Jackovich no podía reaccionar ante la postura de aquél individuo, su forma de expresarse, su control y su calma.
¿Qué significa? -preguntó el soldado, apaciguando el gesto.
Que el sujeto conocedor, no puede conocerse a sí mismo como objeto conocido.
Un pequeño soplo de aire fresco recorrió los pasillo hasta Jackovich, limpiando el aire fétido y corrupto.
El arma cayó al suelo. Se disparó, alcanzando a Tashaki en el estómago.
Jackovich fue corriendo en auxilio del hombre, que desfallecía.
¡Lo siento! - exclamó entre sollozos- ¡Lo siento mucho!
Tashaki dijo: ¿Te das cuenta, de tu naturaleza? y murió. Allí quedaba un libro llamado "Shin Jin Mei" que recogió del suelo.
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Estoy buscando a alguien, estoy buscando algo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero cuando casi lo tengo no puedo articular palabra. Me han dicho que en esta esquina vive un tipo, un maestro, alguien que libere mi espíritu de esta locura que me está comiendo por dentro.
Ahí vive un tipo, me han dicho que en esta casa. Voy a llamar a la puerta. Un hombre sale a recibirme:
- Hola, mi nombre es Jackovich.
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miércoles, 31 de agosto de 2016
domingo, 13 de octubre de 2013
Mirando afuera.
Nos pasamos el día leyendo sobre el "adentro", el interior de las cosas, de uno mismo, y que siempre hay que mirar adentro para entendernos, para iluminarnos o para descubrirnos.
Y eso está muy bien, pero como a mi me gusta darle una vuelta más al asunto, por que no tengo miedo de encontrarme al perro en el sótano como decía Nietzsche, quiero hoy escribir sobre el "afuera", y lo que significa para nuestras vidas desde mi punto de vista, que como siempre digo, es únicamente mío.
Es cierto que en cierto modo, es nuestro interior el que crea el exterior, eso es indudable. Nuestros órganos sensitivos son creadores, nos aseguran que "eso está ahí" y nuestra mente, lo corrobora dando el visto bueno como si de un control de autenticidad se tratara.
Y eso es algo que a mi me parece que no tiene demasiada discusión, que está claro y cristalino como el agua. Pero también debemos, quizás a otro nivel de comprensión, darnos cuenta que el "afuera" también nos crea recíprocamente, de un modo totalmente condicionado.
Sin el aire no podemos respirar, sin la luz del sol no podemos vivir, sin la naturaleza que hay a nuestro alrededor, aunque nos empeñemos en aplastar, no podríamos subsistir en este mundo.
Y esto es lo que empieza a enredar la cuestión, por que es muy difícil para un "órgano clasificador" como el nuestro poner en la balanza, por una lado el exterior que nos crea y por otro el interior que crea nuestro exterior. Vaya cuestión de locos!
En china existe el Taoísmo desde hace milenios y a pesar de ser una construcción mental más del ser humano, tiene algo que para mi es diferente al resto de "obras" que el hombre realiza para su auto-conocimiento, y es que en el momento que he nombrado la palabra "Tao" me estoy refiriendo a cualquier otra cosa menos al "Tao". Y de este modo, se nos quiere decir que no se puede desarrollar como forma de pensamiento, ni como liturgia, ni como camino de liberación, ni como cualquier cosa que salga precisamente de nuestra mente, por que está más allá de nuestra mente.
Y este Tao tiene una regla básica para funcionar, se trata de los conceptos YIN y YANG.
Estos conceptos, al igual que el Tao, se desvanecen en cuanto los nombro, pero como no tengo otra forma de expresarlo, solo puedo esperar que pese a que mis letras no sirvan para atrapar la idea en su totalidad, si que dé una "pequeña muestra" de cual importante es, dejando a un lado la simbología y lo que ha hecho ganar dinero a escritores, tarotistas, y todo tipo de personas que se aferran a símbolos, creencias o ritos.
Yin y Yang expresan desde el punto de vista humano, la balanza de la que hablaba antes.
Somos creadores de lo exterior y a su vez lo exterior nos crea. Lo exterior nos crea para poder dar nuestro "visto bueno" a lo exterior, desde nuestros sentidos y desde nuestro interior. Pero, y esto es lo más importante en este símbolo, en última instancia, lo exterior y lo interior es la misma cosa, la misma cuestión, el mismo acto.
Así pues si bajamos un escalón en nuestro entendimiento que ya ha dejado de ser verbal y escrito, que ya ha dejado de utilizar nuestros órganos sensitivos y nuestro órgano clasificador (mente) y nos encontramos en lo que los Budistas llamamos Shamadi, entonces nos damos cuenta de la verdadera esencia de las cosas.
No hay un adentro y no hay un afuera, no hay una balanza que sopese, no hay Yin ni hay Yang, ni Tao.
Lo que hay, que los chinos llaman Tao y repiten una y otra vez que no puede ser nombrado por que se escapa, es lo que "sucede". Y como no puede ser explicado no lo voy a hacer yo aquí ahora, pero sólo puedo decir que lo que "sucede" es la forma en la que "la obscuridad más absoluta e impenetrable, el vacío más ensordecedor" se hace visible, con personalidad y substancia. A ese "ocurrir" también lo podemos llamar "cosas", "yo" o "mente".
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