Cuando hemos alcanzado una madurez cognitiva y ya somos personas educadas (algunos) que nos hemos incorporado a la sociedad de la información, producción y consumo, estamos preparados para construir nuestro propio mundo mental. En este mundo solemos estar paseando por el pasado y divagando por el futuro constantemente.
No sólo nos regimos por estrictas normas sociales sino que además hemos creado nuestras propias reglas internas, morales y éticas. Y son tan absolutas que no nos cuesta nada discutir con el otro para intentar que se pase "a nuestro lado" sin darnos cuenta que el otro también ha fabricado sus propias reglas mentales.
Y entretanto viajamos al pasado y al futuro, separamos las ideas. Las hacemos cada vez más pequeñas para que quepan en pequeñas carpetas, como un ordenador (de hecho, un computador es una invención humana, con lo que debe seguir las mismas reglas de funcionamiento) y así poder "gestionarlas" todas de golpe, pues el tiempo es oro, pasa muy rápido y siempre tenemos mucha prisa, como si tuviéramos que ir a algún lado más allá de la cotidianeidad.
Cuando ya todo el enredo está formado, nos encontramos un desolador paisaje lleno de frustración. Nos sentimos totalmente insatisfechos, pues nos encontramos separados del mundo, de las cosas, las personas y de nosotros mismos.
No nos sentimos unidos a la naturaleza, ni a las personas que nos rodean. Incluso nos miramos y encontramos "mi brazo" o "mi nariz" en la carpeta de "herramientas de MI cuerpo" que es a su vez una sub-carpeta de "MI cuerpo" y así sucesivamente.
Pero... de quién es el brazo? ¿Quién es "MI"?
¿No sería más lógico pensar que el brazo es uno mismo?
De este modo, ¿no sería más lógico pensar que por extensión, el suelo que pisas es uno mismo?
Claro, no es posible que el suelo seamos nosotros mismos, no tiene el mismo color que nosotros, ni la forma de humano, ni está vivo. ¿Por qué iba a ser una parte de nosotros?
Pero yo no he dicho que sea una parte de nosotros, sino que somos NOSOTROS MISMOS.
El suelo, es la tierra. De la tierra emergen plantas que sintetizan la luz y estas plantas dan oxígeno que es algo que respiramos para poder vivir, por ejemplo. Es un círculo muy "racional" pensar que todo tiene una estrecha UNIÓN.
¿Dónde ponemos en esta perfecta comunión a lo que llamamos "MI", o "YO"?
De hecho, si dejamos de pensar en un momento en ese "YO", todo tiene una íntima relación fácilmente explicable, pero NO NOS SENTIMOS ASÍ. Estamos completamente separados de todo por que ese "YO" se interpone.
Este "YO", que hemos construido basándonos en una secuencia de imágenes (recuerdos) muy bien seleccionadas desde nuestro nacimiento hasta este preciso instante, aderezado por una pizca de futuro (ilusiones, metas, aspiraciones...) se basa totalmente en una idea inamovible. No se puede cambiar el pasado y el futuro que tenemos en mente está diseñado de tal modo que siempre que llega acabamos pensando que no es lo que esperábamos. Nos sentimos atrapados por una idea que no podemos cambiar.
Y nos sentimos muy solos, totalmente frustrados e insatisfechos.
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lunes, 15 de septiembre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
La propia naturaleza.
"Todos tenemos naturaleza Búdica"
Este principio del Dharma se refiere a algo que es inversamente proporcional al problema que tiene el bebé al nacer cuando somos teístas o tenemos un tipo de educación católica.
El catolicismo sentencia que un bebé cuando nace, tiene una naturaleza pecadora. Y por eso debe dejarse arropar por las bondades de Dios.
Sin embargo, el Dharma dice que ese bebé tiene una naturaleza Búdica, o sea, limpia e impoluta, no por nada relacionado con el mal o el pecado, sino por que un bebé cuando nace no distingue una cosa de un suceso. No distingue un árbol de un bostezo. Ni siquiera puede distinguir a mamá de papá. Todo es "eso" (y señalamos a cualquier lugar).
El sistema cognitivo del bebé aún no funciona con lo que no separa nada. No tiene ideas que le hagan pensar que él es algo separado del resto de cosas. Por eso un bebé cuando mira, está viendo un universo totalmente diferente al nuestro, donde cada movimiento, cada voz, cada gesto es "eso" (y señalamos cualquier lugar).
Así pues, la naturaleza Búdica de cualquier individuo al crecer y empezar a estar condicionada a nivel social, educacional y también natural -puesto que es necesario que nos desarrollemos de este modo, pues esta es la evolución del individuo- pasa a quedar olvidada. Esta naturaleza original nunca nos abandona (si alguien se cae a tu lado, antes que la mente pueda ejecutar un pensamiento ya has agarrado del brazo al individuo) pero permanece de forma inconsciente en todos los lugares (pues no tiene una ubicación en la mente) y en todos los sucesos.
¿Cuándo es el momento en que empezamos a separar?
Pues normalmente aparece cuando tu sentido cognitivo se topa con la idea de la muerte, a temprana edad. Por supuesto no hay un principio real, sino que se va desarrollando por mera adquisición de información y socialización. En esta progresión, la mente necesita "soportar" una vida sabiendo de la propia impermanencia, algo que ningún otro animal tiene.
Y las ideas van apareciendo y las vamos metiendo en pequeñas bolsas mentales. El árbol es un árbol y el jardín no es el árbol. La lluvia es un suceso aislado de hacer pipí y sin embargo sabemos que no lo es, pero no lo sentimos. No sentimos estar ligados al árbol ni al jardín. Sentimos que nuestra verdadera esencia es algo que está en nuestro cuerpo y que ya no es esa cosa entre mis ojos y más atrás, esa nada de donde sale todo, sino que ahora en pleno siglo veintiuno y con la new age más de moda que nunca, somos esa hermosa luz que está en el corazón.
Y es PERMANENTE.
Ya está, lo hemos conseguido! Hemos superado la idea de la muerte, incrustando en nuestra mente la idea del ALMA! Algo que nunca desaparece, y así podemos conservar eso que creemos que somos.
Y de este modo, antes de darnos cuenta hemos pasado de bebés Budas a adultos responsables e inmortales que se agarran a esa luz en el corazón por que no soportan la idea de IMPERMANENCIA.
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Este principio del Dharma se refiere a algo que es inversamente proporcional al problema que tiene el bebé al nacer cuando somos teístas o tenemos un tipo de educación católica.
El catolicismo sentencia que un bebé cuando nace, tiene una naturaleza pecadora. Y por eso debe dejarse arropar por las bondades de Dios.
Sin embargo, el Dharma dice que ese bebé tiene una naturaleza Búdica, o sea, limpia e impoluta, no por nada relacionado con el mal o el pecado, sino por que un bebé cuando nace no distingue una cosa de un suceso. No distingue un árbol de un bostezo. Ni siquiera puede distinguir a mamá de papá. Todo es "eso" (y señalamos a cualquier lugar).
El sistema cognitivo del bebé aún no funciona con lo que no separa nada. No tiene ideas que le hagan pensar que él es algo separado del resto de cosas. Por eso un bebé cuando mira, está viendo un universo totalmente diferente al nuestro, donde cada movimiento, cada voz, cada gesto es "eso" (y señalamos cualquier lugar).
Así pues, la naturaleza Búdica de cualquier individuo al crecer y empezar a estar condicionada a nivel social, educacional y también natural -puesto que es necesario que nos desarrollemos de este modo, pues esta es la evolución del individuo- pasa a quedar olvidada. Esta naturaleza original nunca nos abandona (si alguien se cae a tu lado, antes que la mente pueda ejecutar un pensamiento ya has agarrado del brazo al individuo) pero permanece de forma inconsciente en todos los lugares (pues no tiene una ubicación en la mente) y en todos los sucesos.
¿Cuándo es el momento en que empezamos a separar?
Pues normalmente aparece cuando tu sentido cognitivo se topa con la idea de la muerte, a temprana edad. Por supuesto no hay un principio real, sino que se va desarrollando por mera adquisición de información y socialización. En esta progresión, la mente necesita "soportar" una vida sabiendo de la propia impermanencia, algo que ningún otro animal tiene.
Y las ideas van apareciendo y las vamos metiendo en pequeñas bolsas mentales. El árbol es un árbol y el jardín no es el árbol. La lluvia es un suceso aislado de hacer pipí y sin embargo sabemos que no lo es, pero no lo sentimos. No sentimos estar ligados al árbol ni al jardín. Sentimos que nuestra verdadera esencia es algo que está en nuestro cuerpo y que ya no es esa cosa entre mis ojos y más atrás, esa nada de donde sale todo, sino que ahora en pleno siglo veintiuno y con la new age más de moda que nunca, somos esa hermosa luz que está en el corazón.
Y es PERMANENTE.
Ya está, lo hemos conseguido! Hemos superado la idea de la muerte, incrustando en nuestra mente la idea del ALMA! Algo que nunca desaparece, y así podemos conservar eso que creemos que somos.
Y de este modo, antes de darnos cuenta hemos pasado de bebés Budas a adultos responsables e inmortales que se agarran a esa luz en el corazón por que no soportan la idea de IMPERMANENCIA.
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martes, 9 de septiembre de 2014
El principio básico
Después de varios años de escriba, me doy cuenta de que siempre acabo en el mismo punto y vuelvo a comenzar desde lo que creo que es "el principio". Y debe ser así, porque ojeando las estadisticas del blog, me doy cuenta que cada vez que empiezo desde el principio, hay una sobremasificación de personas leyendo el post. De esta forma creo que está bien comenzar y acabar y completar esos círculos que tanto me gustan y que veo en todas partes. Así pues, comencemos...
¿Qué es este blog?
Pues este blog es uno más de entre cientos, miles, que intentan explicar desde el punto de vista de cada uno, de qué trata alguna cosa en concreto - que no se muy bien qué es - y cómo incorporar ese tipo de descubrimiento a nuestra vida normal, cotidiana.
En definitiva, este blog intenta dar una vuelta de tuerca (a menos, no a más) del significado de una práctica ancestral y cómo podemos incorporarla a nuestras vidas, siempre desde un punto de vista personal y sin querer "dar lecciones", sino aprender de la propia experiencia de escribir sin saber muy bien lo que se dice.
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"La vida es sufrimiento"
Es una afirmación que parece ser que dijo el Buda, pero tal como lo veo yo, las traducciones suponen casi siempre "un paso atrás" y tergiversan lo que podría traducirse como... "La vida es frustración".
Es la primera de las cuatro nobles verdades del Dharma del Buda, y puede englobar las otras tres, que se refieren al origen de dicha frustración, a la convicción de que puede arreglarse y a la conclusión de que sólo el óctuple sendero nos lleva a dicha solución.
Pero podríamos decirlo de otro modo, sin caer en falsas interpretaciones.
La vida es frustración, causada por nuestra conducta mental enajenada por la convicción de que somos algo que no somos, es posible vivir de otro modo y por último, debemos comprender la fuente de dicha frustración.
Como veis, he adaptado las cuatro nobles verdades a un modo de entender diferente, para que los navegantes que hacen un alto en este lugar, puedan empezar a vislumbrar de qué va todo esto.
Luego, el óctuple sendero, o sea, las herramientas que nos van a ayudar a poder "comprender", son fórmulas completamente religiosas que deberíamos ir desgranando poco a poco y transformándolas en herramientas útiles en nuestro día a día sin caer en "la religión".
Debemos entender, que la religión es la incorporación de estrictas reglas y liturgias a algo que debería ser como el comer y por eso siempre intento apartarla de todo esto. La religión no nos va a ayudar a nada en especial, pues sólo ayuda a los mismos religiosos que se cubren bajo su manto. Y nada tiene que ver el Buda ni sus prácticas, con las liturgias y caminos por donde el religioso, de cualquier religión, quiere que todos transitemos.
Seamos libres, pues este camino, el camino del Buda, es el camino de la liberación.
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¿Qué es este blog?
Pues este blog es uno más de entre cientos, miles, que intentan explicar desde el punto de vista de cada uno, de qué trata alguna cosa en concreto - que no se muy bien qué es - y cómo incorporar ese tipo de descubrimiento a nuestra vida normal, cotidiana.
En definitiva, este blog intenta dar una vuelta de tuerca (a menos, no a más) del significado de una práctica ancestral y cómo podemos incorporarla a nuestras vidas, siempre desde un punto de vista personal y sin querer "dar lecciones", sino aprender de la propia experiencia de escribir sin saber muy bien lo que se dice.
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"La vida es sufrimiento"
Es una afirmación que parece ser que dijo el Buda, pero tal como lo veo yo, las traducciones suponen casi siempre "un paso atrás" y tergiversan lo que podría traducirse como... "La vida es frustración".
Es la primera de las cuatro nobles verdades del Dharma del Buda, y puede englobar las otras tres, que se refieren al origen de dicha frustración, a la convicción de que puede arreglarse y a la conclusión de que sólo el óctuple sendero nos lleva a dicha solución.
Pero podríamos decirlo de otro modo, sin caer en falsas interpretaciones.
La vida es frustración, causada por nuestra conducta mental enajenada por la convicción de que somos algo que no somos, es posible vivir de otro modo y por último, debemos comprender la fuente de dicha frustración.
Como veis, he adaptado las cuatro nobles verdades a un modo de entender diferente, para que los navegantes que hacen un alto en este lugar, puedan empezar a vislumbrar de qué va todo esto.
Luego, el óctuple sendero, o sea, las herramientas que nos van a ayudar a poder "comprender", son fórmulas completamente religiosas que deberíamos ir desgranando poco a poco y transformándolas en herramientas útiles en nuestro día a día sin caer en "la religión".
Debemos entender, que la religión es la incorporación de estrictas reglas y liturgias a algo que debería ser como el comer y por eso siempre intento apartarla de todo esto. La religión no nos va a ayudar a nada en especial, pues sólo ayuda a los mismos religiosos que se cubren bajo su manto. Y nada tiene que ver el Buda ni sus prácticas, con las liturgias y caminos por donde el religioso, de cualquier religión, quiere que todos transitemos.
Seamos libres, pues este camino, el camino del Buda, es el camino de la liberación.
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jueves, 4 de septiembre de 2014
Cuerpo, espíritu, dolor.
El otro día estuve visionando uno de esos videos donde el maestro Dokushô Villalba explica como sólo él sabe hacer, sobre la postura de Zazen.
Tendemos a pensar que la postura debe ser cómoda por alguna razón asociada a que debemos estar tranquilos, serenos y enraizados, pero cuando nos sentamos lo primero en lo que reparamos es en la incomodidad, la tensión abdominal, la ansiedad y el... dolor!
Pero, a que estamos jugando?
Donde se ha visto que una técnica ancestral de relajación deba ser dolorosa?
Autor: Kikelin caricaturas
Pero la realidad es que Zazen no es una técnica de relajación sino de intimismo. Y cuando uno se hunde en su propio ser, aparece el dolor!
Realmente es de difícil comprensión intelectual darse cuenta que nuestro cuerpo, nuestro espíritu y nuestro dolor es la misma cosa sucediendo.
Pero también es curioso comprobar que tu postura ante la vida evoluciona al mismo tiempo que tu postura en Zazen.
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Tendemos a pensar que la postura debe ser cómoda por alguna razón asociada a que debemos estar tranquilos, serenos y enraizados, pero cuando nos sentamos lo primero en lo que reparamos es en la incomodidad, la tensión abdominal, la ansiedad y el... dolor!
Pero, a que estamos jugando?
Donde se ha visto que una técnica ancestral de relajación deba ser dolorosa?
Autor: Kikelin caricaturas
Pero la realidad es que Zazen no es una técnica de relajación sino de intimismo. Y cuando uno se hunde en su propio ser, aparece el dolor!
Realmente es de difícil comprensión intelectual darse cuenta que nuestro cuerpo, nuestro espíritu y nuestro dolor es la misma cosa sucediendo.
Pero también es curioso comprobar que tu postura ante la vida evoluciona al mismo tiempo que tu postura en Zazen.
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No hay dos igual.
Bienvenidos de nuevo, navegantes. Después de unos días de descanso una nueva idea aparece. Y debo escribirla, por que sale rápido de la mente y ya no regresa (no del mismo modo).
Es curioso, como las ideas nunca son iguales. No hay dos iguales jamás, nunca podríamos clonarlas.
Pero no solamente sucede con las ideas, sino con todos los sucesos que pueden acontecer en la existencia.
Por ejemplo, pensemos en un mosquito. Es idéntico a otro que hay un poco más lejos y hacen las mismas cosas. Pican, extraen sangre, se limpian y vuelan. Y el resto de cosas que puedan soler hacer este tipo de insectos. Y aunque hacen exactamente lo mismo, sólo es lo que parece a nuestros ojos y entendimiento. Pero es posible que tengan pequeñas variaciones físicas y también de consciencia. Lo mismo le pasa a una piedra, no hay una igual a otra. Incluso puedes fabricar a la perfección dos piedras iguales, idénticas y seguramente vistas con un microscopio adecuado, nos daríamos cuenta que son diferentes.
Publicación: Pepe Aedo.
A mi me parece que no hay nada igual nunca, en cada momento de la existencia. Incluso con el mismo individuo, ahora es una cosa y al segundo es otra, pero no podemos percibirlo. Esta existencia contiene una serie de parámetros que pueden ser variables según las causas que acontezcan, pero creo fírmemente que hay una regla de oro... que jamás sea igual.
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Es curioso, como las ideas nunca son iguales. No hay dos iguales jamás, nunca podríamos clonarlas.
Pero no solamente sucede con las ideas, sino con todos los sucesos que pueden acontecer en la existencia.
Por ejemplo, pensemos en un mosquito. Es idéntico a otro que hay un poco más lejos y hacen las mismas cosas. Pican, extraen sangre, se limpian y vuelan. Y el resto de cosas que puedan soler hacer este tipo de insectos. Y aunque hacen exactamente lo mismo, sólo es lo que parece a nuestros ojos y entendimiento. Pero es posible que tengan pequeñas variaciones físicas y también de consciencia. Lo mismo le pasa a una piedra, no hay una igual a otra. Incluso puedes fabricar a la perfección dos piedras iguales, idénticas y seguramente vistas con un microscopio adecuado, nos daríamos cuenta que son diferentes.
Publicación: Pepe Aedo.
A mi me parece que no hay nada igual nunca, en cada momento de la existencia. Incluso con el mismo individuo, ahora es una cosa y al segundo es otra, pero no podemos percibirlo. Esta existencia contiene una serie de parámetros que pueden ser variables según las causas que acontezcan, pero creo fírmemente que hay una regla de oro... que jamás sea igual.
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martes, 22 de julio de 2014
La gran evasión.
Evasión cuando no queremos experimentar lo concreto.
Lo concreto es lo que sucede ahora, en este instante. Pero sólo es concreto cuando lo vives, cuando lo experimentas. Una vez asimilado por tu mente y clasificado en un saco mental, pasa de concreto a abstracto, pasa a ser un símbolo, una "clase".
Evasión cuando el ahora es un momento filtrado y abstraido de la realidad, clasificado y dado como valor un "negativo". Entonces nos evadimos para no tener que experimentarlo. Y pasa contínuamente, aunque a veces nos damos cuenta y otras no. Y viajamos a lo que haremos, o a lo que hicímos, reviviendo una y otra vez ese "momento especial" que sucedió. Y nos perdemos el ahora, que es lo único real.
Eso que parece que nos salva del momento clasificado previamente como "malo", nos va a llevar tarde o temprano a la frustración.
A la frustración llegamos tanto olvidando nuestro presente clasificado como "malo" como evadiéndonos a ese lugar imaginario, imbuidos en el pensamiento, alimentando nuestra necedad.
¿Se puede ser consciente de dicha evasión y detenerla? SI.
¿Siempre? NO.
Ahora, se cierra este manuscrito por vacaciones. La evasión, ante los desoladores despropósitos que ocurren en este país (y en otros) es necesaria.
Pero debemos practicar la atención a la mente, experimentar el ahora sin clasificaciones. Así escapamos tanto de la evasión como de los despropósitos, por que aunque nos embaucan a diario, debemos ser conscientes de que, si alzamos la vista al cielo....
Los pájaros siguen volando.
Hasta septiembre.
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Lo concreto es lo que sucede ahora, en este instante. Pero sólo es concreto cuando lo vives, cuando lo experimentas. Una vez asimilado por tu mente y clasificado en un saco mental, pasa de concreto a abstracto, pasa a ser un símbolo, una "clase".
Evasión cuando el ahora es un momento filtrado y abstraido de la realidad, clasificado y dado como valor un "negativo". Entonces nos evadimos para no tener que experimentarlo. Y pasa contínuamente, aunque a veces nos damos cuenta y otras no. Y viajamos a lo que haremos, o a lo que hicímos, reviviendo una y otra vez ese "momento especial" que sucedió. Y nos perdemos el ahora, que es lo único real.
Eso que parece que nos salva del momento clasificado previamente como "malo", nos va a llevar tarde o temprano a la frustración.
A la frustración llegamos tanto olvidando nuestro presente clasificado como "malo" como evadiéndonos a ese lugar imaginario, imbuidos en el pensamiento, alimentando nuestra necedad.
¿Se puede ser consciente de dicha evasión y detenerla? SI.
¿Siempre? NO.
Ahora, se cierra este manuscrito por vacaciones. La evasión, ante los desoladores despropósitos que ocurren en este país (y en otros) es necesaria.
Pero debemos practicar la atención a la mente, experimentar el ahora sin clasificaciones. Así escapamos tanto de la evasión como de los despropósitos, por que aunque nos embaucan a diario, debemos ser conscientes de que, si alzamos la vista al cielo....
Los pájaros siguen volando.
Hasta septiembre.
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lunes, 9 de junio de 2014
Cómo soltar la mente y no morir en el intento.
Cuando hablamos de soltar la mente, siempre nos referimos al sencillo acto de dejar caer, como un árbol deja caer el fruto maduro al suelo, pero todo acto de desprendimiento resulta enormemente complicado cuando participa la propia mente en el propósito.
Si, debería ser algo sumamente fácil, pues así como el simple acto de hinchar los pulmones, bombear el corazón o realizar la digestión nos parece una tarea excesivamente complicada e incomprensible, sólo nos parece así por que tal concepto los filtramos por nuestra mente, donde sólo los esquemas cerrados y no preparados para entender lo que no se ha aprendido ni estudiado ni comprobado, son posibles.
Así que nos hallamos en una especie de rompecabezas por varios motivos, el primero por que no tenemos forma de "auditar" si la mente está totalmente suelta, sólo medianamente suelta, o sólo es una "afectación" y no una realidad.
El segundo motivo es que uno acaba consolidando su experiencia en la práctica como base para medir cual suelta está la mente, tal como consolidábamos antes de soltar nuestra mente, que "yo" era un producto de la experiencia vital.
A más vivencias que vienen del pasado al futuro, solía ser nuestra referencia para ver cómo de grande o en qué escalón estaba nuestro "yo" y ahora caemos en el mismo error cuando medimos que "a más práctica , a más experiencia en meditación, más suelta estará tu mente".
Entonces uno se ve obligado a acudir a un maestro que le comunique su nivel de "suelte", que nunca es un nivel aceptable, y uno tiene que "perseverar" en la práctica para poder "convencer" al maestro que estamos a un gran nivel, que nuestra mente está totalmente suelta.
Hay practicantes, que realizan lo contrario. Se "miden" a sí mismos y se ponen en el escalón que su moral les permite (nunca lo bastante suelta, nunca lo bastante agarrada) y así nunca disminuye su intensidad en la práctica ni aumenta en exceso, por que eso sería "agarrarse" a ella.
¿Y qué podemos hacer para no equivocarnos?
¿Cómo vamos a resolver el rompecabezas?
Sólo puedo escribir aquí las palabras que no resolverán el puzzle.
Sin condición de monje, sin condición de maestro, sin condición de alumno, sin condición de practicante... Sólo puedo escribir aquí las palabras que no podrán resolver el puzzle:
* Practicar zazen u otra técnica de meditación no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Practicar mucho zazen o poco zazen no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Permanecer consciente a nuestros pensamientos, alejándonos para no mezclarse con ellos, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Obedecer ciegamente a tu maestro si lo tienes, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Seguir el Dharma o no seguir el Dharma no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
** Después de esto, ya puedes morir. :)
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Si, debería ser algo sumamente fácil, pues así como el simple acto de hinchar los pulmones, bombear el corazón o realizar la digestión nos parece una tarea excesivamente complicada e incomprensible, sólo nos parece así por que tal concepto los filtramos por nuestra mente, donde sólo los esquemas cerrados y no preparados para entender lo que no se ha aprendido ni estudiado ni comprobado, son posibles.
Así que nos hallamos en una especie de rompecabezas por varios motivos, el primero por que no tenemos forma de "auditar" si la mente está totalmente suelta, sólo medianamente suelta, o sólo es una "afectación" y no una realidad.
El segundo motivo es que uno acaba consolidando su experiencia en la práctica como base para medir cual suelta está la mente, tal como consolidábamos antes de soltar nuestra mente, que "yo" era un producto de la experiencia vital.
A más vivencias que vienen del pasado al futuro, solía ser nuestra referencia para ver cómo de grande o en qué escalón estaba nuestro "yo" y ahora caemos en el mismo error cuando medimos que "a más práctica , a más experiencia en meditación, más suelta estará tu mente".
Entonces uno se ve obligado a acudir a un maestro que le comunique su nivel de "suelte", que nunca es un nivel aceptable, y uno tiene que "perseverar" en la práctica para poder "convencer" al maestro que estamos a un gran nivel, que nuestra mente está totalmente suelta.
Hay practicantes, que realizan lo contrario. Se "miden" a sí mismos y se ponen en el escalón que su moral les permite (nunca lo bastante suelta, nunca lo bastante agarrada) y así nunca disminuye su intensidad en la práctica ni aumenta en exceso, por que eso sería "agarrarse" a ella.
¿Y qué podemos hacer para no equivocarnos?
¿Cómo vamos a resolver el rompecabezas?
Sólo puedo escribir aquí las palabras que no resolverán el puzzle.
Sin condición de monje, sin condición de maestro, sin condición de alumno, sin condición de practicante... Sólo puedo escribir aquí las palabras que no podrán resolver el puzzle:
* Practicar zazen u otra técnica de meditación no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Practicar mucho zazen o poco zazen no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por la mente.
* Permanecer consciente a nuestros pensamientos, alejándonos para no mezclarse con ellos, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Obedecer ciegamente a tu maestro si lo tienes, no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
* Seguir el Dharma o no seguir el Dharma no hará soltar la mente, pero no debería ser cuestionado por ella.
** Después de esto, ya puedes morir. :)
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