martes, 14 de octubre de 2014

Lo absoluto.

Siempre me sucede que hablando con personas que sacan del cajón la bandera del Dharma, me dejan extrañamente traspuesto, porque siguen unas pautas "quasi idénticas" a las religiones teístas.

Surge inmediatamente el "te equivocas por que el Dharma dice que", o "los sutras explican que" y enseguida surge la palabra "estás equivocado" o "esto es incorrecto" de tal forma, que veo como un gran martillo aparece en lo alto de mi cocorota dispuesto a machacarme el cráneo.

Y digo yo...

Por qué un camino de liberación está plagado de verjas y vallas que te impiden alejarte de la norma, de la regla, del Dharma? (de cuál?, por que hay tantas escuelas...)

Por qué no puedo seguir un camino que a mi me parezca razonable y en el que me sienta como en casa?
Por nada, puedo hacerlo perfectamente y nada me impide transitar por él.

Me canso del "yo tengo la razón" del otro y también del mío. Acabo descubriendo, gracias al otro, lo obtuso que puedo llegar a ser discutiendo con uno igual de obtuso que yo!

Aprender que cada persona es una apertura a la existencia y que todos pensamos de forma diferente ante los mismos estímulos vitales es necesario para transitar nuestro propio Dharma, por que SOMOS BUDAS.




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viernes, 10 de octubre de 2014

Esa extraña sensación, la empatia.

Cuando las personas nos sentimos tan separadas de las cosas, los hechos que nos suceden, nuestro propio cuerpo e incluso nuestra propia mente, adoptamos una curiosa postura muy estricta sobre lo que le sucede a la otra persona, como si el sentimiento que pueda aparecer en el otro nunca apareciera en ti.

Es muy común dirigir nuestra mirada al otro para pensar "yo no haría jamás esto o aquello" y ponerte en ese escalón más alto, más digno e inteligente: "yo no soy así, eso no sería digno de mi".
Y nuestra naturaleza esencial queda atrapada en ese manto de ideas, bien escondida para que no sea resuelto el misterio que nos revela que lo que pensamos y por consecuencia sentimos, es un producto del otro. Pero lo que siente el otro, es un producto tuyo, evidentemente.

Y nos enzarzamos en dimes y diretes, para saber quién ocupa ese escalón del "yo no he sido, has sido tu". Así nos encontramos con quizás la mas extraña experiencia que le pueda acontecer a un Español en nuestro propio país y con vecinos que son como nosotros. Y me refiero al ejemplo de los ejemplos, "El toro de la Vega".




Vamos a hacer un gran ejercicio de reflexión respecto a esas gentes que una vez al año cogen sus lanzas parta darle al toro su "regalazo". Vamos a pensar que somos uno de esos habitantes mayormente unicejos que desclavan un clavo con los dientes y lo estacan con la frente. Pero vamos a hacerlo EN SERIO.

Hemos nacido en aquella población, llamada Tordesillas y que tiene en la historia del antiguo reino de Castilla un lugar de honor por su famoso tratado con los reyes católicos de Castilla y el rey de Portugal.
Y habiendo nacido allí, nuestros padres nos han enseñado desde muy jóvenes a coger una lanza, tal como mi padre me enseñó de joven a lanzar mi primer petardo valenciano (menos mal que luego salí rana) y soñamos en que llegue ese día en el que seamos hombres, y sin miedo al toro nos lancemos a por él para ser, como dije antes, el "y yo más" del pueblo.

Pues visto de esta manera, si mi historia se hubiera desarrollado en Tordesillas, lo raro es que me diera "yuyu" agarrar una lanza de esas, y tuviera que ocultarme entre las sombras, pasando desapercibido para no tener que descubrir mi "cobardía" ante el toro.

Bienvenidos al mundo de la empatía, donde hemos dejado de ser nosotros mismos para ser "el que va a matar al toro". Y ahora podemos clasificar al individuo y decir que es mala gente, un asesino o lo que quieras, pero si TÚ fueras ÉL, todo el universo habría dado una vuelta.

Pero claro, ahora viene la otra cuestión...

                                                           Quién empatiza con el Toro???

Es algo complicado, porque nadie puede ni siquiera acercarse al buen entender de un toro educado, nacido y criado en los alrededores de Tordesillas para mayor gloria de las fiestas.
Cómo podemos saber lo que sufre, o lo que quiere? NO PODEMOS.

Sólo podemos acudir a la regla fundamental por la que a la humanidad se le llama así. Si acercamos la separación de ser un "yo" enfrentado al otro, podremos entender al matón de la vega y del mismo modo si tal matón intenta acercarse un poco, sólo un poco a la naturaleza esencial y deja de pensar que ese escalón de "ganador" le va a dar algo que no sea una medalla por haber eliminado de la faz de la tierra una consciencia, un universo entero, una experiencia de la existencia, entonces aún tenemos esperanza como seres compasivos.

Luego, sólo quedaría afeitarse la ceja :)        PAZ.

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viernes, 26 de septiembre de 2014

El equilibrio.

Hace tres mil años se escribió de forma anónima un libro llamado "I ching" el cual se ha llegado a traducir como "Libro de los cambios".
Al principio parece un libro de adivinación. Ojo, la adivinación en Oriente no tiene el mismo significado para Occidente, al igual que la suerte, como iremos desgranando en la entrada de hoy.

En Oriente las bases principales de conocimiento y comprensión de las cosas es muy diferente, de tal modo que lo que para nosotros es la suerte, para ellos es algo así como "lo propicio, tendencia a que el aire sople a tu favor". Como veis para un Occidental todo es más absoluto y sin embargo en Oriente todo se mueve en un término mas grisáceo. Con la adivinación sucede exactamente lo mismo. lo que aquí es algo absoluto como "ver el futuro" y es una práctica esotérica que manejan extravagantes videntes y brujos y que está llevada a su máxima expresión y de forma controlada (o descontrolada, jeje), en Oriente un anciano ciego y sordo que casi no puede caminar, es el que puede "extrapolar" de algún modo los sucesos de tal forma que de forma nada absoluta te dice lo que a grandes rasgos puede suceder en el futuro.

El "I Ching" trata en primer lugar de esto mismo, de extrapolar los acontecimientos presentes hacia el futuro, y para ello se basa en un patrón muy estudiado y lo combina con elementos naturales de forma "simbólica". Es muy esclarecedor estudiar un poco este libro y cuando pruebas la predicción con él, siempre te asombra. Pero este libro contiene más cosas, aparte de la adivinación. Cosas camufladas en él, de tal modo que si "rascas" un poco sale todo un complejo aparato filosófico que siglos después daría lugar al Taoísmo.



Tanto en este libro como con el "Tao te ching", libro a modo de sutra escrito mucho después por Lao Tsé, se desvela la base del pensamiento chino, junto a los escritos confucionistas que dieron a la sociedad china la máxima expresión del pensamiento Oriental.

Las primeras frases que hablan sobre el Tao en el "Tao te ching" resuelven todo el concepto, dice algo así como:



El Tao que puede pensarse, escribirse, representarse, nombrarse o explicarse no es el Tao verdadero.



Las traducciones del Tao te ching son muchas y como todo en la orientalidad, quien lo traduce puede cometer el error de pensar como un occidental y anular el significado mas "parecido" al significado descrito por el original. La frase escrita arriba es inventada por mi, pero que intenta acercarse al máximo a lo que se quiere decir con respecto al Tao.

Esto significa que cualquier cosa que hagamos para poder ni siquiera dilucidar qué es el Tao se viene abajo, alejándonos de su verdadero significado. Por que el Tao no es una idea, ni un nombre, ni una cosa, sino una experiencia que sólo puede ser vivida y no contada. 

Y este Tao que se acerca y se aleja, que cuando está lejos permanece a tu lado y cuando está cerca se hace presente a millones de kilómetros, este Tao es inconsciente.

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miércoles, 24 de septiembre de 2014

La realidad.

La vida es una amalgama de conceptos que pasan por nuestras mentes. Pudiera parecer otra cosa, pero realmente es así. No hay nada más importante para el ser humano que etiquetar todo lo que sus sentidos pueden abarcar. Y le damos una realidad que sólo se mantiene por una cosa... nuestra mente.

Así pues, podemos definir dos tipos diferentes de experiencia en nuestras vidas. Lo concreto y lo abstracto.
La primera vez que leí sobre lo concreto y lo abstracto, equivoqué las definiciones y tuve que releerlo varias veces para entender cómo funcionaba la cuestión.

LO ABSTRACTO.

El mundo de lo abstracto es el mundo al que llamamos "real". Es un mundo en el que las clasificaciones imperan y las codificaciones mentales que reciben las señales sensoriales de nuestros órganos son las que nos dicen cómo es este mundo.
Las abstracciones son ideas mentales de cosas concretas. Por ejemplo si veo una flor, automáticamente la procesa mi mente utilizando mis órganos sensitivos. Primero veo la flor y mi mente lleva esa imagen, esa idea, al cajón llamado "flores". Luego, huelo la flor y mi mente se asegura de que todo está correcto, después la toco con mis dedos suavemente y toda esa información pasa a diferentes cajones o carpetas mentales y al final tenemos una idea, "flor", que está ubicada en mi mente en el cajón "flores", apartado "flores que huelen bien", apartado "margaritas", apartado "dia soleado", etc...
Hemos creado una idea y la hemos clasificado. Y nos vamos contentos a casa sin darnos cuenta, aunque lo sepamos, que mañana esa flor estará marchita. Si mañana la vemos, volveremos a clasificarla y algunos cajones en nuestra mente serán diferentes y ya no estará en la sección "vivo", sino en la de "muerto". Pero esa será otra flor, ya no será la misma. Habremos creado otra idea de flor, aunque siempre podremos ponerla en un cajón llamado "mismas cosas que cambian".

Con este ejemplo, os quiero dar una idea de cómo procesamos nuestro mundo y como construimos nuestras capas de abstracción. Al final el resultado de todo este ejemplo es una idea, una "foto", un cliché que pasa por nuestra mente. Y nos creemos que el mundo funciona así, cuando realmente lo que hacemos es crear un mundo, un mundo abstracto que sólo está en nuestra mente (Matrix).



LO CONCRETO.

La realidad es el mundo de lo concreto y esa realidad no depende de la visión que tenga cada uno de ella sino que es intrínseca para todos.
La realidad no está formada por ideas, sino que la realidad es completamente indefinible. No puede ser definida por el ser humano por que entonces esa realidad se convierte en el mundo de abstracciones e ideas que crea la mente.
Así como hablábamos en las entradas anteriores sobre cómo la mente nos construye mentalmente, basándose en una idea y a eso le llamamos ego, del mismo modo construimos el mundo, a base de definiciones, de ideas.
Pero el mundo real no es una serie de conceptos, de definiciones ni de ideas. Esta existencia en la que nos movemos es una gran explosión de aconteceres completamente indefinibles.
Pero podemos acceder al mundo de lo concreto de manera muy simple (bueno, no tan simple).
Para poder acceder a lo concreto, al mundo real, debemos dejar la mente a un lado, aflojarla, relajarla y mandarla hacer "otra cosa" que no sea clasificar y entonces la flor, esa flor abstracta que hemos creado y convertido en idea, deja de ser una idea y se convierte en algo concreto. Esa flor deja de ser un objeto perfectamente clasificado y medido, perfectamente apartado en los sacos mentales y aparece como lo real, lo concreto.
No puede ser explicado aquí, no puede ser definido por mi mente lo que ocurre cuando "experimentamos" esa flor, por que ya no podemos verla, no podemos palparla, ni podemos olerla. Ya no es una flor, ha dejado de ser una clasificación y una convención social que dice que en cualquier país del mundo o cualquier lengua, ESO (y señalo la flor) es una flor.

Y no debemos pensar que el mundo de lo abstracto, el mundo que los hindúes llaman MAYA, es algo que debemos rechazar, sino todo lo contrario. La naturaleza creadora del hombre debe navegar en el mundo de Maya para poder describir la flor, desde todos los puntos de vista.

Pero es una ilusión, no lo olvidemos cuando contemplemos la flor.

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lunes, 22 de septiembre de 2014

El drama cósmico.

Una vez tenemos bien "fijado" nuestro pequeño punto en el corazón al que ahora llamamos alma y está completamente separado de todo lo demás ya estamos preparados no sólo para alcanzar el más alto grado de insatisfacción sino que podemos compararlo con otras almas. Por supuesto el que está insatisfecho es el ego y así nuestra alma está perpetuamente feliz e iluminada para la eternidad, pero no nos sentimos así. Eso es lo que decimos, para convencernos de la historieta, del montaje creado, pero nos sentimos en todo nuestro ser, completamente solos.

Y entonces vivimos nuestras vidas pensando que el universo nos maltrata, nos está castigando por algo que hicimos en el pasado (el karma de la new age) o en vidas anteriores (el colmo). Somos la víctima del universo, que a nosotros más que al vecino o que al resto de seres del mundo, nos ha echado el mal de ojo cósmico.

Y en este victimismo nos revolcamos una y otra vez, como cerdos en el lodo.



Esta forma de "fijarnos" como un objeto minúsculo en el corazón o en la cabeza y que es inamovible nos da como resultado la famosa frase "yo soy así" que tanto hemos utilizado para convencernos a nosotros mismos y a los demás de que no es posible hacer nada más que recibir esos duros golpes del destino. Y aún más, esta forma de ver la vida nos aleja de la empatía y dejamos de percibir que allá a lo lejos hay personas que tiene problemas, que sufren y que sus desgracias van más allá de la nuestra.

Todo esto aderezado con altas dosis de complacencia, de palmaditas en la espalda de amigos y seres queridos que mientras te sujetan en tu dolor sólo están pensando... ¿Y quién me ayuda a mi?

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EL DRAMA CÓSMICO.

Una representación artística es una forma de expresión, una forma de contar algo de forma que los actores "se ponen en lugar de" el interpretado y sienten lo mismo que él. Es la forma de empatía llevada al arte. Pero luego, acabada la función cada uno regresa a su casa siendo él mismo y olvidando por unas horas el papel que ha representado.

La existencia, o sea, la totalidad de cosas y sucesos que forman parte de esta intrincada red de acontecimientos tiene un código o patrón que no puede ser accedido por los medios convencionales, como cabía de esperar. Y la forma de acceder al patrón no puede ser como la de un constructor de puzzles que ve desde una posición idónea toda la jugada, donde sobra una pieza y falta otra y va componiendo el entramado. Esto es muy aburrido, la composición de un entramado donde todo es posible visto desde tal posición es totalmente tedioso. Así que hay que improvisar y crear lo que los hindúes han llamado "el drama cósmico".



El hacedor del puzzle debe ser cada una de las piezas que conforman la maraña. Pero no debe saberlo, a fin de poder experimentar todos los puntos de vista, todos los lados, todas las zonas de la maraña.

Entonces aparece el alegre, el triste, la piedra, el soplo, la lagartija, un rayo de sol, otro rayo de sol, y otro y otro, una respiración, una niña que chilla, un planeta que se acaba, un meditador, uno que sufre por que esta mañana amaneció lloviendo, uno que ve horrorizado cómo un brazo de su compañero de viaje en aquél avión que acaba de tener un "serio problema" le pasa por delante y la última visión que tiene del mundo son las vísceras de su querido amigo, una flor que se abre, una araña descuartizando un insecto...

La representación cósmica está aconteciendo. Lleva aconteciendo un Kalpa y dejará de acontecer otro Kalpa, porque ha de ser así, por que hay un "on" y hay un "off".
"On" cuando despertamos por la mañana, cuando nacemos, cuando sale el sol, cuando empieza a llover y cuando las lagrimas empiezan a caer por la mejilla.
"Off" cuando dormimos, cuando morimos, cuando se pone el sol, cuando para de llover y cuando la sonrisa aparta de un plumazo la última gota de dolor, por ahora.

Bienvenidos al drama cósmico, al universo consciente. Consciente en todos los oídos, en todos los ojos, en todos los sentires, en todos los abrazos y en todos los disparos.
El universo consciente que conoce TODO, pero que no se recuerda a sí mismo.

...Y no sabe cómo lo hace.

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lunes, 15 de septiembre de 2014

La separación.

Cuando hemos alcanzado una madurez cognitiva y ya somos personas educadas (algunos) que nos hemos incorporado a la sociedad de la información, producción y consumo, estamos preparados para construir nuestro propio mundo mental. En este mundo solemos estar paseando por el pasado y divagando por el futuro constantemente.
No sólo nos regimos por estrictas normas sociales sino que además hemos creado nuestras propias reglas internas, morales y éticas. Y son tan absolutas que no nos cuesta nada discutir con el otro para intentar que se pase "a nuestro lado" sin darnos cuenta que el otro también ha fabricado sus propias reglas mentales.

Y entretanto viajamos al pasado y al futuro, separamos las ideas. Las hacemos cada vez más pequeñas para que quepan en pequeñas carpetas, como un ordenador (de hecho, un computador es una invención humana, con lo que debe seguir las mismas reglas de funcionamiento) y así poder "gestionarlas" todas de golpe, pues el tiempo es oro, pasa muy rápido y siempre tenemos mucha prisa, como si tuviéramos que ir a algún lado más allá de la cotidianeidad.

Cuando ya todo el enredo está formado, nos encontramos un desolador paisaje lleno de frustración. Nos sentimos totalmente insatisfechos, pues nos encontramos separados del mundo, de las cosas, las personas y de nosotros mismos.
No nos sentimos unidos a la naturaleza, ni a las personas que nos rodean. Incluso nos miramos y encontramos "mi brazo" o "mi nariz" en la carpeta de "herramientas de MI cuerpo" que es a su vez una sub-carpeta de "MI cuerpo" y así sucesivamente.
Pero... de quién es el brazo? ¿Quién es "MI"?

¿No sería más lógico pensar que el brazo es uno mismo?




De este modo, ¿no sería más lógico pensar que por extensión, el suelo que pisas es uno mismo?
Claro, no es posible que el suelo seamos nosotros mismos, no tiene el mismo color que nosotros, ni la forma de humano, ni está vivo. ¿Por qué iba a ser una parte de nosotros?
Pero yo no he dicho que sea una parte de nosotros, sino que somos NOSOTROS MISMOS.

El suelo, es la tierra. De la tierra emergen plantas que sintetizan la luz y estas plantas dan oxígeno que es algo que respiramos para poder vivir, por ejemplo. Es un círculo muy "racional" pensar que todo tiene una estrecha UNIÓN.
¿Dónde ponemos en esta perfecta comunión a lo que llamamos "MI", o "YO"?
De hecho, si dejamos de pensar en un momento en ese "YO", todo tiene una íntima relación fácilmente explicable, pero NO NOS SENTIMOS ASÍ. Estamos completamente separados de todo por que ese "YO" se interpone.

Este "YO", que hemos construido basándonos en una secuencia de imágenes (recuerdos) muy bien seleccionadas desde nuestro nacimiento hasta este preciso instante, aderezado por una pizca de futuro (ilusiones, metas, aspiraciones...) se basa totalmente en una idea inamovible. No se puede cambiar el pasado y el futuro que tenemos en mente está diseñado de tal modo que siempre que llega acabamos pensando que no es lo que esperábamos. Nos sentimos atrapados por una idea que no podemos cambiar.

Y nos sentimos muy solos, totalmente frustrados e insatisfechos.

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miércoles, 10 de septiembre de 2014

La propia naturaleza.

"Todos tenemos naturaleza Búdica"

Este principio del Dharma se refiere a algo que es inversamente proporcional al problema que tiene el bebé al nacer cuando somos teístas o tenemos un tipo de educación católica.
El catolicismo sentencia que un bebé cuando nace, tiene una naturaleza pecadora. Y por eso debe dejarse arropar por las bondades de Dios.
Sin embargo, el Dharma dice que ese bebé tiene una naturaleza Búdica, o sea, limpia e impoluta, no por nada relacionado con el mal o el pecado, sino por que un bebé cuando nace no distingue una cosa de un suceso. No distingue un árbol de un bostezo. Ni siquiera puede distinguir a mamá de papá. Todo es "eso" (y señalamos a cualquier lugar).
El sistema cognitivo del bebé aún no funciona con lo que no separa nada. No tiene ideas que le hagan pensar que él es algo separado del resto de cosas. Por eso un bebé cuando mira, está viendo un universo totalmente diferente al nuestro, donde cada movimiento, cada voz, cada gesto es "eso" (y señalamos cualquier lugar).

Así pues, la naturaleza Búdica de cualquier individuo al crecer y empezar a estar condicionada a nivel social, educacional y también natural -puesto que es necesario que nos desarrollemos de este modo, pues esta es la evolución del individuo- pasa a quedar olvidada. Esta naturaleza original nunca nos abandona (si alguien se cae a tu lado, antes que la mente pueda ejecutar un pensamiento ya has agarrado del brazo al individuo) pero permanece de forma inconsciente en todos los lugares (pues no tiene una ubicación en la mente) y en todos los sucesos.



¿Cuándo es el momento en que empezamos a separar?

Pues normalmente aparece cuando tu sentido cognitivo se topa con la idea de la muerte, a temprana edad. Por supuesto no hay un principio real, sino que se va desarrollando por mera adquisición de información y socialización. En esta progresión, la mente necesita "soportar" una vida sabiendo de la propia impermanencia, algo que ningún otro animal tiene.

Y las ideas van apareciendo y las vamos metiendo en pequeñas bolsas mentales. El árbol es un árbol y el jardín no es el árbol. La lluvia es un suceso aislado de hacer pipí y sin embargo sabemos que no lo es, pero no lo sentimos. No sentimos estar ligados al árbol ni al jardín. Sentimos que nuestra verdadera esencia es algo que está en nuestro cuerpo y que ya no es esa cosa entre mis ojos y más atrás, esa nada de donde sale todo, sino que ahora en pleno siglo veintiuno y con la new age más de moda que nunca, somos esa hermosa luz que está en el corazón.

Y es PERMANENTE.

Ya está, lo hemos conseguido! Hemos superado la idea de la muerte, incrustando en nuestra mente la idea del ALMA! Algo que nunca desaparece, y así podemos conservar eso que creemos que somos.

Y de este modo, antes de darnos cuenta hemos pasado de bebés Budas a adultos responsables e inmortales que se agarran a esa luz en el corazón por que no soportan la idea de IMPERMANENCIA.

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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...