Es curioso como de chaval, siendo un estudiante muy disperso, se quedaron grabadas en mi cerebro ciertas "curiosidades" que nos comentaba uno o dos profesores que en aquel entonces lidiaban con nosotros. Una de esas curiosidades fue la "lección" que nos impartió uno de los "profes" sobre cómo las cosas a veces no eran lo que parecían, sobretodo en ciencia.
Resulta que cuando vemos algo de algún color determinado, por ejemplo el rojo, ese objeto tiene la propiedad de absorber todos los colores menos el rojo, que expulsa hacia nuestros órganos sensitivos de la vista. Por eso lo vemos rojo.
O sea, que ese presunto objeto rojo, contiene toda la gama de colores, que juntos darían como resultado el blanco (la luz del sol, mas bien), menos el color primario rojo, que queda excluido de la ecuación, con lo cual al rebotar viene directamente hacia nosotros, y por eso lo vemos rojo.
Y sólo puede suceder esto, tomando como base la luz blanca o del sol. Si el sol fuera de otro color, la combinación cambiaría completamente, tal como vemos los colores en una habitación de un fotógrafo (analógico) cuya bombilla roja, hace que el color rojo que podríamos ver a consecuencia de un objeto expulsando tal color, fuera blanco.
Curioso, por que a pesar de ser así, es un blanco extraño, como que nuestros ojos hubieran sido diseñados para vivir bajo la luz solar únicamente.
Bueno, en efecto así es. Aunque yo no lo llamaría diseño...
Pero esa no es la cuestión, sino que bajo toda esta perspectiva, entonces entiendo que una cosa blanca contenga "ningún color", pues los desecha todos y por eso las cosas blancas son más frías. La luz blanca del sol, que contiene todos los colores, rebota. Y por ende, un objeto negro no desprende ningún color, se los queda todos. Y el símil me encanta, pues resulta que la oscuridad que se nos presenta ante nosotros, el objeto mas negro y misterioso, más vacío, resulta que contiene TODO...
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jueves, 31 de enero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
De cómo es imposible atar un paquete con un meridiano.
Las unidades de medida que el ser humano ha construido son grandes herramientas para nuestro desarrollo, y decir lo contrario sería absurdo. Así, tenemos los meridianos, que son líneas que hemos creado para dividir la tierra en partes y con ello, poder establecer usos horarios y otro tipo de herramientas para la sociedad global. También hemos creado el metro, una unidad de medida muy utilizada a diario por míles de personas. Y las horas, esa partición que divide el día para poder tener un cita sin llegar tarde.
Pero una cosa es utilizar dichas herramientas para el bien común, y otra cosa muy distinta es pensar que estas "clasificaciones" son reales, o que están presentes realmente en la naturaleza.
Debemos tener presente que no podemos atar un paquete con un meridiano.
Del mismo modo, la identificación de nosotros mismos que utilizamos en la vida, es otra irrealidad tan grande, que ha acabado por confundirnos por completo.
La idea de nosotros mismos se basa sobretodo en dos grandes clasificaciones mentales:
El pasado, lo que fuimos, el recorrido realizado y las experiencia adquiridas.
El futuro, lo que seremos, los proyectos, las ilusiones, las metas a alcanzar.
PERO TODO ESO NO ES REAL.
Tal como un meridiano, el futuro es una predicción un tanto arriesgada de algo totalmente impregnado de las ilusiones y deseos.
Tal como una hora, el pasado es sólo un eco vibrando en las paredes de nuestra memoria, algo que ya nunca más sucederá, por mucho que nos empeñemos en reproducirlo.
Entonces nos vemos a nosotros mismos como una película, algo secuencial que desde el pasado nos ha hecho, nos a fabricado. Todas nuestras experiencias, nuestras emociones, la educación recibida... Todo lo que viene del pasado nos construye.
Pero no es algo cierto, el pasado no puede construirnos del mismo modo que la estela que deja un barco al navegar no construye al barco. Es el barco el que hace la estela.
Somos nosotros los que construimos el pasado.
Y visto así, parecería que todo es muy triste, y que la realidad nos trae la visión más pesimista de la vida, pero no es cierto. No es así como es realmente, por que no debemos olvidar el presente. El presente o mejor dicho, el ahora, es la única realidad posible, la única realidad en la que tienes el control.
Y ES ETERNO.
Si eliminamos de la ecuación el pasado atado a nuestra memoria y el futuro acoplado a nuestros deseos, nos queda el eterno ahora, donde no hay tiempos, ni horas que deban ser medidas.
Y así, desprovistos de la losa del pasado y el futuro, sin herramientas de medición, sin una idea del "yo" y solos en este inmenso ahora, es lo que realmente somos.
Pero lo bueno del caso es que no podemos explicarlo. Yo mismo, con este blog, sólo doy un rodeo a la cuestión para que algunos de vosotros captéis el concepto, pero en realidad no puedo acercarme a la realidad de la cuestión mucho más de lo que lo estoy haciendo.
LA PALABRA NO ES LA COSA.
Con la palabra agua, no me mojo. Del mismo modo, describir o explicar cómo es ese presente donde vive la realidad es algo que sólo se puede EXPERIMENTAR.
Sigue conmigo, navegante. Vamos a surcar los mares de esa realidad, a dejar estelas de espuma en el agua salada. Quedarán atrás, en el pasado ilusorio, dando vueltas...
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Pero una cosa es utilizar dichas herramientas para el bien común, y otra cosa muy distinta es pensar que estas "clasificaciones" son reales, o que están presentes realmente en la naturaleza.
Debemos tener presente que no podemos atar un paquete con un meridiano.
Del mismo modo, la identificación de nosotros mismos que utilizamos en la vida, es otra irrealidad tan grande, que ha acabado por confundirnos por completo.
La idea de nosotros mismos se basa sobretodo en dos grandes clasificaciones mentales:
El pasado, lo que fuimos, el recorrido realizado y las experiencia adquiridas.
El futuro, lo que seremos, los proyectos, las ilusiones, las metas a alcanzar.
PERO TODO ESO NO ES REAL.
Tal como un meridiano, el futuro es una predicción un tanto arriesgada de algo totalmente impregnado de las ilusiones y deseos.
Tal como una hora, el pasado es sólo un eco vibrando en las paredes de nuestra memoria, algo que ya nunca más sucederá, por mucho que nos empeñemos en reproducirlo.
Entonces nos vemos a nosotros mismos como una película, algo secuencial que desde el pasado nos ha hecho, nos a fabricado. Todas nuestras experiencias, nuestras emociones, la educación recibida... Todo lo que viene del pasado nos construye.
Pero no es algo cierto, el pasado no puede construirnos del mismo modo que la estela que deja un barco al navegar no construye al barco. Es el barco el que hace la estela.
Somos nosotros los que construimos el pasado.
Y visto así, parecería que todo es muy triste, y que la realidad nos trae la visión más pesimista de la vida, pero no es cierto. No es así como es realmente, por que no debemos olvidar el presente. El presente o mejor dicho, el ahora, es la única realidad posible, la única realidad en la que tienes el control.
Y ES ETERNO.
Si eliminamos de la ecuación el pasado atado a nuestra memoria y el futuro acoplado a nuestros deseos, nos queda el eterno ahora, donde no hay tiempos, ni horas que deban ser medidas.
Y así, desprovistos de la losa del pasado y el futuro, sin herramientas de medición, sin una idea del "yo" y solos en este inmenso ahora, es lo que realmente somos.
Pero lo bueno del caso es que no podemos explicarlo. Yo mismo, con este blog, sólo doy un rodeo a la cuestión para que algunos de vosotros captéis el concepto, pero en realidad no puedo acercarme a la realidad de la cuestión mucho más de lo que lo estoy haciendo.
LA PALABRA NO ES LA COSA.
Con la palabra agua, no me mojo. Del mismo modo, describir o explicar cómo es ese presente donde vive la realidad es algo que sólo se puede EXPERIMENTAR.
Sigue conmigo, navegante. Vamos a surcar los mares de esa realidad, a dejar estelas de espuma en el agua salada. Quedarán atrás, en el pasado ilusorio, dando vueltas...
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