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martes, 30 de agosto de 2016

"Tashaki" (II)



Entró en el habitáculo con el ojo en la mirilla de aquél arma de repetición, deseando que aquél individuo entrara en combate, lo suficiente para poder tener la excusa de acribillarlo a balazos.

Tashaki estaba sentado en sus talones, las rodillas apoyadas en el suelo, con las manos en ellas y las palmas hacia arriba. Los ojos entrecerrados expresaban quietud, calma y sosiego. Los hombros caían por su propio peso y todo expresaba que este hombre no tenía armas de fuego. Rumiaba un amplio sonido gutural que parecía salir de sus propias entrañas.
El sonido paró y los ojos de Tashaki miraron fíjamente a los de Jackovich.


El hombre habló:

¿A qué has venido, a matarme?


Jackovich no contestó. En su lugar le hizo un gesto, para que se echara a un lado.


Tashaki no se movió:

No soy tu enemigo, más allá de ti mismo -murmuró Tashaki-

Jackovich quedó perplejo. Jamás había visto una reacción igual en todos estos años de lucha.

¡Claro que eres mi enemigo, no tengas ninguna duda! -gritó Jackovich, reafirmando con el arma.


Entonces Tashaki exclamó: ¡Sea pues! Y siguió allí parado, como esperando la muerte sin ofrecer resistencia.
El hombre armado no sabía qué hacer, no podía matar a alguien así, a sangre fría.



Tienes una naturaleza -habló Tashaki suavizando su voz.

Es una naturaleza compasiva, que tiende la mano, que no quiere quitar una consciencia.
Sin embargo tienes ira, pero no forma parte de tu naturaleza sino de los condicionantes.

Jackovich bajó el arma. Recordó cómo su padre le mataba a hostias, cómo le hacía ver, año tras año de una vida mísera, que no valía nada, que era una especie de desecho humano y merecía los golpes.
Jackovich preguntó al hombre:

¿Cómo puedes saber cómo soy si no me conoces?

Ahora no eres un asesino, pues has bajado tu arma. 
La verdad es que no te conozco, así que esta sensación es como la un niño que descubre el mundo por vez primera.

¿Cómo puedes saber cómo eres, soldado, si no te conoces?

Se muy bien quién soy -arremetió el soldado con tono de duda.




La espada no puede cortarse a sí mísma, soldado -dijo Tashaki.   (continúa)

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lunes, 29 de agosto de 2016

"Tashaki"



La invasión estaba siendo fructífera. Jackovich hizo una incursión por la zona más deshabitada y logró entrar en un complejo abandonado, buscando algún enemigo al cual dar caza.

La oscuridad reinaba en todo el complejo, sus angostos pasillos olían a desecho, abandono y muerte.




Caían las gotas desde el techo, en la cara de Jackovich. Su piel endurecida por las inclemencias del tiempo, digna de un chusquero ejemplar, brillaba ahora por el agua que resbalaba por la historia, porque la piel tiene historia, memoria y recuerdos que mil lluvias no limpian.

Tenía una cicatriz al lado de un ojo, como digno combatiente en varias guerras, que le servía para contar sus batallas en aquella barra cutre del bar de su ciudad natal, cuando visitaba a la familia entre misión y misión.

Ahora no había historias, tenía miedo. Un miedo irreconocible hasta ahora, pues apestaba a muerte de un modo más latente, más palpable que otras veces. Los sentidos estaban abiertos a cualquier movimiento o sonido, proveniente de aquella maraña de pasillos oscuros.

Llegó a un ensanche y más adelante a una habitación clara, con luz diáfana.

Tras un vistazo, se dio cuenta de que allí había alguien.






¿Sería este su fin? (continúa)

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Las capas.


En varios artículos de este blog se ha explicado ya sobre esto de "las capas de abstracción" pero no quiero dejar pasar esta nueva oportunidad de explicarlo, siendo este tema muy visitado y controvertido, por lo que parece por los comentarios en dichos artículos.

La capa consciente.

Cuando nos referimos a algo, a alguien, cada cosa que pensamos y cómo nos manejamos en este mundo aparente, aparece en la capa consciente del ser humano. Es la capa más superficial, la de los sentidos y la percepción, la del "yo" condicionado por dichas experiencias sensitivas y por la propia mente deambulante entre tiempos pasados y futuros. En esta capa se sufre y se disfruta según las cosas que le ocurren a esa entidad definida por la mente como ego (imagen de sí mismo) y se relaciona directamente con la segunda capa, la capa del subconsciente.

La capa subconsciente.

Como diría Jung, el subconsciente dirige nuestras vidas desde una relativa oscuridad, desde las sombras. Las acciones y conductas conscientes que tenemos, tuvimos y tendremos, están íntimamente relacionadas con este subconsciente que debe reaccionar ante nuestros actos y pensamientos conscientes, aunque estas reacciones a veces no sean entendidas por nosotros mismos y debamos acudir a un psicoanalista para que nos traduzca al lenguaje consciente lo que el subconsciente nos quiere dictar.

La capa inconsciente.

Esta capa de entendimiento es totalmente opaca a nuestro entendimiento formal, con lo que no tenemos manera de poder acceder a ella ni desde la capa consciente ni desde la traducción del subconsciente. Un terapeuta no puede ayudarnos a entenderla así que no sabemos si esta capa está o no relacionada con las otras dos. Es invisible a nuestros sentidos, a nuestra mente consciente y subconsciente y eso hace que no sepamos nada sobre ella, ni siquiera la propia existencia de ésta.
Pero si existiera, tal como Jung pensaba, sería la capa de entendimiento de la realidad del mundo. No sería una capa "en propiedad" tal como sucede con las capas anteriores, sino que esa capa no tendría entidad (el inconsciente colectivo de Jung), no sería mi capa ni tu capa porque en ese estadio no hay yo que tenga nada. Esta forma de entendimiento del universo es una idea que viene de oriente aunque muchos occidentales como Jung la estudiaron de forma hipotética.
Los Budistas y Taoístas creemos en esta capa y la llamamos "la verdadera naturaleza", TaoTathatà.




La capa inconsciente es abarcable a todo ser humano, todo ser vivo, todo ser muerto, toda existencia y no existencia, todo lo que ocurre y no ocurre, aquí y ahora, en este preciso instante.

Desde la capa consciente nos sentamos, contamos respiraciones y lo que ocurre cuando deja de haber un "yo" hasta que uno está de vuelta de nuevo, siendo un ego con sus circunstancias conscientes y subconscientes, eso es sólo un suceso inconsciente que no tiene explicación mental.

Lawrence Leshan habla sobre ello, aludiendo de algún modo a que la meditación (de todo tipo, no sólo zazen) reestructura las bases inconscientes de forma que los pilares que sustentan el resto de capas de entendimiento son reestructuradas, sanándolas, pero sólo es una teoría y por lo tanto una elucubración mental indemostrable.

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miércoles, 24 de septiembre de 2014

La realidad.

La vida es una amalgama de conceptos que pasan por nuestras mentes. Pudiera parecer otra cosa, pero realmente es así. No hay nada más importante para el ser humano que etiquetar todo lo que sus sentidos pueden abarcar. Y le damos una realidad que sólo se mantiene por una cosa... nuestra mente.

Así pues, podemos definir dos tipos diferentes de experiencia en nuestras vidas. Lo concreto y lo abstracto.
La primera vez que leí sobre lo concreto y lo abstracto, equivoqué las definiciones y tuve que releerlo varias veces para entender cómo funcionaba la cuestión.

LO ABSTRACTO.

El mundo de lo abstracto es el mundo al que llamamos "real". Es un mundo en el que las clasificaciones imperan y las codificaciones mentales que reciben las señales sensoriales de nuestros órganos son las que nos dicen cómo es este mundo.
Las abstracciones son ideas mentales de cosas concretas. Por ejemplo si veo una flor, automáticamente la procesa mi mente utilizando mis órganos sensitivos. Primero veo la flor y mi mente lleva esa imagen, esa idea, al cajón llamado "flores". Luego, huelo la flor y mi mente se asegura de que todo está correcto, después la toco con mis dedos suavemente y toda esa información pasa a diferentes cajones o carpetas mentales y al final tenemos una idea, "flor", que está ubicada en mi mente en el cajón "flores", apartado "flores que huelen bien", apartado "margaritas", apartado "dia soleado", etc...
Hemos creado una idea y la hemos clasificado. Y nos vamos contentos a casa sin darnos cuenta, aunque lo sepamos, que mañana esa flor estará marchita. Si mañana la vemos, volveremos a clasificarla y algunos cajones en nuestra mente serán diferentes y ya no estará en la sección "vivo", sino en la de "muerto". Pero esa será otra flor, ya no será la misma. Habremos creado otra idea de flor, aunque siempre podremos ponerla en un cajón llamado "mismas cosas que cambian".

Con este ejemplo, os quiero dar una idea de cómo procesamos nuestro mundo y como construimos nuestras capas de abstracción. Al final el resultado de todo este ejemplo es una idea, una "foto", un cliché que pasa por nuestra mente. Y nos creemos que el mundo funciona así, cuando realmente lo que hacemos es crear un mundo, un mundo abstracto que sólo está en nuestra mente (Matrix).



LO CONCRETO.

La realidad es el mundo de lo concreto y esa realidad no depende de la visión que tenga cada uno de ella sino que es intrínseca para todos.
La realidad no está formada por ideas, sino que la realidad es completamente indefinible. No puede ser definida por el ser humano por que entonces esa realidad se convierte en el mundo de abstracciones e ideas que crea la mente.
Así como hablábamos en las entradas anteriores sobre cómo la mente nos construye mentalmente, basándose en una idea y a eso le llamamos ego, del mismo modo construimos el mundo, a base de definiciones, de ideas.
Pero el mundo real no es una serie de conceptos, de definiciones ni de ideas. Esta existencia en la que nos movemos es una gran explosión de aconteceres completamente indefinibles.
Pero podemos acceder al mundo de lo concreto de manera muy simple (bueno, no tan simple).
Para poder acceder a lo concreto, al mundo real, debemos dejar la mente a un lado, aflojarla, relajarla y mandarla hacer "otra cosa" que no sea clasificar y entonces la flor, esa flor abstracta que hemos creado y convertido en idea, deja de ser una idea y se convierte en algo concreto. Esa flor deja de ser un objeto perfectamente clasificado y medido, perfectamente apartado en los sacos mentales y aparece como lo real, lo concreto.
No puede ser explicado aquí, no puede ser definido por mi mente lo que ocurre cuando "experimentamos" esa flor, por que ya no podemos verla, no podemos palparla, ni podemos olerla. Ya no es una flor, ha dejado de ser una clasificación y una convención social que dice que en cualquier país del mundo o cualquier lengua, ESO (y señalo la flor) es una flor.

Y no debemos pensar que el mundo de lo abstracto, el mundo que los hindúes llaman MAYA, es algo que debemos rechazar, sino todo lo contrario. La naturaleza creadora del hombre debe navegar en el mundo de Maya para poder describir la flor, desde todos los puntos de vista.

Pero es una ilusión, no lo olvidemos cuando contemplemos la flor.

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...