?

El "yo" que era una idea, SI. Puesto que no hay forma de retener la idea, ya que nuestro cuerpo está finiquitado, "yo" seguirá siendo lo que fue realmente cuando estabas vivo... NADA. El problema es que nos asusta la pérdida de esa idea, de ese "yo". Eso es todo, eso es la muerte.


Por otro lado, aludiendo a la frase de Elizabeth Krübler-Ross, si no seré "yo"... ¿Cómo voy a saber qué es la muerte? No hay muerte nada más que para los vivos. Sólo los vivos experimentan la muerte... en los demás. Y esa es la forma que tiene la naturaleza, el universo de expresar que estamos vivos, por que sino... ¿Cómo podríamos saberlo? ¿Con qué íbamos a compararlo?


Se que la idea que os planteo es sólo otra idea más dentro de la parafernalia de ideas que pueden deambular por las mentes humanas, y que una cosa es esa idea y otra es el dolor por la pérdida de un ser querido, al que ya no volveremos a ver más. Eso es del todo doloroso, y hemos de pasarlo. Pero mi planteamiento es algo totalmente comprobable... Sólo hay que sentarse y sentirse. Sólo hay que dejar a un lado la idea de "yo" para comprobar en nuestras propias carnes la cuestión. Si, ya sé que no se puede comparar el estado meditativo con la muerte... Por que el estado meditativo es el estado de "realidad absoluta" y la muerte es sólo la idea opuesta a la vida que tenemos.


Sólo la idea...

viernes, 1 de febrero de 2013

De cómo para verlo bien, has de subir al tejado.

Sabemos que para tomar consciencia de algo, o de varias cosas, debemos tomar distancia. Pero decirlo es algo sencillo, y hacerlo se nos hace completamente imposible cuando nos vemos invadidos de pena, desesperanza, o lo que podríamos generalizar como "frustración" que es una palabra que define perfectamente la idea.

¿Y cómo podemos hacerlo, saliendo triunfantes y no caer en un vano intento?

Pues la palabra que define perfectamente al "alter ego" de la frustración, es "la compasión".
Pero la compasión como la entendemos normalmente no sirve. No es una cuestión de pena ni de lástima por alguien. La compasión Budista va mucho más allá de todo eso. Es en definitiva, la toma de distancia del sentimiento. El desapego de éste, para poder observarlo, como si de un objeto se tratara, como si pusiéramos bajo la óptica de un microscopio los sentimientos sean negativos o positivos, no hay diferencia alguna. Pues imbuirnos de los pensamientos positivos significa llegar al mismo sitio, a la frustración, cuando éstos cambian. Y todo cambia, así que cuando algo empieza a ir bien, es que está llegando el " ir mal" y vice-versa.

Así pues, observar con distancia la cuestión que nos oprime y ver sus imperfecciones, sus aristas, desde un punto de vista didáctico, nos va a servir para despegarnos del sentimiento y así poder sacar nuestras conclusiones mucho más eficientemente que si cegados por el dolor nos acostamos en un sillón, a "sentir" la sensación de pena que te embarga. Al fin y al cabo podríamos definir esto como "apego" a la pena, pues acabamos sintiendo una especie de "comodidad" -y quisiera que no se mal interpretaran mis palabras- que no te deja "escapar" de la idea. Es como cuando estamos con una ligera fiebre, producto de un catarro y en vez de levantarnos y mover el cuerpo, con lo que encontramos un poco de mejoría en los síntomas, nos acurrucamos con la manta y queremos que el mundo se pare. Para cuando nos queremos dar cuenta, el catarro nos ha invadido completamente.

Esta compasión a la que aludo, este sentimiento despegado que te hace mirar tus "sentires" y también los de los demás, no solo ayudan a "escapar" sino que resuelven lo "resolvible". Por supuesto, como dice Confucio, lo que no tiene solución no es un problema, es otra cosa diferente.

Y se que diréis que hablar es muy sencillo, que a ti o a ti os han pasado unas cosas que yo no he pasado, y tenéis razón. Lo sé por que a todos y cada uno de los navegantes les pasan cosas y son cada una de ella muy diferentes. Y si subimos un poco más la altura de la visión y nos vamos al tejado de nuestra casa a ver "el entorno" comprenderéis que a veces, mientras una persona está pasando "la fiebre" en el sofá de su casa, a Jimmy como le llaman sus compañeros, que podría tener uno o dos años más de vida por la hambruna que azota la vida de los niños en Zimbawe, le va a suceder en este mismo instante que una mina anitipersona le deje postrado en una cama, con lo que no pueda correr, cuando los soldados que recogen los "diamantes de sangre" vayan a su pueblo. Veis? sólo había que aumentar la distancia.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 29 de enero de 2013

De cómo la consciencia tiene mil caras y sólo tenemos acceso a una por vez.

Os habéis preguntado alguna vez... ¿si yo no fuera yo y fuera mi perro, quién creería que sería?
Me imagino que estas preguntas sólo nos las hacemos los que estamos "payá", pero seguro que algunos de vosotros, buscadores, os habéis hecho muchas preguntas de todo tipo.

Una de las cosas de este mundo o de esta existencia, que me dejan pasmado, es la CONSCIENCIA, la idea de "centro" de todo lo que sucede. Y de igual modo, cada uno de vosotros sois vuestro propio "centro" y si voy más allá, cada uno de los animales son también su "centro", aunque no tengan el mismo sistema cognitivo.
Su consciencia, aunque no sea la del "yo" propiamente dicha, debe ser algo parecido a la nuestra pero con sus "sentidos". La diferencia fundamental entre un animal y yo (digo diferencia y no parecido, jejeje...) es que sus sentidos está más desarrollados que el mio y que yo tengo esa "semilla" que me hace preguntarme cosas. Un animal no tiene ese problema, o esa virtud, según como se mire.



Pero, ¿qué diferencia real, en cuanto a consciencia, determinaría un animal de cualquier otro ser? NINGUNA. El mosquito es el actor principal en su universo, y todos los demás somos "los secundarios". Del mismo modo, una planta, con otros "sentidos" muy diferentes a los de un animal, será en si misma su única "principalidad" y el resto de cosas, imposible de poder definirlas por nosotros, serán las "cosas secundarias".

Y quiero ir un poco más allá, y decir que a mi me parece que una piedra también tendrá una consciencia, por que aquí no nos estamos basando en "la capacidad cerebral" para definir qué es o no es una consciencia, sino en la capacidad "cuántica". Si, amigos. A mi entender, todo lo que ocurre en este mundo es un conjunto de "danzas cuánticas" y no hay más diferencia entre un oleaje de fuego de esos que el sol crea, al vaso de leche que me estoy tomando. Simplemente "danzas atómicas" que bailan a ritmos diferentes y lo definimos así por que nuestro intelecto no ha podido "partir más las ideas". Y si todo es así, podemos llegar a la conclusión de que cualquier acontecer, cualquier cosa que suceda es una "danza" que, podamos o no descifrar, hace que todo este escenario "sea".



Así que desde que empaticé con la idea de que cualquier cosa-suceso tiene un nivel de consciencia, lo capte  mi intelectualidad o no, a las moscas las invito amablemente a salir de mi casa, y no las mato. Por que el simple hecho de pensar que hoy puedo acabar con una consciencia, con "el protagonista de una peli", me horroriza.
Pero también soy consciente, de que cuando salgo a la calle, acabo con muchas consciencias , pisando sin darme cuenta, a cada paso, hormigillas o símplemente pequeños animalillos invisibles que circulan por ahí.

Así pues, acabo de definir que una consciencia es un centro, relativamente aislado del resto... Pero, realmente es así, o sólo lo aislamos "los que pensamos"??
Es posible que una piedra, su danza cuántica o vibración sea una consciencia muy, muy sutil, por no tener órganos que den "realidad" tal como nosotros podemos conocerla, pero quizás esa piedra no funciona de forma separada al resto. Igualmente, el mosquito, pese a ser un "centro de consciencia", no tenga capacidad de separar su "especie de yo" del resto de aconteceres o consciencias.

Y divagando como lo hago, es posible que sólo y únicamente nosotros, los seres humanos pensantes, fabriquemos la idea (ya que podemos hacerlo) de que nuestro "centro" está aislado del resto de "centros de consciencia" sean personas, animales o cosas (o sucesos). Así, cuando sucede algo que captamos con nuestros órganos, pensamos "que nos sucede" y no que sucede por que si. Creamos "una víctima", nosotros,  la diana de todas las flechas, la pared de todos los impáctos.
Las cosas "nos suceden"... y a todo esto, desde la filosofía oriental, se le ha llamado "DUALIZAR".

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------




miércoles, 23 de enero de 2013

De cómo es imposible atar un paquete con un meridiano.

Las unidades de medida que el ser humano ha construido son grandes herramientas para nuestro desarrollo, y decir lo contrario sería absurdo. Así, tenemos los meridianos, que son líneas que hemos creado para dividir la tierra en partes y con ello, poder establecer usos horarios y otro tipo de herramientas para la sociedad global. También hemos creado el metro, una unidad de medida muy utilizada a diario por míles de personas. Y las horas, esa partición que divide el día para poder tener un cita sin llegar tarde.

Pero una cosa es utilizar dichas herramientas para el bien común, y otra cosa muy distinta es pensar que estas "clasificaciones" son reales, o que están presentes realmente en la naturaleza.
Debemos tener presente que no podemos atar un paquete con un meridiano.
Del mismo modo, la identificación de nosotros mismos que utilizamos en la vida, es otra irrealidad tan grande, que ha acabado por confundirnos por completo.

La idea de nosotros mismos se basa sobretodo en dos grandes clasificaciones mentales:
El pasado, lo que fuimos, el recorrido realizado y las experiencia adquiridas.
El futuro, lo que seremos, los proyectos, las ilusiones, las metas a alcanzar.

PERO TODO ESO NO ES REAL.



Tal como un meridiano, el futuro es una predicción un tanto arriesgada de algo totalmente impregnado de las ilusiones y deseos.
Tal como una hora, el pasado es sólo un eco vibrando en las paredes de nuestra memoria, algo que ya nunca más sucederá, por mucho que nos empeñemos en reproducirlo.

Entonces nos vemos a nosotros mismos como una película, algo secuencial que desde el pasado nos ha hecho, nos a fabricado. Todas nuestras experiencias, nuestras emociones, la educación recibida... Todo lo que viene del pasado nos construye.
Pero no es algo cierto, el pasado no puede construirnos del mismo modo que la estela que deja un barco al navegar no construye al barco. Es el barco el que hace la estela.


Somos nosotros los que construimos el pasado.

Y visto así, parecería que todo es muy triste, y que la realidad nos trae la visión más pesimista de la vida, pero no es cierto. No es así como es realmente, por que no debemos olvidar el presente. El presente o mejor dicho, el ahora, es la única realidad posible, la única realidad en la que tienes el control.

Y ES ETERNO.

Si eliminamos de la ecuación el pasado atado a nuestra memoria y el futuro acoplado a nuestros deseos, nos queda el eterno ahora, donde no hay tiempos, ni horas que deban ser medidas.
Y así, desprovistos de la losa del pasado y el futuro, sin herramientas de medición, sin una idea del "yo" y solos en este inmenso ahora, es lo que realmente somos.

Pero lo bueno del caso es que no podemos explicarlo. Yo mismo, con este blog, sólo doy un rodeo a la cuestión para que algunos de vosotros captéis el concepto, pero en realidad no puedo acercarme a la realidad de la cuestión mucho más de lo que lo estoy haciendo.

LA PALABRA NO ES LA COSA.

Con la palabra agua, no me mojo. Del mismo modo, describir o explicar cómo es ese presente donde vive la realidad es algo que sólo se puede EXPERIMENTAR.
Sigue conmigo, navegante. Vamos a surcar los mares de esa realidad, a dejar estelas de espuma en el agua salada. Quedarán atrás, en el pasado ilusorio, dando vueltas...
-------------------------------------------------------------------------------------------------------

viernes, 18 de enero de 2013

De cómo el Tao se esconde justo cuando lo buscamos.

En las raices del pensamiento chino subyace algo que nunca puede ser atrapado con el pensamiento. Este concepto sin clasificación aparece por primera vez hace cuatro mil años en un libro anónimo llamado "I Ching" y que se tradujo como "El libro de los cambios".
Dicho libro trata sobre adivinación, pero lo hace de un modo natural y poco esotérico, como si cualquier persona pudiera acceder a dicho conocimiento. En este escrito aparece por primera vez el nombre de TAO (Dao). También aparecen con asiduidad el Yin y el Yang, dos interpretaciones a las que luego Albert Einstein llamaría "Teoría de la relatividad".

Mucho tiempo después, en el siglo VI a.c, un sabio llamado Laozi (Lao Tsé) escribió un libro llamado "Tao Te Ching" (Dào dé Jing):

El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.
El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable.
La no existencia es el principio del cielo y de la tierra.
La existencia es la madre de todo lo que hay.

La cuestión es que las palabras en Sánscrito como en chino son de muy difícil traducción y pueden interpretarse de muchas maneras. Por eso al leer el texto completo, debemos tener la mente muy atenta para entender lo que Lao Tsé nos quiere decir. (lo encontrarás en Google fácilmente).



En estos escritos, Lao Tsé nos cuenta que hay algo (más un verbo que un sujeto) que no puede ser captado por la mente por que está más allá de ella. Cuando intentas captarlo, se esconde. Cuando intentas atrapar la idea, piensas en ello, o lo clasificas, se pierde entre las palabras y nunca puedes llegar a definirlo. Está fuera del pensamiento, así que ningún ser pensante puede hacer nada con ello. Sólo cuando la mente trasciende el pensamiento, es cuando el Tao puede sentirse, y está en todas partes, haciéndolo todo, de forma trasparente a nosotros.
Aunque no me gusta clasificarme, me considero más Taoísta que Budista, aunque ciértamente las dos filosofías encajan muy bien, enpástan perfectamente. Fijémonos cómo es muy similar la conducta del Tao con la que Visnhú nos proporciona en su sueño, donde nada queda por hacer pero de forma totalmente opaca, oscura a nuestro entendimiento.

Cuando el supuesto monje Budista llamado Bodhidharma, llegó a la china con el Budismo, las dos culturas se uinieron y apareció el "Chán". Un Budismo en el que las nobles verdades del Buda estaban muy presentes y el Tao también, formando perfecta armonía. De hecho, el Buda llamó al "Dharma o Dhamma" (el conjunto de procesos por los cuales el hombre se frustra y la forma de acabar con ella), la "via media"; un camino en que el ascetismo extremo quedaba atrás y el hedonismo también. También el Taoísmo y a consecuencia del Yin y el Yang, es una "via media", donde las clasificaciones de "bueno" y "malo" quedan atrás, y todo concepto mental es sólo una forma más de alimentar el "yo".

Así pues, se estaba formando una linea sucesoria desde el mismísimo Siddharta hasta Bodhidharma, que luego seguiría mucho más allá, incluso atravesando fronteras hacia Japón gracias a Eihei Dôgen, principal maestro Japonés que viajó a china para aprender el Chán. A su vuelta fundó la escuela Soto, y el Chán, por traducción japonesa, se convirtió en el Zen. Al no poder ser explicado, el Zen se impregnó de las artes japonesas, y dió lugar a los Haikus, los Sumi-e, los jardines, decoración y toda la estética "vacía" del Zen con la modernidad y arte plástica japonesa.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------





Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...