Hace ya varios años que encuentro en mi camino personas que ya han "dado la vuelta" espiritualmente hablando. Y cuando digo esto, entiéndanme que es solo mi forma de pensar y no pretende convencer ni hacer dogma y surge de forma espontánea ante estímulos que llegan a mi desde la consciencia.
Cuando defino "dar la vuelta" me refiero esas personas que empezaron un camino de liberación optando por una o varias fórmulas, descubrieron lo que NO eran y que ya estaban liberados, y abandonaron la práctica pues su liberación también incluía el aferrarse a la práctica.
Pero la práctica no es una necesidad, como el comer o beber. Tampoco es algo a lo que debamos aferrarnos, y tampoco es un método para conseguir nada en absoluto.
Entonces... ¿Por qué practicamos?
Primero de todo y desde una mente liberada y sin ataduras practicamos por que la postura que uno realiza al sentarse es la postura que tiene uno ante la vida. Y siempre hay una postura.
Reitai Lemort, maestro soto zen, nos invita a reflexionar sobre esto. La postura física es una apertura que se confronta con la cerradura que implica la constancia del "yo". La apertura de caderas, la posición de las rodillas en el suelo a modo de "raiz" y la posición erguida con la nuca hacia el cielo y el mentón recogido... Todo está estudiado en esta postura para "abrirse", toda una secuencia de eruditos que han ido paseándose por este mundo y que confluyen en un remoto lugar, quién sabe si antes del mismo Siddharta, han desarrollado "una forma de presenciar la escena universal y existencial" que casa, empasta perfectamente con el hombre despierto, el que ha reconocido su "no existencia como individuo" pero que debe vivir en un mundo donde el individuo "existe". Esa es verdaderamente la postura física y ante el mundo, por eso nos sentamos.
Por supuesto, a otro nivel más mundano, la introspección como método de rejuvenecimiento, sanación, bajada del lactato y reestructuración de la conducta mental es a estas alturas, indudable.
Por tanto, mi modo de ver todo esto es que el "liberado" debe sentarse sin implicaciones formales, ni rutinarias ni de ningún tipo. Y debe hacerlo para comprobar su estado, ya que en el mundo en el que vivimos, constantemente hacemos TODOS ejercicios para, justamente todo lo contrario.
Conozco personas que superaron su liberación y que después de muchos años de abandonar la práctica, consideran que siguen en el mismo punto. Sin excepciones, estas personas son, con diferencia, las personas con su "yo" más consistente que conozco. La falta de comprobación ha "desequilibrado" su liberación.
Luego, tengo otros amigos que también han llegado a un punto en el que dudan si la práctica sirve para algo. A ellos les digo que se sienten cuando les apetezca. Que cuenten sus respiraciones, que abran sus caderas, que noten el dolor en sus rodillas, en los pies. Que sean Budas. Por que dentro de unos años, estarán perdidos sin saberlo. No lo habrán comprobado.
Esta entrada va dedicada a mi amigo Antonio, un Chamán que sabe mas por lo que calla que por lo que habla. Un despierto.
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jueves, 21 de marzo de 2013
sábado, 23 de febrero de 2013
Antes de despertar debes conocer la risa.
Desmitificar el término "felicidad" puede ser una tarea compleja, muy compleja.
Todos los seres humanos hemos clasificado la idea de felicidad del mismo modo que hemos clasificado el "yo". Algo que se fabrica desde el pasado y que, en el caso de la felicidad, se engrandece en el futuro, pero que pasa muy brevemente y de forma insignificante por el "ahora".
Nos ha pasado que un día lo pasamos tan bien que tiempo después lo recordamos como un hecho grandioso, irrepetible. Pero en el momento, realmente no fue tan épico. Si lo hubiéramos sabido, si por comparatíva temporal hubiéramos tenido constancia de que sería irrepetible, lo hubiéramos degustado más en aquél presente... pero no lo sabíamos.
Bien, como podemos darnos cuenta, con la idea de felicidad el "ahora" queda más bien difuminado y es más bien la construcción de una imagen mental, algo que está por llegar, lo que hace que la felicidad sea tangible y real. O por el contrario la idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" ayuda también a mitificar la idea de felicidad en nuestras vidas.
Como podéis ver a diario en las redes sociales, los cartelitos de felicidad abundan. Está muy de moda (y no es más que eso) decirnos que la felicidad está en nuestras manos, que es posible alcanzar el tan apreciado objetivo. Y TODO ESO ES IRREAL.
Y ahora vais a pensar que soy un pesimista, que escribo para cortaros el rollo, pero si lo pensáis bien, mi mensaje es optimista por que os digo que cambiéis algo falso por algo auténtico y real.
La idea de felicidad es una quimera que únicamente nos emplaza a algo que puede suceder y mientras leemos los "augurios" estamos perdiendo lo único real en nuestras vidas... el "ahora". Y en el "ahora" no hay felicidad, sólo hay una cosa que nos permite querer abrazar la vida... la risa.
La risa es el desencadenante del pensamiento de felicidad, que nos lleva al pasado y al futuro. Pero la risa sólo vive en el presente, nos embauca y nos llena de gozo. Hay que reír, independientemente de los problemas que tengas, de el estado anímico en el que estés, la risa aparece en cualquier momento. Se tenga la situación que se tenga, la risa tarde o temprano, aparece. Debemos buscar personas (o cosas) que nos hagan reír, por que eso es lo más cerca de la felicidad que estaremos. De la felicidad real, en el "ahora".
Yo tengo suerte, en mi vida siempre hay personas que me provocan grandes carcajadas, y río a menudo. No importa si te hace reír un amigo, una situación o incluso un canuto de cannabis, las moralinas teístas y sin sentido dejémoslas para los cristianos que deberían agradecer a Dios haber "creado" tan singular planta.
Así que, vamos a abogar por la risa, ahora en este momento. Ríe navegante, rie todo lo que puedas, hasta tener agujetas.
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Todos los seres humanos hemos clasificado la idea de felicidad del mismo modo que hemos clasificado el "yo". Algo que se fabrica desde el pasado y que, en el caso de la felicidad, se engrandece en el futuro, pero que pasa muy brevemente y de forma insignificante por el "ahora".
Nos ha pasado que un día lo pasamos tan bien que tiempo después lo recordamos como un hecho grandioso, irrepetible. Pero en el momento, realmente no fue tan épico. Si lo hubiéramos sabido, si por comparatíva temporal hubiéramos tenido constancia de que sería irrepetible, lo hubiéramos degustado más en aquél presente... pero no lo sabíamos.
Bien, como podemos darnos cuenta, con la idea de felicidad el "ahora" queda más bien difuminado y es más bien la construcción de una imagen mental, algo que está por llegar, lo que hace que la felicidad sea tangible y real. O por el contrario la idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" ayuda también a mitificar la idea de felicidad en nuestras vidas.
Como podéis ver a diario en las redes sociales, los cartelitos de felicidad abundan. Está muy de moda (y no es más que eso) decirnos que la felicidad está en nuestras manos, que es posible alcanzar el tan apreciado objetivo. Y TODO ESO ES IRREAL.
Y ahora vais a pensar que soy un pesimista, que escribo para cortaros el rollo, pero si lo pensáis bien, mi mensaje es optimista por que os digo que cambiéis algo falso por algo auténtico y real.
La idea de felicidad es una quimera que únicamente nos emplaza a algo que puede suceder y mientras leemos los "augurios" estamos perdiendo lo único real en nuestras vidas... el "ahora". Y en el "ahora" no hay felicidad, sólo hay una cosa que nos permite querer abrazar la vida... la risa.
La risa es el desencadenante del pensamiento de felicidad, que nos lleva al pasado y al futuro. Pero la risa sólo vive en el presente, nos embauca y nos llena de gozo. Hay que reír, independientemente de los problemas que tengas, de el estado anímico en el que estés, la risa aparece en cualquier momento. Se tenga la situación que se tenga, la risa tarde o temprano, aparece. Debemos buscar personas (o cosas) que nos hagan reír, por que eso es lo más cerca de la felicidad que estaremos. De la felicidad real, en el "ahora".
Yo tengo suerte, en mi vida siempre hay personas que me provocan grandes carcajadas, y río a menudo. No importa si te hace reír un amigo, una situación o incluso un canuto de cannabis, las moralinas teístas y sin sentido dejémoslas para los cristianos que deberían agradecer a Dios haber "creado" tan singular planta.
Así que, vamos a abogar por la risa, ahora en este momento. Ríe navegante, rie todo lo que puedas, hasta tener agujetas.
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