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jueves, 9 de enero de 2014

Y si la lengua de Dios fuese el vacío?

A estas alturas de la película, el discurso de que Dios nos crea, nos observa atentamente en toda situación para señalarnos el infierno a cada vez que se nos ocurre disfrutar de esta existencia, está sólo arropado por los que "nos hacen llegar su palabra", y dicho sea de paso sólo su palabra, por que lo que descubrimos que hacen no es lo mismo que lo que nos dicen que hay que hacer, o por los que tienen ciertos intereses en ello, como negocios, conservadurismo, etc. Está claro que hay un número ingente de personas con un nivel cultural tan bajo que, tal como vi un día en alguna red social, se arrodillaban ante la imagen de una nube con forma de señor con barba, vitoreando el "Aleluya" como posesos.

Así pues, a estas alturas el resto de personas negamos a ese tipo que controla toda la existencia pero tiene unos planes tan extraños que no evita que haga el "mal" pero sí que me castiga por ello. Totalmente absurdo.

Y en toda esta locura, hay un punto de vista que no solemos pensar, pero a veces me pregunto... ¿No será que el problema es que Dios habla otra lengua? ¿Es posible que no le entendamos, aunque nos hable continuamente? y la mejor de todas... ¿Pudiera ser que quien "se hace cargo" del idioma de Dios, o sea, los sacerdotes, no tienen ni puta idea de lo que Dios farfulla a "grito pelao"?

Sería muy fuerte que esto sucediera de esta manera, tener a nuestro creador como loco, dándonos concretas instrucciones para el buen funcionamiento del mundo y nosotros sin entender nada.
Os propongo que busquéis algo sobre el misticismo católico, sobre San Juan de la cruz, Santa Teresa de Ávila, etc...
No os puedo decir si encontraréis amplia información al respecto, pero de todo esto podemos extraer un titular muy jugoso, y es que todos estos místicos "hallaban a Dios cuando todo se vaciaba". En la propia ausencia de los fenómenos que Dios pone a nuestra disposición estaba Dios, expresándose en su verdadero lenguaje.
¿Quiere decir esto que Dios habla por medio del vacío?



¿Es posible que este Dios, diferente al que nos han hecho llegar, sea silencioso en palabras (puesto que no tiene boca) y no nos fulmine con su mirada (puesto que no tiene ojos) cada vez que nos acercamos al mal?
Este Dios no tendría boca por que es "todas las bocas", y no tendría oídos por que es "todos los oídos", y de este modo no podría decirnos que hacemos algo mal, por que siendo "todas las mentes" entendería el sufrimiento de una madre despojada de sus hijos, y de una familia desahuciada, y al ser "todas las mentes" sería también la mente del banquero que ejecuta el desahucio y de sus padres y sus hijos. También entendería la felicidad de la vuelta al hogar de un ser querido y el malhumor de las personas que se levantan muy temprano para ir a trabajar.

Lo entendería todo.

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martes, 18 de junio de 2013

Quietamente sentado, sin hacer nada.

Una de las mejores cosas que alguien puede hacer es sentarse, simplemente por el hecho de sentarse y no hacer nada. Y cuando digo a no hacer nada, no me refiero a divagar con lo que tengo que hacer dentro de un rato, si estoy bien sentado o que calor hace.
Me refiero a no hacer absolutamente nada. Eso es algo complicado de hacer por que hay cosas que se siguen haciendo aunque no queramos, como por ejemplo respirar.
No hay ningún caso de suicidio en toda la historia de mundo, que tenga como protagonista a un señor que quedó fulminado simplemente por aguantar la respiración. De hecho, no se puede.
Y yo me pregunto que fuerza natural obliga a un cuerpo a seguir respirando aunque el dueño del propio cuerpo no quiera. La respuesta es muy sencilla, pues nosotros no somos los dueños de nuestro cuerpo, sino que somos nuestro cuerpo. Y siendo nuestro cuerpo parece ser que en el fondo no queremos hacerlo. Sólo que a un nivel superficial, una capa de entendimiento especial, consciente de lo que ocurre por comparación y división, piensa que nosotros estamos en un punto mental entre los ojos y manejamos nuestro cuerpo y todo a nuestro alrededor. Y esa pequeña consciencia separadora, no se explica cómo no podemos caer redondos simplemente dejando de respirar.


Así pues tenemos que lo que un sacerdote diría que es Dios que no te deja morir, algunos pensamos que es simplemente nuestra verdadera naturaleza que se encarga de mover nuestros pulmones y  nuestro corazón, la que se encarga de sobrevivir en esta experiencia vital hasta que ella misma decide que ya se acabó y entonces caemos muertos. Y la decisión se toma de forma no-mental, inteligente y tomando en cuenta todas las formas posibles de combinaciones mentales (salud, tipo de vida, accidente causal) y no mentales (estas no las sabemos).

Bien, llegados a este punto podemos decir que no tenemos ningún control sobre nuestra vida (respiración incluida) y nuestra muerte (no-respiración incluida).
Y desde este punto de vista, nos sentamos a no hacer nada. Seguimos respirando y nuestro corazón sigue impulsando sangre a todo el cuerpo. Y en esta postura en la que nuestro estado se hace completamente transparente al mundo de los sucesos, accedemos a un estado llamado Samadhi.
Y aquí sentado sin hacer nada en absoluto, no sucede nada. Por que fuera de las cosas que ocurren en la mente no sucede nada en absoluto. Y dicho estado no puede ser explicado, solo se puede experimentar.

Cuando hemos acabado de "no hacer nada en absoluto", nos damos cuenta del placer que supone prestar atención a la respiración, por que sientes que todo funciona a la perfección. Y del placer que supone prestar atención a tus pensamientos, que vienen y van, y sólo son pensamientos. Sólo son algo ilusorio, creado por nuestra mente. Y en el estado de Samsára de nuevo, nos damos cuenta de lo maravilloso de los dos mundos.
Es mi estado de consciencia el que me dice que me siente a no hacer nada, es mi estado de inconsciencia el que me dice que me levante a "saborear" la experiencia de no hacer nada, por que mientras estamos en ese estado no podemos apreciar lo que sólo puede ser apreciado cuando se filtra por la mente.
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miércoles, 16 de enero de 2013

De cómo vishnú se auto-conoce y se auto- olvida.

Para poder llegar al pensamiento oriental y no tergiversar -que es lo que suele suceder- la forma en que se combinan las diferentes culturas y sus conductas, quiero exponer sin tedios y de forma amena, cómo "sucede" la cuestión.
Está claro que no soy ningún experto, y mi interpretación puede dar lugar a agravios, pero esto no debería suceder, pues no hay agraviado en cuanto a que el experto o ilustrado en el tema ha conducido al "yo" al abismo. Así que si hay alguien en tal tesitura, le aconsejaría que se plantease su pensamiento, filosofía o creencia.

Primero de todo, es importante apuntar que la filosofía o religiones hinduistas son MITOLÓGICAS, con lo que no deberíamos caer en el monoteísmo, o incluso el politeísmo cuando nos referimos a los Dioses hindúes.

La "Trimurti" o tres cuerpos (es curioso cómo siendo una religión tan antigua, evoca al padre,hijo y espíritu santo católicos) componen la forma más generalizada - que no más antigua - del Hiunduísmo, aunque los "Vedas" estuvieron antes y Vishnú sólo era un Dios más, de la cantidad de ellos disponible.
En el caso general, Vishnú acontece un día al que llamamos Kalpa (la medida de un Kalpa en años es irrelevante). En ese tiempo, no existe nada más que Visnhú. Acabado el día, Visnhú se hecha a dormir y su sueño dura otro Kalpa y en él se auto-olvida de si mismo y adquiere la consciencia de todos los sucesos que ocurren en el universo, desde el mismo Bing Bang que no es más que Brahma creando el universo, hasta el final de los tiempos, el final del Kalpa, en el que aparece Shiva y destruye el universo con fuego que sale de todos los poros de su piel. Es curioso, como la espalda de Shiva "el destructor", es el rostro de Brahma, el "continuador". Y digo continuador, por que en Asia no hay concepto de creación como la tenemos nosotros, como construcción por piezas de algo. En Oriente, la creación es más bien, un desarrollo, una evolución o crecimiento.
En ese tiempo, el que dura el sueño de Vishnú, todo acontece. Los objetos o cosas no son relevantes, pues más bien esas cosas son sucesos, acciones que ocurren. La luz del sol que impregna de vida del planeta, el aire, las flores, la consciencia de todo. De esta manera, Vishnú se "yoifica" en todo y así toma consciencia de todas las cosas, de todos los sucesos.
Y toda esta obra épica y muchas otras como los Hupanisads, conforman la base de la civilización Hindú, de tal forma que estas mitologías están por encima de la religión, de la filosofía o la ciencia.
Hay muchos tipos de Hinduismo como el Vedanta, o el Advaita, (entre otros) que difieren en mayor o menor medida de tales mitos, pero todos guardan relación directa con lo que ocurre dentro de nosotros, como si de "prescripciones" se tratara.
Por ejemplo, la história de Ganesha, hijo de Shiva y Párvati que guarda recelosamente la habitación de su madre, podría ser comparada perfectamente con las teorías Freudianas sobre el complejo de Edipo.

En definitiva, podemos decir que uno de los pilares básicos de Asia, es el Hinduismo. Que en él, se aglomeran los principios del psicoanálisis y la ciencia del interior, que justamente está al lado opuesto de Occidente y su ciencia de lo exterior. También concluimos que la forma de ver el mundo difiere de lo Occidental y teísta, o monoteísta. Entonces, bajo ese concepto, bajo ese prisma debemos movernos por este manuscrito.
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lunes, 14 de enero de 2013

De cómo Dios se buscó a si mismo...

Cuando el hombre labraba la tierra del amo y rezaba a Dios a diario, era un hombre feliz.
Luego, vinieron la cultura, la educación y el progreso y Dios se hacía pequeño a medida que los telescopios se hacían más grandes.
Y entonces nos entregamos a la ciencia...
Aún recuerdo, en la década de los ochenta, como acabábamos las reuniones de amigos, filosofando sobre "el inicio" y siempre había una última pregunta después de "la chispa química del principio de los tiempos".
Y había una última respuesta a la que los ateos acudíamos de forma unánime... la casualidad!
Pero una vez acabada la fiesta, cuando me marchaba a casa, no podía contener el impulso de mirarme el brazo e imaginarme sin piel, con las venas como tuberías funcionando al ciento por ciento, los nervios enmarañados de forma sublime, y moviendo los dedos todo funcionaba de una forma tan perfecta que pensar que aquello era un producto de la casualidad era poco menos que decepcionante.


Era un ateo poco fervoroso, por que siempre me quedaba ese espacio de duda en el cuerpo, de que la ciencia no podía tener todas las respuestas... no desde Einstein.
Y así pasé a los noventa, donde Dios y la ciencia estaban sentados, esperando un movimiento por mi parte. La pelota estaba en mi tejado.

Entonces un libro de un señor que ya no existía, donde había escritas cosas que yo no entendía, me encontró.
Y me dispuse a cambiar mis preguntas, unas con las que nunca encontraría respuestas, por otras que sí podían ofrecerme el camino para poder buscar ahí a Dios y a la ciencia...

A la pregunta... Dios existe? Le vino otra... Cuál es la imagen de Dios que puedo concebir?
A la pregunta... Quién soy ? Le vino otra... Quién creo que soy y NO SOY?

Y así, Dios se encontró buscándose a si mismo...

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...