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martes, 28 de enero de 2014

Todos estamos despiertos.

En el Budismo, el tema del despertar es un denominador común en todas las escuelas o tradiciones pues es en definitiva lo que ocurre cuando se realiza la solución que propone Siddharta, convertido ya en un Buda, para que la rueda del Samsára cese su girar y los seres dejen a un lado su frustración.

Todo individuo que está frustrado -o que es ignorante de esa frustración- puede practicar dicha solución, permanecer con la mente en la vía media, con ecuanimidad y paz, practicando la plena atención en todas las situaciones sin llegar a la obsesión (por eso se llama vía media), y conseguirá el ansiado despertar, el Nirvana o fin de las reencarnaciones. En el Budismo Zen el concepto queda más centrado en el "ahora" y se le llama Satori.

Pero el despertar es un fin que hay que alcanzar, un camino que hay que seguir para terminar con la frustración, y eso compite con la vía media y se llega a una paradoja, la paradoja a la que todo practicante llega. ¿Cómo podemos aceptar que buscamos el despertar, cuando no hay "nada que buscar"?



Pero yo me hago una pregunta que cambia este panorama complejo, y facilita la práctica y a su vez su comprensión. ¿Y si todos estamos ya despiertos?
Pensádlo bien, por que a mi me parece la misma locura separar en pequeños trozos las ideas, al mundo, a nosotros mismos, a nosotros y los demás, que separar a los despiertos de los que no lo están.

¿Por qué voy yo a estar más despierto que mi vecino? ¿Sólo por que yo me siento en Zazén y mi vecino no?

Creo que cometemos siempre el mismo error de base y acabamos separando, porque forma parte de nuestra naturaleza.
Y debemos aceptarlo, hay una parte "separadora" que está insertada en nosotros, sucesos existenciales, que nos obliga a partirlo todo en "clases" y ponerlo en cajones mentales. Y está bien, lo acepto.
Y aceptando esta idea - no es más que una idea - puedo aceptar perfectamente que cada vez que me siento en Zazén me ilumino, despierto. Cuando presto atención a mi respiración y el observador y lo observado dejan de "ser", hay despertar en ello. Pero también he de aceptar que mi vecino, que se levanta temprano a diario y al cual le pasa desapercibido el amanecer, algo que no debería pasar desapercibido para nadie que esté en sus cabales, por que cada día hay uno y cada día es diferente, hermoso y totalmente insuperable, tiene sus momentos despiertos, donde todo lo ve un poco más claro, cuando abraza a su nieto por primera vez, cuando ha estado al borde de la muerte o cuando, simplemente escucha una canción "que le revuelve por dentro".

¿Qué diferencia podría haber en todo esto, si todos somos "el suceso"?

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jueves, 17 de octubre de 2013

No es una despedida.

Hace unos cuantos años, para las personas que me leen y no saben de esta historia, decidí que necesitaba crear un blog, que me ayudara a reafirmar lo que empezaba a ser una práctica vital, una especie de descubrimiento que estaba empezando a experimentar y al que yo califiqué a riesgo de equivocarme, Budismo Zen.
A este blog lo llamé "El manuscrito zen" y fué una grata experiencia en la que descubrí personas que estaban interesadas en lo que tenía que contar y además me hizo poder pisar sobre terreno, en un camino en el que no sabía si había agujeros. Este blog, llegado el momento final de un ciclo personal, murió para siempre por que así lo decidí, cual "mandala" que debe ser esparcido con un pincel una vez acabado. Así que borré todo vestigio del blog y así realicé una práctica que debía hacer, llegado a ese momento: la práctica del desapego.
Después de un largo tiempo, cumpliendo otros ciclos vitales, decidí crear otro blog, pero esta vez movido por la intención de crear un espacio de descubrimiento, para mi y para otros. Y así, apareció "!sasporimazaCa". Este blog fue como mi pequeño tesoro, algo muy personal y compartido por algunos de vosotros. Este blog sigue vivo, aunque ya no escriba en él. Podéis echarle una ojeada; desde el principio "sabe" mejor.


Y dando otra vuelta más a ese círculo vicioso, quedé seco de ideas y me dediqué por otro espacio de tiempo a la contemplación, hasta que "El manuscrito Zen" volvió a renacer de sus cenizas, como ave Fénix, o como un Lama tibetano que renace... Qué se yo...
Y después de casi un año, y más de quince mil visitas, que se dice pronto pero me resulta difícil de entender, otra vez vuelvo a "no saber qué decir". Creo que se ha cumplido otro ciclo de nuevo, uno donde he dejado atrás ideas, también personas. He de seguir mi camino sin mirar atrás, ni adelante. Sólo el "ahora" me acompaña, siempre que soy consciente de ello.
En este blog he intentado desmitificar las raíces teístas que nos rondan siempre, las ideas enajenadas de bueno y malo, grande o pequeño, "yo" y "el resto" y también los símbolos que nos resistimos a abandonar, tales como "alma", "espíritu", "corazón", "destino"... Símbolos que utilizamos correctamente pero que acabamos creyendo que son realidad.
Os digo pues, un hasta luego. Porque sin duda, volveré a coger la pluma y escribir en este viejo manuscrito lo que aún sigo agarrando, las ideas a las que sigo aferrándome pese a todo. Pero eso será dentro de un tiempo, ahora toca sentarme, sentirme y contemplar. Sin ideas, sin conceptos, practicando la atención plena, el desapego a las ideas y el camino medio.
Por favor, seguid visitando este lugar, de vez en cuando... Un día volveré para intentar explicar, una vez más, lo que no puede ser explicado.
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miércoles, 24 de julio de 2013

Verbo mejor que objeto.

Cuando utilizamos nuestros órganos perceptivos para poder obtener la experiencia de la consciencia de forma predeterminada por la educación y por la condición mental, creamos objetos.
Y esos objetos quedan estáticos en nuestra mente de tal forma que no apreciamos ningún cambio significativo en ellos a no ser que nos traslademos al pasado o al futuro en nuestra cabeza. Cuando lo hacemos, apreciamos que el objeto fue o será de forma diferente. Y cuando me refiero a objeto, también a sujeto. Dentro de esa clasificación entra todo: cosas, personas e incluso acciones que se desarrollan ahora y que clasificamos como "fijas" sin previo análisis. De este modo, nuestro mundo es una fotografía inamovible, que sólo progresa cuando pensamos en lo anterior o lo posterior al mismo momento. Somos cámaras fotográficas, dispuestas a hacer la mejor foto.




Pero no así como sucede, bajo mi modesta opinión. Nada está quieto y nada se mueve como una filmación de cine, sino todo lo contrario. No hay sujetos, no hay objetos. Podríamos decir que hay verbos, por llamarlo de algún modo.
Todo "sucede", tanto un objeto cuyas partículas realizan una lucha para sobrevivir al equilibrio de "estatus", como un sujeto o acción. Cuando atrapamos con nuestra mente un jarro de barro, hay un suceso donde hay partículas que se encuentran muy a gusto siendo jarro de barro. Sin embargo hay otras, que luchan para ser aire y otras que lo hacen para ser liquido acuoso. Otras son más extremas, soñando con ser humo que se expanda por el aire. Y toda esa batalla se realiza AHORA.
Y en ese equilibrio está la cosa. En esa lucha en la que una partícula empuja a otra para que forme parte del aire y otra que lo hace al revés para ser jarro está toda esta cuestión trascendental entre la vida, la muerte, la compasión o el amor. Y así sucede todo el tiempo, con un jarro de barro el cual "jarrobarrea" o un pájaro, el cual "pajarea". Un sujeto tiene la misma batalla inconsciente, en todo su ser, así que estamos todo el rato "humanizando" y cuando expresamos algo, cuando realizamos una acción del mismo modo estamos "haciendo". Verbo, así podríamos expresarlo con palabras.
Todo siendo, compitiendo, moviéndose sin ser una secuencia, todo aquí y ahora. Así el universo se "yoifíca".

Y es eterno.

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martes, 18 de junio de 2013

Quietamente sentado, sin hacer nada.

Una de las mejores cosas que alguien puede hacer es sentarse, simplemente por el hecho de sentarse y no hacer nada. Y cuando digo a no hacer nada, no me refiero a divagar con lo que tengo que hacer dentro de un rato, si estoy bien sentado o que calor hace.
Me refiero a no hacer absolutamente nada. Eso es algo complicado de hacer por que hay cosas que se siguen haciendo aunque no queramos, como por ejemplo respirar.
No hay ningún caso de suicidio en toda la historia de mundo, que tenga como protagonista a un señor que quedó fulminado simplemente por aguantar la respiración. De hecho, no se puede.
Y yo me pregunto que fuerza natural obliga a un cuerpo a seguir respirando aunque el dueño del propio cuerpo no quiera. La respuesta es muy sencilla, pues nosotros no somos los dueños de nuestro cuerpo, sino que somos nuestro cuerpo. Y siendo nuestro cuerpo parece ser que en el fondo no queremos hacerlo. Sólo que a un nivel superficial, una capa de entendimiento especial, consciente de lo que ocurre por comparación y división, piensa que nosotros estamos en un punto mental entre los ojos y manejamos nuestro cuerpo y todo a nuestro alrededor. Y esa pequeña consciencia separadora, no se explica cómo no podemos caer redondos simplemente dejando de respirar.


Así pues tenemos que lo que un sacerdote diría que es Dios que no te deja morir, algunos pensamos que es simplemente nuestra verdadera naturaleza que se encarga de mover nuestros pulmones y  nuestro corazón, la que se encarga de sobrevivir en esta experiencia vital hasta que ella misma decide que ya se acabó y entonces caemos muertos. Y la decisión se toma de forma no-mental, inteligente y tomando en cuenta todas las formas posibles de combinaciones mentales (salud, tipo de vida, accidente causal) y no mentales (estas no las sabemos).

Bien, llegados a este punto podemos decir que no tenemos ningún control sobre nuestra vida (respiración incluida) y nuestra muerte (no-respiración incluida).
Y desde este punto de vista, nos sentamos a no hacer nada. Seguimos respirando y nuestro corazón sigue impulsando sangre a todo el cuerpo. Y en esta postura en la que nuestro estado se hace completamente transparente al mundo de los sucesos, accedemos a un estado llamado Samadhi.
Y aquí sentado sin hacer nada en absoluto, no sucede nada. Por que fuera de las cosas que ocurren en la mente no sucede nada en absoluto. Y dicho estado no puede ser explicado, solo se puede experimentar.

Cuando hemos acabado de "no hacer nada en absoluto", nos damos cuenta del placer que supone prestar atención a la respiración, por que sientes que todo funciona a la perfección. Y del placer que supone prestar atención a tus pensamientos, que vienen y van, y sólo son pensamientos. Sólo son algo ilusorio, creado por nuestra mente. Y en el estado de Samsára de nuevo, nos damos cuenta de lo maravilloso de los dos mundos.
Es mi estado de consciencia el que me dice que me siente a no hacer nada, es mi estado de inconsciencia el que me dice que me levante a "saborear" la experiencia de no hacer nada, por que mientras estamos en ese estado no podemos apreciar lo que sólo puede ser apreciado cuando se filtra por la mente.
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miércoles, 29 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (III).

Siguiendo la entrada anterior, otro de los aspectos muy importantes a la hora de entender de que va esto del Budismo Zen es la forma de asimilar y comprender los conceptos tales como espontaneidad, empatía y sobretodo, compasión.
Pero antes, he de hablaros sobre las capas de entendimiento y de cómo el Budismo Zen o cualquier otra práctica de auto-conocimiento trata este tipo de comprensión.

Hay una manera de entender o interactuar con el mundo, tal como lo hacemos comúnmente. A esta manera de ver las cosas se le puede llamar "capa de abstracción" por que trabajamos la mente como verdaderos fotógrafos.
Una instantánea es una pequeña pausa en una escena de la vida. Y la mente tiende a hacer instantáneas de todo, cada vez más pequeñas, y así vamos haciendo fotos, etiquetándolas y metiéndolas en cajones marcados con etiquetas. Y cada cajón tiene una serie de fotografías clasificadas.
Pero la creación de "clases" para ver el mundo es alejarse de la realidad, por que el mundo no son trozos de nada, ni siquiera es una secuencia de nada. Yo siempre digo que el universo y todo lo que en el está, es UN ACONTECIMIENTO. Y no funciona de forma secuencial, como en el cine. Es un acto que funciona por sí mismo para sí mismo y utiliza diferentes formas de captar, para captarse a si mismo. Y al acto de vivir haciendo fotos y clasificando las cosas que ocurren como algo fijo, podemos llamarlo "capa de abstracción" por que creamos algo abstracto (la foto) de una realidad concreta (el suceso).
Por eso cuando vemos una árbol, le echamos una fotico y la marcamos. Luego la colocamos en el cajón de objetos, en el subcajón de objetos vivos, y por último en el sub-sub.cajón de objetos para que mis niños se cuelguen de sus ramas para jugar. Acabamos de hacer "abstracto" algo en continuo movimiento al que hemos llamado, como una convención social, "árbol". Pero la realidad es otra, un árbol no es un objeto, es UN SUCESO en continuo movimiento, que ayuda a fabricar el oxígeno que necesitamos y los frutos que nos comemos. Luego, en primavera suelta el pólen que tanto nos molesta, para auto-generarse gracias a otro suceso llamado abeja. Entonces estamos hablando de algo un poco más concreto y menos abstracto. Pero aún así, al hablar de ello, no lo autenticamos sino que lo volvemos a etiquetar. Sólo podemos acercarnos al concepto "árbol" de una forma... en silencio verbal y mental. Sentándonos a su lado y sintiéndolo, sin ningún discurso, sin ningún intelecto que pueda "atrapar" la idea "árbol" conviertiendo algo concreto en una abstracción.



ESPONTANEIDAD

Hay una forma de hacer (o no hacer) las cosas para los chinos Taoístas, que se denomina WU WEI.
Esta palabra cuya traducción literal es "Sin acción", pretende dar un sentido a la forma en que nuestra mente funciona y cómo debería funcionar. Podemos decir que Wu Wei es una forma de espontaneidad, por que la pretensión de esta forma mental de actuar es no "dar vueltas" a la mente y actuar según instinto.

"Muy feliz era el cienpiés, hasta que un sapo una vez, le preguntó:
- ¿Qué orden al andar siguen tus remos?
Lo cual forzó su mente a tal extremo que a una zanja, distraído fue a caer,
mientras pensaba cómo hacer para correr."

EMPATÍA

La empatía es la manera de ponerse en lugar de otro ser (otro acontecimiento, otro suceso) sintiendo lo mismo, o lo que creemos que puede sentir ese ser poniéndote tú en ese papel. No es lo mismo que ponerse en lugar de otro ser SIENDO TU. Debes tener en cuenta para empatizar realmente que los sentimientos que te genere esa idea, parte de que tu te pongas en su piel, siendo ese ser.

COMPASIÓN

Pudiera parecer que la compasión es un sentimiento de lástima por otra persona. Pero no es así como yo lo veo. Se podría decir que la compasión es una gran entrega a los seres con la participación de la empatía, pero con una "distancia sentimental" para poder tomar atención hacia los sentimientos sin imbuirse en ellos, para así poder ayudar a los seres en lo que podamos sin mezclarse en el drama y haciendo así posible la solución del problema.

En definitiva, estas "virtudes" están presentes en todos nosotros, todas las personas. Descubrir dónde se hallan en nosotros sin fricción, sin esfuerzo, es el primer camino a recorrer para descubrir que al fin y al cabo somos Budas Iluminados y que siempre lo fuimos.


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viernes, 19 de abril de 2013

Inbatibilidad, ganar o perder no es la cuestión.

Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.


La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.

Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.

Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...

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domingo, 7 de abril de 2013

Inestabilidad, del despertar al Samsára.

Las ventajas de no tener un concepto definido de "yo" es que te sueltas a la hora de tener que lidiar con los sucesos que acontecen a diario, en la vida cotidiana.
Pero también tiene su desventaja, por que si pensamos que no estar definido por un "yo" es permanente, estamos equivocados. Podemos hablar de ello con los demás, pero sólo es una postura, incluso si hablamos de personajes como Krishnamurti o Osho, por ejemplo.
Mi entender es que en el momento que más te encuentras en el lado del "no yo", ya estamos pasando al lado del "yo" de forma automática, paulatina y espontánea.
Y podemos friccionar con la naturaleza de las cosas y decir que "no voy a caer en esta rueda llamada Samsára", pero irremediablemente, de repente, te encuentras metido en la vorágine de la defensa ante un ataque, por ejemplo. En fin, que de repente nuestra naturaleza Búdica nos ha jugado una mala pasada poniéndonos al otro lado, un lado inquietante que te hace irritable, que te alza ante "las injusticias y te impregnas emotivamente de ello". Y no nos damos cuenta cuan metidos estamos en "ese suceso". Y las palabras de dejar pasar las ideas quedan atrás, y te revuelves en tus propias clasificaciones, y entonces, sólo entonces te das cuenta que nunca te moviste del inicio del camino, siempre te has quedado en el mismo punto samsárico del camino.


No hemos evolucionado, estamos inconscientes y mezclados ante las ideas que pasan por nuestra mente.
No dejamos pasar ni una. "Si te metes conmigo te vas a enterar". Quién la hace la paga. Y te quedas tan pancho, por que no tienes moral ni ética ya que eres un hombre liberado y esas cosas ya no te afectan, no defines qué es bueno y malo, así que todo vale si es espontáneo.

Y ese error que nos sucede a veces, nos lleva al infierno, uno profundo y que es oscuro, muy oscuro.
Te sientes alejado de las personas, ya no empatizas, piensas que se están aprovechando de ti por el hecho de haber sido tan "empático" y no quieres pasar por tener que aguantar a esa gente. Te has ganado el derecho a hacerlo.

Pero, lo bueno de un iluminado, o sea, lo bueno de cualquier persona, es la capacidad de poder sentarnos ( o levantarnos, o hacer cualquier tipo de yoga) y comprobar qué significa "volver a casa", volver a comprobar nuestra naturaleza búdica, vacía e impermanente. Y entonces la rueda se vuelve a completar con un "satori" que te hace de repente, de forma espontánea y natural, plantearte la idea de que todo lo que te ha pasado últimamente, como imbuirte en tus propias rabietas, y sin darte cuenta volver a pensar que somos seres separados del resto de sucesos, es una idea falsa que tú ya sabías pero que en algún momento has olvidado, únicamente por una cuestión de impermanencia, de naturaleza... ha de ser así.

Y de repente, todo empieza a volver a la normalidad, tu naturaleza vuelve a aparecer de las sombras y una luz se impregna con la oscuridad creando las formas, pero que tu sabes que son sucesos que tu mente crea.
Y de repente, ya puedes volver a sentarte, contar tus respiraciones, hacer tu yoga, caminar por el campo, respirar con el diafragma... Y vuelve a no afectarte que tu jefe te diga que eres un poco "tal o cual" o que alguien te quiera apretar a fondo los huevos. Por supuesto, hay que marcar una linea, pero debe ser compasiva. Últimamente he sido poco compasivo y muy protector de mi "yo".


Pido perdón por las formas ( no por el contenido, pues no suelo mentir), por la poca compasión que he tenido estas semanas, por que me he involucrado en las ideas... Pido perdón humildemente, arrodillado en Gasshô hacia toda persona a la que he herido para defenderme o símplemente por que me sentí engañado.


Y la rueda gira, gira... Y volveré a imbuirme en mis pensamientos, haciendo daño a los demás. Y volveré, como dijo BodhiDharma (7 veces abajo, ocho veces arriba!) a pedir perdón en Gasshô.

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sábado, 30 de marzo de 2013

Inpermanencia, del despertar al adormecimiento...

Mi forma particular de ver el Budismo es tan prominentemente Taoísta que he llegado a ser muy consciente de que la única forma que tiene el universo de hacernos conscientes de nuestra liberación, es hacernos también, conscientes de nuestro adormecimiento.
Es cierto amigos, una vida entera de liberación no sería nada diferente a una existencia eterna, una auténtico tedio que nunca nos haría disfrutar de la vida ni de la liberación misma. Y al igual que pienso que el ser humano ya está liberado pero no lo ha descubierto, también pienso que su misma liberación consciente le hará averiguar que se está acabando y ha llegado su momento oscuro, enajenado, y egótico.
Es como la tierra, que debe entrar en su periodo de glaciación de un modo u otro, para así poder renacer de nuevo, hasta que el Sol decida que "el caos" debe acontecer. Y ese "caos" no es más que el período de enajenamiento universal, de adormecimiento, para volver a renacer ya no como Sol, sino como otra estrella, que ya no es la misma pero que es el mismo "suceso" en sí mismo.




Así pues, aparece en el Budismo Zen una figura que aunque tiene otro tipo de significado para la mayoría de "zenistas" (dícese del círculo que se dibuja en la caligrafía japonesa y que simboliza MU (wu), el vacío) para mi además tiene mucho que ver con los círculos viciosos, con la forma que tiene esta existencia de renovarse y de constatarse a sí misma. Y digo esto por que, como aludí anteriormente, el círculo vicioso debe completarse una vez tomando consciencia de nuestra propia iluminación, bienestar vital, energía y paz, de repente Ensô entra en acción dando la vuelta y así... entramos en época de sombras, incertidumbre, egoísmo y consumo. Ya no nos encontramos de igual modo, al sentarnos en Zazén el dolor se apodera de nuestro ser llevándonos a abandonar por un tiempo la práctica. Y aunque no podríamos decir que estamos malhumorados, tampoco podemos decir que estamos pacificados, en calma. Nuestra mente vuelve a las andadas y nos dejamos imbuir por ella, estamos entrado en una época oscura.



Y debo deciros, que mi opinión al respecto es que "debe ser así". Hemos de completar el círculo, darle la vuelta, por que cuando estamos entrando en ese momento de oscuridad, YA ESTAMOS SALIENDO DE ÉL.

No podemos estar completos sin nuestro círculo viciosos, sólo debemos aceptarlo en el "ahora". Y seguir estando atentos y conscientes, aunque nuestra atención se vea perjudicada y nuestra consciencia nos lleve por caminos en los que se nos escapa "el foco". Es nuestra particular glaciación, o nuestro "caos" personal y sin lugar a dudas renaceremos de nuevo para volver a dar otra vuelta más a Ensô, nuestro círculo incansable y que en el centro está tan vacío que nos podemos ver reflejados perfectamente como en un lago... eso sí, un lago vacío.

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jueves, 28 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del mundo.

Las personas que nos consideramos conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor podemos caer, en determinados momentos, en conductas que reflejan -como seres sensibles y además cognoscentes que somos- una gran frustración que puede desembocar de una forma lógica y comprensible en rabia, ira y pataletas momentáneas ante una o varias determinadas situaciones en las que "no podemos hacer nada al respecto". Y es justamente de eso de lo que trata todo este chiringuito Budista, justo de liberarnos de esa sensación de frustración por lo inevitable, tal como el Buda Sakyamuni experimentó en propias carnes.



Así pues, de eso se trata. Podemos darle las vueltas que queramos, practicar todos los ritos y liturgias, declarar la guerra a la comida y los placeres o quedarse en posición "escultural" diez años, que hasta que no profundicemos en algo tan sencillo como que "nada se puede hacer", y que es algo totalmente irremediable y que más que entenderlo hay que asumirlo, no podremos estar en disposición de liberarnos de ese estéril pensamiento o sentimiento que acude a nosotros de vez en cuando.

Y esto sucede por que hay acontecimientos que, de forma totalmente comprensible y natural, nos sacan de nuestras casillas. Que unos elementos que nosotros hemos puesto ahí para que controlen nuestro "estado del bienestar" se hagan millonarios a costa de nuestro dinero, nos frustra. Yo soy el primero que necesitaría "un día de furia" tal como la genial película interpretada por Michael Douglas hace ya unas décadas, pero si lo pensamos bien, sólo frustraríamos a otros que nada tiene que ver con esta pesada losa que se nos ha "regalado" sólo por que los más ricos se dieron cuenta que sus millonarias montañas de oro, tal como "El tío Gilito" ese personaje de Walt Disney, habían descendido unos pocos centímetros. "Hay que crear más pobres" se dijeron unos a otros mientras contaban sus monedas doradas.



Dime tu a mi si cualquier ser que tenga sentimientos no habría salido con la escopeta de cañones recortados a darle un par de regalitos a semejante individuo... Pero eso es sólo una idea... jamás sucederá.
Lo pobres desequilibrados que aparecen en las noticias y que se han cargado a alguien por "un día de furia" siempre acaban con que ese "alguien" era cualquier persona tan frustrada como el asesino, pero "el tío Gilito" nunca aparece entre los muertos.

A otro nivel, en nuestro día a día, cuando vemos que hay personas que maltratan a alguien, a una mujer a un perro o a ellos mismos, sentimos esa frustración irremediable. Cuando en las noticias nos enteramos que hay personas que son capaces de matar por "sujetar" a las mujeres que quieren aprender, que son capaces de mutilar, que ponen minas para que los niños salten por los aires, que raptan y que se inmolan destrozando vidas incluida la suya, la ira se expande desde nuestra mente hasta nuestro corazón, donde allí lo aprieta hasta encogerse.

                                                                       "Ablación"

Pero hemos de entender que hay dos caminos muy claros en este "dilema frustrante". Uno es el de ayudar a que las cosas no sucedan del mismo modo, cambiar el patrón. Está claro que no podemos solucionar las cosas que suceden de forma personal. Pero podemos, si eso nos va a hacer sentir mejor, cambiar las situaciones que nos desagradan siempre tomando como referencia que el cambio no será una constatación real, sino una personal. Uno se siente mejor cuando hace algo por ayudar, pero no se soluciona el problema. Es de tal magnitud, que es imposible que un individuo pueda hacer algo más allá de dejar de sentirse frustrado.
El otro camino, igual de aceptable moralmente por que al final es idéntico al primero por que tiene el mismo fin, es el de darse cuenta que este mundo, esta representación universal "es así". Esto nos hace dar las gracias continuamente por no ser ni el que pone la mina antipersona ni el niño que explota por culpa de esa mina.
Ese agradecimiento a la existencia, es una de las acciones Budistas que van a empezar a hacernos ver que lo que tenemos es "lo mejor que podemos tener". Levantarte por las mañanas y no tener que matar a nadie, ni hacer ninguna ablación, ni siquiera tener que ser atrapado a manos de algún hijoputa, es el regalo natural que nos ha tocado vivir y que, por contrapartida debemos asumir cuando encendemos la tele y vemos "el otro lado del mundo".



Y los dos caminos son igualmente caminos Budistas, de libre elección. Y antes de ayudar a otros por el simple hecho de sentirte mejor, debes ayudarte a ti mismo a sentirte mejor. Y entonces todo funciona, las cosas simplemente "son" por contrapartida, por contraste. Sea una cuestión mundial, nacional o simplemente personal, en tu casa, en el trabajo con tu jefe, las cosas "son". El escenario puesto ante ti para contemplar los sucesos, es el mejor escenario por que además, aunque voláramos en nuestra mente hacia "el otro lado"
allí encontraríamos también todos esos contrastes entre unos y otros de tal modo que seguiríamos dando las gracias, por ejemplo por que "sólo han matado a dos de tus hijos cuando a la vecina se los han matado todos".

En fin, esta entrada quería servir para varias cosas. La primera para ayudar a las personas que necesitan ese empujoncito para dejar esa "ira estéril" a un lado y que empiecen a trabajar por sí mismos y las personas de su alrededor. La segunda para seguir diciéndole a los lectores, como he hecho en muchas ocasiones, que si queremos hacer algo para cambiar la situación que tenemos actualmente en los países desarrollados, debemos empezar por nosotros mismos, pues "ellos", los "tíos Gilitos" sólo nos necesitan para que consumamos. Con esto, alivio de algún modo mi ira, consecuencia de mi frustración y evito tener que sacar "la recortada", je,je,je.....
Y la tercera utilidad de esta entrada es, como siempre, para dar mi opinión muy personal sobre que el Budismo Zen ( el que yo practico) es en igual medida acción a la hora de resolver los problemas (sean cuales fueren) y compasión. Y la compasión de tal forma que eres consciente de "lo que ocurre", sea lo que sea, y como las ideas lo dejas pasar sin implicarte mentalmente, pues NADA SE PUEDE HACER.....

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jueves, 21 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del Buda.

Hace ya varios años que encuentro en mi camino personas que ya han "dado la vuelta" espiritualmente hablando. Y cuando digo esto, entiéndanme que es solo mi forma de pensar y no pretende convencer ni hacer dogma y surge de forma espontánea ante estímulos que llegan a mi desde la consciencia.

Cuando defino "dar la vuelta" me refiero esas personas que empezaron un camino de liberación optando por una o varias fórmulas, descubrieron lo que NO eran y que ya estaban liberados, y abandonaron la práctica pues su liberación también incluía el aferrarse a la práctica.

Pero la práctica no es una necesidad, como el comer o beber. Tampoco es algo a lo que debamos aferrarnos, y tampoco es un método para conseguir nada en absoluto.
Entonces... ¿Por qué practicamos?

Primero de todo y desde una mente liberada y sin ataduras practicamos por que la postura que uno realiza al sentarse es la postura que tiene uno ante la vida. Y siempre hay una postura.

Reitai Lemort, maestro soto zen, nos invita a reflexionar sobre esto. La postura física es una apertura que se confronta con la cerradura que implica la constancia del "yo". La apertura de caderas, la posición de las rodillas en el suelo a modo de "raiz" y la posición erguida con la nuca hacia el cielo y el mentón recogido... Todo está estudiado en esta postura para "abrirse", toda una secuencia de eruditos que han ido paseándose por este mundo y que confluyen en un remoto lugar, quién sabe si antes del mismo Siddharta, han desarrollado "una forma de presenciar la escena universal y existencial" que casa, empasta perfectamente con el hombre despierto, el que ha reconocido su "no existencia como individuo" pero que debe vivir en un mundo donde el individuo "existe". Esa es verdaderamente la postura física y ante el mundo, por eso nos sentamos.



Por supuesto, a otro nivel más mundano, la introspección como método de rejuvenecimiento, sanación, bajada del lactato y reestructuración de la conducta mental es a estas alturas, indudable.

Por tanto, mi modo de ver todo esto es que el "liberado" debe sentarse sin implicaciones formales, ni rutinarias ni de ningún tipo. Y debe hacerlo para comprobar su estado, ya que en el mundo en el que vivimos, constantemente hacemos TODOS ejercicios para, justamente todo lo contrario.

Conozco personas que superaron su liberación y que después de muchos años de abandonar la práctica, consideran que siguen en el mismo punto. Sin excepciones, estas personas son, con diferencia, las personas con su "yo" más consistente que conozco. La falta de comprobación ha "desequilibrado" su liberación.

Luego, tengo otros amigos que también han llegado a un punto en el que dudan si la práctica sirve para algo. A ellos les digo que se sienten cuando les apetezca. Que cuenten sus respiraciones, que abran sus caderas, que noten el dolor en sus rodillas, en los pies. Que sean Budas. Por que dentro de unos años, estarán perdidos sin saberlo. No lo habrán comprobado.

Esta entrada va dedicada a mi amigo Antonio, un Chamán que sabe mas por lo que calla que por lo que habla. Un despierto.

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martes, 12 de marzo de 2013

Despertando a la realidad de aferrarse.

¿Por qué decimos que nos aferramos? Porque es lo que las personas hacen con las ideas, las pasadas y las futuras.
¿Cómo podemos dejar de aferrarnos? No podemos. Y cuando digo "no podemos", me refiero a que el simple hecho de poder, significa intención. Y en el momento que intentamos no aferrarnos, nos aferramos a esa idea. Si, ya se que es complicado no aferrarse, pero... ¿Por qué debemos dejar de aferrarnos?

Hace mucho tiempo que pienso que las cosas han de suceder de forma espontánea, y cuando digo "han de suceder" no digo que hay que esperar que las cosas sucedan, sino que las cosas suceden de igual modo, sean provocadas por nosotros o no.
Y la forma de dejar de agarrarse es simplemente no planear que hay que hacerlo, o sea, que no forme parte de tus ideas el hacerlo, aunque el pensar en la forma para que no forme parte de tus ideas ya es aferrarse, verdad?


No se si esta entrada os va a parecer un dialogo para un besugo, yo. Pero me gustaría que os dierais cuenta de que no puedo plasmar mi idea del "no aferrarse", sin plasmar también la de "aferrarse". Y eso es muy importante, por que damos normalidad y equilibrio a esa idea. Siempre que hay un principio de algo, existe el mismo principio de lo contrario, por lo que ahí está la clave. Y como veis, sólo puedo acercarme a ese pensamiento por que si voy a ello, se pierde entre las letras.

Me gustaría que esta entrada fuera una de las mejores entradas que he escrito hasta ahora, precisamente por que nadie la entienda.

CONCLUSIÓN:

Pensar en "no aferrarse" es "aferrarse". Pensar en cómo hacer para "no aferrarse" sin pensar, es "aferrarse".
Todo hecho discursivo es "aferrarse". Y todo hecho no discursivo también es "aferrarse".
La acción de cualquier cosa que se pueda realizar para "no aferrarse" es "aferrarse".
La no acción de cualquier cosa que se pueda no realizar para "no aferrarse" es "aferrarse".

Y en todo este lío, en toda esta confusión, jústamente vacío y en el centro de este círculo vicioso sobre el aferrarse, APARECE.

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domingo, 3 de marzo de 2013

Guía Zen para dejar de fumar (II).

En la entrada anterior descubrimos cómo hacer frente a los primeros tres días de "mono" o síndrome de abstinencia. Pero... ahora que?
Pues ahora es del mismo modo, pero sabiendo que el cuerpo ya no te pide más nicotina. Con esto tienes mucho ganado, por que aunque sabemos que el cuerpo y uno mismo es la misma cosa, es cómo si cuando sabíamos que el cuerpo nos pedía nicotina por cuestión fisiológica eramos más esclavos de la situación. Pero ahora, después de esos tres días, nos hemos liberado. Eso nos hará más fácil la continuación de nuestro empeño, por que ahora es ya sólo cosa de nuestro intelecto, de nuestra mente.

Debemos seguir adoptando una postura mental enfocada a no ceder ante las manipulaciones mentales que nosotros mismos nos vamos insertando "para que prevalezca el sentido común y acabemos con la farsa de un esfuerzo estéril para abandonar algo que tanto nos agrada, que nos satisface enormemente".

Si amigos, de pronto, en determinados momentos del día, abordaremos la cuestión como algo totalmente ridículo, algo que debemos inmediatamente parar, coger ese cigarrillo y chupar hasta la médula. De pronto, nos encontramos fumando ese pitillo maravilloso, aspirando el humo y diciendo algo así como... por fin! Qué tonto he sido, con lo feliz que me hacía.



Habremos olvidado las tos mañanera y perruna, entrado el invierno, los ahogos acosadores en el momento en que decidimos mover un poco el corazón, y lo más importante, nos quedaremos enajenados y al margen de "la realidad". Por que la realidad es esa en la que el humo, entraría por tu cuerpo impulsívamente, haciéndote toser y ahogarte como cuando empezaste a fumar, sabiendo a rayos ( cada día que pasa sin fumar, más asco da el tabaco) y centellas y volviéndote de repente lúcido de nuevo, exclamando... Seré gilipollas, he vuelto a caer! Y ESA ES LA REALIDAD.

Pero la voz en tu cabeza, esa que te dice que es una tontería dejar de fumar, esa que te aconseja decir a tus amigos que lo puedes dejar cuando quieras, que a ti te gusta fumar y no quieres dejarlo de ninguna manera, o que te dice que dejarlo es tan duro y eres tan adicto al tabaco que te resultará imposible, seguirá muchas veces diciéndote lo mismo, aprovechando una fiesta, un cumpleaños, unas cervezas de más, para convencerte. Y esa voz eres tú mismo, en una dura batalla. Una lucha que te eleva la ansiedad y te hace comer más.

No debes dejar que esto ocurra, y la solución no es "luchar" sino entregarte. No debe haber fricción por que entonces, si hay lucha, hay bajas. Sólo hay un individuo ahí dentro, también afuera. No hay más que tu.
Así que enfocando todo tu ser a la práctica de contar respiraciones y enfocando todo tu ser a la práctica del "Ahora mismo no fumo", lograrás sin ningún tipo de ansiedad ni fricción, dejar de fumar.

Dentro de poco cumpliré cuatro años sin fumar. Empecé a los diecisiéis, lo recuerdo como si fuera ayer.
Nunca he estado mejor. Respiro, huelo, corro o ando grandes distancias y no me canso excesivamente, mi corazón late a buen ritmo.
Al igual que el tabaco, muchas personas tenemos "adicciones" que pueden ser bien vistas socialmente (y digo bien vistas por que se vende) como el alcohol en exceso (pregúntate qué es exceso para ti) o símplemente tics nerviosos en cuello, cara o espalda.Quizás sea una adicción a morderse las uñas, como me pasa a mi. Estoy en ello, ya he alcanzado el mes y mis uñas relucen, ya no escondo las manos al entrar a algún establecimiento a comprar algo. Puede que sea algo menos "aprobado" como la cocaína (muy adictiva), o el cannabis, que aunque no es una sustancia demasiado adictiva, si que resulta "embaucadora" para la mente y sus conductas.

Sólo puedo concluir diciendo que, primero hay que sincerarse desde el corazón con uno mismo. Averiguar qué cadenas quieres romper. Y en entonces puedes seguir ésta guia, que vale para cualquier adicción u otra guia en la que te sientas cómodo. Por supuesto, si la adicción requiere de "ayuda extra", deberás tomar nota. Pero ni con el tabaco ni con otros tipos de "enganches" habituales necesitarás esa ayuda.

ESPERO QUE OS SIRVA.

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martes, 12 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer el vacío y la forma.

Cuando Albert Einstein formuló la teoría de la relatividad y con ella abrió el mundo de los átomos, hacía muchos siglos que la filosofía Taoísta y el yin/yang apuntaban cómo la forma y el vacío son, indisolubles e indispensables, que se complementan mutuamente y forman "el estado de las cosas-sucesos" en este mismo instante.

Y yo siempre me he preguntado cómo las cosas, pueden permanecer con su forma y no se "desprenden" hasta quedar disueltas, tal como le pasa al agua o al estado gaseoso del humo.
Cómo es posible que mi mano no acabe disuelta, mezclada con el aire o con mi mesa cuando la toco?
Qué tipo de esquema natural determina qué forma debo tener, o debe tener un árbol?



Pues lo que está claro es que la forma puede estar determinada por la forma misma o también puede estar determinada por el espacio vacío que rodea a esa forma, en este caso, al árbol. Y también seria lógico que sea un "quid pro quo" entre forma y vacío, para que de este modo pueda ser representado ante nuestros órganos sensitivos, como el tacto o la vista.
Pero también es cierto, que si miramos en un microscopio muy potente, veremos millones de partículas de árbol peleándose por ser partículas de aire, y algunos millones de partículas de aire, peleándose por ser partículas de árbol. Por que la naturaleza, es una danza de partículas (a ese nivel) o un baile atómico (un nivel más abajo) queriendo llegar al caos. Y entre esos átomos, vastas extensiones de vacío.
Y estoy completamente convencido que si pudiéramos descomponer mucho más allá de los quantums, y troceáramos más y más... qué encontraríamos? Pues cantidades ingentes de más forma (masa) y más vacío.

Y toda esa forma, danzando y creando (o más bien cambiando) energía junto a ese vasto espacio vacío, es muy parecido al árbol y sus partículas moviéndose creando la forma  que vemos con nuestros propios ojos entre espacios vacíos que dan conclusión a la forma vegetal. Y la suma de muchos árboles entre espacios vacíos de aire, siguiendo otra capa conceptual, descubre grandes bosques separados entre si por más aire y más vacío, y así podíamos seguir hasta llegar a las estrellas con sus planetas girando alrededor de ellas, cual protones y neutrones, y vastos espacios entre ellas...

Cuando me siento en mi cojín de Buda llamado Zafu y cuento mis respiraciones, la forma desaparece y queda el vacío, un maravilloso vacío lleno de "nada en absoluto". Y cuando me levanto, aparecen las formas, cualquiera de ellas son maravillosas. Y entre forma y forma, entre idea e idea, hay un espacio negro, oscuro y totalmente vacío.
Yo lo llamo Sunyata, y es totalmente opaco a mi entendimiento.

Sunyata y "mi mismo", son la misma cosa.

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...