Hace unos días realicé un curso intensivo de Reiki de primero y segundo grado. Pese a mi escepticismo, quise realizar estas prácticas, por que desde pequeño cuando alguien tenía dolor, mi primera intención siempre ha sido poner las manos encima del individuo en cuestión.
Muchas veces el dolor desaparecía y otras no, y yo siempre me pregunté cuan poderoso era el efecto placebo en las personas o cuan poderosa era mi intención o mi deseo de que mejoraran en su dolencia.
El hecho es que lo que encontré en esa reunión fue un grupo de personas, cada uno con unas determinadas creencias más o menos esotéricas, mas o menos apegadas al chamanismo o rituales. Todas ellas querían lo mismo, aprender a canalizar una supuesta energía proveniente de algún lugar y que podía curar a otros.
Lo cierto es que no podemos negar que nuestra composición física más allá de las partículas, más allá del átomo y del quántum, es forma y vacío. Y esa forma-vacío bailan. Y ese baile fricciona ocasionando una energía que no es otra que el motor del universo. Y esto lo digo yo y toda la maraña de científicos que han desfilado por esta existencia desde Albert Einstein.
Y toda esa energía que no se diferencia en absoluto con la energía que desprende un Sol (bueno, el Sol desprende mucha más por que sus formas vibran a velocidades mucho más altas y su densidad es muy diferente) es la que crea este mundo y más aún, hasta me atrevería a decir que "toda la energía que es creada en este universo, no es creada por objetos sino por acontecimientos".
Y así, de este modo, "somos".
Pero está claro que una cosa es "ser" energía y otra cosa muy diferente "canalizarla" para conseguir algo, como curar o mejorar a las personas. Claro que si las personas resulta que no son realmente personas, sino que son acontecimientos tal y como es todo lo existente, la cosa cambia un poco.
¿Que tiene que ver esto con los símbolos "mágicos" que emplea el Reki? - no tengo ni idea.
Sólo sé que un señor llamado Mikao Usui redescubrió despues de muchos siglos, una técnica ancestral oriental que se obtuvo por medio de largas meditaciones.
Está claro que hay muchos halos de misterio en todo esto, pero como buen practicante Zen, a mi me importa la acción. Así que me decidí a probar lo que pasaría si a una persona normal como yo, con impulsos sanadores, se le da la correcta formación para aliviar a las personas o simplemente para aplicar energía a cualquier cosa-suceso.
La teoría fue difícil de asimilar al principio, pero en sólo una tarde aprendí los tres símbolos (uno de primer nivel y dos de segundo nivel) y esa misma tarde me abrieron el canal para poder acceder a esta técnica ancestral.
La mañana siguiente fue una mañana de prácticas, de cómo se debe hacer para que el paciente esté cómodo y cómo se hacen las sesiones para que todo salga a pedir de boca. Fue muy emotiva, está claro que se removieron sensaciones en esa sala. Los abrazos tenían más calor, hubo amor en esa sala, donde cinco personas desconocidas se abrazaron en comunión con sus inquietudes, sus miedos y apegos, sus penas...
Y eso fue todo, esa fue la magia de Reiki. Os parece poco?
Me parece muchísimo más importante que cinco desconocidos de ideas diferentes se "quieran" aunque sólo sea por un momento que toda la energía curativa del mundo, por que es precisamente esa energía, la del amor y los abrazos fraternales la que salvará al mundo de su delirio.
Si queréis saber más, como por ejemplo el tipo de sensaciones que noté, si ha cambiado algo mi vida o si voy curando a diestro y siniestro por ahí, os diré sólo una cosa... Ese curso de Reiki aumentó mi grado de consciencia, he de reconocerlo. Desbloqueó un nudo que tenía dentro y que no sabia cómo soltar.
Ahora bien, que penséis que fue "la magia" del Reiki, o que fue la positividad y la energía de un grupo de personas de bien, es sólo cosa vuestra.
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lunes, 10 de junio de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
De vuelta a la naturaleza del Buda.
En una guerra, una batalla o una elección, siempre has de dejar algo por el camino. Una pérdida, una baja.
A veces asumes que tal pérdida no tiene mucha importancia y puedes vivir sin ello, pero otras veces debes tener en cuenta que dicha pérdida lo va a cambiar todo, hasta tal punto que la batalla en sí misma ha perdido toda razón de existir.
Ha tenido lugar uan batalla donde mi naturaleza luchaba contra mi "yo". Y en este caso era algo dificil de asumir por que mi naturaleza me decía que mi "yo" era muy importante e imprescindible en mi vida y sin embargo, mi "yo" me decía que mi naturaleza me debía abanderar. Así que era un poco como el mundo al revés y no supe como iba a quedar la cosa hasta que me di cuenta de algo sumamente importante, que todas esas ideas sobre naturaleza y la imagen de mi que se alimenta de mis deseos, son la misma cosa.
Eso ya lo sabía, no penseis que no estaba "al loro" de la situación, pero nunca pensé que lo mas coherente en esta lucha era hacer más caso a la imagen de mi que a mi propia identidad búdica.
Entonces recordé que si hay que dejar algo en el camino, si hay que realizar un sacrificio como "daño colateral" debía ser algo en lo que mi apego fuera ciertamente intenso. Y decidí abandonar mi naturaleza. Desgarré la estructura búdica de mi cuerpo, la deseché, la dejé a un lado. Decidí que iba a dejarme llevar por mi ego mas apasionado, que iba a desear "desear" y que no me iba a parar ninguna postura, ni zazen ni nada que se pudiera parecer. Y asi, como quien no quiere la cosa, dejé de sentarme...
Y de repente, sin esperar mucho, se hizo evidente algo que me dejó asombrado. En esa batalla contra el despaego, en esa lucha a favor del pensamiento pasado y futuro, donde el presente a perdido toda existencia y donde "yo" aparezco como una construcción de mi pasado, aparece algo, al fondo y sin forma, que no puedo definir...
Aparece una fuerza no friccionada y espontánea que me arrolla inquietante y me deja sentimentalmente al principio de mi aventura Budista. Es como si de repente hubiera viajado al pasado y entrara por primera vez en aquella librería a pedir "el camino del zen" de Alan Watts. Mi mente, de repente queda expuesta a mi entendimiento como una mente de principiante, del deseoso de aprender y falto de conocimiento.
El daño colateral ha sido el trabajo hecho hasta ahora, el conocimiento adquirido. Estoy como al principio. Me siento, de forma espontánea a contar mis respiraciones del uno al cuatro, como si nunca lo hubiera hecho, y no estoy mas de dos segundos sin que mi mente deje de estar en el presente.
En el campo de batalla, buscando heridos y reconociendo los muertos, he podido ver al "entendido", esa parte de mi que ha estado toda su vida recopilando información únicamente para poder decir "lo se, lo he leído". He reconocido al "preocupado", ese al que todo le da miedo. También, por contrapartida, pude ver al "sereno" y al "crack", esas partes de mi más interno ser, que acabé por creerme y que necesitaba a toda costa "difundir".
Y una vez contado los muertos, llego a casa derrotado, extasiado y con mucho menos peso que cuando empezó esta lucha. Y cuando llego a casa, sentados en el sillón y esperando mi regreso, me encuentro al "entendido", al "sereno", al "crack" esperándome... Sus rostros han cambiado, casi no puedo reconocerlos... pero son ellos.
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A veces asumes que tal pérdida no tiene mucha importancia y puedes vivir sin ello, pero otras veces debes tener en cuenta que dicha pérdida lo va a cambiar todo, hasta tal punto que la batalla en sí misma ha perdido toda razón de existir.
Ha tenido lugar uan batalla donde mi naturaleza luchaba contra mi "yo". Y en este caso era algo dificil de asumir por que mi naturaleza me decía que mi "yo" era muy importante e imprescindible en mi vida y sin embargo, mi "yo" me decía que mi naturaleza me debía abanderar. Así que era un poco como el mundo al revés y no supe como iba a quedar la cosa hasta que me di cuenta de algo sumamente importante, que todas esas ideas sobre naturaleza y la imagen de mi que se alimenta de mis deseos, son la misma cosa.
Eso ya lo sabía, no penseis que no estaba "al loro" de la situación, pero nunca pensé que lo mas coherente en esta lucha era hacer más caso a la imagen de mi que a mi propia identidad búdica.
Entonces recordé que si hay que dejar algo en el camino, si hay que realizar un sacrificio como "daño colateral" debía ser algo en lo que mi apego fuera ciertamente intenso. Y decidí abandonar mi naturaleza. Desgarré la estructura búdica de mi cuerpo, la deseché, la dejé a un lado. Decidí que iba a dejarme llevar por mi ego mas apasionado, que iba a desear "desear" y que no me iba a parar ninguna postura, ni zazen ni nada que se pudiera parecer. Y asi, como quien no quiere la cosa, dejé de sentarme...
Y de repente, sin esperar mucho, se hizo evidente algo que me dejó asombrado. En esa batalla contra el despaego, en esa lucha a favor del pensamiento pasado y futuro, donde el presente a perdido toda existencia y donde "yo" aparezco como una construcción de mi pasado, aparece algo, al fondo y sin forma, que no puedo definir...
Aparece una fuerza no friccionada y espontánea que me arrolla inquietante y me deja sentimentalmente al principio de mi aventura Budista. Es como si de repente hubiera viajado al pasado y entrara por primera vez en aquella librería a pedir "el camino del zen" de Alan Watts. Mi mente, de repente queda expuesta a mi entendimiento como una mente de principiante, del deseoso de aprender y falto de conocimiento.
El daño colateral ha sido el trabajo hecho hasta ahora, el conocimiento adquirido. Estoy como al principio. Me siento, de forma espontánea a contar mis respiraciones del uno al cuatro, como si nunca lo hubiera hecho, y no estoy mas de dos segundos sin que mi mente deje de estar en el presente.
En el campo de batalla, buscando heridos y reconociendo los muertos, he podido ver al "entendido", esa parte de mi que ha estado toda su vida recopilando información únicamente para poder decir "lo se, lo he leído". He reconocido al "preocupado", ese al que todo le da miedo. También, por contrapartida, pude ver al "sereno" y al "crack", esas partes de mi más interno ser, que acabé por creerme y que necesitaba a toda costa "difundir".
Y una vez contado los muertos, llego a casa derrotado, extasiado y con mucho menos peso que cuando empezó esta lucha. Y cuando llego a casa, sentados en el sillón y esperando mi regreso, me encuentro al "entendido", al "sereno", al "crack" esperándome... Sus rostros han cambiado, casi no puedo reconocerlos... pero son ellos.
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viernes, 19 de abril de 2013
Inbatibilidad, ganar o perder no es la cuestión.
Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.
La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.
Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.
Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...
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Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.
La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.
Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.
Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...
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martes, 5 de marzo de 2013
Despertando a la realidad del "yo".
Como podréis comprobar, este blog trata siempre de lo mismo. No hace más que darle vueltas al asunto tratando de cambiar unas palabras por otras, a fin de hacerte despertar de la enajenación a la que estás sometid@, estamos sometid@s.
Y siempre volvemos al mismo punto de partida, el fondo de la cuestión, lo que hace que sigas leyendo una y otra vez, o por el contrario abandones la lectura de este blog u otros similares para adentrarte en los cuentos de hadas, los ángeles y arcángeles, energías de luz que nos iluminan a todos y alegrías perpetuas que nos llegan al corazón, abandonando así la realidad del mundo. Y el mundo es frustración. Pero nadie habla de la frustración. Las palabras de Siddharta, el Buda histórico resuenan en las redes sociales, pero sólo las elegidas por los "iluminados", las que te dicen que hay un futuro mejor, que tú puedes conseguirlo, mientras las personas son deshauciadas y puestas de patitas en la calle por gente que no puede ni imaginar qué es eso.
Y no quiero redundar en el pesimismo, pues el Budismo Zen no es pesimista, pero tampoco quiere transmitir una idea de "felicidad completa" cuando la vida de la gente, lo que han construido, se desmorona como una pared de ladrillos mal construida... jústamente así, una multitud de ladrillos, ahora muertos, inmóviles, sin nadie que los habite....
Considero que el Budismo Zen del día a día, es una esperanza para todos aquellos que acaban en la calle, sin hogar, deshauciados sin comerlo ni beberlo y con el odio hacia los que les han hecho eso. Y digo que es una esperaza, por que la mayor proeza que un hombre puede hacer, es descubrir que lo que le sucede no es una consecuencia de lo que le han hecho. Es cierto, lo que nos sucede particularmente a todos y a cada uno de nosotros, es sólo una cuestión de consciencia.
A ti te ha tocado ser el deshauciado.
A ti te ha tocado ser el maltratado.
A ti te ha tocado ser el deshauciador.
A ti te ha tocado ser el maltratador.
Por que sin esas cosas, sin TODAS, no habría una totalidad. Y sin esa totalidad, cómo es posible que hubiera una individualidad?
Qué crees que eres?
- Soy una buena persona. Pero eso es lo crees que los demás piensan sobre ti.
- Soy Jaime. Pero ese es un nombre que te pusieron al nacer.
- Soy elegante, distinguido, educado.... Pero eso es lo que algunas personas de esta sociedad piensan sobre ti.
Y podríamos seguir así hasta el final de los tiempos. Pero... ¿Qué somos realmente? ¿Quiénes sómos?
Pues podría decirte que nos definimos como un "yo", un centro. El centro de consciencia más grande del universo, más que el Sol.
Mi "yo" es lo más importante, es lo único. Es que sin mi "yo" no soy nadie. NADIE.
Y ahí está el problema, el miedo a no ser nadie...
Pues os voy a decir que no ser nadie es la cosa más fantástica que he podido descubrir en esta vida.
Claro que os preguntáis que si me ha dado un parraque, que si estoy loco. Pero descubrir que "yo" es sólo un movimiento en mi cabeza, una idea, me ha liberado de tener que "mantener" el estatus apropiado a mi "yo".
¿Y si no soy "yo", quién soy? Pero esa pregunta no tiene sentido, te lleva siempre al mismo sitio. HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS.
¿Qué o quién soy, aceptando que "yo" es sólo una idea?
Pues la respuesta es la siguiente: NO ES LO QUE ERES, ES LO QUE NO ERES.
y... ¿Qué significa esto?
Pues significa que lo que eres es algo que nunca vas a poder contestarte, por que el ser humano, creador de las palabras y el léxico, creador del "pensamiento", no puede pretender definirse a si mismo.
La ley física dice que el "clasificador" no puede "clasificarse" a si mismo. El sujeto no puede ser objeto de su propia observación. Así que NO VAS A PODER DEFINIRTE NUNCA.
Pero si puedes definir lo que NO ERES, lo que te va a llevar por eliminacón, a liberarte de tu propio yugo definitorio.
Y no eres un "yo".
Y no eres un objeto.
Y no eres un sujeto.
Y no eres el observador.
Y no eres el observado.
Y no eres tu clasificación.
Y no eres el centro.
Y no eres la periferia.
Y no eres un centro de energía.
Y de nuevo, podríamos seguir y seguir hasta el final de los tiempos...
Entonces, tampoco puedo "clasificarme no clasificándome". Tampoco puedes. Si crees que el final de esta entrada es el "truco" para acabar clasificándote, para poder definir quién eres, estás muy equivocado.
Esta entrada tiene como fin decirte que la "no clasificación" no lleva a la calsificación. Lleva a la nada, al "nadie". Y resulta que puedes comer y beber, salir a trabajar o a la cola del paro, si ser nadie. Y siendo nadie, no nos sentimos dolidos por nuestro orgullo, aceptamos las cosas como son y las que podemos cambiar las cambiamos para que nos beneficien. y no hay diferencia alguna entre "soy" y "no soy". Bueno, hay una diferencia, que habiendo averiguado que "no hay yo", podemos sentarnos a comprobarlo.
Y esa comprobación, que puede ser sentado o de pie, trabajando o comiendo, es la única forma de sentir la totalidad de los sucesos que acontecen, puesto que sin un "yo" que te llene de ideas la mente, estando ésta despejada, puedes comprobarlo íntimamente.
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Y siempre volvemos al mismo punto de partida, el fondo de la cuestión, lo que hace que sigas leyendo una y otra vez, o por el contrario abandones la lectura de este blog u otros similares para adentrarte en los cuentos de hadas, los ángeles y arcángeles, energías de luz que nos iluminan a todos y alegrías perpetuas que nos llegan al corazón, abandonando así la realidad del mundo. Y el mundo es frustración. Pero nadie habla de la frustración. Las palabras de Siddharta, el Buda histórico resuenan en las redes sociales, pero sólo las elegidas por los "iluminados", las que te dicen que hay un futuro mejor, que tú puedes conseguirlo, mientras las personas son deshauciadas y puestas de patitas en la calle por gente que no puede ni imaginar qué es eso.
Y no quiero redundar en el pesimismo, pues el Budismo Zen no es pesimista, pero tampoco quiere transmitir una idea de "felicidad completa" cuando la vida de la gente, lo que han construido, se desmorona como una pared de ladrillos mal construida... jústamente así, una multitud de ladrillos, ahora muertos, inmóviles, sin nadie que los habite....
Considero que el Budismo Zen del día a día, es una esperanza para todos aquellos que acaban en la calle, sin hogar, deshauciados sin comerlo ni beberlo y con el odio hacia los que les han hecho eso. Y digo que es una esperaza, por que la mayor proeza que un hombre puede hacer, es descubrir que lo que le sucede no es una consecuencia de lo que le han hecho. Es cierto, lo que nos sucede particularmente a todos y a cada uno de nosotros, es sólo una cuestión de consciencia.
A ti te ha tocado ser el deshauciado.
A ti te ha tocado ser el maltratado.
A ti te ha tocado ser el deshauciador.
A ti te ha tocado ser el maltratador.
Por que sin esas cosas, sin TODAS, no habría una totalidad. Y sin esa totalidad, cómo es posible que hubiera una individualidad?
Qué crees que eres?
- Soy una buena persona. Pero eso es lo crees que los demás piensan sobre ti.
- Soy Jaime. Pero ese es un nombre que te pusieron al nacer.
- Soy elegante, distinguido, educado.... Pero eso es lo que algunas personas de esta sociedad piensan sobre ti.
Y podríamos seguir así hasta el final de los tiempos. Pero... ¿Qué somos realmente? ¿Quiénes sómos?
Pues podría decirte que nos definimos como un "yo", un centro. El centro de consciencia más grande del universo, más que el Sol.
Mi "yo" es lo más importante, es lo único. Es que sin mi "yo" no soy nadie. NADIE.
Y ahí está el problema, el miedo a no ser nadie...
Pues os voy a decir que no ser nadie es la cosa más fantástica que he podido descubrir en esta vida.
Claro que os preguntáis que si me ha dado un parraque, que si estoy loco. Pero descubrir que "yo" es sólo un movimiento en mi cabeza, una idea, me ha liberado de tener que "mantener" el estatus apropiado a mi "yo".
¿Y si no soy "yo", quién soy? Pero esa pregunta no tiene sentido, te lleva siempre al mismo sitio. HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS.
¿Qué o quién soy, aceptando que "yo" es sólo una idea?
Pues la respuesta es la siguiente: NO ES LO QUE ERES, ES LO QUE NO ERES.
y... ¿Qué significa esto?
Pues significa que lo que eres es algo que nunca vas a poder contestarte, por que el ser humano, creador de las palabras y el léxico, creador del "pensamiento", no puede pretender definirse a si mismo.
La ley física dice que el "clasificador" no puede "clasificarse" a si mismo. El sujeto no puede ser objeto de su propia observación. Así que NO VAS A PODER DEFINIRTE NUNCA.
Pero si puedes definir lo que NO ERES, lo que te va a llevar por eliminacón, a liberarte de tu propio yugo definitorio.
Y no eres un "yo".
Y no eres un objeto.
Y no eres un sujeto.
Y no eres el observador.
Y no eres el observado.
Y no eres tu clasificación.
Y no eres el centro.
Y no eres la periferia.
Y no eres un centro de energía.
Y de nuevo, podríamos seguir y seguir hasta el final de los tiempos...
Entonces, tampoco puedo "clasificarme no clasificándome". Tampoco puedes. Si crees que el final de esta entrada es el "truco" para acabar clasificándote, para poder definir quién eres, estás muy equivocado.
Esta entrada tiene como fin decirte que la "no clasificación" no lleva a la calsificación. Lleva a la nada, al "nadie". Y resulta que puedes comer y beber, salir a trabajar o a la cola del paro, si ser nadie. Y siendo nadie, no nos sentimos dolidos por nuestro orgullo, aceptamos las cosas como son y las que podemos cambiar las cambiamos para que nos beneficien. y no hay diferencia alguna entre "soy" y "no soy". Bueno, hay una diferencia, que habiendo averiguado que "no hay yo", podemos sentarnos a comprobarlo.
Y esa comprobación, que puede ser sentado o de pie, trabajando o comiendo, es la única forma de sentir la totalidad de los sucesos que acontecen, puesto que sin un "yo" que te llene de ideas la mente, estando ésta despejada, puedes comprobarlo íntimamente.
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lunes, 11 de febrero de 2013
Antes de despertar debes conocer a la parca.
"La muerte llega altanera y orgullosa, creyendo que vamos a dejar de existir, pero no es así, la que dejará de existir, es la propia muerte, porque nosotros, vamos hacia un lugar donde la muerte no existe."
Elizabeth Krübler-Ross.
Estas palabras encierran una forma de "ver" que no acaba de ser bien entendida, por que atañe a las ideas.
Y la idea que tenemos de la muerte, es una idea que viene de la vida, de su opuesto, y por eso siempre acabamos equivocándonos de concepto, por que siempre acabamos definiéndola, algo totalmente imposible.
Así que como siempre hacemos en este blog, hay que cambiar las preguntas cuando las respuestas no nos llevan a ningún lado, o por lo menos a ningún lado aceptable por personas mínimamente inteligentes.
Definimos la muerte de varios modos, dependiendo del grado de teísmo que tengamos:
1- La muerte es el cambio de una vida a otra diferente. (véase el cielo, el paraiso o el infierno, purgatorio, limbo etc... una vida donde seguimos siendo "yo")
2- La muerte es el fin de todo. (véase el fín de "yo")
Pero... si en la naturaleza de las cosas no hay blancos y negros, sino toda un escaparate de tonalidades, por qué nos empeñamos es "cerrar" la cuestión con un mero si, o no?
Cambiemos la pregunta... ¿Qué es la muerte? por... ¿Qué ocurre con nosotros cuando morimos?
Y aparece una pregunta más... ¿Qué significa "nosotros"?
Nosotros, o sea "yo", es la idea que tenemos de nuestra consciencia. Nuestra consciencia se rige ante todo por nuestros sentidos sensitivos, con lo que ocurre que nuestro "yo" acaba cuando acaba nuestra consciencia.
Y si ya no somos "yo" y no tenemos consciencia... Qué somos?
Pues yo diría que habiendo dejado de ser "yo" no tenemos que dejar de ser consciencia, aunque podemos ser otra consciencia diferente a "yo". Una donde no hay sentidos. Y volvemos a la primera pregunta... sabiendo ahora que "nosotros" es sólo la idea que tenemos de un suceso.... ¿Qué ocurre con el suceso "llámalo consciencia o átomos danzando entre si creando energía" cuando morimos? NADA. Todo sigue igual, los átomos siguen moviéndose de aquí para allá, quizás más lentamente, generando mucha menos energía.
Pero entonces... ¿"yo" desaparece para siempre?
El "yo" que era una idea, SI. Puesto que no hay forma de retener la idea, ya que nuestro cuerpo está finiquitado, "yo" seguirá siendo lo que fue realmente cuando estabas vivo... NADA. El problema es que nos asusta la pérdida de esa idea, de ese "yo". Eso es todo, eso es la muerte.
Por otro lado, aludiendo a la frase de Elizabeth Krübler-Ross, si no seré "yo"... ¿Cómo voy a saber qué es la muerte? No hay muerte nada más que para los vivos. Sólo los vivos experimentan la muerte... en los demás. Y esa es la forma que tiene la naturaleza, el universo de expresar que estamos vivos, por que sino... ¿Cómo podríamos saberlo? ¿Con qué íbamos a compararlo?
Se que la idea que os planteo es sólo otra idea más dentro de la parafernalia de ideas que pueden deambular por las mentes humanas, y que una cosa es esa idea y otra es el dolor por la pérdida de un ser querido, al que ya no volveremos a ver más. Eso es del todo doloroso, y hemos de pasarlo. Pero mi planteamiento es algo totalmente comprobable... Sólo hay que sentarse y sentirse. Sólo hay que dejar a un lado la idea de "yo" para comprobar en nuestras propias carnes la cuestión. Si, ya sé que no se puede comparar el estado meditativo con la muerte... Por que el estado meditativo es el estado de "realidad absoluta" y la muerte es sólo la idea opuesta a la vida que tenemos.
Sólo la idea...
Elizabeth Krübler-Ross.
Estas palabras encierran una forma de "ver" que no acaba de ser bien entendida, por que atañe a las ideas.
Y la idea que tenemos de la muerte, es una idea que viene de la vida, de su opuesto, y por eso siempre acabamos equivocándonos de concepto, por que siempre acabamos definiéndola, algo totalmente imposible.
Así que como siempre hacemos en este blog, hay que cambiar las preguntas cuando las respuestas no nos llevan a ningún lado, o por lo menos a ningún lado aceptable por personas mínimamente inteligentes.
Definimos la muerte de varios modos, dependiendo del grado de teísmo que tengamos:
1- La muerte es el cambio de una vida a otra diferente. (véase el cielo, el paraiso o el infierno, purgatorio, limbo etc... una vida donde seguimos siendo "yo")
2- La muerte es el fin de todo. (véase el fín de "yo")
Pero... si en la naturaleza de las cosas no hay blancos y negros, sino toda un escaparate de tonalidades, por qué nos empeñamos es "cerrar" la cuestión con un mero si, o no?
Cambiemos la pregunta... ¿Qué es la muerte? por... ¿Qué ocurre con nosotros cuando morimos?
Y aparece una pregunta más... ¿Qué significa "nosotros"?
Nosotros, o sea "yo", es la idea que tenemos de nuestra consciencia. Nuestra consciencia se rige ante todo por nuestros sentidos sensitivos, con lo que ocurre que nuestro "yo" acaba cuando acaba nuestra consciencia.
Y si ya no somos "yo" y no tenemos consciencia... Qué somos?
Pues yo diría que habiendo dejado de ser "yo" no tenemos que dejar de ser consciencia, aunque podemos ser otra consciencia diferente a "yo". Una donde no hay sentidos. Y volvemos a la primera pregunta... sabiendo ahora que "nosotros" es sólo la idea que tenemos de un suceso.... ¿Qué ocurre con el suceso "llámalo consciencia o átomos danzando entre si creando energía" cuando morimos? NADA. Todo sigue igual, los átomos siguen moviéndose de aquí para allá, quizás más lentamente, generando mucha menos energía.
Pero entonces... ¿"yo" desaparece para siempre?
El "yo" que era una idea, SI. Puesto que no hay forma de retener la idea, ya que nuestro cuerpo está finiquitado, "yo" seguirá siendo lo que fue realmente cuando estabas vivo... NADA. El problema es que nos asusta la pérdida de esa idea, de ese "yo". Eso es todo, eso es la muerte.
Por otro lado, aludiendo a la frase de Elizabeth Krübler-Ross, si no seré "yo"... ¿Cómo voy a saber qué es la muerte? No hay muerte nada más que para los vivos. Sólo los vivos experimentan la muerte... en los demás. Y esa es la forma que tiene la naturaleza, el universo de expresar que estamos vivos, por que sino... ¿Cómo podríamos saberlo? ¿Con qué íbamos a compararlo?
Se que la idea que os planteo es sólo otra idea más dentro de la parafernalia de ideas que pueden deambular por las mentes humanas, y que una cosa es esa idea y otra es el dolor por la pérdida de un ser querido, al que ya no volveremos a ver más. Eso es del todo doloroso, y hemos de pasarlo. Pero mi planteamiento es algo totalmente comprobable... Sólo hay que sentarse y sentirse. Sólo hay que dejar a un lado la idea de "yo" para comprobar en nuestras propias carnes la cuestión. Si, ya sé que no se puede comparar el estado meditativo con la muerte... Por que el estado meditativo es el estado de "realidad absoluta" y la muerte es sólo la idea opuesta a la vida que tenemos.
Sólo la idea...
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Consciencia es eso que te está sucediendo ahora, y es único. Es único porque sólo va a ocurrirte en esta vida, en esta existencia. A qué ...
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Parece ser que últimamente sólo me acerco a este papiro a escribir, cuando suceden cosas de cierta importancia en la vida de este escriba, ...
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Me pregunto, sin animo de obtención, cuántas barreras se han de superar o cuánta perseverancia se ha de tener para caminar por el óctuple se...





