Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.
La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.
Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.
Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...
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viernes, 19 de abril de 2013
martes, 5 de marzo de 2013
Despertando a la realidad del "yo".
Como podréis comprobar, este blog trata siempre de lo mismo. No hace más que darle vueltas al asunto tratando de cambiar unas palabras por otras, a fin de hacerte despertar de la enajenación a la que estás sometid@, estamos sometid@s.
Y siempre volvemos al mismo punto de partida, el fondo de la cuestión, lo que hace que sigas leyendo una y otra vez, o por el contrario abandones la lectura de este blog u otros similares para adentrarte en los cuentos de hadas, los ángeles y arcángeles, energías de luz que nos iluminan a todos y alegrías perpetuas que nos llegan al corazón, abandonando así la realidad del mundo. Y el mundo es frustración. Pero nadie habla de la frustración. Las palabras de Siddharta, el Buda histórico resuenan en las redes sociales, pero sólo las elegidas por los "iluminados", las que te dicen que hay un futuro mejor, que tú puedes conseguirlo, mientras las personas son deshauciadas y puestas de patitas en la calle por gente que no puede ni imaginar qué es eso.
Y no quiero redundar en el pesimismo, pues el Budismo Zen no es pesimista, pero tampoco quiere transmitir una idea de "felicidad completa" cuando la vida de la gente, lo que han construido, se desmorona como una pared de ladrillos mal construida... jústamente así, una multitud de ladrillos, ahora muertos, inmóviles, sin nadie que los habite....
Considero que el Budismo Zen del día a día, es una esperanza para todos aquellos que acaban en la calle, sin hogar, deshauciados sin comerlo ni beberlo y con el odio hacia los que les han hecho eso. Y digo que es una esperaza, por que la mayor proeza que un hombre puede hacer, es descubrir que lo que le sucede no es una consecuencia de lo que le han hecho. Es cierto, lo que nos sucede particularmente a todos y a cada uno de nosotros, es sólo una cuestión de consciencia.
A ti te ha tocado ser el deshauciado.
A ti te ha tocado ser el maltratado.
A ti te ha tocado ser el deshauciador.
A ti te ha tocado ser el maltratador.
Por que sin esas cosas, sin TODAS, no habría una totalidad. Y sin esa totalidad, cómo es posible que hubiera una individualidad?
Qué crees que eres?
- Soy una buena persona. Pero eso es lo crees que los demás piensan sobre ti.
- Soy Jaime. Pero ese es un nombre que te pusieron al nacer.
- Soy elegante, distinguido, educado.... Pero eso es lo que algunas personas de esta sociedad piensan sobre ti.
Y podríamos seguir así hasta el final de los tiempos. Pero... ¿Qué somos realmente? ¿Quiénes sómos?
Pues podría decirte que nos definimos como un "yo", un centro. El centro de consciencia más grande del universo, más que el Sol.
Mi "yo" es lo más importante, es lo único. Es que sin mi "yo" no soy nadie. NADIE.
Y ahí está el problema, el miedo a no ser nadie...
Pues os voy a decir que no ser nadie es la cosa más fantástica que he podido descubrir en esta vida.
Claro que os preguntáis que si me ha dado un parraque, que si estoy loco. Pero descubrir que "yo" es sólo un movimiento en mi cabeza, una idea, me ha liberado de tener que "mantener" el estatus apropiado a mi "yo".
¿Y si no soy "yo", quién soy? Pero esa pregunta no tiene sentido, te lleva siempre al mismo sitio. HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS.
¿Qué o quién soy, aceptando que "yo" es sólo una idea?
Pues la respuesta es la siguiente: NO ES LO QUE ERES, ES LO QUE NO ERES.
y... ¿Qué significa esto?
Pues significa que lo que eres es algo que nunca vas a poder contestarte, por que el ser humano, creador de las palabras y el léxico, creador del "pensamiento", no puede pretender definirse a si mismo.
La ley física dice que el "clasificador" no puede "clasificarse" a si mismo. El sujeto no puede ser objeto de su propia observación. Así que NO VAS A PODER DEFINIRTE NUNCA.
Pero si puedes definir lo que NO ERES, lo que te va a llevar por eliminacón, a liberarte de tu propio yugo definitorio.
Y no eres un "yo".
Y no eres un objeto.
Y no eres un sujeto.
Y no eres el observador.
Y no eres el observado.
Y no eres tu clasificación.
Y no eres el centro.
Y no eres la periferia.
Y no eres un centro de energía.
Y de nuevo, podríamos seguir y seguir hasta el final de los tiempos...
Entonces, tampoco puedo "clasificarme no clasificándome". Tampoco puedes. Si crees que el final de esta entrada es el "truco" para acabar clasificándote, para poder definir quién eres, estás muy equivocado.
Esta entrada tiene como fin decirte que la "no clasificación" no lleva a la calsificación. Lleva a la nada, al "nadie". Y resulta que puedes comer y beber, salir a trabajar o a la cola del paro, si ser nadie. Y siendo nadie, no nos sentimos dolidos por nuestro orgullo, aceptamos las cosas como son y las que podemos cambiar las cambiamos para que nos beneficien. y no hay diferencia alguna entre "soy" y "no soy". Bueno, hay una diferencia, que habiendo averiguado que "no hay yo", podemos sentarnos a comprobarlo.
Y esa comprobación, que puede ser sentado o de pie, trabajando o comiendo, es la única forma de sentir la totalidad de los sucesos que acontecen, puesto que sin un "yo" que te llene de ideas la mente, estando ésta despejada, puedes comprobarlo íntimamente.
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Y siempre volvemos al mismo punto de partida, el fondo de la cuestión, lo que hace que sigas leyendo una y otra vez, o por el contrario abandones la lectura de este blog u otros similares para adentrarte en los cuentos de hadas, los ángeles y arcángeles, energías de luz que nos iluminan a todos y alegrías perpetuas que nos llegan al corazón, abandonando así la realidad del mundo. Y el mundo es frustración. Pero nadie habla de la frustración. Las palabras de Siddharta, el Buda histórico resuenan en las redes sociales, pero sólo las elegidas por los "iluminados", las que te dicen que hay un futuro mejor, que tú puedes conseguirlo, mientras las personas son deshauciadas y puestas de patitas en la calle por gente que no puede ni imaginar qué es eso.
Y no quiero redundar en el pesimismo, pues el Budismo Zen no es pesimista, pero tampoco quiere transmitir una idea de "felicidad completa" cuando la vida de la gente, lo que han construido, se desmorona como una pared de ladrillos mal construida... jústamente así, una multitud de ladrillos, ahora muertos, inmóviles, sin nadie que los habite....
Considero que el Budismo Zen del día a día, es una esperanza para todos aquellos que acaban en la calle, sin hogar, deshauciados sin comerlo ni beberlo y con el odio hacia los que les han hecho eso. Y digo que es una esperaza, por que la mayor proeza que un hombre puede hacer, es descubrir que lo que le sucede no es una consecuencia de lo que le han hecho. Es cierto, lo que nos sucede particularmente a todos y a cada uno de nosotros, es sólo una cuestión de consciencia.
A ti te ha tocado ser el deshauciado.
A ti te ha tocado ser el maltratado.
A ti te ha tocado ser el deshauciador.
A ti te ha tocado ser el maltratador.
Por que sin esas cosas, sin TODAS, no habría una totalidad. Y sin esa totalidad, cómo es posible que hubiera una individualidad?
Qué crees que eres?
- Soy una buena persona. Pero eso es lo crees que los demás piensan sobre ti.
- Soy Jaime. Pero ese es un nombre que te pusieron al nacer.
- Soy elegante, distinguido, educado.... Pero eso es lo que algunas personas de esta sociedad piensan sobre ti.
Y podríamos seguir así hasta el final de los tiempos. Pero... ¿Qué somos realmente? ¿Quiénes sómos?
Pues podría decirte que nos definimos como un "yo", un centro. El centro de consciencia más grande del universo, más que el Sol.
Mi "yo" es lo más importante, es lo único. Es que sin mi "yo" no soy nadie. NADIE.
Y ahí está el problema, el miedo a no ser nadie...
Pues os voy a decir que no ser nadie es la cosa más fantástica que he podido descubrir en esta vida.
Claro que os preguntáis que si me ha dado un parraque, que si estoy loco. Pero descubrir que "yo" es sólo un movimiento en mi cabeza, una idea, me ha liberado de tener que "mantener" el estatus apropiado a mi "yo".
¿Y si no soy "yo", quién soy? Pero esa pregunta no tiene sentido, te lleva siempre al mismo sitio. HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS.
¿Qué o quién soy, aceptando que "yo" es sólo una idea?
Pues la respuesta es la siguiente: NO ES LO QUE ERES, ES LO QUE NO ERES.
y... ¿Qué significa esto?
Pues significa que lo que eres es algo que nunca vas a poder contestarte, por que el ser humano, creador de las palabras y el léxico, creador del "pensamiento", no puede pretender definirse a si mismo.
La ley física dice que el "clasificador" no puede "clasificarse" a si mismo. El sujeto no puede ser objeto de su propia observación. Así que NO VAS A PODER DEFINIRTE NUNCA.
Pero si puedes definir lo que NO ERES, lo que te va a llevar por eliminacón, a liberarte de tu propio yugo definitorio.
Y no eres un "yo".
Y no eres un objeto.
Y no eres un sujeto.
Y no eres el observador.
Y no eres el observado.
Y no eres tu clasificación.
Y no eres el centro.
Y no eres la periferia.
Y no eres un centro de energía.
Y de nuevo, podríamos seguir y seguir hasta el final de los tiempos...
Entonces, tampoco puedo "clasificarme no clasificándome". Tampoco puedes. Si crees que el final de esta entrada es el "truco" para acabar clasificándote, para poder definir quién eres, estás muy equivocado.
Esta entrada tiene como fin decirte que la "no clasificación" no lleva a la calsificación. Lleva a la nada, al "nadie". Y resulta que puedes comer y beber, salir a trabajar o a la cola del paro, si ser nadie. Y siendo nadie, no nos sentimos dolidos por nuestro orgullo, aceptamos las cosas como son y las que podemos cambiar las cambiamos para que nos beneficien. y no hay diferencia alguna entre "soy" y "no soy". Bueno, hay una diferencia, que habiendo averiguado que "no hay yo", podemos sentarnos a comprobarlo.
Y esa comprobación, que puede ser sentado o de pie, trabajando o comiendo, es la única forma de sentir la totalidad de los sucesos que acontecen, puesto que sin un "yo" que te llene de ideas la mente, estando ésta despejada, puedes comprobarlo íntimamente.
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viernes, 8 de febrero de 2013
De cómo Wu Wei no deja nada sin hacer.
Para finalizar esta primera etapa de entradas en las que he intentado acercar la forma de entender la espiritualidad en Oriente a los navegantes más o menos neófitos que han circulado por este lugar, he de hacer referencia a, quizás la palabra más emblemática a mi entender del Taoísmo y por ende, del Budismo Zen. Aunque la palabra Wu Wei es china, creo que sus significados pueden ser básicos para mantener un equilibrio en esta vida plagada de "sucesos" que nuestra mente aprecia como "cosas que nos suceden a nosotros".
Este maravilloso cuento, define perfectamente uno de los significados de Wu Wei.
Los occidentales lo hemos llamado "mente periférica" y es lo que te hace respirar sin el control de tu "yo".
Y también mueve el impulso de tu corazón sin el control de tu "yo".
Y si te paras un momento a pensarlo, resulta que tu "yo" no controla absolutamente nada de lo esencial en ti.
Sólo y únicamente por que tu "yo" es sólo una ilusión creada para separarte del resto de sucesos.
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Tengo en mi brazo derecho un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Nirvana".
Ya dijimos lo que significa, pero además para cualquier persona de este mundo, Nirvana es lo más (además de ser un grupo musical). Esta palabra nos lleva al éxtasis, al summun de lo más iluminado y Búdico del mundo. Es el máximo exponente de la iluminación Budista, aunque en realidad Nirvana te dice que ya no vas a volver a reencarnarte, según la tradición Hindú.
Y tengo en mi brazo izquierdo, un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Wu Wei".
Y en esta ocasión la interpretación es algo distinta, por que Wu Wei también puede traducirse como "ser tal", "nada especial". ·Este tatuaje me recuerda lo que es en realidad Nirvana... nada especial. Tengo un Yin y un Yang, uno en cada brazo, para recordarme el contrapeso, el equilibrio que no debo romper.
Es cierto amigos, tengo dos tatuajes a modo de "post-it" para recordarme a diario que soy un ser iluminado y que ser iluminado es algo "nada especial"....
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El tercer significado de Wu Wei, viene relacionado con la "no acción" que es la traducción más literal de la palabra. Muchas veces se ha confundido la "no acción" con el pasotismo, la "submisión Budista".
Pero no es nada de eso... Wu Wei se resuelve sólo. Hay momentos en la vida en los que no hay que hacer nada en absoluto, las cosas vienen y van y todo se resuelve de una forma u otra, y la intervención sólo puede acarrear roces, fricciones que no ayudan sino a generar el llamado "Karma".
No hacer nada es, en ocasiones lo único que se puede hacer, pero hay que tener intuición o una mente clara para entenderlo, para descubrirlo.
A veces es al revés. A veces la acción es la única forma de evolución, de solución de problemas, pero Wu Wei siempre intenta aprovechar la corriente, la fuerza del lado correcto y no ir a contra corriente. También podemos señalar que Wu Wei, no deja que la mente deambule en "el pensamiento del pensamiento". Pensar qué pensar, es lo contrario a Wu Wei. Planificar cómo vamos a planificar algo, es crear más fricción mental, más alimento para el "yo" ilusorio.
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Un apunte final... En esta nueva etapa del blog que empieza en el próxima entrada, las publicaciones deben espaciarse en el tiempo. Cinco publicaciones semanales han sido un esfuerzo muy grato pero imposible de mantener. Por favor, seguid conmigo... No os dejaré indiferentes.
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Muy feliz era el ciempiés,
hasta que el sapo una vez
le dijo: "¿qué orden al andar siguen tus remos?"
lo cual forzó su mente a tal extremo
que, enloquecido, a una zanja fue a caer
mientras pensaba cómo hacer para correr.
Este maravilloso cuento, define perfectamente uno de los significados de Wu Wei.
Los occidentales lo hemos llamado "mente periférica" y es lo que te hace respirar sin el control de tu "yo".
Y también mueve el impulso de tu corazón sin el control de tu "yo".
Y si te paras un momento a pensarlo, resulta que tu "yo" no controla absolutamente nada de lo esencial en ti.
Sólo y únicamente por que tu "yo" es sólo una ilusión creada para separarte del resto de sucesos.
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Tengo en mi brazo derecho un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Nirvana".
Ya dijimos lo que significa, pero además para cualquier persona de este mundo, Nirvana es lo más (además de ser un grupo musical). Esta palabra nos lleva al éxtasis, al summun de lo más iluminado y Búdico del mundo. Es el máximo exponente de la iluminación Budista, aunque en realidad Nirvana te dice que ya no vas a volver a reencarnarte, según la tradición Hindú.
Y tengo en mi brazo izquierdo, un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Wu Wei".
Y en esta ocasión la interpretación es algo distinta, por que Wu Wei también puede traducirse como "ser tal", "nada especial". ·Este tatuaje me recuerda lo que es en realidad Nirvana... nada especial. Tengo un Yin y un Yang, uno en cada brazo, para recordarme el contrapeso, el equilibrio que no debo romper.
Es cierto amigos, tengo dos tatuajes a modo de "post-it" para recordarme a diario que soy un ser iluminado y que ser iluminado es algo "nada especial"....
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El tercer significado de Wu Wei, viene relacionado con la "no acción" que es la traducción más literal de la palabra. Muchas veces se ha confundido la "no acción" con el pasotismo, la "submisión Budista".
Pero no es nada de eso... Wu Wei se resuelve sólo. Hay momentos en la vida en los que no hay que hacer nada en absoluto, las cosas vienen y van y todo se resuelve de una forma u otra, y la intervención sólo puede acarrear roces, fricciones que no ayudan sino a generar el llamado "Karma".
No hacer nada es, en ocasiones lo único que se puede hacer, pero hay que tener intuición o una mente clara para entenderlo, para descubrirlo.
A veces es al revés. A veces la acción es la única forma de evolución, de solución de problemas, pero Wu Wei siempre intenta aprovechar la corriente, la fuerza del lado correcto y no ir a contra corriente. También podemos señalar que Wu Wei, no deja que la mente deambule en "el pensamiento del pensamiento". Pensar qué pensar, es lo contrario a Wu Wei. Planificar cómo vamos a planificar algo, es crear más fricción mental, más alimento para el "yo" ilusorio.
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Un apunte final... En esta nueva etapa del blog que empieza en el próxima entrada, las publicaciones deben espaciarse en el tiempo. Cinco publicaciones semanales han sido un esfuerzo muy grato pero imposible de mantener. Por favor, seguid conmigo... No os dejaré indiferentes.
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miércoles, 6 de febrero de 2013
De cómo antes de agarrarse al Zen hay que soltarse.
Una de las paradojas de esta práctica es que no debe haber un fin para alcanzar nada, por que lo que queremos alcanzar es el fin del asisamiento, del agarre. Y uno no puede querer alcanzar el fin de "los agarres mentales" agarrándose al Zen. Veis la paradoja?
Así que uno debe sentarse por que ya se ha dado cuenta de la inutilidad de agarrarse, se debe ser consciente de que todo lo que sucede dentro de esa cabeza, es un suceso y no todos los sucesos. Uno debe tener la certeza de que los sucesos, el suceso, es algo que ocurre fuera de nuestra mente y no dentro de ella, y que nuestro impulso mental es sólo un acontecimiento más. Y quiero ir más allá, diciendo que hasta que nuestros "problemas de conducta" que además afectan por completo a nuestra vida diaria y nos "marcan" no quedan resueltos, no debemos sentarnos.
Y muchas personas se sientan para resolver esos conflictos, utilizan como herramienta el Zazen para conseguir sus propósitos. Es cierto que Zazen y cualquier práctica meditativa reestructura tu conducta mental, te ayuda a empatizar. Pero los problemas graves que tengas en tu vida, que necesiten de una solución, el zazen no lo solucionará.
Si hay en tu vida espinas clavadas debes desclavarlas. Hay un dicho que dice:
Así que uno debe sentarse por que ya se ha dado cuenta de la inutilidad de agarrarse, se debe ser consciente de que todo lo que sucede dentro de esa cabeza, es un suceso y no todos los sucesos. Uno debe tener la certeza de que los sucesos, el suceso, es algo que ocurre fuera de nuestra mente y no dentro de ella, y que nuestro impulso mental es sólo un acontecimiento más. Y quiero ir más allá, diciendo que hasta que nuestros "problemas de conducta" que además afectan por completo a nuestra vida diaria y nos "marcan" no quedan resueltos, no debemos sentarnos.
Y muchas personas se sientan para resolver esos conflictos, utilizan como herramienta el Zazen para conseguir sus propósitos. Es cierto que Zazen y cualquier práctica meditativa reestructura tu conducta mental, te ayuda a empatizar. Pero los problemas graves que tengas en tu vida, que necesiten de una solución, el zazen no lo solucionará.
Si hay en tu vida espinas clavadas debes desclavarlas. Hay un dicho que dice:
"Con frecuencia se dice que aferrarse a sí mismo es como tener una espina clavada en la piel y que el budismo es una espina para sacar la primera, pero si éste se convierte en otro método de aferrarse a sí mismo mediante la búsqueda de una seguridad espiritual, las dos espinas se convierten en una, y entonces ¿cómo se las va a extraer?"
Ésta es ,en definitiva, una de las enseñanzas no sólo en el Zen sino en cualquier psicoterapia que se precie de solucionar problemas de conducta.
Así pues, claramente tenemos problemas a diario y siempre nos surgen nuevos, que hay que ir resolviendo. Pero hay algo, siempre hay algo... Esa espina que tu mente dictamina que "te ha fabricado". Ese terrible hecho que te hace sentir totalmente perdido, siendo víctima de sus circunstancias y que además te marca cualquier acción futura...
Resuélvelo navegante.
Luego, nos sentaremos a ver lo que sucede...
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viernes, 1 de febrero de 2013
De cómo para verlo bien, has de subir al tejado.
Sabemos que para tomar consciencia de algo, o de varias cosas, debemos tomar distancia. Pero decirlo es algo sencillo, y hacerlo se nos hace completamente imposible cuando nos vemos invadidos de pena, desesperanza, o lo que podríamos generalizar como "frustración" que es una palabra que define perfectamente la idea.
¿Y cómo podemos hacerlo, saliendo triunfantes y no caer en un vano intento?
Pues la palabra que define perfectamente al "alter ego" de la frustración, es "la compasión".
Pero la compasión como la entendemos normalmente no sirve. No es una cuestión de pena ni de lástima por alguien. La compasión Budista va mucho más allá de todo eso. Es en definitiva, la toma de distancia del sentimiento. El desapego de éste, para poder observarlo, como si de un objeto se tratara, como si pusiéramos bajo la óptica de un microscopio los sentimientos sean negativos o positivos, no hay diferencia alguna. Pues imbuirnos de los pensamientos positivos significa llegar al mismo sitio, a la frustración, cuando éstos cambian. Y todo cambia, así que cuando algo empieza a ir bien, es que está llegando el " ir mal" y vice-versa.
Así pues, observar con distancia la cuestión que nos oprime y ver sus imperfecciones, sus aristas, desde un punto de vista didáctico, nos va a servir para despegarnos del sentimiento y así poder sacar nuestras conclusiones mucho más eficientemente que si cegados por el dolor nos acostamos en un sillón, a "sentir" la sensación de pena que te embarga. Al fin y al cabo podríamos definir esto como "apego" a la pena, pues acabamos sintiendo una especie de "comodidad" -y quisiera que no se mal interpretaran mis palabras- que no te deja "escapar" de la idea. Es como cuando estamos con una ligera fiebre, producto de un catarro y en vez de levantarnos y mover el cuerpo, con lo que encontramos un poco de mejoría en los síntomas, nos acurrucamos con la manta y queremos que el mundo se pare. Para cuando nos queremos dar cuenta, el catarro nos ha invadido completamente.
Esta compasión a la que aludo, este sentimiento despegado que te hace mirar tus "sentires" y también los de los demás, no solo ayudan a "escapar" sino que resuelven lo "resolvible". Por supuesto, como dice Confucio, lo que no tiene solución no es un problema, es otra cosa diferente.
Y se que diréis que hablar es muy sencillo, que a ti o a ti os han pasado unas cosas que yo no he pasado, y tenéis razón. Lo sé por que a todos y cada uno de los navegantes les pasan cosas y son cada una de ella muy diferentes. Y si subimos un poco más la altura de la visión y nos vamos al tejado de nuestra casa a ver "el entorno" comprenderéis que a veces, mientras una persona está pasando "la fiebre" en el sofá de su casa, a Jimmy como le llaman sus compañeros, que podría tener uno o dos años más de vida por la hambruna que azota la vida de los niños en Zimbawe, le va a suceder en este mismo instante que una mina anitipersona le deje postrado en una cama, con lo que no pueda correr, cuando los soldados que recogen los "diamantes de sangre" vayan a su pueblo. Veis? sólo había que aumentar la distancia.
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¿Y cómo podemos hacerlo, saliendo triunfantes y no caer en un vano intento?
Pues la palabra que define perfectamente al "alter ego" de la frustración, es "la compasión".
Pero la compasión como la entendemos normalmente no sirve. No es una cuestión de pena ni de lástima por alguien. La compasión Budista va mucho más allá de todo eso. Es en definitiva, la toma de distancia del sentimiento. El desapego de éste, para poder observarlo, como si de un objeto se tratara, como si pusiéramos bajo la óptica de un microscopio los sentimientos sean negativos o positivos, no hay diferencia alguna. Pues imbuirnos de los pensamientos positivos significa llegar al mismo sitio, a la frustración, cuando éstos cambian. Y todo cambia, así que cuando algo empieza a ir bien, es que está llegando el " ir mal" y vice-versa.
Así pues, observar con distancia la cuestión que nos oprime y ver sus imperfecciones, sus aristas, desde un punto de vista didáctico, nos va a servir para despegarnos del sentimiento y así poder sacar nuestras conclusiones mucho más eficientemente que si cegados por el dolor nos acostamos en un sillón, a "sentir" la sensación de pena que te embarga. Al fin y al cabo podríamos definir esto como "apego" a la pena, pues acabamos sintiendo una especie de "comodidad" -y quisiera que no se mal interpretaran mis palabras- que no te deja "escapar" de la idea. Es como cuando estamos con una ligera fiebre, producto de un catarro y en vez de levantarnos y mover el cuerpo, con lo que encontramos un poco de mejoría en los síntomas, nos acurrucamos con la manta y queremos que el mundo se pare. Para cuando nos queremos dar cuenta, el catarro nos ha invadido completamente.
Esta compasión a la que aludo, este sentimiento despegado que te hace mirar tus "sentires" y también los de los demás, no solo ayudan a "escapar" sino que resuelven lo "resolvible". Por supuesto, como dice Confucio, lo que no tiene solución no es un problema, es otra cosa diferente.
Y se que diréis que hablar es muy sencillo, que a ti o a ti os han pasado unas cosas que yo no he pasado, y tenéis razón. Lo sé por que a todos y cada uno de los navegantes les pasan cosas y son cada una de ella muy diferentes. Y si subimos un poco más la altura de la visión y nos vamos al tejado de nuestra casa a ver "el entorno" comprenderéis que a veces, mientras una persona está pasando "la fiebre" en el sofá de su casa, a Jimmy como le llaman sus compañeros, que podría tener uno o dos años más de vida por la hambruna que azota la vida de los niños en Zimbawe, le va a suceder en este mismo instante que una mina anitipersona le deje postrado en una cama, con lo que no pueda correr, cuando los soldados que recogen los "diamantes de sangre" vayan a su pueblo. Veis? sólo había que aumentar la distancia.
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martes, 29 de enero de 2013
De cómo la consciencia tiene mil caras y sólo tenemos acceso a una por vez.
Me imagino que estas preguntas sólo nos las hacemos los que estamos "payá", pero seguro que algunos de vosotros, buscadores, os habéis hecho muchas preguntas de todo tipo.
Una de las cosas de este mundo o de esta existencia, que me dejan pasmado, es la CONSCIENCIA, la idea de "centro" de todo lo que sucede. Y de igual modo, cada uno de vosotros sois vuestro propio "centro" y si voy más allá, cada uno de los animales son también su "centro", aunque no tengan el mismo sistema cognitivo.
Su consciencia, aunque no sea la del "yo" propiamente dicha, debe ser algo parecido a la nuestra pero con sus "sentidos". La diferencia fundamental entre un animal y yo (digo diferencia y no parecido, jejeje...) es que sus sentidos está más desarrollados que el mio y que yo tengo esa "semilla" que me hace preguntarme cosas. Un animal no tiene ese problema, o esa virtud, según como se mire.
Pero, ¿qué diferencia real, en cuanto a consciencia, determinaría un animal de cualquier otro ser? NINGUNA. El mosquito es el actor principal en su universo, y todos los demás somos "los secundarios". Del mismo modo, una planta, con otros "sentidos" muy diferentes a los de un animal, será en si misma su única "principalidad" y el resto de cosas, imposible de poder definirlas por nosotros, serán las "cosas secundarias".
Y quiero ir un poco más allá, y decir que a mi me parece que una piedra también tendrá una consciencia, por que aquí no nos estamos basando en "la capacidad cerebral" para definir qué es o no es una consciencia, sino en la capacidad "cuántica". Si, amigos. A mi entender, todo lo que ocurre en este mundo es un conjunto de "danzas cuánticas" y no hay más diferencia entre un oleaje de fuego de esos que el sol crea, al vaso de leche que me estoy tomando. Simplemente "danzas atómicas" que bailan a ritmos diferentes y lo definimos así por que nuestro intelecto no ha podido "partir más las ideas". Y si todo es así, podemos llegar a la conclusión de que cualquier acontecer, cualquier cosa que suceda es una "danza" que, podamos o no descifrar, hace que todo este escenario "sea".
Así que desde que empaticé con la idea de que cualquier cosa-suceso tiene un nivel de consciencia, lo capte mi intelectualidad o no, a las moscas las invito amablemente a salir de mi casa, y no las mato. Por que el simple hecho de pensar que hoy puedo acabar con una consciencia, con "el protagonista de una peli", me horroriza.
Pero también soy consciente, de que cuando salgo a la calle, acabo con muchas consciencias , pisando sin darme cuenta, a cada paso, hormigillas o símplemente pequeños animalillos invisibles que circulan por ahí.
Así pues, acabo de definir que una consciencia es un centro, relativamente aislado del resto... Pero, realmente es así, o sólo lo aislamos "los que pensamos"??
Es posible que una piedra, su danza cuántica o vibración sea una consciencia muy, muy sutil, por no tener órganos que den "realidad" tal como nosotros podemos conocerla, pero quizás esa piedra no funciona de forma separada al resto. Igualmente, el mosquito, pese a ser un "centro de consciencia", no tenga capacidad de separar su "especie de yo" del resto de aconteceres o consciencias.
Y divagando como lo hago, es posible que sólo y únicamente nosotros, los seres humanos pensantes, fabriquemos la idea (ya que podemos hacerlo) de que nuestro "centro" está aislado del resto de "centros de consciencia" sean personas, animales o cosas (o sucesos). Así, cuando sucede algo que captamos con nuestros órganos, pensamos "que nos sucede" y no que sucede por que si. Creamos "una víctima", nosotros, la diana de todas las flechas, la pared de todos los impáctos.
Las cosas "nos suceden"... y a todo esto, desde la filosofía oriental, se le ha llamado "DUALIZAR".
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viernes, 25 de enero de 2013
De cómo una vez descubierto necesitamos comprobarlo.
Cuando descubrimos (y así lo sentimos) que la identificación de uno mismo se ha roto, nos sentimos de una forma muy extraña al principio. Es un camino sólo de ida, no hay vuelta atrás, "por que ya lo sabemos".
Entonces, de forma espontánea aparece la motivación para decidir que vamos a sentarnos a contar nuestras respiraciones, para así acallar nuestra mente de ideas y "ver qué pasa".
La verdad es que hay muchas formas de silenciarnos por dentro, no sólo sentarse. Y a todas ellas las podemos llamar "Yoga".
La palabra española «yoga» proviene del sánscrito ioga, que a su vez procede del verbo iush (yuj en AITS): ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo iush es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».
Toda meditación, ya sea del tipo mental o de movimiento (como se conoce al yoga habitualmente) e incluso la práctica diaria de "hacer una cosa por vez sea cual sea", es en definitiva lo mismo. Se trata de centrar nuestra mente en una sola cosa (y no en blanco como se sugiere por ahí, eso es imposible). Cuando esto ocurre, que es mucho tiempo después de haber empezado con la práctica, suceden varias cosas:
- La mente genera ondas Alfa.
- El cuerpo reduce el nivel de Lactato.
- La conducta se reestructura.
- Somos más productivos, obtenemos capacidad de concentración.
- Por algún motivo inexplicable atrapas las moscas con la mano casi siempre (no matar, por favor)
. Acabas la sesión y regresas al mundo del "yo" (Samsára o el mundo de Maya) con una sensación diferente, un amor incondicional por todo ser o suceso pero en distancia... Aparece "la compasión".
Hablaremos de todo ello, por supuesto, pero en esta entrada lo que me interesa es escribir sobre cómo la meditación es la comprobación "empírica" de algo que no puede ser explicado o contado por que trasciende la mente y las palabras.
Y todo ello debe ocurrir de forma natural, espontánea y no forzada. Es cierto que la meditación sedente o Zazén duelen a morir, pero es un dolor que se lleva consigo después, pues en el momento de la realización no hay dolor, no hay nada.
Nada puede ser dolido por que no hay sujeto ni objeto.
No hay causa del dolor ni doliente.
Al no haber un "yo"concreto, pues la mente deja de actuar. En caso de actuación, cosa que ocurre continuamente, las ideas pasan, no hay retención por que no hay "yo" que retenga, por lo que sólo hay atención. Y como intento explicarlo, estoy clasificando algo que no puede ser clasificado, así que estoy alejándome de ello.
La práctica de la meditación, según mi forma de verlo, debe hacerse cuando apetece y surge de forma espontánea. Uno va equilibrando los tiempos según su naturaleza o cómo se encuentre. Los monjes ensalzan demasiado esta práctica hasta el punto que aluden que el Zen es Zazén. Yo creo que la práctica se puede llevar más allá, en todos los momentos del día y no necesariamente sentado. La perseverancia es una de las frases favoritas de algunos Budistas Zen, pero yo no lo comparto. No me resulta nada agradable dicha palabra. Me gusta más, dedicación.
La dedicación por Zazen u otra forma de meditación debe llevarte a un "camino medio" entre la práctica nula y la sobre-práctica de algunos. Y cada uno debe valorarlo individualmente, pero de forma espontánea y sin pensamientos de si será mejor meditar más o menos. El cuerpo te lo pide (la mente lo rechaza de algún modo, pues no quiere ser dominada).
Asímismo, el tiempo que dura nuestro Zazen puede variar dependiendo de nuestra "vida social". Aconsejo unos diez minutos para empezar y una media de unos cuarenta, una vez has adquirido "destreza".
Hablaremos de cómo meditar más adelante, también de el hecho de "consciencia" y de apreciaciones que considero muy interesantes, o por lo menos entretenidas.
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Entonces, de forma espontánea aparece la motivación para decidir que vamos a sentarnos a contar nuestras respiraciones, para así acallar nuestra mente de ideas y "ver qué pasa".
La verdad es que hay muchas formas de silenciarnos por dentro, no sólo sentarse. Y a todas ellas las podemos llamar "Yoga".
La palabra española «yoga» proviene del sánscrito ioga, que a su vez procede del verbo iush (yuj en AITS): ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo iush es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».
Toda meditación, ya sea del tipo mental o de movimiento (como se conoce al yoga habitualmente) e incluso la práctica diaria de "hacer una cosa por vez sea cual sea", es en definitiva lo mismo. Se trata de centrar nuestra mente en una sola cosa (y no en blanco como se sugiere por ahí, eso es imposible). Cuando esto ocurre, que es mucho tiempo después de haber empezado con la práctica, suceden varias cosas:
- La mente genera ondas Alfa.
- El cuerpo reduce el nivel de Lactato.
- La conducta se reestructura.
- Somos más productivos, obtenemos capacidad de concentración.
- Por algún motivo inexplicable atrapas las moscas con la mano casi siempre (no matar, por favor)
. Acabas la sesión y regresas al mundo del "yo" (Samsára o el mundo de Maya) con una sensación diferente, un amor incondicional por todo ser o suceso pero en distancia... Aparece "la compasión".
Hablaremos de todo ello, por supuesto, pero en esta entrada lo que me interesa es escribir sobre cómo la meditación es la comprobación "empírica" de algo que no puede ser explicado o contado por que trasciende la mente y las palabras.
Y todo ello debe ocurrir de forma natural, espontánea y no forzada. Es cierto que la meditación sedente o Zazén duelen a morir, pero es un dolor que se lleva consigo después, pues en el momento de la realización no hay dolor, no hay nada.
Nada puede ser dolido por que no hay sujeto ni objeto.
No hay causa del dolor ni doliente.
Al no haber un "yo"concreto, pues la mente deja de actuar. En caso de actuación, cosa que ocurre continuamente, las ideas pasan, no hay retención por que no hay "yo" que retenga, por lo que sólo hay atención. Y como intento explicarlo, estoy clasificando algo que no puede ser clasificado, así que estoy alejándome de ello.
La práctica de la meditación, según mi forma de verlo, debe hacerse cuando apetece y surge de forma espontánea. Uno va equilibrando los tiempos según su naturaleza o cómo se encuentre. Los monjes ensalzan demasiado esta práctica hasta el punto que aluden que el Zen es Zazén. Yo creo que la práctica se puede llevar más allá, en todos los momentos del día y no necesariamente sentado. La perseverancia es una de las frases favoritas de algunos Budistas Zen, pero yo no lo comparto. No me resulta nada agradable dicha palabra. Me gusta más, dedicación.
La dedicación por Zazen u otra forma de meditación debe llevarte a un "camino medio" entre la práctica nula y la sobre-práctica de algunos. Y cada uno debe valorarlo individualmente, pero de forma espontánea y sin pensamientos de si será mejor meditar más o menos. El cuerpo te lo pide (la mente lo rechaza de algún modo, pues no quiere ser dominada).
Asímismo, el tiempo que dura nuestro Zazen puede variar dependiendo de nuestra "vida social". Aconsejo unos diez minutos para empezar y una media de unos cuarenta, una vez has adquirido "destreza".
Hablaremos de cómo meditar más adelante, también de el hecho de "consciencia" y de apreciaciones que considero muy interesantes, o por lo menos entretenidas.
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martes, 22 de enero de 2013
De cómo el Ego no es lo que pensamos que es, sino jústamente lo contrario.
Cuando somos niños y nuestro sistema cognitivo aún no ha empezado a desarrollarse, somos un suceso que se contempla con mucha atención. Es el suceso de la vida. Todo lo que hay es contemplación pues por nuestra mente no circulan ideas, así que sólo observamos todo lo que ocurre y no podemos diferenciar ni clasificar nada, ni siquiera a nosotros mismos.
Pero esto va cambiando a medida que vamos creciendo y nuestra mente empieza a crear ideas y nuestra sociedad, para hacernos "individuo útil" comienza a darnos herramientas para separar y clasificar.
Así que a temprana edad, somos un individuo independiente del sistema natural que le rodea, que tiene ideas que le hacen creer que no son sólo ideas, sino fundamentos inamovibles, pilares en los que se basa el universo y además, las herramientas dadas por la sociedad para la creación de "clases" y diferenciación, las hacemos funcionar de tal forma que intentamos cada día, clasificar en ideas más pequeñas las ideas anteriores y así entramos en un círculo vicioso.
No sólo no nos conformamos con definir "cosas", sino que vamos más allá y partimos la idea que tenemos de nosotros mismos, de tal manera que nuestros brazos sólo son "algo" externo que utilizamos de herramientas, y así todos nuestros órganos y dando un paso más, en última instancia, lo que realmente somos es algo oscuro e insondable que se ubica entre nuestros ojos, allá en lo profundo de nuestro cerebro. Y de allí parte todo, ese generador de ideas somos nosotros y a eso yo lo llamo "Ego".
Pero no es así como definimos en general la palabra Ego, no. Sólo tenemos que mirar en las redes sociales cómo se utiliza la palabra Ego. También en los círculos amistosos, donde se utiliza de forma despectiva para separar al resto de personas de uno mismo:
-Vaya Ego tiene ese tio, no esperaba eso de él. Siempre yo, yo, yo, y si sobra algo ... yo!
-Tenía un Ego tan grande que se le salía por las orejas... pero qué se habrá pensado que es?
Frases de este tipo se utilizan a diario para separarnos del resto. Y yo os digo que jústamente es ese Ego el que os hace hablar del Ego ajeno. Pero la realidad del asunto es que el Ego es inseparable de uno mismo, por que el Ego sólo es la imagen irreal que tenemos de nosotros mismos y eso no se puede cambiar.
Y entonces... qué hacer?
Pues es una cuestión más que de respuestas, de cambio de preguntas.
Primero vamos a ver dónde está el engaño, por que hay una ley física que es irrebatible y es que un "sujeto conocedor" no puede ser a su vez "objeto de su propio conocimiento". En palabras de Alan Watts, "un ojo no puede mirarse a si mismo", es imposible. Así que si queremos poder definirnos de forma irrefutable... no se puede, es completamente inviable.
Así que si definimos la cuestión por lo que no es, podemos atinar de forma más eficiente.
Primeramente no tenemos un cuerpo, sino que somos ese cuerpo. Y si tengo que definir mi cuerpo, irremediablemente tengo que definir el suelo que piso, pues sino podríamos pensar que estoy flotando de aquí para allá todo el día. Podemos decir que mi entorno está íntimamente relacionado conmigo, o sea que además de suelo que piso tendría que definir también el aire que respiro, que me mantiene vivo, que a su vez forma parte de un ecosistema, mi ecosistema... realmente el ecosistema de todos, sí, justamente ese que estamos matando, por que pensamos que hay que enfrentarse a él, dominarlo.
Podemos decir entonces, que para poder definirme muy superficialmente debo definir todo lo que hay a mi alrededor y más allá, pues la roca en la que vivimos, sorprendentemente se sustenta por una serie de fuerzas gravitatorias muy sutiles que hacen que yo "sea".
También podemos decir que si podemos llegar a no definirnos, el esfuerzo que utilizabamos para ello, puede servir para vivir nuestras vidas de una manera más real, mas centrada y sin tal condicionante.
Y concluyo esta entrada diciendo que... cuidado con quien habla mucho del Ego de los demás... tiene problemas consigo mismo.
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Pero esto va cambiando a medida que vamos creciendo y nuestra mente empieza a crear ideas y nuestra sociedad, para hacernos "individuo útil" comienza a darnos herramientas para separar y clasificar.
Así que a temprana edad, somos un individuo independiente del sistema natural que le rodea, que tiene ideas que le hacen creer que no son sólo ideas, sino fundamentos inamovibles, pilares en los que se basa el universo y además, las herramientas dadas por la sociedad para la creación de "clases" y diferenciación, las hacemos funcionar de tal forma que intentamos cada día, clasificar en ideas más pequeñas las ideas anteriores y así entramos en un círculo vicioso.
No sólo no nos conformamos con definir "cosas", sino que vamos más allá y partimos la idea que tenemos de nosotros mismos, de tal manera que nuestros brazos sólo son "algo" externo que utilizamos de herramientas, y así todos nuestros órganos y dando un paso más, en última instancia, lo que realmente somos es algo oscuro e insondable que se ubica entre nuestros ojos, allá en lo profundo de nuestro cerebro. Y de allí parte todo, ese generador de ideas somos nosotros y a eso yo lo llamo "Ego".
Pero no es así como definimos en general la palabra Ego, no. Sólo tenemos que mirar en las redes sociales cómo se utiliza la palabra Ego. También en los círculos amistosos, donde se utiliza de forma despectiva para separar al resto de personas de uno mismo:
-Vaya Ego tiene ese tio, no esperaba eso de él. Siempre yo, yo, yo, y si sobra algo ... yo!
-Tenía un Ego tan grande que se le salía por las orejas... pero qué se habrá pensado que es?
Frases de este tipo se utilizan a diario para separarnos del resto. Y yo os digo que jústamente es ese Ego el que os hace hablar del Ego ajeno. Pero la realidad del asunto es que el Ego es inseparable de uno mismo, por que el Ego sólo es la imagen irreal que tenemos de nosotros mismos y eso no se puede cambiar.
Y entonces... qué hacer?
Pues es una cuestión más que de respuestas, de cambio de preguntas.
Primero vamos a ver dónde está el engaño, por que hay una ley física que es irrebatible y es que un "sujeto conocedor" no puede ser a su vez "objeto de su propio conocimiento". En palabras de Alan Watts, "un ojo no puede mirarse a si mismo", es imposible. Así que si queremos poder definirnos de forma irrefutable... no se puede, es completamente inviable.
Así que si definimos la cuestión por lo que no es, podemos atinar de forma más eficiente.
Primeramente no tenemos un cuerpo, sino que somos ese cuerpo. Y si tengo que definir mi cuerpo, irremediablemente tengo que definir el suelo que piso, pues sino podríamos pensar que estoy flotando de aquí para allá todo el día. Podemos decir que mi entorno está íntimamente relacionado conmigo, o sea que además de suelo que piso tendría que definir también el aire que respiro, que me mantiene vivo, que a su vez forma parte de un ecosistema, mi ecosistema... realmente el ecosistema de todos, sí, justamente ese que estamos matando, por que pensamos que hay que enfrentarse a él, dominarlo.
Podemos decir entonces, que para poder definirme muy superficialmente debo definir todo lo que hay a mi alrededor y más allá, pues la roca en la que vivimos, sorprendentemente se sustenta por una serie de fuerzas gravitatorias muy sutiles que hacen que yo "sea".
También podemos decir que si podemos llegar a no definirnos, el esfuerzo que utilizabamos para ello, puede servir para vivir nuestras vidas de una manera más real, mas centrada y sin tal condicionante.
Y concluyo esta entrada diciendo que... cuidado con quien habla mucho del Ego de los demás... tiene problemas consigo mismo.
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