lunes, 8 de junio de 2026

Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones).

Su autor es anónimo, y tiene más de tres mil años de antiguedad. En él, se reflejan las idas y venidas de la energía fundamental, de la madre, llamada Tao por ser nombrada de algún modo.

Realmente es un libro de adivinación, pero en su lectura encuentras matices fundamentales, esuqemas y símbolos que te ayudan a entender este mundo tan poco entendible para las pequeñas mentes de los hombres y las mujeres de esta existencia.

Los cambios son inevitables, te están pidiendo paso de forma inexorable, hacia otro lugar y otro tiempo. Pero en el cambio hay una forma de continuidad.

Por qué escribo ahora esto? 



Este manuscrito quiere cambiar para renovarse, quiere avanzar para expresarse, y todo lleva a eso, aunque el escriba que teclea no tenga nada que ver en ello, o quizás sí.

Hay un intento de nueva web, igualmente a modo de blog, que renueve los votos del escriba y que a su vez pueda llegar a más mentes inquietas deseosas de indagación.

Si la web fracasa, significará que el cambio sólo estaba en mi mente, y si no lo hace...

Espero veros allí. De momento está en construccion y hay aún muchos bugs pero espero que pronto se ponga a gritar como niño recién llegado a este mundo de descubrimiento.


www.elmanuscritozen.com

www,.elmanuscritozen.es


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domingo, 22 de febrero de 2026

Dejar ir y soltar para sanar.

 Parece ser que últimamente sólo me acerco a este papiro a escribir, cuando suceden cosas de cierta importancia en la vida de este escriba, y eso no parece muy zen. Este manuscrito debía tener la finalidad de hablar sobre zen y no sobre cosas que le ocurren a un tipo, pero si lo piensas bien, las cosas que ocurren, que suelen ser las que nos ocurren a todos, son la expresión más zen de lo cotidiano, y plasmar todo esto aquí puede ayudar al navegante que se acerca a esta orilla.

Mi madre, Rosario, falleció el pasado 18 de Febrero, del año 2026 a la edad de 91 años.

Este escrito resuelve este hecho, que a todo el mundo le sucede tarde o temprano, con un "Dejar ir".

Trabajadora, Andaluza de Jaen, emigrante a tierras Valencianas para poder labrarse un futuro, toda la vida trabajando duro, muy duro. 

Su fortaleza, el amor y el perdón. En el último año y medio perdonó a su hija del hecho más doloroso para una madre: la mentira.

Su debilidad, la introversión y falta de toma de decisiones. Eso es profundamente humano.

Me quedo con su sonrisa y con la tranquilidad de que siempre hubo verdad entre ella y yo, amor y maternidad.

Adiós mamá. Dejar ir.




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Soltar para sanar, ahora viene lo difícil.

Cuando llevas un saco de mierda en tu espalda, arrastrándolo por la vida sin tener el valor de soltar, aparecen toda clase de cosas que te van recordando lo que llevas colgado en esa espalda y como huele de mal. 

El intento de dejar pasar las cosas, todo muy zen, no resuelve la cosa porque tarde o temprano, por mucho que te alejes ahí está de nuevo ese olor a mierda de tu espalda.

Los intentos de aceptar a un grupo familiar tal como es, fracasan cuando te ves sólo con tu compañera de vida y sin familia que te eche una mano, pero uno se resiste a soltar a esta gente, que te ha sido impuesta y no hubieras elegido nunca.

Cuando el cuerpo sin vida de mi madre aún estaba caliente decidí soltar el saco, su peste y quitarme mucho peso de encima. 

También el zen habla sobre esto. Comportamiento recto... qué es realmente esto?

Uno de los pasos que hay que dar en el óctuple sendero del Buda es el comportamiento correcto, y yo no di ese paso de "Soltar" hasta que una de las personas que más he querido en mi vida se marchó. Cuando vi el cuerpo inerte de mi mamá, supe que soltar esa pestilencia ya no iba a hacerle daño, y en ese momento tomé mi decisión.

Zen es dejar ir, pero también es soltar lastre que te enferma, aunque sea una convención social poco aceptable y un pecado religioso de orden mundial.

Ahora toca, echar de menos a quien me quiso y olvidar a quien, salvo algunos burdos intentos de manipulación, no aportó nada a mi vida.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Consciencia

 






Consciencia es eso que te está sucediendo ahora, y es único. Es único porque sólo va a ocurrirte en esta vida, en esta existencia. 

A qué estás esperando??? 





domingo, 21 de enero de 2024

Ahora todo queda unido...

 Hola amig@s, estoy tratando de unificar este blog con un espacio que trata, de forma muy diferente, los mismos temas.

De momento es un espacio pequeño, pero estoy haciendo cambios y espero que sea el impulsor de más escritos y mas fotografía.

Por favor, dádle una oportunidad al lugar y pasaos por allí.

Un abrazo desde el corazón.


https://el-manuscrito-zen.webnode.es/

domingo, 1 de enero de 2023

El infierno, el cielo y la eterna jugada del medio.

Son la una y veinte de la madrugada de nochevieja del 2023. Estoy sentado frente a mi ordenador, como tantas veces, pulsando las teclas sin saber muy bien qué va a salir del batiburrilo de pensamientos que me acechan. 
Sigo escuchando el retumbar de las voces que hace un rato disertaban sobre el año que acaba, sobre el año que comienza, como si hubiera una línea imaginaria que separa un año de otro, un instante de otro, un hecho de otro. Hay un algoritmo insertado en nuestro Adn, que nos obliga a pensar que hay una secuencia de hechos que nos lleva del pasado al futuro, y que va creando y formando este ser que soy "YO". 
Es muy curioso como nos lo creemos, hasta el punto que creamos nuesrtra identidad en base a ello, y es tan destructivo que necesitamos festejar, celebrar y olvidar que suceda lo que suceda, vamos al mismo lugar siempre y de forma irremediable. 


 Escucho en las noticias que ha muerto el Papa desertor, el nazi. Dios lo tenga en su gloria, pero no, este va al infierno de cabeza, me juego el cuello. Allí nos veremos. 



 Hay un tipo, que me encanta porque hace humor del bueno. Se llama Sergi Torres. Lo que dice al público al que habla, no tiene la mayor importancia porque se habla a sí mismo, para aprender-se. Pero lo hace tan gracioso que no veo el momento de volver a escucharle. 

 Le estoy muy agradecido.
La vida es el regalo, la existencia y la consciencia de ello es la maravilla de la naturaleza. No importa ser una mosca o una libélula, un ser humano o un gusano. 

No eres importante. 

No lo eres, si me estás leyendo ahora, léeme bien: NO ERES IMPORTANTE. 

Sin embargo, sin tí nada existiría. 


Miro la pared, no importa si la miro o miro el cielo o me miro al espejo, siempre veo lo mismo. 
Donde vivo ahora, escucho con gran intensidad todo tipo de pájaros. No importa si escucho pájaros o coches que pasan por la carretera de al lado, es siempre lo mismo. No hay ningún cambio porque todo es un cambio en sí mismo. Al igual que una nube que pasa y va cambiando de forma, las elucubraciones mentales van y vienen y nunca son las mismas aunque lo parecen. 

 Tu recuerdo de tí no eres tú. 

Nada que puedas pensar de tí eres tú. 

El pensador no puede pensarse a sí mismo. 

Dónde te deja eso?? 

En ese vacío existencial estas tú. Y qué alivio. 

 Vamos a pensar en qué vamos a hacer para el 2023 para no cumplirlo?? 

 Párate por un momento, respira profundo. 

Suelta el pasado, sólo un segundo. 

Respira profundo. 



Ahí está todo.

domingo, 15 de agosto de 2021

Recordando al que ya no está, hacemos que viva de nuevo, por un momento.

 Paquito apareció en este mundo en medio de una posguerra cruel, donde no se podía decir lo que uno pensaba. El hambre se apoderaba de las voluntades y tuvo que abrirse paso como pudo, o como le dejaron. Sin una figura paterna y con una madre desdichada e iracunda por desamor, se vió forzado a construir un ego que aguantara las visicitudes con empeño. Se hizo a sí mismo.

Su padre, que nunca lo reconoció, era un escultor pichafloja que aprovechó las corrientes franquistas para hacerse un nombre entre el obispado. Uno de los personajes más ricos del lugar, sólo le regaló a su hijo unas clases de pintura y desagradable trato, mientras jugeteaba con su madre, hasta que vió otras nalgas que poseer. 

Fueron años duros, de robos en los mercados y pillerías en las calles de aquella ciudad que poco a poco se iba reconstruyendo con el sudor de los obreros. No en vano le apodaban en el barrio, "Paco el malo". Una vez jugando con unos paraguas le clavó uno sin querer a otro chico en la pierna, atravesándole el gemelo como un espadachín ensartando al oponente. No había piernas para tanto correr. 

Por suerte, por cuatro chavos empezó de aprendiz en una fundición y pocos años más tarde ya era un reconocido"mañá" (en argot, un hombre habilidoso, alguien que con pocas herramientas te arregla o construye cualquier cosa).

Y así, Francisco se hizo mecánico y montador. Su mente de obrero no le impidió buscar cultura y saber en los libros. Leía y leía mientras en su mente había una meta, un camino: formar una familia y ser lo que nadie había sido con él. Se casó con una inmigrante andaluza y consiguió el más absurdo de los odios de su propia madre. 

Marchó unos años a Argelia con su mujer, buscando más experiencia, más ahorros. Aprendió bien el francés y con su particular rostro pasaba desapercibido entre la multitud moruna. Unos años después con las mismas ganancias con las que se marchó, volvió a su querida ciudad, tan amada, para quedarse para siempre.

Tuvo dos hijos, orgulloso. Los adoró y cuidó. Pasó tiempo con ellos, encontró la formula para ser buen trabajador y buen padre. Siempre jugando, siempre riendo.

 Reformó toda la casa desde sus cimientos y la hizo a su gusto, poco a poco. Era su emblema, su bandera: su familia y su casa. Comprometido con los sindicatos y comunista de corazón, respetuoso con la libertad individual y con los derechos humanos, sin darse cuenta inculcó a sus hijos estos valores. Nunca hubo un golpe, nunca hubo un "por que yo lo digo". Su "leitmotiv" siempre fue el mismo, hasta su muerte: "hay que reírse". 

Mi padre era un personaje.




Estudió para presentarse como delineante en su empresa y lo consiguió. Su últimos quince años de trabajo los pasó en una mesa y con sus "Rotrings", dibujando proyectos, por los mismos cuatro chavos que cobraba montando o mecanizando máquinas.

Recuerdo los fines de semana, cuando nos despertaba con música, a ritmo de Kraftwerk, Vangelis, BoneyM, Bee Gees... Aquellos altavoces y amplificador alemán... Hasta para la música era un personaje alejado de la gente de su tiempo. Así, años después su hijo decidió que ser Dj no era una mala idea, lógicamente.

Cuando se jubiló se dedicó a sus nietos casi a tiempo completo. Digo casi, porque el resto del tiempo se dedicaba a manejarse con el "3D Studio Max", que es una aplicación para realizar modelos en 3D. Se hizo toda la casa dibujada y en tres dimensiones. Jugando con los nietos era un niño más, había que controlarle porque se dejaba llevar y cuando te dabas cuenta en vez de tres niños había cuatro. Siempre riendo, siempre riendo...

Luego, con setenta años vino la etapa de los origamis. Se empapó de todos los tutoriales en youtube y sólo hacia que llenar su casa de figuras de todo tipo y de rosas de papel que le regalaba a todo el mundo.

Más adelante apareció el Alzheimer y empezó una lenta cuenta atrás a veces divertida y otras no tanto, que acabó en una rotura de cadera, semanas antes de su muerte, a la edad de 89 años.

Lo olvidó casi todo, nunca olvidó mi nombre.


Mi padre se fué sin ruido, de puntillas, el 17 de Julio de 2021.

Este recuerdo por mi padre, hace que viva, una vez más, para reir, porque "hay que reirse".

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 “La vida sólo existe en este mismo momento, y en este momento es infinita y eterna, porque el momento presente es infinitamente pequeño; Antes de que podamos medirlo, ha desaparecido, y sin embargo existe para siempre …” — ALAN WATTS


lunes, 4 de enero de 2021

El infantilismo social, el Covid y el ego.

 Después de, ya no sé cuanto tiempo, vuelvo a ponerme enfrente del teclado para deslizar "sin que se note mucho" algunas ideas que pasan por mi mente.

Pensemos en lo que está sucediendo, en los hechos que acontecen ahora mismo, en la masacre (más que cualquier guerra) que un día tras otro, está aniquilando la población. 

La primera cosa que me viene a la mente es la poca relevancia que está teniendo en la cotidianeidad de las personas que no han perdido a nadie. Imagino un escenario parecido, en una guerra donde las bombas caen y la gente se afina en sótanos antiaéreos, para protegerse y no morir, y entre bomba y bomba los hosteleros, empresarios y en general las personas que tienen un especial interés en la economía, reclamando una solución, poder abrir entre bomba y bomba para salvar al país. Ridículo, verdad?




Por otro lado, pareciera que junto al virus se nos hubiera inoculado una especie de droga especial que nos hace quitarnos la mascarilla cuando estamos delante de un padre, un hijo o un abuelo. Incluso pudiera parecer que cuando estamos sentados frente a frente, en la mesa de una terraza, hay una barrera invisible que nos proteje, algo así como estar en un oasis donde el virus no puede alcanzarnos. Pero lo hace, en silencio, tardío y con nocturnidad, para no sólo afectarnos a nosotros sino matar a nuestros seres queridos.

Se podría decir que es un virus anti-egos, pues para luchar contra él, tienes que pensar en el otro como sano y en tí como contaminado. Esta es la única forma, no hay otra. La vacuna no va a salvarnos, los bares y la economía no va a luchar contra él, sólo vamos a poder ganar esta batalla pensando en nosotros como enfermos y en los demás como sanos, personas vírgenes a las que no hay que contaminar a toda costa.

Y es por este motivo, por el que estamos en la situación que nos encontramos actualmente:

Personas yendo a trabajar muy temprano sin mascarillas (puesto que no hay nadie cerca y no pensamos en que estamos dejando un reguero de babas por el aire), terrazas llenas de gente, eso sí, con el número por mesa que ha dicho el gobierno, dejando el sentido común fuera de uno. Somos de un infantilismo tal que estamos esperando una orden de arriba, tenga sentido o no, para agarrarnos a eso y poder después echar la culpa a alguien diferente a uno mismo.

Ese ego que nos mueve, al que alimentamos día a día es nuestro peor enemigo, y no el Covid. El virus acabará con nosotros tarde o temprano si no funcionamos como las abejas, todos en común y pensando en el grupo, pero los verdaderos asesinos somo nosotros mismos cuando nos quitamos la mascarilla, nos acercamos a nuestros seres queridos o pensamos que "nosotros no tenemos el virus".

Con esta entrada sólo quiero aportar mi granito de arena al elevado numero de voces que se están haciendo visibles en este momento para alertarte a tí, que éstás leyendo esto, en este preciso instante, para proporcionarte una pequeña nota de luz, un pequeño soplo de esperanza  si te pones la mascarilla SIEMPRE, cuando salgas de tu casa. Ojalá cuides al otro SIEMPRE y que te des cuenta de que sólo de tu mano está que la persona que tienes enfrente no enferme, no muera.

Hemos perdido mucho, y a muchos. El siguiente puede ser tu padre, tu hermano, tu hijo.

CONSCIENCIA.


viernes, 18 de agosto de 2017

En paz...


Te perdono por tu equivocación.

Te perdono por condicionar mi vida con tus complejos.

Te perdono por manejar mis expectativas.

Te perdono porque no puedes dejar de ser como eres.

Te perdono por atemorizarme.

Te perdono por maltratarme.

Te perdono por dejarme de lado.

Te perdono por faltarme al respeto.

Te perdono por querer manipularme.

Te perdono por no entenderlo.

Te perdono por traicionarme.

Te perdono por ser un cobarde.

Te perdono por intentar atrapar mi intelecto.

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Perdóname por acusarte.

Perdóname por rechazarte.

Perdóname por no entenderte.

Perdóname por esperar algo más de ti.

Perdóname por menospreciarte.

Perdóname por no llorarte.

Perdóname por ignorarte.

Perdóname por hacer recaer en ti mis tormentos.

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No hay "Te", no hay "Me", solo hay perdón y paz.

En un tiempo nefasto, donde fundamentalistas matan personas inocentes, hoy escribo sobre los nudos de mi karma, hoy escribo perdón, escribo PAZ.


PACIFICAR LA MENTE ES PACIFICAR EL MUNDO.


martes, 18 de abril de 2017

Dejar la práctica.

Hola amigos:

La mente suele jugar a sus manipulaciones para seguir teniendo el control de los pensamientos y a su vez de las acciones. Esto hace que muchos blogueros o usuarios de redes abandonemos proyectos para crear nuevos, volvamos a retomar otros y busquemos "encajar" de la mejor manera posible con otros pensamientos, otros individuos.

De este modo, ha pasado un tiempo extraño donde llevado por la propia espontaneidad, decido cerrar este blog y abrir otro, sin dar tiempo al tiempo, sin madurar los actos.
A veces es bueno ser espontáneo, pero no hay que confundir esto con los movimientos de la mente que te llevan a puertos extraños y te convencen de cosas que no tienen demasiado sentido. Ésto (y el fracaso del blog que creé con prisas) me ha llevado a una serie de acontecimientos que han desencadenado otros, y no he profundizado lo suficiente para verlo claro.

Si, me dejé llevar. Y me dejé tanto que cuando me he dado cuenta realmente, he abandonado mi práctica cotidiana ( a casi cotidiana) de zazen, y no del todo, pero también he dejado de prestar atención a la mente, o por lo menos en alguna de sus capas más profundas (o algunas que he tenido como profundas).

Claro está que la mente te convence de ciertas actitudes (debo dejar que el dolor de esta rodilla cure, voy a dejar que pase esta etapa chunga de salud, o de malestar por algo, descansar también le va a venir bien a la práctica...etc) y acabas viendo claro que tu camino sigue correctamente por el sendero del Buddha.

Creo que esta entrada es necesaria por varios motivos, el primero de todo es hacerme ver a mí mismo que no pasa nada por volver tras los propios pasos, no hay pecado ni castigo. Es bueno verme haciendo esto gestos para darme cuenta que hay ahí una mente que no para, que el individuo que escribe está realizando maniobras indecisas por miedo, inseguridad, desafección o insatisfacción y que es muy fácil auto-convencerse de que "mi espontaneidad es sabia" cuando lo que tienes es miedo o inseguridad.

Otro motivo del despertar de este blog, es que puede que muchos lectores hayan abandonado la práctica alguna vez, o la estén abandonando ahora mismo, y puede servir de ayuda. Quizás vuelva a tardar en escribir otra entrada, pero creo estar convencido de que es aquí donde debo escribir, y aquí donde debo dejar de hacerlo. Aquí es donde debo plasmar mis experiencias o pensamientos y aquí donde debo dejar de hacerlo, sin buscar "nuevas emociones" como un meditador en busca de Makyo.








Entonces... ¿Qué pasa cuando dejas la práctica?





En mi caso, físicamente empiezan a notarse los cambios en unos días. Los procesos que habitaban en este cuerpo antes del zen (por tener un diagnóstico de ansiedad y estrés), vuelven a querer expresarse. Aparecen de nuevo ligeros temblores continuos que sólo son latentes cuando hay relajación corporal y que se hacen menos evidentes cuando hay movimiento físico y mental. También aparecen los "tics", pequeñas convulsiones que son compañeros de viaje del ansioso, del que tiene un problema de estrés.
He de decir que la sensación de estrés como tal, no ha aparecido, no se si por que nunca he abandonado completamente la práctica (he seguido realizando atención consciente a ratos, pero de forma sutil y automática y no con precisión y perseverancia) o símplemente porque ha quedado ya impregnado en mi, al igual que el discurso.

Efectivamente, el discurso no ha cambiado. No hay dudas respecto a las enseñanzas, sigo leyendo sobre Budismo y sigo alimentando mi mente con ideas, con lo que es posible que ésto ayude a no cambiar mi forma de pensar o símplemente es que no hay vuelta atrás para esto porque la comprensión no la realiza la mente, sino más allá de ella y por consiguiente no puede haber una vuelta atrás en esto.

Me he vuelto a sentar algunos días de forma aleatoria y mi cuerpo rechaza la postura casi como si nunca la hubiera realizado, pero en cinco minutos vuelvo a obtener aquello que obtuve en el pasado y que tantos beneficios me ha causado: "NADA".


Es agradable volver a escribiros desde este lugar, espero que las letras fluyan algún día y espero volver pronto a mi rutina en zazen y mi práctica habitual.

En Gasshô.

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jueves, 8 de septiembre de 2016

El libro mató a la estrella de rock...

Queridos lectores:

Hace más o menos ocho años, mientras una profunda crisis de ansiedad y estrés se fundía en mi ser, abrí un libro y el libro me abrió a mí.
"El camino del zen" rezaba el título.
Así empezó un camino gradual a ningún sitio, en el que leí mucho y empecé a sentarme en una postura que parecía más un jeroglífico que una forma de relajación.
En esos días me dio por iniciar un blog llamado "el manuscrito zen" que duró tres años y unas cuantas visitas de lectores hasta que decidí "matarlo" sin dejar huella en las redes, por mera práctica hacia el desapego de una querida creación difícil de soltar.
Luego surgió otro blog, Sasporimazaca! y creo que ha sido mi mejor blog aunque tampoco tuviera demasiadas visitas. Al final no se trata de ser muy leído sino de encajar o causar algún tipo de "algo" en alguna persona, porque este ego funciona así y hay que dejar que se exprese.



Después de otro blog de Haikus donde aprendí más de otros que de mi trabajo, decidí volver a "reencarnar" el manuscrito.
Y este es el trabajo realizado en estos últimos años y he de decir que me habéis visitado mucho más de lo que podía imaginar.
La brillante y exitosa idea de hacer un e-book al respecto, ha sido toda una experiencia que por un lado me ha satisfecho mucho y por otro, ha matado este blog que a día de hoy siento que ha de ser cerrado. Por supuesto quedará en las redes para los navegantes, pero se ha cumplido una etapa y hay que saber cuando es el momento de cambiar de tercio.

Ha sido maravilloso tener esta experiencia con vosotros, me llevo toda una mochila de acontecimientos, algunos no demasiado agradables, pero son de gran utilidad en mi camino.
Por supuesto el libro quedará al servicio de cualquier persona que quiera indagar; una vez cumplido el tiempo legal en Amazon donde puedes comprar el libro por 0,99 euros, voy a dejar un par de enlaces en Onedrive aquí abajo y a la derecha para su descarga gratuita:

EL MANUSCRITO ZEN, EL LIBRO en Skydrive (onedrive) versiones pdf, epub, mobi





Me quedo con mis dos blogs fetiches, que también os enlazo y que creo que son verdaderas joyas del Budismo en las redes: "El blog de Tao" y "Huellas del zen".
Seguramente vendrá otro blog (ya estoy en ello) que también enlazaré en la columna de la derecha a su debido tiempo.

Hasta aquí llegamos, querido lector. Siempre en Gasshô.

ACTUALIZACIÓN, 15/02/2017

Después de un tiempo con el nuevo blog "No es país para Budas", lo cierro. El experimento ha concluido, y la conclusión es que no se deben mezclar Zen, política y fotografía, la receta no es fructífera :D

Si alguna vez vuelvo a escribir, será en este espacio como forma definitiva de expresión escrita, y será hablando de Zen. Por el momento, nada más. En Gasshô

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miércoles, 31 de agosto de 2016

"Tashaki" (III)

Jackovich no podía reaccionar ante la postura de aquél individuo, su forma de expresarse, su control y su calma.
¿Qué significa? -preguntó el soldado, apaciguando el gesto.

Que el sujeto conocedor, no puede conocerse a sí mismo como objeto conocido.

Un pequeño soplo de aire fresco recorrió los pasillo hasta Jackovich, limpiando el aire fétido y corrupto.

El arma cayó al suelo. Se disparó, alcanzando a Tashaki en el estómago.

Jackovich fue corriendo en auxilio del hombre, que desfallecía.



¡Lo siento! - exclamó entre sollozos- ¡Lo siento mucho!

Tashaki dijo: ¿Te das cuenta, de tu naturaleza? y murió. Allí quedaba un libro llamado "Shin Jin Mei" que recogió del suelo.

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Estoy buscando a alguien, estoy buscando algo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero cuando casi lo tengo no puedo articular palabra. Me han dicho que en esta esquina vive un tipo, un maestro, alguien que libere mi espíritu de esta locura que me está comiendo por dentro.

Ahí vive un tipo, me han dicho que en esta casa. Voy a llamar a la puerta. Un hombre sale a recibirme:

- Hola, mi nombre es Jackovich.

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martes, 30 de agosto de 2016

"Tashaki" (II)



Entró en el habitáculo con el ojo en la mirilla de aquél arma de repetición, deseando que aquél individuo entrara en combate, lo suficiente para poder tener la excusa de acribillarlo a balazos.

Tashaki estaba sentado en sus talones, las rodillas apoyadas en el suelo, con las manos en ellas y las palmas hacia arriba. Los ojos entrecerrados expresaban quietud, calma y sosiego. Los hombros caían por su propio peso y todo expresaba que este hombre no tenía armas de fuego. Rumiaba un amplio sonido gutural que parecía salir de sus propias entrañas.
El sonido paró y los ojos de Tashaki miraron fíjamente a los de Jackovich.


El hombre habló:

¿A qué has venido, a matarme?


Jackovich no contestó. En su lugar le hizo un gesto, para que se echara a un lado.


Tashaki no se movió:

No soy tu enemigo, más allá de ti mismo -murmuró Tashaki-

Jackovich quedó perplejo. Jamás había visto una reacción igual en todos estos años de lucha.

¡Claro que eres mi enemigo, no tengas ninguna duda! -gritó Jackovich, reafirmando con el arma.


Entonces Tashaki exclamó: ¡Sea pues! Y siguió allí parado, como esperando la muerte sin ofrecer resistencia.
El hombre armado no sabía qué hacer, no podía matar a alguien así, a sangre fría.



Tienes una naturaleza -habló Tashaki suavizando su voz.

Es una naturaleza compasiva, que tiende la mano, que no quiere quitar una consciencia.
Sin embargo tienes ira, pero no forma parte de tu naturaleza sino de los condicionantes.

Jackovich bajó el arma. Recordó cómo su padre le mataba a hostias, cómo le hacía ver, año tras año de una vida mísera, que no valía nada, que era una especie de desecho humano y merecía los golpes.
Jackovich preguntó al hombre:

¿Cómo puedes saber cómo soy si no me conoces?

Ahora no eres un asesino, pues has bajado tu arma. 
La verdad es que no te conozco, así que esta sensación es como la un niño que descubre el mundo por vez primera.

¿Cómo puedes saber cómo eres, soldado, si no te conoces?

Se muy bien quién soy -arremetió el soldado con tono de duda.




La espada no puede cortarse a sí mísma, soldado -dijo Tashaki.   (continúa)

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lunes, 29 de agosto de 2016

"Tashaki"



La invasión estaba siendo fructífera. Jackovich hizo una incursión por la zona más deshabitada y logró entrar en un complejo abandonado, buscando algún enemigo al cual dar caza.

La oscuridad reinaba en todo el complejo, sus angostos pasillos olían a desecho, abandono y muerte.




Caían las gotas desde el techo, en la cara de Jackovich. Su piel endurecida por las inclemencias del tiempo, digna de un chusquero ejemplar, brillaba ahora por el agua que resbalaba por la historia, porque la piel tiene historia, memoria y recuerdos que mil lluvias no limpian.

Tenía una cicatriz al lado de un ojo, como digno combatiente en varias guerras, que le servía para contar sus batallas en aquella barra cutre del bar de su ciudad natal, cuando visitaba a la familia entre misión y misión.

Ahora no había historias, tenía miedo. Un miedo irreconocible hasta ahora, pues apestaba a muerte de un modo más latente, más palpable que otras veces. Los sentidos estaban abiertos a cualquier movimiento o sonido, proveniente de aquella maraña de pasillos oscuros.

Llegó a un ensanche y más adelante a una habitación clara, con luz diáfana.

Tras un vistazo, se dio cuenta de que allí había alguien.






¿Sería este su fin? (continúa)

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lunes, 8 de agosto de 2016

"Reformas".

La casa necesitaba un giro, una lavada de cara, un cambio.
Así que agarré de un manotazo la carta de colores "Pantone" para buscar el color adecuado a mi nueva forma de ver la vida, y busqué un color adecuado a mi nueva manera de sentir.
Me sentía diferente, más libre. Con el poder no sólo de maniobrar en mi mente, sino también en la de los demás.
El color rojo surgió de entre el entramado de cartones de colores que de allí iban surgiendo.
No era el típico rojo "amapola", sino que era de esos modernos que se ven ahora, más apagados pero sin embargo con fuerza tonal.
También cambié los muebles. Paseando por Ikea había visto unas cosas realmente bonitas, minimalistas, de esas que aluden a espacios amplios y diáfanos.
Ya de paso, cambié cortinas, y puse muchos Budas; en la entrada, en el comedor, en la habitación...
Todo estaba quedando conforme a la imagen mental que había salido de mi cabeza, cuando decidí dar un giro a mi vida.


                                                                                                 Fuente: TechNoir.

Después de un rato, volví a la realidad.
Nada iba a ser cambiado en mi casa, las paredes no iban a ser pintadas de color rojo ni siquiera tengo cerca un Ikea.
La imagen mental que había salido de mi cabeza era lo único "real" que había sucedido y me la había creído, por unos instantes.
Pensé... ¿De dónde ha surgido la idea de que quería dar un vuelco a mi vida?
Pensé... ¿De dónde surge la idea en todo el mundo?
Pensé... ¿Por qué es una idea colectiva "cambiar" cuando estás de vacaciones y no tienes tu mente ocupada en la cotidianeidad?

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El orden de las cosas es simple. Nacer, vivir y morir.
Lo demás son ideas que pasan, que ni siquiera son tuyas sino que vienen por un continuo temporal que ni siquiera existe realmente.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si te condiciona, se queda una temporada.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si la abandonas, se va.

¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer?

Descubre, acepta y sonríe :)

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miércoles, 13 de julio de 2016

Salir de la trampa.

A menudo hablo con personas que buscan desesperadamente una solución a sus problemas, las herramientas necesarias para que el dolor y frustración cesen. Muchas personas, creo que cada vez más, necesitan una senda que les guíe por un camino complicado de descubrir, difícil de entender y aceptar.
Y es complicado explicarles que no hay una receta para extinguir de una vez por todas sus problemas, que sólo hay unas pautas ancestrales que nos llegan de oriente, a veces muy distorsionadas o a veces las distorsionamos nosotros, y que realmente necesitan de un interlocutor que sepa expresar bien lo que quieren decir. Por ello, a veces encontramos a gurús hablando y hablando y no nos llega la información como debiera y sin embargo otras veces, como me pasó a mi con Alan Watts, recibes una sacudida de información que tu mente asimila y absorbe de manera brutal, dejándote de algún modo, al descubierto con el mundo.

La cuestión es que dichas pautas a seguir, que para todo el mundo son las mismas (mindfullness, zazen, atención consciente, o como diría el maestro Kosen: "Sólo Zazen, Kinhin, Sampai, Genmai y Samu.") y eso lo entiende todo el mundo, parecen no trascender en la enseñanza que realmente nos deja el Buda Sakyamuni cuando dice que el "yo" es una construcción temporal de un cuerpo que nace, crece y muere sin un "yo" real, sólo con una idea de "yo". Dice, que lo que hay de real en nosotros, no tiene identidad fija, no nace ni puede morir, pero eso a lo que le sucede no es un "yo", no somos nosotros como tal. Y esta enseñanza, marca la diferencia entre alguien que practica y practica creyendo que es un "yo" y alguien que ya ha asimilado que no hay una estructura definida como "yo" y por lo tanto las cosas que suceden no le suceden a nadie realmente. Las ideas que aparecen no tienen una identidad propia, sino que más bien son un continuo kármico que crea olas en un océano temporal definido.

Y uno deja de buscar herramientas, sólo acepta la información, y practica las formas ancestrales de auto-conocimiento, pero con la consabida descarga emocional que supone no estar atado a una idea de permanencia y de personalidad fija que sólo causa dolor y malestar. El "yo" sigue estando ahí, sigue yendo a trabajar y al supermercado, ciertamente cambia algunos hábitos de forma natural, pero sigue enredado en las ideas. Ese "yo" sólo dejará de existir cuando muramos o quedemos enajenados, pero ahora ya sabemos que sólo es una convulsión mental, una idea temporal.

Sonríe, pese a todo, sonríe :) 






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viernes, 1 de julio de 2016

El miedo y las causas.

Una de los sentimientos o sensaciones que más me han impactado a lo largo de los años, ha sido el fenómeno del miedo. No quiero decir con esto que ya no lo tenga, pero con los años he aprendido a asimilar que es un sentimiento más, una idea insertada que nos ayuda a correr en caso de peligro, pero que no debiera condicionarnos cuando estamos sentados en el sillón. Curiosamente en este estado es cuando el miedo se apodera de una manera tan cruel que no podemos salir del círculo vicioso en el que nos envuelve.

Recuerdo que cuando era muy joven  tenía miedo a todo. Mi imaginación hacía el resto, con lo que era habitual pasar las noches en vela, sintiendo que me agarraban los pies e incordiando con mis gritos a mi padre, que tenía que levantarse temprano para ir a trabajar. Decidieron ponerme una pequeña luz en la habitación para poder mantener las noches con cierta tranquilidad.

Una vez crecí los miedos se volvieron cada vez más adultos. El miedo al fracaso, en las amistades, en el trabajo, con la pareja...

Y así uno vive con este sentimiento bien arraigado, hasta que por alguna razón hay un momento de consciencia, donde hay aceptación y donde hay cierta dosis de resolución (o revolución).
En ese momento los miedos abandonan su cometido, desaparecen, aunque no del todo. Pero aunque algunos miedos permanecen, ya no te aplastan ni te hacen sufrir más de lo íntimamente necesario. Luego pasan de largo, porque no hay nada que se quede en uno si ya sabes que "uno" no es una cosa rígida y estática. Ese "uno" es sólo una idea más, como la del miedo, una idea necesaria pero irreal.



¿Cuál es la causa de que aparezca la sensación?

Pues en muchos casos, como el mío, es la inseguridad del individuo. Donde hay inseguridad, hay miedo y donde hay una idea del "yo" muy arraigada, hay miedo. En muchos casos la psiquiatría intenta ofrecernos auntoestima, para que el miedo desaparezca, pero el Budismo trata algo más profundo. El Budismo no comparte la idea de valorar el ego más allá de la herramienta social, sino de darse cuenta de que es algo inexistente y por consiguiente desechable como algo real o consistente.
Así te das cuenta de que el miedo desaparece cuando no hay lugar donde aparcarlo. Si no hay un lugar donde resida, como va a poder permanecer?

Puede que el miedo aparezca, incluso la sensación pudiera ser atroz, pero cuando sabes que no perdurará, no hay posibilidad de que ese miedo te posea.

El miedo es inútil, no sirve para nada. Las cosas pasan, independientemente de la sensación. La sensación está de más salvo cuando aparece para alertar.
La sensación es sólo una sensación, un sentimiento, una idea.
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lunes, 6 de junio de 2016

La predisposición y la causa.


Muchas veces suelo decir o escribir que todo eso de la positividad  no es más que el agarre escondido en lo más profundo de las entrañas del individuo.

De hecho, muchos gurús y maestros hablan sobre el Kensho o Satori, o sea, la iluminación budista, como la explosión que sucede después de estar "en el precipicio", o sea, en un estado anímico muy bajo, o de depresión profunda, donde todo ya no importa en absoluto. En ese estado el ego (ese yo ilusorio o imagen de uno mismo) está completamente hundido y es justo en ese momento cuando parece ser que se abre una "Backdoor" (puerta de atrás en término hacker) o grieta por donde entra cierto tipo de información más sensitiva que intelectual sobre "ese que no soy yo" pero que íntimamente aceptas como propio.

También es lo que sucedió en mis carnes. Aunque imagino que en cada individuo es diferente, pues en mi caso no fue de "sopetón" sino en un descubrimiento y aceptación íntimo que de forma secuencial y en el tiempo fue despertando y reestructurando algo que estaba pero que no aparecía, o por lo menos no era evidente y  no estaba estructurado.

Muchas veces hemos oído algo así como "desde el ego no puede haber comprensión experiencial, sólo intenectual" o en otras palabras, desde la imagen ilusoria del "yo" puede entenderse intelectualmente el concepto del "no hay yo" pero no se siente así, con lo que acaba no tomándose en serio, retrasando así de forma indefinida la conexión de la experiencia "Aquí y ahora".




                                                       Imagen: "Samsara" (Tumbrl)


(Indico aquí, como muchas otras veces, que la iluminación no es algo fantástico ni mágico, ni divino, sino que es simplemente poner luz donde había oscuridad, o sea, sobre el propio ser que "no es un yo").

Entonces, ¿Qué sucesos deben darse para que la iluminación llegue a término?

Pues según mi experiencia y la de otros (posiblemente no es la de todos), una depresión tal que hay un desasimiento del mundo del "yo", sumado a una causa (información) intelectual en el propio momento adecuado, o una acción similar a la información, como por ejemplo una música (y cierta información intelectual que creo que siempre está cuando ocurre).

Nótese que hablo de "desasimiento" y no de agarre. Muchas veces es posible que el individuo esté en ese estado depresivo y con según qué información puede "salir" de dicha depresión "agarrándose" a una práctica espiritual que en ningún caso va a resolver el problema, pues sigue habiendo un "yo" consistente. La cuestión es que debe haber un abandono de todo, un "toque de fondo" del individuo que ya no puede más y la consiguiente información que aparece en ese momento le ayuda a acabar de "dejar ir" para que entre una nueva información en forma de acción y también en forma comprensiva, intelectual e íntima.

Sabiendo que por mucho que aquí se explique, todo va a quedar en un juego de palabras sin más, el intento es "mostrar de forma escrita" ( o dar una rodeo) a algo que le ocurre a mucho individuos y en el que la acción que sucede es totalmente ajena al propio individuo y éste no tiene ninguna libertad de elección y sólo queda dejar que las cosas sucedan "per sé".

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lunes, 23 de mayo de 2016

Conversar y caminar la vía.

Uno de mis blogs de referencia, lo sabéis bien, es el blog de Tao. Podríamos decir que este practicante, bloguero y amigo, me está ayudando a caminar por este sendero, más que por el dharma o filosofía que escribe en su blog (que también) , por su amabilidad y su compasión. Uno de los textos que nos descubre ahora, es una serie de conversaciones que tuvo con un gurú advaita, desconocido para mi hasta ahora, llamado Gary Weber.
Pese a que cada practicante debe seguir su propio sendero y personalmente los gurús nunca me han causado ninguna impresión más allá de algún ligero "sacudón", esta serie de diálogos han dejado en mi una gran huella, tanto por mi pequeña participación en su edición como por su contenido.

La situación discurre en un punto de la práctica que podía decir que es parecido al que me encuentro. Durante las charlas ocurre que cada personaje se posiciona hacia la clasificación maestro-alumno, pero no sabría decir quién aprende más de quién. Y poco a poco, estos diálogos van descubriendo una sutil adquisición de "Vidya" (conocimiento) más allá de la intelectualidad o el discurso.

Muchas gracias a mi amigo por la valentía de desnudarse de tal forma y por hacerme partícipe de ello.


Os recomiendo su lectura, la comprensión del texto y después, el olvido del mismo. Todo camino, toda vía es única, pues es la única forma que tiene este mundo de experimentarse a sí mismo de todas las formas posibles.

Aquí lo podéis descargar: Diálogos con Gary Weber

Aquí la sección de minilibros: Minilibros

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viernes, 6 de mayo de 2016

Compasivo, compasivo...

Hola de nuevo. Ante todo, gracias mil por adquirir el ebook en Amazon, la verdad es que pese a que el dinero que se va obteniendo es mínimo, la compra del e-book está siendo masiva y eso es de agradecer, puesto que seguro que ya lo habíais leído anteriormente cuando lo publiqué gratuitamente en diferentes lugares.
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En los últimos días leo muchos escritos y blogs budistas sobre el amor incondicional y lo que significa en budismo. Y pese a que la palabra siempre es muy agradable, la sensación que tengo a leer estas palabras es siempre la misma:
¿Qué es el amor, sino un sentimiento de satisfacción de uno mismo?

Si, ya sé que siempre ocurre lo mismo cuando accedéis a este lugar, nunca encontráis un "hurra" por el amor, la felicidad y esas cosas que hacen que don Emilio Duró, "coach" de la felicidad, tenga tanto éxito. Pero chico, que le vamos a hacer, debe haber opiniones para todos los gustos y por supuesto que mi opinión es sólo eso.

El verdadero sentimiento budista, el que viene bien traducido, del que hablan los venerables maestros, los budistas zen, los theravadas y cualquier practicante que haya asimilado el sentir budista, es llamado por todos, aunque podría llamarse de otro modo (como por ejemplo, amor), la compasión.
Y no es la compasión que trata sobre la lástima que tienes por alguien, sino la experiencia mística más importante del ser humano.

Uno puede amar desinteresadamente, pero estará mintiéndose a sí mismo. Porque cuando uno ama, al nivel que sea, espera un resultado para su complacencia, es egótico. Y eso no es malo, simplemente, es la realidad. Uno nunca ama a quién le hace sufrir (a no ser que tenga otro tipo de problemas), ni a quien le desprecia. Incluso hay personas que acuden a un comedor social, que ayudan a personas con problemas desinteresadamente y aún así, cuando regresan a casa se sienten satisfechos de sí mismos, de lo logrado, de poner su granito de arena, y eso es excelente. Pero es la recompensa buscada cuando decides ayudar a otros, es la dosis de amor hacia ti mismo la que te mueve, en última instancia.



Sin embargo, la compasión es una experiencia que florece en otro punto, alejado del ego, alejado de tu propia personalidad, de lo que consideramos "uno mismo". La compasión es una experiencia que surge de la propia naturaleza esencial que todo ser humano lleva consigo, es el propio Bodhisattva expresándose, sin pensamientos, sin dobles pensamientos. Es el puro inconsciente colectivo de Jung abrazándose a sí mismo. Y nada tiene que ver con ayudar al otro o cruzar por la senda del bien, porque a veces la compasión puede atravesar caminos oscuros, porque al fin y al cabo el compasivo no espera un sentimiento de agradecimiento y por supuesto no siente esa sensación placentera del trabajo bien hecho porque no hay nada personal en la experiencia.
No hay una persona que siente placer por haber ayudado a alguien, sino que irremediablemente sucede por pura causa natural, sin que el compasivo pueda hacer nada al respecto salvo vivir tal experiencia con total entrega.
Quizás este cuento sirve más que las torpes letras del escriba:


"Por el sendero de un hermoso bosque, el viejo maestro caminaba en silencio junto a su joven discípulo. Al llegar a un riachuelo, divisaron cerca de la orilla a un escorpión que había caído al agua y luchaba por su vida. El maestro se acercó, alargó su brazo y tomó el animal para sacarlo del agua, pero de inmediato el escorpión lo picó. El dolor fue grande y al sacudir la mano, el maestro dejó caer al escorpión al agua.


Sin pensarlo dos veces, el maestro se volvió sumergir su mano en el agua para salvar al alacrán, pero una vez más el alacrán lo picó y luego cayó al riachuelo. Tras frotarse la segunda herida, el maestro se agachó nuevamente, pero justo antes de introducir su mano en el agua, su discípulo lo detuvo tomándolo por el hombro.


- ¡Pero maestro, no vuelva a agarrar al alacrán, lo va a picar otra vez!, además, ¿cuál es su empeño en salvar a ese animal tan malvado?


- Querido amigo – respondió el maestro con voz calmada – El alacrán me ha picado porque eso está en su naturaleza. Sin importar cuales sean las circunstancias, su instinto será siempre el de defenderse picando a cualquier otro animal que se le acerque. En cambio, yo estoy llamado a amar a la naturaleza, por lo tanto a tratar de salvarlo, porque eso está en mi naturaleza. Muy mal haría yo en dejarme influenciar por su naturaleza, dejando la mía de lado; en renunciar a hacer el bien solamente porque a otro no le gusta o no está de acuerdo; en comportarme de maneras distintas según las circunstancias en lugar de ser siempre auténtico.


El maestro volvió a agacharse, tomó una hoja que pasaba flotando y con ella levantó por tercera vez al alacrán para salvarle la vida."

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jueves, 7 de abril de 2016

El manuscrito zen, El libro en Amazon.



Todos sabéis a estas alturas que el trabajo que desarrollé en "El manuscrito zen" como libro, ha sido muy bien acogido y debo decir que he llegado a las 5000 descargas/lecturas de forma gratuita para todas aquellas personas interesadas.

Pese a que intenté difundir el libro por Amazon, la mayor librería del mundo de forma gratuíta, me fue imposible.

Ahora, pasados unos meses y con la firme decisión de que esta obra llegue a más buscadores, he decidido ponerlo en exclusiva para Amazon al mínimo precio de 0,99 euros.

Gracias por vuestra colaboración los que decidáis comprarlo y gracias a todos los que habéis apoyado este proyecto.



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Los cambios...

 Hay un libro, creo que lo he comentado otras veces, que se llama "I Ching", el libro de los cambios ( o de las mutaciones). Su au...