Este fin de semana he tenido una experiencia de pérdida de un ser querido. Y resulta curioso cómo nos enfrentamos a ello de una manera u otra, dependiendo de nuestra educación, dogmas, percepción social y sobretodo, nuevos descubrimientos.
Mi experiencia con la muerte siempre ha sido lejana, por suerte. Salvo un par de experiencias, sigo teniendo a la "gente importante" en mi vida, pero este fin de semana una de esas personas ha dejado de vivir. Y en todo este momento, en este cúmulo de "cosas que hay que hacer" para llevar a buen puerto el "apaño" de un cuerpo muerto, no he dejado de pensar en nuestro principal problema como mentes pensantes: la identidad.
He estado repasando el recuerdo de estos años cuando he paseado por el campo y por mi afición a la fotografía "macro" he observado muy atentamente una flor espectacular, con una gran fuerza natural en color, tamaño y firmeza. Un par de días después esa hermosa flor estaba marchita, completamente seca. Y esa observación de la flor me lleva a pensar que ésta es idéntica a otra flor de un poco más allá. No es más especial una flor que otra y sin embargo sí es más especial una persona que otra. Tenemos recuerdos, vivencias que nos transportan al pasado y nos quedamos ahí parados metiendo nuestra cabeza en esa idea, en esos recuerdos. Y está bien, pero nos conduce a la frustración, a la pena.
Y con todo el cariño que le tengo a esa persona, hoy desaparecida, no puedo dejar de pensar que todo el asunto viene por ese "yo" que sigue en nosotros y que ponemos en los demás. Y ese "yo" no acaba en la muerte, sino que nunca existió!
Nunca hubo un "yo", tal como la flor. Y la flor ya marchita, que una vez brilló y lució sus colores, ahora está en modo "off" porque escribir sobre la muerte es escribir sobre la vida, y sin un "off" no podría haber un "on".
Y pensar que su alma quedará descansando en un sitio u otro o entrará en otra "funda" corporal es querer seguir manteniendo esa idea de "yo" hasta el fin de los tiempos sin querer que haya un "off".
Ya no está ahí, nunca estuvo. El ser ya no es. El cuerpo vivo ahora está marchito. La naturaleza sigue expresándose.
Pero no podré evitar recordar a mi familiar querido, sin dolor, dándole así en ese momento, un nuevo "on".
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OM MANI PADME HUM
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sábado, 15 de noviembre de 2014
jueves, 28 de marzo de 2013
Despertando a la realidad del mundo.
Las personas que nos consideramos conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor podemos caer, en determinados momentos, en conductas que reflejan -como seres sensibles y además cognoscentes que somos- una gran frustración que puede desembocar de una forma lógica y comprensible en rabia, ira y pataletas momentáneas ante una o varias determinadas situaciones en las que "no podemos hacer nada al respecto". Y es justamente de eso de lo que trata todo este chiringuito Budista, justo de liberarnos de esa sensación de frustración por lo inevitable, tal como el Buda Sakyamuni experimentó en propias carnes.
Así pues, de eso se trata. Podemos darle las vueltas que queramos, practicar todos los ritos y liturgias, declarar la guerra a la comida y los placeres o quedarse en posición "escultural" diez años, que hasta que no profundicemos en algo tan sencillo como que "nada se puede hacer", y que es algo totalmente irremediable y que más que entenderlo hay que asumirlo, no podremos estar en disposición de liberarnos de ese estéril pensamiento o sentimiento que acude a nosotros de vez en cuando.
Y esto sucede por que hay acontecimientos que, de forma totalmente comprensible y natural, nos sacan de nuestras casillas. Que unos elementos que nosotros hemos puesto ahí para que controlen nuestro "estado del bienestar" se hagan millonarios a costa de nuestro dinero, nos frustra. Yo soy el primero que necesitaría "un día de furia" tal como la genial película interpretada por Michael Douglas hace ya unas décadas, pero si lo pensamos bien, sólo frustraríamos a otros que nada tiene que ver con esta pesada losa que se nos ha "regalado" sólo por que los más ricos se dieron cuenta que sus millonarias montañas de oro, tal como "El tío Gilito" ese personaje de Walt Disney, habían descendido unos pocos centímetros. "Hay que crear más pobres" se dijeron unos a otros mientras contaban sus monedas doradas.
Dime tu a mi si cualquier ser que tenga sentimientos no habría salido con la escopeta de cañones recortados a darle un par de regalitos a semejante individuo... Pero eso es sólo una idea... jamás sucederá.
Lo pobres desequilibrados que aparecen en las noticias y que se han cargado a alguien por "un día de furia" siempre acaban con que ese "alguien" era cualquier persona tan frustrada como el asesino, pero "el tío Gilito" nunca aparece entre los muertos.
A otro nivel, en nuestro día a día, cuando vemos que hay personas que maltratan a alguien, a una mujer a un perro o a ellos mismos, sentimos esa frustración irremediable. Cuando en las noticias nos enteramos que hay personas que son capaces de matar por "sujetar" a las mujeres que quieren aprender, que son capaces de mutilar, que ponen minas para que los niños salten por los aires, que raptan y que se inmolan destrozando vidas incluida la suya, la ira se expande desde nuestra mente hasta nuestro corazón, donde allí lo aprieta hasta encogerse.
"Ablación"
Pero hemos de entender que hay dos caminos muy claros en este "dilema frustrante". Uno es el de ayudar a que las cosas no sucedan del mismo modo, cambiar el patrón. Está claro que no podemos solucionar las cosas que suceden de forma personal. Pero podemos, si eso nos va a hacer sentir mejor, cambiar las situaciones que nos desagradan siempre tomando como referencia que el cambio no será una constatación real, sino una personal. Uno se siente mejor cuando hace algo por ayudar, pero no se soluciona el problema. Es de tal magnitud, que es imposible que un individuo pueda hacer algo más allá de dejar de sentirse frustrado.
El otro camino, igual de aceptable moralmente por que al final es idéntico al primero por que tiene el mismo fin, es el de darse cuenta que este mundo, esta representación universal "es así". Esto nos hace dar las gracias continuamente por no ser ni el que pone la mina antipersona ni el niño que explota por culpa de esa mina.
Ese agradecimiento a la existencia, es una de las acciones Budistas que van a empezar a hacernos ver que lo que tenemos es "lo mejor que podemos tener". Levantarte por las mañanas y no tener que matar a nadie, ni hacer ninguna ablación, ni siquiera tener que ser atrapado a manos de algún hijoputa, es el regalo natural que nos ha tocado vivir y que, por contrapartida debemos asumir cuando encendemos la tele y vemos "el otro lado del mundo".
Y los dos caminos son igualmente caminos Budistas, de libre elección. Y antes de ayudar a otros por el simple hecho de sentirte mejor, debes ayudarte a ti mismo a sentirte mejor. Y entonces todo funciona, las cosas simplemente "son" por contrapartida, por contraste. Sea una cuestión mundial, nacional o simplemente personal, en tu casa, en el trabajo con tu jefe, las cosas "son". El escenario puesto ante ti para contemplar los sucesos, es el mejor escenario por que además, aunque voláramos en nuestra mente hacia "el otro lado"
allí encontraríamos también todos esos contrastes entre unos y otros de tal modo que seguiríamos dando las gracias, por ejemplo por que "sólo han matado a dos de tus hijos cuando a la vecina se los han matado todos".
En fin, esta entrada quería servir para varias cosas. La primera para ayudar a las personas que necesitan ese empujoncito para dejar esa "ira estéril" a un lado y que empiecen a trabajar por sí mismos y las personas de su alrededor. La segunda para seguir diciéndole a los lectores, como he hecho en muchas ocasiones, que si queremos hacer algo para cambiar la situación que tenemos actualmente en los países desarrollados, debemos empezar por nosotros mismos, pues "ellos", los "tíos Gilitos" sólo nos necesitan para que consumamos. Con esto, alivio de algún modo mi ira, consecuencia de mi frustración y evito tener que sacar "la recortada", je,je,je.....
Y la tercera utilidad de esta entrada es, como siempre, para dar mi opinión muy personal sobre que el Budismo Zen ( el que yo practico) es en igual medida acción a la hora de resolver los problemas (sean cuales fueren) y compasión. Y la compasión de tal forma que eres consciente de "lo que ocurre", sea lo que sea, y como las ideas lo dejas pasar sin implicarte mentalmente, pues NADA SE PUEDE HACER.....
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Así pues, de eso se trata. Podemos darle las vueltas que queramos, practicar todos los ritos y liturgias, declarar la guerra a la comida y los placeres o quedarse en posición "escultural" diez años, que hasta que no profundicemos en algo tan sencillo como que "nada se puede hacer", y que es algo totalmente irremediable y que más que entenderlo hay que asumirlo, no podremos estar en disposición de liberarnos de ese estéril pensamiento o sentimiento que acude a nosotros de vez en cuando.
Y esto sucede por que hay acontecimientos que, de forma totalmente comprensible y natural, nos sacan de nuestras casillas. Que unos elementos que nosotros hemos puesto ahí para que controlen nuestro "estado del bienestar" se hagan millonarios a costa de nuestro dinero, nos frustra. Yo soy el primero que necesitaría "un día de furia" tal como la genial película interpretada por Michael Douglas hace ya unas décadas, pero si lo pensamos bien, sólo frustraríamos a otros que nada tiene que ver con esta pesada losa que se nos ha "regalado" sólo por que los más ricos se dieron cuenta que sus millonarias montañas de oro, tal como "El tío Gilito" ese personaje de Walt Disney, habían descendido unos pocos centímetros. "Hay que crear más pobres" se dijeron unos a otros mientras contaban sus monedas doradas.
Dime tu a mi si cualquier ser que tenga sentimientos no habría salido con la escopeta de cañones recortados a darle un par de regalitos a semejante individuo... Pero eso es sólo una idea... jamás sucederá.
Lo pobres desequilibrados que aparecen en las noticias y que se han cargado a alguien por "un día de furia" siempre acaban con que ese "alguien" era cualquier persona tan frustrada como el asesino, pero "el tío Gilito" nunca aparece entre los muertos.
A otro nivel, en nuestro día a día, cuando vemos que hay personas que maltratan a alguien, a una mujer a un perro o a ellos mismos, sentimos esa frustración irremediable. Cuando en las noticias nos enteramos que hay personas que son capaces de matar por "sujetar" a las mujeres que quieren aprender, que son capaces de mutilar, que ponen minas para que los niños salten por los aires, que raptan y que se inmolan destrozando vidas incluida la suya, la ira se expande desde nuestra mente hasta nuestro corazón, donde allí lo aprieta hasta encogerse.
"Ablación"
Pero hemos de entender que hay dos caminos muy claros en este "dilema frustrante". Uno es el de ayudar a que las cosas no sucedan del mismo modo, cambiar el patrón. Está claro que no podemos solucionar las cosas que suceden de forma personal. Pero podemos, si eso nos va a hacer sentir mejor, cambiar las situaciones que nos desagradan siempre tomando como referencia que el cambio no será una constatación real, sino una personal. Uno se siente mejor cuando hace algo por ayudar, pero no se soluciona el problema. Es de tal magnitud, que es imposible que un individuo pueda hacer algo más allá de dejar de sentirse frustrado.
El otro camino, igual de aceptable moralmente por que al final es idéntico al primero por que tiene el mismo fin, es el de darse cuenta que este mundo, esta representación universal "es así". Esto nos hace dar las gracias continuamente por no ser ni el que pone la mina antipersona ni el niño que explota por culpa de esa mina.
Ese agradecimiento a la existencia, es una de las acciones Budistas que van a empezar a hacernos ver que lo que tenemos es "lo mejor que podemos tener". Levantarte por las mañanas y no tener que matar a nadie, ni hacer ninguna ablación, ni siquiera tener que ser atrapado a manos de algún hijoputa, es el regalo natural que nos ha tocado vivir y que, por contrapartida debemos asumir cuando encendemos la tele y vemos "el otro lado del mundo".
Y los dos caminos son igualmente caminos Budistas, de libre elección. Y antes de ayudar a otros por el simple hecho de sentirte mejor, debes ayudarte a ti mismo a sentirte mejor. Y entonces todo funciona, las cosas simplemente "son" por contrapartida, por contraste. Sea una cuestión mundial, nacional o simplemente personal, en tu casa, en el trabajo con tu jefe, las cosas "son". El escenario puesto ante ti para contemplar los sucesos, es el mejor escenario por que además, aunque voláramos en nuestra mente hacia "el otro lado"
allí encontraríamos también todos esos contrastes entre unos y otros de tal modo que seguiríamos dando las gracias, por ejemplo por que "sólo han matado a dos de tus hijos cuando a la vecina se los han matado todos".
En fin, esta entrada quería servir para varias cosas. La primera para ayudar a las personas que necesitan ese empujoncito para dejar esa "ira estéril" a un lado y que empiecen a trabajar por sí mismos y las personas de su alrededor. La segunda para seguir diciéndole a los lectores, como he hecho en muchas ocasiones, que si queremos hacer algo para cambiar la situación que tenemos actualmente en los países desarrollados, debemos empezar por nosotros mismos, pues "ellos", los "tíos Gilitos" sólo nos necesitan para que consumamos. Con esto, alivio de algún modo mi ira, consecuencia de mi frustración y evito tener que sacar "la recortada", je,je,je.....
Y la tercera utilidad de esta entrada es, como siempre, para dar mi opinión muy personal sobre que el Budismo Zen ( el que yo practico) es en igual medida acción a la hora de resolver los problemas (sean cuales fueren) y compasión. Y la compasión de tal forma que eres consciente de "lo que ocurre", sea lo que sea, y como las ideas lo dejas pasar sin implicarte mentalmente, pues NADA SE PUEDE HACER.....
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sábado, 23 de febrero de 2013
Antes de despertar debes conocer la risa.
Desmitificar el término "felicidad" puede ser una tarea compleja, muy compleja.
Todos los seres humanos hemos clasificado la idea de felicidad del mismo modo que hemos clasificado el "yo". Algo que se fabrica desde el pasado y que, en el caso de la felicidad, se engrandece en el futuro, pero que pasa muy brevemente y de forma insignificante por el "ahora".
Nos ha pasado que un día lo pasamos tan bien que tiempo después lo recordamos como un hecho grandioso, irrepetible. Pero en el momento, realmente no fue tan épico. Si lo hubiéramos sabido, si por comparatíva temporal hubiéramos tenido constancia de que sería irrepetible, lo hubiéramos degustado más en aquél presente... pero no lo sabíamos.
Bien, como podemos darnos cuenta, con la idea de felicidad el "ahora" queda más bien difuminado y es más bien la construcción de una imagen mental, algo que está por llegar, lo que hace que la felicidad sea tangible y real. O por el contrario la idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" ayuda también a mitificar la idea de felicidad en nuestras vidas.
Como podéis ver a diario en las redes sociales, los cartelitos de felicidad abundan. Está muy de moda (y no es más que eso) decirnos que la felicidad está en nuestras manos, que es posible alcanzar el tan apreciado objetivo. Y TODO ESO ES IRREAL.
Y ahora vais a pensar que soy un pesimista, que escribo para cortaros el rollo, pero si lo pensáis bien, mi mensaje es optimista por que os digo que cambiéis algo falso por algo auténtico y real.
La idea de felicidad es una quimera que únicamente nos emplaza a algo que puede suceder y mientras leemos los "augurios" estamos perdiendo lo único real en nuestras vidas... el "ahora". Y en el "ahora" no hay felicidad, sólo hay una cosa que nos permite querer abrazar la vida... la risa.
La risa es el desencadenante del pensamiento de felicidad, que nos lleva al pasado y al futuro. Pero la risa sólo vive en el presente, nos embauca y nos llena de gozo. Hay que reír, independientemente de los problemas que tengas, de el estado anímico en el que estés, la risa aparece en cualquier momento. Se tenga la situación que se tenga, la risa tarde o temprano, aparece. Debemos buscar personas (o cosas) que nos hagan reír, por que eso es lo más cerca de la felicidad que estaremos. De la felicidad real, en el "ahora".
Yo tengo suerte, en mi vida siempre hay personas que me provocan grandes carcajadas, y río a menudo. No importa si te hace reír un amigo, una situación o incluso un canuto de cannabis, las moralinas teístas y sin sentido dejémoslas para los cristianos que deberían agradecer a Dios haber "creado" tan singular planta.
Así que, vamos a abogar por la risa, ahora en este momento. Ríe navegante, rie todo lo que puedas, hasta tener agujetas.
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Todos los seres humanos hemos clasificado la idea de felicidad del mismo modo que hemos clasificado el "yo". Algo que se fabrica desde el pasado y que, en el caso de la felicidad, se engrandece en el futuro, pero que pasa muy brevemente y de forma insignificante por el "ahora".
Nos ha pasado que un día lo pasamos tan bien que tiempo después lo recordamos como un hecho grandioso, irrepetible. Pero en el momento, realmente no fue tan épico. Si lo hubiéramos sabido, si por comparatíva temporal hubiéramos tenido constancia de que sería irrepetible, lo hubiéramos degustado más en aquél presente... pero no lo sabíamos.
Bien, como podemos darnos cuenta, con la idea de felicidad el "ahora" queda más bien difuminado y es más bien la construcción de una imagen mental, algo que está por llegar, lo que hace que la felicidad sea tangible y real. O por el contrario la idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" ayuda también a mitificar la idea de felicidad en nuestras vidas.
Como podéis ver a diario en las redes sociales, los cartelitos de felicidad abundan. Está muy de moda (y no es más que eso) decirnos que la felicidad está en nuestras manos, que es posible alcanzar el tan apreciado objetivo. Y TODO ESO ES IRREAL.
Y ahora vais a pensar que soy un pesimista, que escribo para cortaros el rollo, pero si lo pensáis bien, mi mensaje es optimista por que os digo que cambiéis algo falso por algo auténtico y real.
La idea de felicidad es una quimera que únicamente nos emplaza a algo que puede suceder y mientras leemos los "augurios" estamos perdiendo lo único real en nuestras vidas... el "ahora". Y en el "ahora" no hay felicidad, sólo hay una cosa que nos permite querer abrazar la vida... la risa.
La risa es el desencadenante del pensamiento de felicidad, que nos lleva al pasado y al futuro. Pero la risa sólo vive en el presente, nos embauca y nos llena de gozo. Hay que reír, independientemente de los problemas que tengas, de el estado anímico en el que estés, la risa aparece en cualquier momento. Se tenga la situación que se tenga, la risa tarde o temprano, aparece. Debemos buscar personas (o cosas) que nos hagan reír, por que eso es lo más cerca de la felicidad que estaremos. De la felicidad real, en el "ahora".
Yo tengo suerte, en mi vida siempre hay personas que me provocan grandes carcajadas, y río a menudo. No importa si te hace reír un amigo, una situación o incluso un canuto de cannabis, las moralinas teístas y sin sentido dejémoslas para los cristianos que deberían agradecer a Dios haber "creado" tan singular planta.
Así que, vamos a abogar por la risa, ahora en este momento. Ríe navegante, rie todo lo que puedas, hasta tener agujetas.
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