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miércoles, 13 de julio de 2016

Salir de la trampa.

A menudo hablo con personas que buscan desesperadamente una solución a sus problemas, las herramientas necesarias para que el dolor y frustración cesen. Muchas personas, creo que cada vez más, necesitan una senda que les guíe por un camino complicado de descubrir, difícil de entender y aceptar.
Y es complicado explicarles que no hay una receta para extinguir de una vez por todas sus problemas, que sólo hay unas pautas ancestrales que nos llegan de oriente, a veces muy distorsionadas o a veces las distorsionamos nosotros, y que realmente necesitan de un interlocutor que sepa expresar bien lo que quieren decir. Por ello, a veces encontramos a gurús hablando y hablando y no nos llega la información como debiera y sin embargo otras veces, como me pasó a mi con Alan Watts, recibes una sacudida de información que tu mente asimila y absorbe de manera brutal, dejándote de algún modo, al descubierto con el mundo.

La cuestión es que dichas pautas a seguir, que para todo el mundo son las mismas (mindfullness, zazen, atención consciente, o como diría el maestro Kosen: "Sólo Zazen, Kinhin, Sampai, Genmai y Samu.") y eso lo entiende todo el mundo, parecen no trascender en la enseñanza que realmente nos deja el Buda Sakyamuni cuando dice que el "yo" es una construcción temporal de un cuerpo que nace, crece y muere sin un "yo" real, sólo con una idea de "yo". Dice, que lo que hay de real en nosotros, no tiene identidad fija, no nace ni puede morir, pero eso a lo que le sucede no es un "yo", no somos nosotros como tal. Y esta enseñanza, marca la diferencia entre alguien que practica y practica creyendo que es un "yo" y alguien que ya ha asimilado que no hay una estructura definida como "yo" y por lo tanto las cosas que suceden no le suceden a nadie realmente. Las ideas que aparecen no tienen una identidad propia, sino que más bien son un continuo kármico que crea olas en un océano temporal definido.

Y uno deja de buscar herramientas, sólo acepta la información, y practica las formas ancestrales de auto-conocimiento, pero con la consabida descarga emocional que supone no estar atado a una idea de permanencia y de personalidad fija que sólo causa dolor y malestar. El "yo" sigue estando ahí, sigue yendo a trabajar y al supermercado, ciertamente cambia algunos hábitos de forma natural, pero sigue enredado en las ideas. Ese "yo" sólo dejará de existir cuando muramos o quedemos enajenados, pero ahora ya sabemos que sólo es una convulsión mental, una idea temporal.

Sonríe, pese a todo, sonríe :) 






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lunes, 2 de noviembre de 2015

Ejercicio de respiración con el diafragma.



Uno de los ejercicios que habitualmente practico es para acostumbrar el diafragma y así poder respirar de este modo en zazen o en la atención plena diaria. Quiero presentarlo a vosotros, pues es fácil, requiere de poco tiempo y sus resultados aparecen de inmediato.

Túmbate boca arriba, no importa si las piernas están estiradas o recogidas, en el suelo o en la cama si ésta es dura. Si estás en el suelo, interesaría poner algún tipo de colchoneta fina o zabutón, para estar más cómodo. Las manos deberán estar colocadas encima de la barriga, de forma suave como acariciándola. Esto hará que puedas tener plena consciencia del movimiento de la respiración diafragmática con las propias manos.






Con este ejercicio conseguimos respirar con la parte baja de los pulmones y esto hace que el cuerpo equilibre sus niveles de lactato (ácido láctico) y el cuerpo entre en un modo muy relajado de estar, pero al principio y hasta que nos acostumbremos, notaremos algo de ansiedad y agobio. Es normal, no os preocupéis.

Entonces nos disponemos a respirar (siempre con la nariz) y con la inhalación hinchamos la barriga de forma moderada y sin forzar demasiado haciendo así subir nuestras manos con ésta. Fijaos que el pecho casi no se debe mover.


Una vez hemos llegado al final de la inhalación, quedamos sin respirar un segundo (o menos) y entonces nos disponemos a realizar la exhalación apretando el vientre hacia dentro sin forzar. Las manos bajan automáticamente hacia al final de la exhalación y acabamos dejando el mismo segundo (o menos) sin respirar. Repetimos la operación durante cinco minutos.

Puede parecer sofocante, pero poco a poco veremos cómo vamos adquiriendo práctica y nuestro cuerpo agradece este tipo de respiración, además de que cada vez más nuestra respiración se ralentizará (ralentizando así nuestro corazón) y las inhalaciones y sobretodo exhalaciones serán cada vez más profundas.





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martes, 20 de octubre de 2015

Un paso más allá.

Han sido muchas las veces que desde estas páginas he escrito sobre la meditación en general y también sobre zazen, la meditación sedente que practico. Pero siempre he escrito de un modo superficial, puesto que nunca he pretendido llegar más allá en los datos que puedo dar a las personas que quieren iniciarse, para no liar la madeja y tampoco para las personas que ya son iniciadas o expertas, puesto que nada sé, no tengo ningún tipo de experiencia ni maestro y sólo hablo desde mi práctica y lo que leo de maestros e iniciados.

Dentro de esa propia experiencia y adquisición de conocimiento y siempre desde mi punto de vista personal, ahora he decidido dar un paso más y explicaros qué sucede después de la mera cuenta de respiraciones, un camino difícil de explorar pero imprescindible y que aparece, según mi opinión, de forma espontánea por la propia práctica.

Lo que voy a explicar es algo que muchos practicantes ya saben, pero muchas personas que se inician y a las que va dirigido este blog encontrarán interesante: cómo ha de comportarse uno, una vez ha practicado de forma eficiente la cuenta de respiraciones.

Ya sabéis que zazen se puede practicar desde varias posturas sedentes y todas son válidas, tanto la postura del loto (un cuarto, medio o loto completo) como la birmana, seiza, etc...
También es sabido que las rodillas deben tocar el suelo con la ayuda del zafu o cojín de meditación, que las manos forman el Hokkai Join o mudra cósmico donde los pulgares se rozan para "medir" el grado de tensión y que el mentón se recoge, la nuca mira al cielo, los ojos se entreabren y que pese a que al principio tal postura puede parecer una deformidad extraña e imposible, a medida que vamos realizándola a diario, se convierte en una forma natural de estar.

 Todo esto ya lo he explicado aquí, pero... y después?



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¿Qué sucede después de contar las respiraciones durante un mes, o un año, o diez años?

Pues llega un momento en que la madurez ha sido alcanzada, la cuenta de respiraciones de forma completamente consciente llega a su clímax. Para el practicante ahora ya es muy sencillo entrar en modo "samádhico" (de samadhi) con la cuenta, de forma que ya ni siquiera cuenta tales respiraciones. La atención centrada en las inhalaciones y exhalaciones, en el aire que entra frío por los orificios nasales y sale expulsado caliente desde el interior del cuerpo sucede de forma natural y la mente está subyugada, fofa, ensimismada en la respiración.
Aquello que no es mente puede dar un paso más allá y de hecho lo hace, centrando la atención en el cuerpo, en la propia postura física. Sin perder la atención en la respiración, aquello que no es mente puede tomar consciencia del propio cuerpo, intimando con la postura, corrigiéndola si es necesario, tomando atención al mudra, a la tensión, al paladar y al mentón, a la nuca y los hombros, para que todo esté en su perfecto lugar.

¿Qué sucede después de contar las respiraciones y tomar consciencia de la postura durante un mes, un año o diez años?

Pues llega el momento en que la madurez ha sido alcanzada, la cuenta de respiraciones y la atención consciente al cuerpo llegan a su climax.
Aquello que no es mente puede dar un paso más y de hecho lo hace, centrando su atención en el tipo de ideas que siguen apareciendo (porque las ideas siguen ahí, apareciendo de forma natural, porque la mente ensimismada es "multitarea") sin dejar de tener consciencia del cuerpo y de la respiración. Las ideas vienen y van, y es el momento de examinarlas desde el microscopio.
Aquello que no es mente puede, y de hecho lo hace, tomar consciencia de la respiración, del cuerpo y mirar por el microscopio definiendo cómo son las ideas. Las ideas positivas o negativas, dulces o saladas, ácidas o alcalinas, todas ellas y con sus propios niveles de apego. Examinar esas ideas al microscopio sabiendo que son creaciones mentales naturales, que no pueden ser eliminadas, que no son creadas realmente por un "yo" sino que son expresiones, frutos de la existencia que son utilizadas para crear una consistencia personal, una historia insertada en la masa gris, una expresión universal, sanan al mundo. Estamos contribuyendo a sanar al mundo, sabiendo que quién lo hace no es un "yo" sino sólo una expresión vacía y sin forma, impermanente pero grandiosa en su totalidad.

Muchas veces la mente tomará el control, las ideas ya no seran examinadas al microscopio por aquello que no es mente y volverá el "yo". Entonces debemos darnos cuenta del asunto y parar.
Volver a empezar de nuevo. Primero la cuenta y así todo lo demás, de nuevo.

Y toda esta explicación a la que me cuesta llegar porque nada sé, salvo lo leído y la propia experiencia en la que realmente no hay nadie ahí para poder contarla como tal, es una burda explicación que sólo, repito, sólo puede ser experimentada, por lo cual...

Todo es mentira.

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martes, 14 de enero de 2014

¿Por qué sentarse a mirar una pared?

Cuando esta existencia me ofreció la oportunidad de acceder a información intelectual sobre la práctica de prestar atención, quise aprender bien el cómo y el por qué de dicha práctica. Busqué y rebusqué en la lectura sobre la filosofía oriental y sus diferencias con la occidental, leyendo a Platón y a Kant, a Nietzsche y a Dogen, entre otros. Una vez la comprensión intelectual me hizo entender que a pesar de los conocimientos adquiridos no iba a saber qué era la práctica, decidí un año después, sentarme e intentar adquirir la posición del Buda.

Lo primero que me vino a la cabeza fue la dificultad de tal postura, totalmente enajenada y desencajada. No había forma de ponerme adecuadamente. Pensé que mi cuerpo no tenía la elasticidad adecuada a tal postura y conseguí una serie de ejercicios para que las piernas fueran ejercitándose y adaptándose a la postura y las rodillas doblaran adecuadamente. Sabía que la postura del loto completo me iba a ser difícil de conseguir, pero no me importaba pues el medio loto era una buena meta. Y en esas primeras meditaciones fue cuando me di cuenta de que nuestro cuerpo no está separado del resto de nosotros. Nosotros somos el cuerpo, además de muchas otras cosas (o ninguna). Y tal como esta existencia iba relajando mi conducta, gracias a la meditación y también a la misma existencia que a veces "impone" irremediablemente, la postura del Buda iba limándose, suavizándose y como un tallador con un trozo de madera, aparecía de forma automática ante mis sentidos. Ya no estaba forzada, era "casi natural". Esto me hizo comprender no intelectualmente que la postura y la forma que vivimos nuestras vidas están íntimamente relacionadas.



Así pues, siete años después sigo sentándome. Siempre es la misma pared. Los dolores mientras me posiciono y al acabar la sesión no se han marchado. No se si algún día dejaré de tenerlos, pero no me importa en absoluto. Mi nivel de "agarre" a la meditación no ha aumentado ni reducido. No debe ser una práctica obligada ni planeada (no para un practicante secular), a mi entender. Pero tampoco debe haber excusas para no hacerla (ocurre mucho, cuando se tiende a pensar que la meditación es una meta). Lo importante para mi es realizarla "correctamente", aunque por carecer de maestro es posible que mi corrección no sea la mejor de las correcciones. Y por supuesto, la meditación no es la práctica. No comulgo con la idea de que "Zen es zazen". Creo que la atención consciente en todo momento y lugar (algo imposible) es algo que aparece naturalmente, de forma espontánea y sin esfuerzo y es "la verdadera práctica".

Pasados estos años, no he adquirido ningún conocimiento concreto ni intelectual sentándome en zazen.
Zazen no me ha dado nada, por que ya lo tenía todo. No hay premio, no hay recompensa para el ego.
La práctica no me ha hecho mejor persona ni peor. La práctica no me ha beneficiado en nada.
Sin embargo, mi vida es mejor ahora. Las frustraciones van desapareciendo, aunque siempre debe haber frustraciones. Los problemas que nos parece que "nos ocurren" se van disipando, aunque siempre debe haber problemas. La ansiedad que siempre he tenido y que es el resultado de una mezcla entre mi conducta y mi química, por momentos se apacigua. Aunque siempre seré una persona ansiosa.

Cuando muera, no habrá diferencia entre un muerto no practicante y yo. Iremos al mismo sitio.

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lunes, 8 de julio de 2013

El trabajo, un infierno en la tierra.

"Si el trabajo es para usted una tortura, sepa que se trata de un concepto tan antiguo como el origen de la palabra, que no proviene del latín labor, que nos dio labor, laborable y laboratorio, sino de tripalium, que era el nombre de un temible instrumento de tortura.
Tripalium ‘tres palos’ es un vocablo del bajo latín del siglo VI de nuestra era, época en la cual los reos eran atados al tripalium, una especie de cepo formado por tres maderos cruzados donde quedaban inmovilizados mientras se les azotaba.
De tripalium derivó inicialmente tripaliare ‘torturar’ y, posteriormente, trebajo ‘esfuerzo’, ‘sufrimiento’, ‘sacrificio’.
Trebajo evolucionó hacia trabajo, vinculándose poco a poco con la idea de ‘labor’. Lo mismo ocurrió en francés, lengua en la cual tripalium derivó en travail ‘trabajo’, vocablo al cual los ingleses dieron la forma travel y un nuevo significado, asociándola primero a la idea de viaje cansador y, más tarde, simplemente, a viaje."



En esta sociedad que hemos montado los seres humanos, el trabajo es una de las "obligaciones" que peor hemos organizado, de tal forma que el albañil quisiera ser conductor de coches, el médico hubiera querido ser domador de caballos y el operario querría ser comercial o como se llamaba antiguamente, "representante".

Al final, todos hacemos cosas para lo que no estamos preparados y podríamos hacer trabajos que más que eso serían queaceres diarios, de origen vocacional y satisfactorio. Y así sucede, que de vez en cuando aparecen unas tijeras en la panza de un paciente, unos papeles que debían haberse firmado y está en la cárcel uno que no era o un edificio que se cae a trozos por que el ingeniero sólo quería ganar dinero rápido y no tenía intención de hacer un edificio que "hablara" sobre su forma de ver el mundo.

Pero si nos ceñimos a esta realidad totalmente loca, en la que ninguna pieza del puzzle está en su sitio, debemos ir a trabajar todos los días al infierno que nos va a permitir subsistir o alcanzar un nivel de vida adecuado.

Y vamos a diario a trabajar y a "volar" mentalmente a otros lugares mientras nuestro trabajo en algunos casos va saliendo y en otros se va quedando, sin avanzar, en detrimento de otros.

Pero si nos vamos a tener que quedar por que no vamos a cambiar de vida, no queremos que nuestro estatus desaparezca y nuestra seguridad quede protegida, hemos de cambiar la forma en la que uno va a trabajar, y esto en Budismo Zen se llama SAMU.



SAMU es la forma en la que nuestra mente debe permanecer mientras estamos trabajando. Y esa forma de acceder a nuestro trabajo nos va a salvar de nuestro propio sufrimiento, de nuestra propia frustración al ver que "no podemos salir de la jaula".

Samu nos enfoca en el trabajo mismo, evitando así volar a otros mundos, otros trabajos y cualquier cosa no real que se nos pase por la cabeza. Uno presta atención a lo que está haciendo, enfocando mentalmente a ese trabajo y a la respiración, que se unifican.
Entonces, todo lo que ocurre es tu respiración y tu atención a lo que se está haciendo. Esto incrementa el nivel de productividad además de centrarnos en el "ahora" de tal modo que todo pasa mucho más rápido, las horas ya no resultan tan pesadas como cuando nos pasamos mirando el reloj cada cinco minutos. Las personas que están por encima de nosotros notan el cambio, tratándote de otro modo (los imbéciles tardan un poco más, pero al final se puede conseguir), y sales del trabajo mucho menos cansado y mas dispuesto a "utilizar" mejor tu tiempo de descanso.

Conozco mucha gente que quiere hacer "sus cosas" cuando acaban de trabajar y siempre están quejándose de que no tienen tiempo, se les acaba enseguida su tiempo de descanso y cuando su percepción empieza a "darse cuenta", ya está de vuelta al trabajo. Esto sucede continuamente por que, al prestar toda tu atención al paso del tiempo cuando estás trabajando, luego sucede lo que hace tiempo denominé "efecto goma", una vez la goma se ha tensado, en el momento de empezar con tu tiempo de ocio, la goma vuelve rápidamente a su sitio por "equilibrio" de fuerzas, con lo que la sensación es que esas horas de descanso pasan muy rápidas.
Además, hay mucha gente que se pasa estas horas quejándose de que no tiene tiempo, cuando si el tiempo que utilizan para quejarse lo utilizaran para "hacer lo que les gusta" podrían sentirse muchísimo mejor, mucho menos frustrados.

Os aseguro que Samu funciona a la perfección, es como una meditación en el trabajo, centrar la atención en lo que se está haciendo. Probadlo, cambiará vuestra forma de ver lo que Alan Watts designó como "trabajo como juego".
Y para acabar, diré que tal como está la cuestión del trabajo, podemos decir que hasta debemos sentirnos afortunados los que tenemos "infierno".

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miércoles, 13 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer el miedo.

Una de las formas de condicionamiento o presión a las personas es el miedo.
Pero... ¿Qué es el miedo?
Es difícil poder adjetivar la sensación de miedo, pero aún más difícil poder definir cual es su causa, puesto que cada persona se entrega a él de forma muy personalizada, y cada individuo tiene miedo a determinadas cosas o sucesos, y hay muchas de esas cosas o sucesos que causan miedo a muchas personas en común.

Así que vamos a mirar al miedo a los ojos, a enfrentarnos a él y una buena forma es hacer lo que siempre hacemos en este blog, tratar con distancia y observando bien, qué es y cual es su causa.

El miedo parte de una premisa general que afecta a todos los individuos: Los cambios.
Los cambios pueden definirse en varios niveles, por ejemplo los que nos ocurren a un nivel vital. La muerte, la pérdida de algo como por ejemplo la vista, o alguien, como un familiar, un amigo o nosotros mismos... pero si os dais cuenta, el miedo no aparece en ese momento de pérdida, sino cuando aún no ha sucedido y lo pensamos. Pensar en nuestra muerte, en la de un ser querido o en la pérdida de la visión o las piernas, o el cambio que supone contraer una grave enfermedad, nos da muchísimo miedo. Y es lógico, pensar en esas cosas da miedo, sin lugar a dudas. Pero... ¿Por qué lo pensamos cuando no ha ocurrido aún? ¿Qué sucede en nuestra conducta mental para acceder a ese tipo de pensamientos?
Las respuestas pueden ser muy complejas, pero es indudable que una de las razones subyacen en el género humano y que siempre negamos es el efecto que causa pensarlo, la sensación de miedo nos es necesaria, de algún modo. Ese miedo nos mueve, nos hace apasionarnos por la vida, salir corriendo a la calle a comerse el mundo, correr por la vida, el "Carpe Diem" no es más que el miedo al cambio, a perder el "status quo"...

Y ese pensamiento tenebroso que idealizamos por que aún no ha sucedido y es posible que no nos suceda jamás (salvo lo inevitable), es lo que nos mueve en el mundo.
Y es un error, por que vivir con miedo es la forma más estúpida de vivir, y me incluyo por que todos tenemos miedo a algo, aunque hayamos perdido el miedo a otras tantas cosas. Es una de las conclusiones a las que podemos llegar hoy; todos tenemos miedo a algo.

Pero me gustaría poder llegar a más conclusiones, como la de la manera de mirar al miedo a los ojos, enfrentarse a él, para poder vivir de una manera más equilibrada y quizás menos apasionada, pero mucho más llena, sabiendo que tenemos la opción de combatirlos, si queremos.
Una de las maneras de enfrentarse al miedo, es hacer que suceda. Está claro que no queremos morir, ni perder las piernas, pero podemos combatir el miedo empatizando con la situación a temer.

Aunque los miedos que tenía de joven eran muchísimos y muy variados y los esfumé hace tiempo, hay un miedo que estoy tratando de enfrentar. Mi miedo a lar arañas es legendario, con lo que hace unos años y teniendo la oportunidad de acceder a ellas, me propuse empezar a mirarlas, luego a cogerlas con guantes y luego sin ellos. He de decir que ha podido rebajar ese miedo hasta un punto muy bueno y podría asegurar (aunque no lo he comprobado) que excepto alguna especie especial de araña, podría dejar incluso que se pasearan por mi cuerpo sin miedo alguno.



Pero también entiendo que los navegantes, ante esta nueva idea de enfrentar el miedo, sientan aún mayor rechazo. Es cierto que hay ocasiones en las que todos deberíamos "probar" por ejemplo en pasar un día con los ojos vendados, sólo para enfrentar el miedo y además para empatizar con las personas que están en tal situación (y que curiosamente tiene otros miedos pero no ese).
La prueba de la silla de ruedas por un día nos daría una visión impactante de cómo la sociedad no está dispuesta para "no andar" y además sentiríamos que a la hora de conducir hay que hacerlo de otra manera, para evitar que nos suceda y que les suceda a otros.

Para los que sus miedos les hagan echarse hacia atrás de forma compulsiva y no sirva el pensamiento de que "el miedo no es la realidad, sólo una idea de cambio", deben acceder a su "puerta de atrás" como hace un Hacker en un ordenador.

Sentarse y contar respiraciones puede ser una solución, si bien no para alcanzar ninguna iluminación especial,  si puede ayudarnos a "conducir" el miedo por caminos en los que podamos enfrentarnos a él, puesto que tarde o temprano deberemos hacer aquello que nos da tanto miedo, irremediablemente.

Si logramos dejar un espacio entre el miedo y nosotros, si nos damos cuenta de forma "empírica" que sólo es la idea de cambio lo que nos da miedo, si logramos coger ese miedo y observarlo como un joyero observa una esmeralda, con su lupa, de forma cuidadosa, y si después nos entregamos al miedo, nos entregamos a la situación y de forma totalmente espontánea "dejamos que suceda", el miedo desaparecerá de forma irremediable para alojarse en alguna otra parte de nuestra mente, para así poder experimentar "eso tan terrible" en alguna otra cosa en nuestra vida.

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domingo, 10 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer a la vidente.

Formar parte de un programa de televisión es muy complejo, y la vidente lo llevaba hacia delante de forma magistral con ese aspecto "cutre" que les había pedido a los maquilladores y modistos de la cadena.
La primera llamada entró en directo a los pocos minutos de empezar la emisión:

- dígame?
- Buenas noches, vidente Anne ( era una mujer).
- Buenas noches, que vienes buscando? ¿Cuántos años tienes? (Pensó que en estos tiempos cabían dos posibilidades, amor o trabajo. Si tenía más de cuarenta sería muy probable que fuera amor)
- Tengo cincuenta y tres......
- Alto! - arriesgó rápidamente- vienes buscando amor!
- has acertado - contestó animadamente la señora.


Rápidamente, la vidente hizo un estudio general de la situación, como siempre hacia.
Su trabajo contenía un ochenta por cien de estudio y un veinte por cien de riesgo. Sabía que sólo llama la gente que cree en esas cosas. También sabía que quien llama esta abierto a asimilar sin ninguna duda lo que se le diga, así que era pan comido. Sólo tenía que dejar que los minutos pasaran, con el fin de obtener mayores beneficios.
Después de un rato, echando cartas y encendiendo alguna vela, dijo:
- Bien, veo que acudes los fines de semana a locales para solteros. (El ímpetu de la voz de la señora denotaba tal cosa).
Y también veo que conocerás a alguien muy pronto. ( si acudía a menudo, no tardaría en conocer a alguien por probabilidades).
Así qué no te preocupes, y si ves que la cosa tarda, vuelve a llamar. Siguiente llamada, por favor!

Por supuesto, la señora tuvo un par de encuentros que no llevaron a ningún sitio, pero que sirvió para que volviera a llamar, reforzando su fe en aquella vidente.

Nadie ve el futuro, en mi opinión. La intuición necesaria para poder extrapolar los acontecimientos, no se encuentra en los videntes, preocupados de su negocio. Si quieres que alguien te diga tu futuro, siéntate a meditar y equilíbrarte. Entonces te darás cuenta que no hay futuro, sólo hay "ahora".
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viernes, 8 de febrero de 2013

De cómo Wu Wei no deja nada sin hacer.

Para finalizar esta primera etapa de entradas en las que he intentado acercar la forma de entender la espiritualidad en Oriente a los navegantes más o menos neófitos que han circulado por este lugar, he de hacer referencia a, quizás la palabra más emblemática a mi entender del Taoísmo y por ende, del Budismo Zen. Aunque la palabra Wu Wei es china, creo que sus significados pueden ser básicos para mantener un equilibrio en esta vida plagada de "sucesos" que nuestra mente aprecia como "cosas que nos suceden a nosotros".


Muy feliz era el ciempiés,
hasta que el sapo una vez
le dijo: "¿qué orden al andar siguen tus remos?"
lo cual forzó su mente a tal extremo
que, enloquecido, a una zanja fue a caer
mientras pensaba cómo hacer para correr.



Este maravilloso cuento, define perfectamente uno de los significados de Wu Wei.
Los occidentales lo hemos llamado "mente periférica" y es lo que te hace respirar sin el control de tu "yo".
Y también mueve el impulso de tu corazón sin el control de tu "yo".
Y si te paras un momento a pensarlo, resulta que tu "yo" no controla absolutamente nada de lo esencial en ti.
Sólo y únicamente por que tu "yo" es sólo una ilusión creada para separarte del resto de sucesos.
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Tengo en mi brazo derecho un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Nirvana".
Ya dijimos lo que significa, pero además para cualquier persona de este mundo, Nirvana es lo más (además de ser un grupo musical). Esta palabra nos lleva al éxtasis, al summun de lo más iluminado y Búdico del mundo. Es el máximo exponente de la iluminación Budista, aunque en realidad Nirvana te dice que ya no vas a volver a reencarnarte, según la tradición Hindú.

Y tengo en mi brazo izquierdo, un tatuaje escrito con letras Kanji Japonesas cuyo significado es "Wu Wei".
Y en esta ocasión la interpretación es algo distinta, por que Wu Wei también puede traducirse como "ser tal", "nada especial". ·Este tatuaje me recuerda lo que es en realidad Nirvana... nada especial. Tengo un Yin y un Yang, uno en cada brazo, para recordarme el contrapeso, el equilibrio que no debo romper.



Es cierto amigos, tengo dos tatuajes a modo de "post-it" para recordarme a diario que soy un ser iluminado y que ser iluminado es algo "nada especial"....
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El tercer significado de Wu Wei, viene relacionado con la "no acción" que es la traducción más literal de la palabra. Muchas veces se ha confundido la "no acción" con el pasotismo, la "submisión Budista".
Pero no es nada de eso... Wu Wei se resuelve sólo. Hay momentos en la vida en los que no hay que hacer nada en absoluto, las cosas vienen y van y todo se resuelve de una forma u otra, y la intervención sólo puede acarrear roces, fricciones que no ayudan sino a generar el llamado "Karma".
No hacer nada es, en ocasiones lo único que se puede hacer, pero hay que tener intuición o una mente clara para entenderlo, para descubrirlo.
A veces es al revés. A veces la acción es la única forma de evolución, de solución de problemas, pero Wu Wei siempre intenta aprovechar la corriente, la fuerza del lado correcto y no ir a contra corriente. También podemos señalar que Wu Wei, no deja que la mente deambule en "el pensamiento del pensamiento". Pensar qué pensar, es lo contrario a Wu Wei. Planificar cómo vamos a planificar algo, es crear más fricción mental, más alimento para el "yo" ilusorio.
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Un apunte final... En esta nueva etapa del blog que empieza en el próxima entrada, las publicaciones deben espaciarse en el tiempo. Cinco publicaciones semanales han sido un esfuerzo muy grato pero imposible de mantener. Por favor, seguid conmigo... No os dejaré indiferentes.

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miércoles, 30 de enero de 2013

De cómo las palabras que solemos leer y no entendemos, aquí las explico.

He querido escribir aquí un glosario de forma muy personal de palabras que si bien no tienen una traducción literal y a veces su significado es complicado, voy a intentar explicar de forma que no se alejen excesivamente de "lo que es".

Nirvana: Expirar, exalar, algo así como apagar una vela de un soplido. Es la máxima culminación de un Budista, el máximo exponente de la iluminación suprema. En el Budismo más litúrgico, cuando el Buda alcanza el Nirvana, deja de reencarnarse para disolverse en el universo. (al contrario de lo que podais pensar, en el Budismo, la reencarnación no es muy bien recibida)

Samsára: Es la rueda de nacimientos y muertes. Tiene dos posibles significados. En la tradición mas conservadora, es el círculo vicioso que da vueltas y obliga a los seres sensibles  a reencarnarse una y otra vez hasta que alcancen el Nirvana. En la tradición Zen, es el circulo vicioso que da la mente y que da "vida y muerte" a cada momento, en el aquí y ahora. A veces iluminación, a veces ilusión... esa es la rueda del Samsára.

Maya: El mundo de las ilusiones y apegos. Donde nos encontramos ahora, dando vueltas la mente e imbuidos de los pensamientos. Maya es Matrix.

Satori: Súbito despertar de la mente, donde uno se da cuenta de lo "que realmente no es" y deja de clasificar, definir y medir. No es definitivo, hay escalas donde se adquiere más nivel de consciencia o de repente, volvemos al mundo de Maya. (y personalmente pienso que a veces no aparece de forma súbita)

Sunyata: Es el Vacío, la vacuidad, cuando ya no hay representaciones verbales ni clasificatorias no hay nada. Lo alcanzamos cuando realizamos meditación, al dejar que la mente se "detenga". Entre un átomo y otro, que hay? Qué es lo que separa una forma de otra, un cuántum de otro? Qué es lo que hay entre una idea y otra? Qué hay entre nuestros dos ojos y un poco hacia atrás, de donde creemos, salen nuestras ideas y consciencia?

Namasté: Saludo Hindú y mucho más que un saludo. Empatía, adoración, respeto y postración humilde. La posición de las manos es tocando palmas y las puntas arriba.

Gasshô: Al igual que Namasté, siendo la misma postura. Saludo Japonés, de una traducción muy parecida. Sutilmente, definiría que Gasshô tiene un enfoque. Es un comienzo para algo. Se utiliza antes de meditar, como para asegurar mentalmente que vamos a hacer tal o cual cosa. También se utiliza mucho en Reiki.

Vipassana: La técnica meditativa de Gautama, el Buda. También se alude a la posición mental y física del individuo meditador.

Postura del loto y medio loto: Postura sedente por la cual meditamos. Las rodillas deberían estar sujetas al suelo y un pié sobre la otra pierna. En Loto completo, son los dos pies los que están sobre las piernas.

Mantra: Repetición de una palabra o frase, que puede tener un significado o no, que por vibración ayuda al estado meditativo. El Mantra más famoso es OM.

Sutra: Conjunto de oraciones o escritos en general. Pueden ser palabras del Buda o de otros maestros ancestrales.

Om: Mantra. Se alude a OM como el sonido del silencio, del universo en movimiento. El sonido del Tao.

Om mani padme hum: Es el típico mantra, y es universal. La joya en el Loto. Una joya tiene facetas, que son relejo del mundo y a su vez se relfleja en él. Y el loto representa el interior, lo que somos. Así que se podría decir que la joya en el loto, es "todas las representaciones, representadas a si mismas, en si mismas".

Reiki: Técnica Japonesa, basada en el Zen, donde se imponen las manos normalmente. Controla y canaliza las energías que van y viene dentro y fuera nuestro. Se puede aplicar reiki a un objeto, cuerpo o suceso, ya que todo es energético.

Chakras: Símbolos de canalización energética que se ubican en nuestro cuerpo. Se asocia a conductas mentales y también a órganos de nuestro cuerpo. Se ensucian y bloquean dependiendo de nuestras acciones mentales.

Mala: Rosario tibetano de 108 cuentas. Se usa para contar respiraciones, aunque puedes usarlo como colgante. Hay todo tipo de Malas, a cual más bonito.

Bardo: Lugar intermedio (es un lugar o un espacio mental?) donde se sitúan los moribundos, 49 días a la espera de su próxima reencarnación. Tienen que saber cuando la luz aparece, para buscarla. Un lama se encarga de decírselo al moribundo al oído. Budismo Tibetano en estado puro.

Dharma: Las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero para superar Dukkha.

Dukkha: A pesar de que muchos budistan lo traducen como "sufrimiento", me parece más correcto llamarlo "frustración".

Mudra: Posición de manos para la meditación. Hay muchos tipos de Mudra, según el tipo de meditación y la escuela.

Wu Wei: Quizás la palabra más dificil de explicar y de entender. "No acción" sería su traducción literal. Pero va mucho más allá. A veces, dejar que las cosas sucedan por si mismas es Wu Wei. A veces, la acción pura sin intención, de forma espontánea y natural, es Wu Wei.

Por favor, insto a los lectores navegantes que comenten sus propias interpretaciones de éstas u otras palabras. O que añadan más, mejorando esta entrada. Gracias.

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viernes, 25 de enero de 2013

De cómo una vez descubierto necesitamos comprobarlo.

Cuando descubrimos (y así lo sentimos) que la identificación de uno mismo se ha roto, nos sentimos de una forma muy extraña al principio. Es un camino sólo de ida, no hay vuelta atrás, "por que ya lo sabemos".
Entonces, de forma espontánea aparece la motivación para decidir que vamos a sentarnos a contar nuestras respiraciones, para así acallar nuestra mente de ideas y "ver qué pasa".

La verdad es que hay muchas formas de silenciarnos por dentro, no sólo sentarse. Y a todas ellas las podemos llamar "Yoga".


 La palabra española «yoga» proviene del sánscrito ioga, que a su vez procede del verbo iush (yuj en AITS): ‘colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc.’. El verbo iush es la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».

Toda meditación, ya sea del tipo mental o de movimiento (como se conoce al yoga habitualmente) e incluso la práctica diaria de "hacer una cosa por vez sea cual sea", es en definitiva lo mismo. Se trata de centrar nuestra mente en una sola cosa (y no en blanco como se sugiere por ahí, eso es imposible). Cuando esto ocurre, que es mucho tiempo después de haber empezado con la práctica, suceden varias cosas:

- La mente genera ondas Alfa.
- El cuerpo reduce el nivel de Lactato.
- La conducta se reestructura.
- Somos más productivos, obtenemos capacidad de concentración.
- Por algún motivo inexplicable atrapas las moscas con la mano casi siempre (no matar, por favor)
. Acabas la sesión y regresas al mundo del "yo" (Samsára o el mundo de Maya) con una sensación diferente,    un amor incondicional por todo ser o suceso pero en distancia... Aparece "la compasión".

Hablaremos de todo ello, por supuesto, pero en esta entrada lo que me interesa es escribir sobre cómo la meditación es la comprobación "empírica" de algo que no puede ser explicado o contado por que trasciende la mente y las palabras.

Y todo ello debe ocurrir de forma natural, espontánea y no forzada. Es cierto que la meditación sedente o Zazén duelen a morir, pero es un dolor que se lleva consigo después, pues en el momento de la realización no hay dolor, no hay nada.
Nada puede ser dolido por que no hay sujeto ni objeto.
No hay causa del dolor ni doliente.
Al no haber un "yo"concreto, pues la mente deja de actuar. En caso de actuación, cosa que ocurre continuamente, las ideas pasan, no hay retención por que no hay "yo" que retenga, por lo que sólo hay atención. Y como intento explicarlo, estoy clasificando algo que no puede ser clasificado, así que estoy alejándome de ello.


La práctica de la meditación, según mi forma de verlo, debe hacerse cuando apetece y surge de forma espontánea. Uno va equilibrando los tiempos según su naturaleza o cómo se encuentre. Los monjes ensalzan demasiado esta práctica hasta el punto que aluden que el Zen es Zazén. Yo creo que la práctica se puede llevar más allá, en todos los momentos del día y no necesariamente sentado. La perseverancia es una de las frases favoritas de algunos Budistas Zen, pero yo no lo comparto. No me resulta nada agradable dicha palabra. Me gusta más, dedicación.
La dedicación por Zazen u otra forma de meditación debe llevarte a un "camino medio" entre la práctica nula y la sobre-práctica de algunos. Y cada uno debe valorarlo individualmente, pero de forma espontánea y sin pensamientos de si será mejor meditar más o menos. El cuerpo te lo pide (la mente lo rechaza de algún modo, pues no quiere ser dominada).

Asímismo, el tiempo que dura nuestro Zazen puede variar dependiendo de nuestra "vida social". Aconsejo unos diez minutos para empezar y una media de unos cuarenta, una vez has adquirido "destreza".

Hablaremos de cómo meditar más adelante, también de el hecho de "consciencia" y de apreciaciones que considero muy interesantes, o por lo menos entretenidas.

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