jueves, 17 de octubre de 2013

No es una despedida.

Hace unos cuantos años, para las personas que me leen y no saben de esta historia, decidí que necesitaba crear un blog, que me ayudara a reafirmar lo que empezaba a ser una práctica vital, una especie de descubrimiento que estaba empezando a experimentar y al que yo califiqué a riesgo de equivocarme, Budismo Zen.
A este blog lo llamé "El manuscrito zen" y fué una grata experiencia en la que descubrí personas que estaban interesadas en lo que tenía que contar y además me hizo poder pisar sobre terreno, en un camino en el que no sabía si había agujeros. Este blog, llegado el momento final de un ciclo personal, murió para siempre por que así lo decidí, cual "mandala" que debe ser esparcido con un pincel una vez acabado. Así que borré todo vestigio del blog y así realicé una práctica que debía hacer, llegado a ese momento: la práctica del desapego.
Después de un largo tiempo, cumpliendo otros ciclos vitales, decidí crear otro blog, pero esta vez movido por la intención de crear un espacio de descubrimiento, para mi y para otros. Y así, apareció "!sasporimazaCa". Este blog fue como mi pequeño tesoro, algo muy personal y compartido por algunos de vosotros. Este blog sigue vivo, aunque ya no escriba en él. Podéis echarle una ojeada; desde el principio "sabe" mejor.


Y dando otra vuelta más a ese círculo vicioso, quedé seco de ideas y me dediqué por otro espacio de tiempo a la contemplación, hasta que "El manuscrito Zen" volvió a renacer de sus cenizas, como ave Fénix, o como un Lama tibetano que renace... Qué se yo...
Y después de casi un año, y más de quince mil visitas, que se dice pronto pero me resulta difícil de entender, otra vez vuelvo a "no saber qué decir". Creo que se ha cumplido otro ciclo de nuevo, uno donde he dejado atrás ideas, también personas. He de seguir mi camino sin mirar atrás, ni adelante. Sólo el "ahora" me acompaña, siempre que soy consciente de ello.
En este blog he intentado desmitificar las raíces teístas que nos rondan siempre, las ideas enajenadas de bueno y malo, grande o pequeño, "yo" y "el resto" y también los símbolos que nos resistimos a abandonar, tales como "alma", "espíritu", "corazón", "destino"... Símbolos que utilizamos correctamente pero que acabamos creyendo que son realidad.
Os digo pues, un hasta luego. Porque sin duda, volveré a coger la pluma y escribir en este viejo manuscrito lo que aún sigo agarrando, las ideas a las que sigo aferrándome pese a todo. Pero eso será dentro de un tiempo, ahora toca sentarme, sentirme y contemplar. Sin ideas, sin conceptos, practicando la atención plena, el desapego a las ideas y el camino medio.
Por favor, seguid visitando este lugar, de vez en cuando... Un día volveré para intentar explicar, una vez más, lo que no puede ser explicado.
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domingo, 13 de octubre de 2013

Mirando afuera.

Nos pasamos el día leyendo sobre el "adentro", el interior de las cosas, de uno mismo, y que siempre hay que mirar adentro para entendernos, para iluminarnos o para descubrirnos.
Y eso está muy bien, pero como a mi me gusta darle una vuelta más al asunto, por que no tengo miedo de encontrarme al perro en el sótano como decía Nietzsche, quiero hoy escribir sobre el "afuera", y lo que significa para nuestras vidas desde mi punto de vista, que como siempre digo, es únicamente mío.

Es cierto que en cierto modo, es nuestro interior el que crea el exterior, eso es indudable. Nuestros órganos sensitivos son creadores, nos aseguran que "eso está ahí" y nuestra mente, lo corrobora dando el visto bueno como si de un control de autenticidad se tratara.
Y eso es algo que a mi me parece que no tiene demasiada discusión, que está claro y cristalino como el agua. Pero también debemos, quizás a otro nivel de comprensión, darnos cuenta que el "afuera" también nos crea recíprocamente, de un modo totalmente condicionado.
Sin el aire no podemos respirar, sin la luz del sol no podemos vivir, sin la naturaleza que hay a nuestro alrededor, aunque nos empeñemos en aplastar, no podríamos subsistir en este mundo.
Y esto es lo que empieza a enredar la cuestión, por que es muy difícil para un "órgano clasificador" como el nuestro poner en la balanza, por una lado el exterior que nos crea y por otro el interior que crea nuestro exterior. Vaya cuestión de locos!


En china existe el Taoísmo desde hace milenios y a pesar de ser una construcción mental más del ser humano, tiene algo que para mi es diferente al resto de "obras" que el hombre realiza para su auto-conocimiento, y es que en el momento que he nombrado la palabra "Tao" me estoy refiriendo a cualquier otra cosa menos al "Tao". Y de este modo, se nos quiere decir que no se puede desarrollar como forma de pensamiento, ni como liturgia, ni como camino de liberación, ni como cualquier cosa que salga precisamente de nuestra mente, por que está más allá de nuestra mente.
Y este Tao tiene una regla básica para funcionar, se trata de los conceptos YIN y YANG.
Estos conceptos, al igual que el Tao, se desvanecen en cuanto los nombro, pero como no tengo otra forma de expresarlo, solo puedo esperar que pese a que mis letras no sirvan para atrapar la idea en su totalidad, si que dé una "pequeña muestra" de cual importante es, dejando a un lado la simbología y lo que ha hecho ganar dinero a escritores, tarotistas, y todo tipo de personas que se aferran a símbolos, creencias o ritos.

Yin y Yang expresan desde el punto de vista humano, la balanza de la que hablaba antes.
Somos creadores de lo exterior y a su vez lo exterior nos crea. Lo exterior nos crea para poder dar nuestro "visto bueno" a lo exterior, desde nuestros sentidos y desde nuestro interior. Pero, y esto es lo más importante en este símbolo, en última instancia, lo exterior y lo interior es la misma cosa, la misma cuestión, el mismo acto.
Así pues si bajamos un escalón en nuestro entendimiento que ya ha dejado de ser verbal y escrito, que ya ha dejado de utilizar nuestros órganos sensitivos y nuestro órgano clasificador (mente) y nos encontramos en lo que los Budistas llamamos Shamadi, entonces nos damos cuenta de la verdadera esencia de las cosas.

No hay un adentro y no hay un afuera, no hay una balanza que sopese, no hay Yin ni hay Yang, ni Tao.
Lo que hay, que los chinos llaman Tao y repiten una y otra vez que no puede ser nombrado por que se escapa, es lo que "sucede". Y como no puede ser explicado no lo voy a hacer yo aquí ahora, pero sólo puedo decir que lo que "sucede" es la forma en la que "la obscuridad más absoluta e impenetrable, el vacío más ensordecedor" se hace visible, con personalidad y substancia. A ese "ocurrir" también lo podemos llamar "cosas", "yo" o "mente".

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martes, 24 de septiembre de 2013

La eterna pregunta.

Un niño pasea con su padre por el parque de la zona. Mientras el padre "vigila" las morenas y rubias del lugar, el niño se percata de que no se le está prestando la suficiente atención, tal como un niño de su categoría necesita. Así que el niño, que ya ha aprendido las delicias del "embaucamiento", le pregunta a su padre:

-Papá, ¿POR QUÉ la luna brilla de noche?
-  Pues por que refleja la luz del Sol, que aunque no lo veamos está al otro lado.
- Y... ¿POR QUÉ está al otro lado?
- Pues por que la tierra es redonda y gira alrededor de el Sol, que está en depende la hora del día o la noche.
- Y... ¿POR QUÉ la tierra es redonda, papá? (mientras esboza una sonrisa, sabiendo que ya se han acabado las morenas y las rubias, y sólo queda la búsqueda de respuestas que darle al niño de los cojones)



Está claro que hay preguntas que no tienen una respuesta suficientemenhte aclaratoria, o símplemente que hay pregtuntas que no puede ser contestadas. POR QUÉ, es la pregunta más estupida y con menos respuestas efectivas que existen en nuestro vocabulario, porque sólo deja la duda y la ansiedad, y nunca responde realmente a nada aclaratorio, que nos haga llegar al final de la cuestión.

Muchas veces me he imaginado que de repente viene un extraterreste con una caja, y nos dice que dentro de ella están todas las respuestas del universo, aquellas que queremos saber. Y entonces la abre y aparece la respuesta a "de dónde venimos" y aparece un holograma con una fuente cuyo flujo de agua no es tal, sino un chorro de organismos vivos, que viajan por el espacio hasta la tierra y allí florecen, y aparecen los bosques, los animales y el ser humano. Y la pregunta del millón ha sido contestada, y ya sabemos de donde venimos y estamos todos tranquilos y contentos....

PERO ESO NO ES VERDAD, lo que acabo de describir es una ensoñación ilusoria. Pues en ese mismo instante, en ese mismo momento en el que "todo queda aclarado", aparece un listo, uno de esos que buscan, y pregunta...¿ Y quién hizo la fuente? Y el extraterreste se queda atónito, desencajado y responde... NO LO SE.
Así que vuelta a empezar, hay que descubrir esa fuente de dónde viene.. y la búsqueda nunca tiene fin, por que lo que nos sucede es que "tenemos un tic", que nos obliga a preguntar lo estúpido, lo que no nos llevará nunca a ningún lugar por que siempre habrá una pregunta más.

Pero a mi me da la sensación que para poder romper ese círculo vicioso, HAY QUE CAMBIAR LAS PREGUNTAS, y ponerlas en negativo.
La pregunta, ¿Quién soy yo? la cambiamos por ¿Quién NO soy? Y entonces aparecen las respuestas.
Y las respuestas siempre acaban en negativo hasta la disolución del individuo, pues es ahí donde radica la "experiencia" de uno mismo.
La pregunta, ¿De dónde venimos? bien valdría cambiarla por... ¿De dónde NO venimos?
No venimos del pasado ni del futuro. No venimos de las estrellas, por que de ser así, es algo que pasó y eso es inamovible. Sin embargo si prestamos atención a lo que sucede "aquí y ahora" nos daremos cuenta de que "ahora" venimos y "ahora" nos vamos. Es AHORA donde ocurre la única acción universal, en este instante, zas! Ahora bailan los átomos, los quantums, ahora se desprende esa energía creadora y ahora se destruye como un "on/off".

Buscar en algunas preguntas las respuestas del universo, nos puede llevar al progreso, la evolución social.
Pero para encontrar las respuestas a las preguntas de orden personal, traspersonal, espiritual y vital, debemos cambiar las preguntas y esperar que la respuesta no sea un discurso, algo teórico, sino una "experiencia".

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domingo, 15 de septiembre de 2013

Dios es negra!

 

Creo que tenía unos veinticinco años cuando ví por primera vez esta pintada, en una vieja pared, de un viejo edificio cuya fachada sigue contemplando el paso del tiempo. Y desde entonces siempre que circulo por allí, la busco hasta que doy con ella, cada vez más difícil de encontrar, por que el tiempo no es amigo de la permanencia.

Siempre me fascinó mi interpretación de la frase y la conexión temporal que me une a la persona que la escribió. No se en qué circunstancias fué escrita ni qué significado quería plasmar su autor, pero siempre supuse que Dios debía ser una mujer por que "a su imagen y semejanza" es la mujer la que "da a luz", la que crea la vida. Y también supuse que debía ser negra por que siempre he pensado que los primeros "hombres" que poblaron este planeta empezaron a "ser" en pleno continente africano, quizás por algo que leyera en aquel entonces.

Pero cuando tomaba toda la atención posible, hace siete años, a las letras escritas por un filólogo inglés llamado Alan Watts, de repente la frase de marras vino a mi como un soplido fulminante, y entendí perfectamente la pintada que me había acompañado trece años de mi vida, resonante en mi cabeza.

Para entonces, la imagen de Dios estaba completamente extinta. Ese señor omnipotente que todo lo conoce, que te mira fulminante si haces algo "malo" o que te espera a tu muerte, había desaparecido de mi mente. Por otro lado, la nueva imagen de Dios, el de la ciencia absoluta, carecía de cierta relevancia para mi y no me ofrecía mucho más que la imagen de un Dios bueno que perdona todo y que está siempre contigo acompañando te en el camino. Nada de esto me resultaba atrayente y había quedado en el olvido y sin embargo la idea del Tao chino empezaba a formarse como algo natural, alejado de la imagen de Dios y totalmente incomparable, sin substancia ni personalidad, y totalmente "oscuro" a mi entendimiento.

Oscuro, negro. La fuerza creadora y preservadora, la fuerza continuadora y sin embargo completamente negra a mi entendimientoy a mi consciencia, concluía en la frase "Dios es negra!". Eureka! Eureka!

Nunca sabré quién escribió la frase. Tampoco en qué sentido lo hizo. Pero como el Tao... ¿Qué importancia tiene?

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Relaciones personales.

Cuando investigamos un poco en el desequilibrio del ser humano, econtramos curiosidades como la práctica hindú del ascetismo extremo, olvidando toda emoción y todo sentido natural para conectar con Brahman y su mascarada universal. Y parece ser que ese hecho trasciende después al Budismo, al Zen y otras escuelas o prácticas, del tal modo que hay personas que sienten que deben "abandonar" ciertas cosas para liberarse de la presión del ego.

Y una de las cosas que algunos se empeñan en eliminar son las relaciones personales. En mi andadura por el camino medio he experimentado a muchos Budistas convertidos en serios y decadentes (y solitarios) "palos andantes" que no sólo te trataban con aire de superioridad sino que repudiaban todo lo que fuera pensar que ya somos seres iluminados, que no tenemos nada que alcanzar ni nada que buscar, que está todo en la punta de nuestra nariz.

También he conocido personas que ante las relaciones personales han huido de terror por miedo a entregarse a la amistad, al amor o la fuerza del cariño. Y se han cubierto de la pesada losa de la práctica meditacional que, lejos de ayudar a liberar la mente, ha servido para que estas personas se enclautrasen más aún en su propio muro de piedra.

Pero he de decir que no hay nada más grande para un meditador, para una persona cercana al misticismo, que abrazar a las personas, darles un beso y experimentar el amor, la gratutid, la buena compañia entre amigos.

Es precisamente la práctica del camino medio del Buda la que "compensa" el amor con el deseo de amor, la amistad con el deseo de amistad o la simbiosis entre dos personas entre el "desear" a toda costa tenerlo, algo sumamente difícil y complicado dadas las vueltas que dan las personas "en su propia mente".



Me gustaría, con esta entrada, hacer entender bien mi punto de vista personal, y creo que "constructivo" de lo que significa practicar la atención consciente, el desapego, la empatía y la compasión. No se trata de alejarse del mundo, sino de que el mundo y nosotros somos la misma cosa, no por "objeto" sino por "suceso". No amar, ni compartir alegrias y penas, no abrazarse y sentir la respiración profunda y emotiva del otro, sea el tipo de amor que sea, es perderse en el orgullo del que "no sabe".

La practica del Budismo Zen es, ante todo amor y compasión, empatia y entrega incondicional al otro, esfuerzo para mantener amistades queridas pese a todo. Y todo ello "sin dar vueltas" a la mente, pues es entonces cuando creamos karma, cuando tantas ideas, las pasadas y las elucubraciones futuras, van a hacer que nos separemos de todo lo que amamos.

Y no vale con ponerse a meditar, como si fuéramos a olvidarnos de nuestros sentires, ni encerrarnos en nosotros mismos y más cuando sabemos que "nosotros mismos" sólo es una idea, un concepto temporal.
No hay Nihilismo en el Budismo, aunque muchos crean que es lo mismo. El vacío maravilloso al que accedemos dejando la mente "boba" cuando meditamos, es un mensaje universal; llena tu vida de sentimientos, abraza y déjate llevar por la armonía que está ahí, preparada por ti y para ti, aunque sean proyecciones mentales.
Si está ahí, cual fruto de un árbol, es para que lo goces.

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jueves, 29 de agosto de 2013

Entrevista a Maikeru Tenshi en su imaginación.

Esta entrevista fue realizada hace unos días en la imaginación de Maikeru Tenshi gracias a su super ego. El entrevistador aparecerá como una E y Maikeru como MT. Pueden ustedes poner la personalidad que ustedes quieran al entrevistador, sólo se ruega que sea alguien importante, como Carl Jung, etc...

   E : Buenos dias Maikeru.

MT: Buenos dias, E.

   E: Se considera usted Budista Zen?

MT: Mi práctica es la del Budismo Zen, pero me considero más Taoísta que Budista. Aunque mi consideracion es sólo una maniobra de mi mente, como usted ahora.

   E: Qué es lo importante de la práctica para usted?

MT: Lo importante es no pensar en la práctica. Prestar atención en todo lo que se hace sin divagar.

   E: Y lo consigue?

MT: Casi nunca. Soy un principiante, recuerde que estoy imaginándome una entrevista como si fuera alguien especial.

   E: Entonces, qué mensaje intenta trasmitir usted en su famoso y galardonado blog?

MT: El mensaje está claro. Hay muchas personas que confunden la idea de meditación, la idea de amor, la idea de luz... mi intención es aclarar el error, pero desde la opinión personal, sin entrar en dogmas o verdades. Sólo son mis ideas respecto a este tipo de cosas.

   E: Y qué opinión le merece la luz, por ejemplo?

MT: La luz es esclava de la oscuridad. Si no hay vacío no hay lugar para la luz. La luz por si misma no tiene cabida en este mundo. Donde más luz hay es en el lugar donde uno sabe que la oscuridad, lo desconocido que habita en el ser, es totalmente invisible a nosotros.

   E: Hay católicos que le tacharían de "Satánico", tal como califican los escritos de la "new age" de Alan Watts.

MT: Si. Realmente lo que escribo es lo que Watts escribió en su vida de contemplación. Su forma de entender el mundo"descubrió" mi mundo. Lo del satanismo lo dejaremos para los enajenados.

   E: Es cierto que, como dicen muchos practicantes, el Zen es básicamente la meditación sedente?

MT: No estoy de acuerdo. Creo que la meditación sedente es además de una herramienta cognitiva y saludable de alto rendimiento, una forma de "pasar el rato". De nada sirve hacer seis horas de Zazen si cuando regresas a casa tienes problemas con tu pareja o familia. El Zen es una forma de estar en el mundo, que comprende tanto la compasión y la aceptación como la acción resolutiva de los problemas, desde la "no acción mental", si es posible. Lo que llamamos "Wu Wei" en el Taoísmo.

   E: Y por último... Cree usted estar iluminado?

MT: Por supuesto! Todo el mundo tiene esa semilla, puesto que "el mundo" no es algo individual o personal. Esa semilla es el propio mundo. Y dentro de esa semilla iluminada, hay oscuridades que aceptamos, pues el "ojo no puede verse a si mismo". El conocedor no puede ser objeto de su propio conocimiento. Así pues aceptamos la luz que nos descubre como realmente NO somos, o sea, como individuos separados y separadores, y aceptamos lo que se escapa a nuestro entendimiento, comprobando el hecho con la meditación o cualquier tipo de atención consciente, y aceptando que al no ejercer fricción o esfuerzo alguno para tal realización, a veces nos dejamos llevar por la mente y de ahí que esté teniendo lugar esta entrevista inventada. Realmente no hay nada que alcanzar, nada a lo que aferrarse.

   E: Pues fue un placer entrevistarle, algo más que añadir?

MT: OM.

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martes, 27 de agosto de 2013

Los sentires y la compasión.

Nuestra mente, de forma poderosa, intenta actuar de la manera que sabe, tal como su código genético le dicta que tiene que hacer. Debe clasificarlo todo, de tal forma que no quede nada sin etiquetar, medir, apartar y separar del resto de cosas. Cuanto más separación, más aumentamos nuestra imagen, la que tenemos de nosotros mismos, esa que está en nuestra cabeza y que "manda" en el resto, cual maquinista conduce su máquina.

Hemos llegado hasta tal punto, que no nos resulta difícil recurrir a clasificar algo tan "desequilibrado" como los sentires. Y digo "desequilibrado" por que un sentir en alza o a la baja es un mejor sentir que uno que está en el medio, donde el sentir "es" pero no se intensifica en demasía.

Y la mente nos susurra al oído que esos sentires no conocen la mente, no andan por esos andurriales, sino que parten de otro lugar, de otro sitio... El alma.
El alma es la forma más complicada de clasificarnos definitivamente, pues incluso permanece una vez hayamos muerto. Qué felicidad, ser eternos!
Y así todo cobra un sentido, mi mente hace funcionar mi cuerpo, mi alma hace funcionar a mi mente, por lo que en primera instancia siempre habrá un alma ahí donde poder agarrarse, falle lo que falle. Y esos sentires los proporciona el alma, y la mente, aquella que codifica nuestros órganos "sensitivos", queda en un plano convenientemente apartado y clasificado, una vez más.




Pero yo me resisto a pensar de ese modo, me niego a pensar que la mente no es la creadora de todo lo que acontece, incluso de nuestros sentires más profundos, que se alían con nuestras sensaciones físicas y nos empujan a crear la poesía en las palabras, la lágrimas y las risas, las emociones que te abarcan el pecho.

Esos sentires son un producto de nuestra mente, realmente?

Pues si partimos de la idea fundamental de que nuestra imagen del "yo" es una ilusión, llegamos a la conclusión de que los sentires son otra creación de ese "yo", que necesita alimentarse de placeres, sentimientos de todo tipo, clasificarlos de forma positiva o negativa y cuanto más fuertes sean, mejor.

Si realmente nos hacemos cargo de que la idea de un "yo" no es más que la idea, nos debemos hacer cargo de que la mente es la constructora de todo lo que ese "yo" siente, y más allá de lo que fuera de ese "yo" siente, por que lo sentimental, es parte del juego, del patrón de la vida, puesta ante ti en esa mente.

Y surgen muchas preguntas, muchas dudas al respecto, pues... ¿Cómo vamos a vivir sin sentir, sin poder agarrarse a esos sentires que parten del alma?
No podemos, no debemos. Pero para que las palabras no nos lleven a terrenos pantanosos, podemos cambiarlas para así poder conceptualizar todo esto de tal forma que se pueda entender mejor.

Y aparece al palabra COMPASIÓN. (no confundir con la pena o lástima occidental)



¿Qué sucede con la compasión?

La compasión es una clasificación mental más, pero que nos acerca a la idea del sentir sin necesidad de que provenga de un alma, de algo "con personalidad" por que no hay personalidad en este universo. Simplemente, no existe. Vivimos en un mundo donde la realidad que subyace, lo que los Budistas llaman "la realidad última" no entiende de personalidad, pero si que "genera" mentes que tengan la posibilidad de "personalizar" el universo mismo. Y de este modo no personal, sin substancia y sin adjetivos la compasión se puede mover libremente, aunque sepamos que su significado también es un manejo mental. Por que la compasión es la delicadeza con la que el León abre sus piezas para comerlas, el mosquito inserta el aguijón en una piel o realizas un movimiento"no-mental" cuando alguien a tu lado va a caerse. Esa esencia natural que tiene cada individuo, cada ser, es la compasión. Y aunque para funcionar no necesite la mente, sólo vamos a poder "observarla" con la mente. Pero es un "sentir" (si queremos llamarlo así, nos alejamos de la idea real) impersonal, que no conoce substancia ni condicionamientos y sobretodo, no es "desequilibrado". No nos llenará el pecho de felicidad ni nos hará descender a las profundidades. Es un sentimiento equilibrado, sereno y no es nuestro, ni tuyo ni mio, es universal. Si intentas mentalizarlo, si intentas darle cualquier valor, pierdes el concepto.

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sábado, 24 de agosto de 2013

La vuelta, causa de depresión.

Los cambios que ocurren en nuestra vida, tales como el fin de las vacaciones, crean en nosotros sensaciones muy claras, como ligeras ( o no tanto) depresiones, languidez, ansiedad o un estado de "expectación" ante lo que significa volver al tedio y al día a día.

Y es algo normal en este tiempo, volver a plantearse (como siempre hacemos en esta época del año y al final de él) metas y caminos por los cuales caminar de forma decisiva y sin que el pulso nos tiemble. Siempre suele suceder que a los pocos días de haber vuelto, ya nos hemos olvidado de estas metas propuestas por nosotros mismos para intentar dejar escapar en esas ideas, el fruto de nuestra frustración de vivir de una forma que no queremos.
Nunca estamos de acuerdo con lo que hacemos, cómo vivimos, qué tipo de relaciones tenemos... y volverá a pasar otro año más del mismo modo, con las mismas ideas.

La propuesta que pasa por estas páginas no es la del Budismo Zen, ni del Hinduismo, ni siquiera de cualquier otra filosofía Oriental u Occidental, sino que es la propuesta de un individuo que está en el mismo lugar que todos vosotros, con el mismo problema vital y con una pequeña semilla que crece en su interior, una que todos tenéis y que podéis aprovechar desde ahora mismo... yo lo voy a hacer.


Tienes dos maneras de hacer las cosas, y el resto de ideas que puedas presentarte a ti mismo no causarán otra cosa que frustración u otra vuelta más en el círculo vicioso de tu vida (Samsára).

La primera forma de actuar ante el tedio es eliminarlo. Esto tendrá unas consecuencias en tu vida y debes tomarlo en cuenta, saber si estás dispuest@ a aceptar lo que pueda suceder de tus acciones. Puede ser tu trabajo, pues aunque ahora mismo es como un tesoro, es cosa de cada individuo y nadie debiera entrar a valorar esto, lo que hace en el lugar donde pasa muchos años de su vida. Acepta las consecuencias, por supuesto. Puede ser tu matrimonio, una amistad o cualquier cosa que te haga dar esa vuelta en el círculo anual de tu existencia.

La segunda forma de actuar ante el tedio es eliminar LA IDEA. Esto tendrá unas consecuencias en tu vida y debes tomarlo en cuenta, saber si estás dispuest@ a aceptar lo que pueda suceder de tus acciones.

Ya se que en ambos caminos debes elegir ciertos puntos que pueden llevarte al mismo lugar, O NO. No lo sabrás.

Y sólo tienes esas dos opciones amig@, no hay más. La tercera es la vuelta al Samsára, al círculo vicioso que año tras año te va envolviendo en cinta de frustración.

Como veis, ya he vuelto para pincharos un poco ahí donde más duele, pero si os sirve de algo, los pinchazos también me van a doler a mi.... Ay!

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domingo, 4 de agosto de 2013

Vacaciones, Introspección.

El resultado de una gran temporada de escritos, aludiendo a los entresijos personales de una práctica de liberación, es agotadora pues llega un momento de "sequedad" mental donde ya queda todo dicho, donde ya hemos realizado una vuelta completa a los términos y sus tipos de traducción, a las formas de comprender tal o cual concepto, a la filosofía misma de las cosas, pero nunca a la explicación real de dicha práctica por que es imposible poder explicar o intelectualizar el fenómeno, si se le puede llamar así.

En ese estadio, solo queda dejar de escribir, hacer un alto en el camino, para realizar un acto de introspección, de práctica real de la comprensión de todo esto sin discursos, sin intelecto. Y este espacio vacacional es el ideal para poder hacerlo.



Así pues, haremos un alto en el camino de la "explicación" para adentrarnos, si estáis dispuestos a tal término, a "pasar a la acción". A sentarse y sentirse, a no hacer absolutamente nada, a realizar cuidadosamente un análisis real del "ahora", de lo que nos sucede como cuerpo-mente-ecosistema totalmente "no separados" por las ideas. Y pensaremos en qué queremos cambiar, enfocaremos nuestra atención en cómo queremos que ocurran las cosas y también en cómo debemos dejar que pasen algunas otras, sin fricción. Vamos, en estos momentos de vacaciones, a estar de acuerdo con el Tao.

Volveré en Septiembre, seguramente con nuevas ideas, con el mismo discurso, quizás visto desde otro punto de vista, más maduro. Volveré a hablaros de Zen, del Samsára y del Satori. Y volveré a deciros, tal vez con otras palabras, que sois Budas.

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miércoles, 24 de julio de 2013

Verbo mejor que objeto.

Cuando utilizamos nuestros órganos perceptivos para poder obtener la experiencia de la consciencia de forma predeterminada por la educación y por la condición mental, creamos objetos.
Y esos objetos quedan estáticos en nuestra mente de tal forma que no apreciamos ningún cambio significativo en ellos a no ser que nos traslademos al pasado o al futuro en nuestra cabeza. Cuando lo hacemos, apreciamos que el objeto fue o será de forma diferente. Y cuando me refiero a objeto, también a sujeto. Dentro de esa clasificación entra todo: cosas, personas e incluso acciones que se desarrollan ahora y que clasificamos como "fijas" sin previo análisis. De este modo, nuestro mundo es una fotografía inamovible, que sólo progresa cuando pensamos en lo anterior o lo posterior al mismo momento. Somos cámaras fotográficas, dispuestas a hacer la mejor foto.




Pero no así como sucede, bajo mi modesta opinión. Nada está quieto y nada se mueve como una filmación de cine, sino todo lo contrario. No hay sujetos, no hay objetos. Podríamos decir que hay verbos, por llamarlo de algún modo.
Todo "sucede", tanto un objeto cuyas partículas realizan una lucha para sobrevivir al equilibrio de "estatus", como un sujeto o acción. Cuando atrapamos con nuestra mente un jarro de barro, hay un suceso donde hay partículas que se encuentran muy a gusto siendo jarro de barro. Sin embargo hay otras, que luchan para ser aire y otras que lo hacen para ser liquido acuoso. Otras son más extremas, soñando con ser humo que se expanda por el aire. Y toda esa batalla se realiza AHORA.
Y en ese equilibrio está la cosa. En esa lucha en la que una partícula empuja a otra para que forme parte del aire y otra que lo hace al revés para ser jarro está toda esta cuestión trascendental entre la vida, la muerte, la compasión o el amor. Y así sucede todo el tiempo, con un jarro de barro el cual "jarrobarrea" o un pájaro, el cual "pajarea". Un sujeto tiene la misma batalla inconsciente, en todo su ser, así que estamos todo el rato "humanizando" y cuando expresamos algo, cuando realizamos una acción del mismo modo estamos "haciendo". Verbo, así podríamos expresarlo con palabras.
Todo siendo, compitiendo, moviéndose sin ser una secuencia, todo aquí y ahora. Así el universo se "yoifíca".

Y es eterno.

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lunes, 8 de julio de 2013

El trabajo, un infierno en la tierra.

"Si el trabajo es para usted una tortura, sepa que se trata de un concepto tan antiguo como el origen de la palabra, que no proviene del latín labor, que nos dio labor, laborable y laboratorio, sino de tripalium, que era el nombre de un temible instrumento de tortura.
Tripalium ‘tres palos’ es un vocablo del bajo latín del siglo VI de nuestra era, época en la cual los reos eran atados al tripalium, una especie de cepo formado por tres maderos cruzados donde quedaban inmovilizados mientras se les azotaba.
De tripalium derivó inicialmente tripaliare ‘torturar’ y, posteriormente, trebajo ‘esfuerzo’, ‘sufrimiento’, ‘sacrificio’.
Trebajo evolucionó hacia trabajo, vinculándose poco a poco con la idea de ‘labor’. Lo mismo ocurrió en francés, lengua en la cual tripalium derivó en travail ‘trabajo’, vocablo al cual los ingleses dieron la forma travel y un nuevo significado, asociándola primero a la idea de viaje cansador y, más tarde, simplemente, a viaje."



En esta sociedad que hemos montado los seres humanos, el trabajo es una de las "obligaciones" que peor hemos organizado, de tal forma que el albañil quisiera ser conductor de coches, el médico hubiera querido ser domador de caballos y el operario querría ser comercial o como se llamaba antiguamente, "representante".

Al final, todos hacemos cosas para lo que no estamos preparados y podríamos hacer trabajos que más que eso serían queaceres diarios, de origen vocacional y satisfactorio. Y así sucede, que de vez en cuando aparecen unas tijeras en la panza de un paciente, unos papeles que debían haberse firmado y está en la cárcel uno que no era o un edificio que se cae a trozos por que el ingeniero sólo quería ganar dinero rápido y no tenía intención de hacer un edificio que "hablara" sobre su forma de ver el mundo.

Pero si nos ceñimos a esta realidad totalmente loca, en la que ninguna pieza del puzzle está en su sitio, debemos ir a trabajar todos los días al infierno que nos va a permitir subsistir o alcanzar un nivel de vida adecuado.

Y vamos a diario a trabajar y a "volar" mentalmente a otros lugares mientras nuestro trabajo en algunos casos va saliendo y en otros se va quedando, sin avanzar, en detrimento de otros.

Pero si nos vamos a tener que quedar por que no vamos a cambiar de vida, no queremos que nuestro estatus desaparezca y nuestra seguridad quede protegida, hemos de cambiar la forma en la que uno va a trabajar, y esto en Budismo Zen se llama SAMU.



SAMU es la forma en la que nuestra mente debe permanecer mientras estamos trabajando. Y esa forma de acceder a nuestro trabajo nos va a salvar de nuestro propio sufrimiento, de nuestra propia frustración al ver que "no podemos salir de la jaula".

Samu nos enfoca en el trabajo mismo, evitando así volar a otros mundos, otros trabajos y cualquier cosa no real que se nos pase por la cabeza. Uno presta atención a lo que está haciendo, enfocando mentalmente a ese trabajo y a la respiración, que se unifican.
Entonces, todo lo que ocurre es tu respiración y tu atención a lo que se está haciendo. Esto incrementa el nivel de productividad además de centrarnos en el "ahora" de tal modo que todo pasa mucho más rápido, las horas ya no resultan tan pesadas como cuando nos pasamos mirando el reloj cada cinco minutos. Las personas que están por encima de nosotros notan el cambio, tratándote de otro modo (los imbéciles tardan un poco más, pero al final se puede conseguir), y sales del trabajo mucho menos cansado y mas dispuesto a "utilizar" mejor tu tiempo de descanso.

Conozco mucha gente que quiere hacer "sus cosas" cuando acaban de trabajar y siempre están quejándose de que no tienen tiempo, se les acaba enseguida su tiempo de descanso y cuando su percepción empieza a "darse cuenta", ya está de vuelta al trabajo. Esto sucede continuamente por que, al prestar toda tu atención al paso del tiempo cuando estás trabajando, luego sucede lo que hace tiempo denominé "efecto goma", una vez la goma se ha tensado, en el momento de empezar con tu tiempo de ocio, la goma vuelve rápidamente a su sitio por "equilibrio" de fuerzas, con lo que la sensación es que esas horas de descanso pasan muy rápidas.
Además, hay mucha gente que se pasa estas horas quejándose de que no tiene tiempo, cuando si el tiempo que utilizan para quejarse lo utilizaran para "hacer lo que les gusta" podrían sentirse muchísimo mejor, mucho menos frustrados.

Os aseguro que Samu funciona a la perfección, es como una meditación en el trabajo, centrar la atención en lo que se está haciendo. Probadlo, cambiará vuestra forma de ver lo que Alan Watts designó como "trabajo como juego".
Y para acabar, diré que tal como está la cuestión del trabajo, podemos decir que hasta debemos sentirnos afortunados los que tenemos "infierno".

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miércoles, 3 de julio de 2013

Gurús y otras hierbas.

Cuando abrimos la página de Facebook, Google plus o Twitter, entre otras redes sociales y empezamos a ver las publicaciones, lo primero de lo que nos percatamos es de la cantidad de referencias y frases de los principales gurús de las últimas décadas.

Pero, ¿Qué es un gurú?
Pues a mi me parece una buena definición decir que un gurú es un maestro que sirve para todos.
El maestro perfecto, que tiene la solución para los problemas del mundo y no importa si una persona tiene una forma de sentir u otra. Y eso es lo que critico siempre, ya no de los gurús sino de la "parafernalia" que ha habido (y sigue habiendo) detrás de ellos.

Hemos de separar de la clasificación de gurú, al maestro que pudiendo serlo de todo el mundo, aplica diferentes puntos de vista o soluciones para según qué alumno.
Uno de los maestros más admirados por mi en la distancia, es Dokushô Villalba.
El maestro Dokushô deambula entre la tranquilidad mística y la lógica científica, entre la paz y serenidad y la lucha en la calle, en las protestas por deshaucios, al lado del más débil.



Un aspirante a gurú del siglo pero que no tenía ninguna de las características de un gurú, es Alan Watts. Filólogo de lengua inglesa y sacerdote anglicano, absorvió todas las filosofías orientales y sin llegar a calificarse como budista, creó reflexiones acerca del pensamiento oriental, sus religiones y lo más importante, las traducciones que pueden hacer que una palabra o frase china signifique sutilezas muy diferentes. Este personaje me parece una de las personas más relevantes del siglo veinte y que sus conferencias y escritos aún no han dicho la última palabra pues me parece que tienen las claves para convertirse en la "verdadera comprensión de la filosofía oriental en occidente".



Luego tenemos al gurú mas importante de todos y que más ha influido en los occidentales mas "aventajados", Judi krishnamurti. Sus conversaciones con David Bhom tuvieron un éxito arrollador en la época y repasándolas podemos ver a un señor totalmente natural, contando los misterios de la mente como si él mismo los hubiera escrito. Lo menos "atractivo" de Judi, es el negocio que ha quedado después de su muerte, y su tienda online que tiene una gran oferta en conversaciones grabadas en video.



También es un gurú para valorar el llamado Osho, cuya parafernalia no ha hecho falta que trascendiera después de su muerte, sino que él mismo cuidaba con detalle esas batas y ese "arrastrado" en las palabras como si le fueran diciendo la palabra santa desde el cielo. He de decir, que tengo libros de Osho y que muchas de las cosas que dijo me han abierto puertas a nivel de consciencia. Pero claro, es que habló mucho.



Luego hay muchos otros, como deepak chopra, muy televisivo él, que no tapa su parafernalia al mundo de las comunicaciones y cuyos dividendos (imagino) van aumentado año tras año.

Los hay mas o menos estrambóticos, de todos los tamaños colores y condiciones, a elegir por el público.
Todo sea para evitar sentarse a sentirse.
Busquemos la mejor frase, las letras que nos puedan llevar al éxtasis, que nos hablen de amor y felicidad y que nos eviten pensar en la tristeza y soledad.
Apagamos la tele y nos vamos a las redes sociales a la búsqueda del mejor gurú, enfocamos la atención en quién nos vende mejor la moto....
Que todo sea por no tener que sentarse y sentirse...
Es muy aburrido tener que sentirse y en ese lugar tan alejado de la mente no hay metas, éxitos, luces ni nada de lo que buscamos. Pero seguimos leyendo lo que nos dicen tales gurús, y nos saltamos las frases que nos dicen....

"no busques, ya lo tienes".

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lunes, 1 de julio de 2013

El objetivo.

"No estamos aquí por que seamos libres, si estamos aquí es por que no lo somos, no existen motivos para huir ni hay razones para negar el objetivo, por que ambos sabemos que sin un objetivo no existiriamos.
 Es el objetivo el que nos ha creado
 El objetivo nos vincula
 El objetivo nos motiva
 NOS MUEVE!!
 es el objetivo lo que nos define , el objetivo nos mantiene unidos."

- Smith, Matrix -



El objetivo, esa meta que tenemos en la cabeza. Eso que queremos alcanzar y se nos escapa de las manos.
El objetivo es precisamente lo que nos impide descubrir nuestra naturaleza, por que la naturaleza no tiene objetivos.
No hay objetivos en el nacimiento ni hay objetivos en la muerte. Tampoco hay objetivos cuando buscamos nuestra propia verdad en los escritos, budistas o de otro tipo, ni hay objetivos cuando nos sentamos a meditar.
Pero la mente crea el objetivo y nos lo inserta en nuestro subconsciente, aderezando la cosa con un poco de pasado ilusorio y de futuro soñador. Y tenemos la receta perfecta para realizarnos como frustrados diplomados.
Pero eso siempre ocurre, bajo mi perspectiva. Siempre ocurre por que en primera instancia somos Budas. Y un Buda no es otra cosa que un ser frustrado que ha descubierto que el objetivo no existe más allá de nuestra cabeza.
Así que primeramente, debemos estar frustrados para poder acceder de lleno en esta "forma de ver"?
Pues en mi opinión, si. Todas las personas que conozco tienen una profunda ansiedad, una profunda depresión o una profunda falta de "algo" que les hace ser personas con una gran frustración, y esa es la base primordial para "descubrirnos".

Y el objetivo, como punta de lanza, se abre paso entre las lecturas, las charlas y las cuentas de respiraciones, y así no llega la iluminación.
Por que no hay más iluminación que la que ya tienes, no hay más objetivo que "coger el objetivo y tirarlo a la basura" para poder ver que no hay dualidad, no hay nada que alcanzar, no hay objetivo.
La alegría no es un objetivo.
La felicidad, la unión con el todo, el fin del sufrimiento o la frustración no es un objetivo, por que si hay objetivo no puede haber nada fuera de la mente, ya que es la mente la que crea el objetivo.

Así pues, debe haber un punto de inflexión que suele aparecer cuando hay frustración. La pieza final de ese puzzle que ves, que has estudiado pieza a pieza, que sabes con certeza que es la foto de un barco, pero que NO PUEDES VER. Y en ese momento de mayor frustración donde la imagen de ti que has creído que eras tu se desmorona por completo, donde el objetivo a dejado de tener importancia alguna, aparece un "regalo" que encuentras en una música o en un libro, o simplemente "aparece" y esa pieza encaja perfectamente dando por acabado el puzzle y entonces, EUREKA! era eso, lo que sabias pero no habías visto... cómo no lo habías visto?

El puzzle aparece ante ti, entero, completo, y entonces todo tiene sentido. Aparece el Satori.

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viernes, 21 de junio de 2013

Anatta, impersonalidad e insustancialidad.

Uno de los pilares básicos del Budismo y del Dharma del Buda es la idea de que no somos un "yo". Muchas veces y en muchas ocasiones me he referido a ello, enfatizando en la idea de que el descubrimiento interior nos lleva más hacia lo que realmente "no somos" que a lo que somos.
Pero siempre acabo quedándome ahí, por una razón intuitiva pero, pensándolo un poco, de peso. Y es que las personas que pasan por este lugar a leer un rato sobre Budismo Zen, o Budismo en general, son gentes que empiezan o simplemente se sienten atraídas por este tipo de filosofías o prácticas, pero no son verdaderos estudiosos o grandes practicantes con experiencia.
Gracias a mi amiga Therí Magga, me he dado cuenta que si bien los conceptos están muy claros en mi mente, quizás ya es hora de dar un paso más y profundizar un poco en esta clasificación que es tan importante e imprescindible para poder entender bien la cuestión.

Si bien la palabra Anatta me era desconocida (por mi propio desconocimiento del Dharma) si que era afín a la palabra Sunyata (Suññata). Y no quisiera yo que las personas más cerca de la filosofía occidental clasificaran lo que aquí se escribe de Nihilismo, aunque en occidente se sigue teniendo tal tendencia, por falta de una comprensión de las bases Budistas que hace que se llegue a tal conclusión.

También quisiera, a modo de pequeña introducción, comentar por qué a veces confundimos u omitimos términos y acabamos hablando o entendiendo según qué cosa, de otra completamente diferente.


                                              "Las capas de entendimiento son como las capas de una cebolla"


LAS CAPAS DE ENTENDIMIENTO.

Las capas de entendimiento son zonas de abstracción de más o menos nivel de profundidad mental y donde se habla de manzanas en una capa de entendimiento determinada, en una capa diferente hablando de la misma manzana, estaremos cometiendo errores de percepción y comprensión insuperables. Por ejemplo, si en mi capa de entendimiento en el que hablo sobre una manzana, hablo sobre su forma y color, el cómo y porqué de su cosecha y el oyente, en otra capa de entendimiento diferente tiene en mente en la definición sobre la misma manzana, el sabor y sus propiedades intestinales, nunca podrán, el parlante y el oyente, llegar a un acuerdo, siendo la misma manzana.

Y hablando de capas de entendimiento, siempre hablé de Sunyata como "el vacío que soy, no siendo" pero nunca bajé a otra capa más abajo, mas profundo, para no desconcertar al lector, diciendo que tanto Sunyata como Anatta acaba con la personalización última, diciendo que "el vacío que hay, no es". Es importante darse cuenta que en esta capa de entendimiento desaparece totalmente lo personal.

PRINCIPIO DE ANATTA

Subiendo la capa de entendimiento, en primera instancia están los sentidos. Y nuestros sentidos nos dicen que "eso" es, por ejemplo, madera. Suena como madera (toc,toc), huele a madera, su tacto es el de la madera y lo veo como madera. ES MADERA.
Ahora bajemos un poco la capa de entendimiento. Su substancia es la de la madera, sus partículas son las de la madera, se manipula físicamente como la madera (si la quemas, arde), ES MADERA.
Vamos a bajar un poco más. Sus átomos se mueven a una determinada velocidad, sus quantums vibran a una determinada frecuencia, entre un átomo y otro, hay vastos territorios de "nada".... NADA. Ya no podemos concluir que es madera. En el momento que nuestros órganos sensitivos dejan de actuar, la madera pasa a ser un conjunto de protones y electrones vibrando, friccionando.
Aún podemos bajar más.
Si nuestros sentidos conscientes que son herramientas de captación de lo que sucede y de clasificación de este mundo, responsables en última instancia de la falsa imagen de un "yo", dejan de atrapar el mundo, si ya no hay un "yo" ni hay un "mundo" por que sólo es una representación orgánica, lo que existe no tiene ningún tipo de personalidad, ni de sustancia. Si no hay un "yo" no hay cosas, no hay nada. Y si no hay nada de eso, amigos... olvídense de las almas, de los espíritus, de la reencarnación... En ultima instancia, en la capa de entendimiento mas profunda de todas, sólo hay un ser, una consciencia universal. Pero, y esto es lo más importante, esa consciencia universal "no es".
Esa consciencia universal que es interpretado por todas las cosas (pero que es interdependiente de nuestra mente para definirlo) como acontecimientos, tampoco tiene una personalidad, una sustancia, o sea, también es Anatta.
Es curioso como es exactamente igual este "Anatta" al "Tao" chino.

FINAL DE ANATTA

Mi interpretación a la cuestión es muy sencilla, por que al contrario que las filosofías budistas más cerca de la Hindia (me sigue sabiendo excepcional cómo para explicar un principio tan "vacío" se tiene que dar tanta explicación), pienso que todo ser tiene la función de plasmar un concepto universal, y uno de ellos es el concepto Anatta. Es cierto que "no hay ser", pero debemos saber en que capa de entendimiento estamos cuando hablamos de conceptos.
El universo (por definirlo de algún modo, aunque no puede ser definido), ese "Anatta" que "es y no-es" quiere expresarse. Esta acción no podemos entenderla por estar fuera de nuestra mente. Y esta expresión deriva en movimientos, sucesos, vibraciones, que suceden aquí y ahora. Y debe ser el más terrible de los sucesos y el más delicado de ellos, para conformar un "todo". Eso si, un "todo" insustancial.
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martes, 18 de junio de 2013

Quietamente sentado, sin hacer nada.

Una de las mejores cosas que alguien puede hacer es sentarse, simplemente por el hecho de sentarse y no hacer nada. Y cuando digo a no hacer nada, no me refiero a divagar con lo que tengo que hacer dentro de un rato, si estoy bien sentado o que calor hace.
Me refiero a no hacer absolutamente nada. Eso es algo complicado de hacer por que hay cosas que se siguen haciendo aunque no queramos, como por ejemplo respirar.
No hay ningún caso de suicidio en toda la historia de mundo, que tenga como protagonista a un señor que quedó fulminado simplemente por aguantar la respiración. De hecho, no se puede.
Y yo me pregunto que fuerza natural obliga a un cuerpo a seguir respirando aunque el dueño del propio cuerpo no quiera. La respuesta es muy sencilla, pues nosotros no somos los dueños de nuestro cuerpo, sino que somos nuestro cuerpo. Y siendo nuestro cuerpo parece ser que en el fondo no queremos hacerlo. Sólo que a un nivel superficial, una capa de entendimiento especial, consciente de lo que ocurre por comparación y división, piensa que nosotros estamos en un punto mental entre los ojos y manejamos nuestro cuerpo y todo a nuestro alrededor. Y esa pequeña consciencia separadora, no se explica cómo no podemos caer redondos simplemente dejando de respirar.


Así pues tenemos que lo que un sacerdote diría que es Dios que no te deja morir, algunos pensamos que es simplemente nuestra verdadera naturaleza que se encarga de mover nuestros pulmones y  nuestro corazón, la que se encarga de sobrevivir en esta experiencia vital hasta que ella misma decide que ya se acabó y entonces caemos muertos. Y la decisión se toma de forma no-mental, inteligente y tomando en cuenta todas las formas posibles de combinaciones mentales (salud, tipo de vida, accidente causal) y no mentales (estas no las sabemos).

Bien, llegados a este punto podemos decir que no tenemos ningún control sobre nuestra vida (respiración incluida) y nuestra muerte (no-respiración incluida).
Y desde este punto de vista, nos sentamos a no hacer nada. Seguimos respirando y nuestro corazón sigue impulsando sangre a todo el cuerpo. Y en esta postura en la que nuestro estado se hace completamente transparente al mundo de los sucesos, accedemos a un estado llamado Samadhi.
Y aquí sentado sin hacer nada en absoluto, no sucede nada. Por que fuera de las cosas que ocurren en la mente no sucede nada en absoluto. Y dicho estado no puede ser explicado, solo se puede experimentar.

Cuando hemos acabado de "no hacer nada en absoluto", nos damos cuenta del placer que supone prestar atención a la respiración, por que sientes que todo funciona a la perfección. Y del placer que supone prestar atención a tus pensamientos, que vienen y van, y sólo son pensamientos. Sólo son algo ilusorio, creado por nuestra mente. Y en el estado de Samsára de nuevo, nos damos cuenta de lo maravilloso de los dos mundos.
Es mi estado de consciencia el que me dice que me siente a no hacer nada, es mi estado de inconsciencia el que me dice que me levante a "saborear" la experiencia de no hacer nada, por que mientras estamos en ese estado no podemos apreciar lo que sólo puede ser apreciado cuando se filtra por la mente.
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viernes, 14 de junio de 2013

El apego al apego.

Con los últimos movimientos realizados por esta red de redes se han podido vislumbrar a un nivel superficial pero también más profundo, cómo las personas no nos damos cuenta de los enganches que vamos adquiriendo a lo largo de nuestro "vivir".

Pero lo importante es descubrir esto mismo, profundizar en el por qué hacemos las cosas y en lo que sentimos cuando lo hacemos. En su momento descubrí que tenía apego al tabaco y dejé de fumar. Después descubrí que el acto de morderme las uñas era un apego más, desde que tenía uso de razón, y aunque me está costando incluso más que cuando dejé de fumar, ya llevo unos meses con el objetivo cumplido.

Pero los acontecimientos de estos días me han hecho descubrir que sentarse todos los días en una red social e interactuar con personas es altamente adictivo.
Si, lo reconozco... tengo apego al Facebook. Me gusta entrar a diario y publicar o simplemente poner algún "me gusta" aquí y allí. Y cuando no lo he tenido he "reculado" y me he dejado llevar por este apego.
"Oh, pues eres un pecador, Maikeru."
Pues la verdad es que no me siento así. No siento que esté mal, incluso todo lo contrario... cuando obtuve de nuevo mi perfil, solté un gran "Hurra!".



Hay que tener en cuenta que la espontaneidad es una de las cosas que tiene un practicante zen, y otra de las cosas es la acción. Y así como la acción me ha llevado a Facebook de nuevo con alegría, también es cierto que debo hacer algo al respecto con este apego. Aunque no me sienta mal, he de deciros que la vía del medio es el lugar donde mejor me encuentro, así que voy a tener que desarrollar en mi interior un impulso nada forzado y sin fricción pero decisivo para, tal como hacen muchos amigos de Facebook de vez en cuando y que considero muy sano, tomar distancia de las redes sociales, incluso del ordenador, para vivir "la realidad" tal como es, meditando, comiendo, paseando por el campo o simplemente acariciando a mi perro.

Todos deberíamos hacernos esta búsqueda interior, esta introspección, para caminar por un camino que no entiende de blanco o negro, de izquierdo o derecho o de bueno o malo, sólo entiende de no entender, de no clasificar ni clasificarse, de no obsesionarse con nada y no apegarse en exceso - ni en defecto - de nada.

Por mi parte, ahí lo dejo, en esas líneas... y también en mi mente.

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martes, 11 de junio de 2013

ATENCIÓN! Mi explicación a mis amigos de Facebook sobre mi deshabilitación.

Aprovecho este lugar, alejado de furias y malos rollos, de frustraciones e ira, para comentaros por qué mi perfil de facebook a sido deshabilitado y mis decisiones tomadas a consecuencia de ello.

Todos sabemos que Facebook ha sido una revolución en la era de las redes sociales y la importancia que tiene en nuestras vidas, amigos.
El hecho es, que desde esta mañana mi cuenta en Facebook ha sido inhabilitada. El motivo según esta red social, se debe a que mi Nick es falso (evidentemente, todos los Nicks lo son) y por ese motivo y no pudiendo esta red permitir tal cosa, han decidido inhabilitar mi cuenta.
La primera reacción ha sido pensar que al igual que yo, muchísima gente tiene sus seudónimos en lugar de sus nombres y apellidos. Pero sólo yo de todos mis amigos y conocidos he resultado ganador "del premio gordo". Por otro lado, me piden que para habilitarla de nuevo, debo enviarles por email una copia de mi DNI y una vez comprobado, volverán a poner mi cuenta "en su sitio" eso si, con nuevo nombre, esta vez mi nombre y apellidos "reales". Pero a nadie se le pidió el DNI para registrarse, así que me siento un poco estúpido incluso leyendo esas lineas de texto. La cuestión, para no dar mucha cancha al asunto, es que no voy a entregar ninguna información mía a nadie, y mucho menos dejar, sabiendo de qué va esto de las redes, internet y la privacidad desde que era muy joven, que mis apellidos sumados a mi ubicación (detalles que facebook nos brinda) sean el resultado de un rastro por internet totalmente descontrolado.
No es mi intención poneros sobre aviso, nunca critiqué a nadie por "ejercer su derecho de hacer lo que quisiera en libertad" y espero lo mismo de todos.
Sólo quiero que sepáis que no voy a volver, por lo menos de momento, con esas condiciones.
Me gustaría poder teneros a todos allá donde voy ahora, a GOOGLE + pero sé que no será así. Tampoco sé a cuantos de mis amigos llegará esta entrada, pero es lo único que esta red me ha dejado hacer.
Voy a seguir publicando mis escritos en el blog y mi poesía Haiku. También voy a seguir aprendiendo el difícil arte de la fotografía para poder algún día "asombraros". Pero todo ello tendrá que ser en GOOGLE+ de momento.
A los que perderé por este camino, un abrazo con el corazón. A los que seguiré teniendo, GRACIAS.

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lunes, 10 de junio de 2013

Auto-sanación, mito o realidad?

Hace unos días realicé un curso intensivo de Reiki de primero y segundo grado. Pese a mi escepticismo, quise realizar estas prácticas, por que desde pequeño cuando alguien tenía dolor, mi primera intención siempre ha sido poner las manos encima del individuo en cuestión.
Muchas veces el dolor desaparecía y otras no, y yo siempre me pregunté cuan poderoso era el efecto placebo en las personas o cuan poderosa era mi intención o mi deseo de que mejoraran en su dolencia.

El hecho es que lo que encontré en esa reunión fue un grupo de personas, cada uno con unas determinadas creencias más o menos esotéricas, mas o menos apegadas al chamanismo o rituales. Todas ellas querían lo mismo, aprender a canalizar una supuesta energía proveniente de algún lugar y que podía curar a otros.


Lo cierto es que no podemos negar que nuestra composición física más allá de las partículas, más allá del átomo y del quántum, es forma y vacío. Y esa forma-vacío bailan. Y ese baile fricciona ocasionando una energía que no es otra que el motor del universo. Y esto lo digo yo y toda la maraña de científicos que han desfilado por esta existencia desde Albert Einstein.
Y toda esa energía que no se diferencia en absoluto con la energía que desprende un Sol (bueno, el Sol desprende mucha más por que sus formas vibran a velocidades mucho más altas y su densidad es muy diferente) es la que crea este mundo y más aún, hasta me atrevería a decir que "toda la energía que es creada en este universo, no es creada por objetos sino por acontecimientos".
Y así, de este modo, "somos".

Pero está claro que una cosa es "ser" energía y otra cosa muy diferente "canalizarla" para conseguir algo, como curar o mejorar a las personas. Claro que si las personas resulta que no son realmente personas, sino que son acontecimientos tal y como es todo lo existente, la cosa cambia un poco.
¿Que tiene que ver esto con los símbolos "mágicos" que emplea el Reki? - no tengo ni idea.
Sólo sé que un señor llamado Mikao Usui redescubrió despues de muchos siglos, una técnica ancestral oriental que se obtuvo por medio de largas meditaciones.
Está claro que hay muchos halos de misterio en todo esto, pero como buen practicante Zen, a mi me importa la acción. Así que me decidí a probar lo que pasaría si a una persona normal como yo, con impulsos sanadores, se le da la correcta formación para aliviar a las personas o simplemente para aplicar energía a cualquier cosa-suceso.

La teoría fue difícil de asimilar al principio, pero en sólo una tarde aprendí los tres símbolos (uno de primer nivel y dos de segundo nivel) y esa misma tarde me abrieron el canal para poder acceder a esta técnica ancestral.

La mañana siguiente fue una mañana de prácticas, de cómo se debe hacer para que el paciente esté cómodo y cómo se hacen las sesiones para que todo salga a pedir de boca. Fue muy emotiva, está claro que se removieron sensaciones en esa sala. Los abrazos tenían más calor, hubo amor en esa sala, donde cinco personas desconocidas se abrazaron en comunión con sus inquietudes, sus miedos y apegos, sus penas...

Y eso fue todo, esa fue la magia de Reiki. Os parece poco?
Me parece muchísimo más importante que cinco desconocidos de ideas diferentes se "quieran" aunque sólo sea por un momento que toda la energía curativa del mundo, por que es precisamente esa energía, la del amor y los abrazos fraternales la que salvará al mundo de su delirio.

Si queréis saber más, como por ejemplo el tipo de sensaciones que noté, si ha cambiado algo mi vida o si voy curando a diestro y siniestro por ahí, os diré sólo una cosa... Ese curso de Reiki aumentó mi grado de consciencia, he de reconocerlo. Desbloqueó un nudo que tenía dentro y que no sabia cómo soltar.
Ahora bien, que penséis que fue "la magia" del Reiki, o que fue la positividad y la energía de un grupo de personas de bien, es sólo cosa vuestra.
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miércoles, 5 de junio de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (IV).

Para acabar esta serie de entradas sobre el Budismo Zen desde un punto de vista muy particular y escrito para personas que están empezando a descubrir este camino de liberación o ésta práctica, quiero escribir sobre el camino mismo, la vía del Buddha.

Un camino de liberación nunca puede ser un cambio de dogma o de tótems. Un camino de liberación debe tener como su máxima, dejar de aferrarse, incluso al mismo camino de liberación.
Por eso cuando los ascetas del bosque vieron que Siddarta había bebido y comido ,se había limpiado y descansado ,lo rechazaron. Esta vía es la que nos propone el Budismo Zen, una vía de "en medio" donde no hay que sentarse en zazen por obligación ni hay que dejar de levantarse por la misma razón.
Esta vía que yo camino de forma muy particular, no entiende de dogmas, ni de eternos maestros. Los maestros van apareciendo día a día, por el camino que se abre ante uno, de forma totalmente espontánea y sin control por nuestra parte.
Tampoco estoy de acuerdo con los "iluminados" que ayer se sentaban en zazen y hoy han decidido que su liberación incluye no sentarse más a comprobar nuestra naturaleza. No es esa la vía del medio.
A éstos últimos, les compadezco pues habiendo descubierto su propia iluminación, su propia Budeidad, la han olvidado por no "comprobar" dicho estatus a lo largo del tiempo.



Es cierto que la vía la debe marcar el propio individuo, y también es cierto que al caminar sólo por esta senda a veces, como el no-camino sólo tiene un sentido y sólo se recorre una vez, uno se siente perdido y desearía que su perenne maestro le condujera al sendero. Pero entonces no sería una camino de liberación propio, sino del maestro.
Yo he elegido caminar sólo, comprobar mi estatus Búdico de forma espontánea pero sin dejar de hacerlo para recordar siempre mi verdadera naturaleza, y seguir el Tao a donde me lleve, siempre que no compita con mi estado egótico al que no debo alimentar en exceso, pero que no rechazo de ningún modo.

Hoy puedo decir que me acepto en mi forma personal, egótica  y transpersonal como soy.
Hoy puedo decir que acepto una naturaleza espiritual que nunca podré ver, por que el órgano conocedor no puede conocerse a sí mismo.
Hoy puedo decir que voy a seguir comprobando tal naturaleza, aquí y ahora. Y no sólo sentado, sino en cualquier momento, con la máxima atención.

Si las personas que empiezan o sienten atracción por esta práctica deciden "pasar a la acción", bienvenidos.
Si por el contrario, entusiasmados, corren a poner cartelitos zen en sus muros de FaceBook, bienvenidos.

Todos tenemos nuestro papel, nuestros pequeños dramas cósmicos. Aceptar ésto en cualquier persona, cosa o suceso y respetarlo es lo único que tiene importancia.

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miércoles, 29 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (III).

Siguiendo la entrada anterior, otro de los aspectos muy importantes a la hora de entender de que va esto del Budismo Zen es la forma de asimilar y comprender los conceptos tales como espontaneidad, empatía y sobretodo, compasión.
Pero antes, he de hablaros sobre las capas de entendimiento y de cómo el Budismo Zen o cualquier otra práctica de auto-conocimiento trata este tipo de comprensión.

Hay una manera de entender o interactuar con el mundo, tal como lo hacemos comúnmente. A esta manera de ver las cosas se le puede llamar "capa de abstracción" por que trabajamos la mente como verdaderos fotógrafos.
Una instantánea es una pequeña pausa en una escena de la vida. Y la mente tiende a hacer instantáneas de todo, cada vez más pequeñas, y así vamos haciendo fotos, etiquetándolas y metiéndolas en cajones marcados con etiquetas. Y cada cajón tiene una serie de fotografías clasificadas.
Pero la creación de "clases" para ver el mundo es alejarse de la realidad, por que el mundo no son trozos de nada, ni siquiera es una secuencia de nada. Yo siempre digo que el universo y todo lo que en el está, es UN ACONTECIMIENTO. Y no funciona de forma secuencial, como en el cine. Es un acto que funciona por sí mismo para sí mismo y utiliza diferentes formas de captar, para captarse a si mismo. Y al acto de vivir haciendo fotos y clasificando las cosas que ocurren como algo fijo, podemos llamarlo "capa de abstracción" por que creamos algo abstracto (la foto) de una realidad concreta (el suceso).
Por eso cuando vemos una árbol, le echamos una fotico y la marcamos. Luego la colocamos en el cajón de objetos, en el subcajón de objetos vivos, y por último en el sub-sub.cajón de objetos para que mis niños se cuelguen de sus ramas para jugar. Acabamos de hacer "abstracto" algo en continuo movimiento al que hemos llamado, como una convención social, "árbol". Pero la realidad es otra, un árbol no es un objeto, es UN SUCESO en continuo movimiento, que ayuda a fabricar el oxígeno que necesitamos y los frutos que nos comemos. Luego, en primavera suelta el pólen que tanto nos molesta, para auto-generarse gracias a otro suceso llamado abeja. Entonces estamos hablando de algo un poco más concreto y menos abstracto. Pero aún así, al hablar de ello, no lo autenticamos sino que lo volvemos a etiquetar. Sólo podemos acercarnos al concepto "árbol" de una forma... en silencio verbal y mental. Sentándonos a su lado y sintiéndolo, sin ningún discurso, sin ningún intelecto que pueda "atrapar" la idea "árbol" conviertiendo algo concreto en una abstracción.



ESPONTANEIDAD

Hay una forma de hacer (o no hacer) las cosas para los chinos Taoístas, que se denomina WU WEI.
Esta palabra cuya traducción literal es "Sin acción", pretende dar un sentido a la forma en que nuestra mente funciona y cómo debería funcionar. Podemos decir que Wu Wei es una forma de espontaneidad, por que la pretensión de esta forma mental de actuar es no "dar vueltas" a la mente y actuar según instinto.

"Muy feliz era el cienpiés, hasta que un sapo una vez, le preguntó:
- ¿Qué orden al andar siguen tus remos?
Lo cual forzó su mente a tal extremo que a una zanja, distraído fue a caer,
mientras pensaba cómo hacer para correr."

EMPATÍA

La empatía es la manera de ponerse en lugar de otro ser (otro acontecimiento, otro suceso) sintiendo lo mismo, o lo que creemos que puede sentir ese ser poniéndote tú en ese papel. No es lo mismo que ponerse en lugar de otro ser SIENDO TU. Debes tener en cuenta para empatizar realmente que los sentimientos que te genere esa idea, parte de que tu te pongas en su piel, siendo ese ser.

COMPASIÓN

Pudiera parecer que la compasión es un sentimiento de lástima por otra persona. Pero no es así como yo lo veo. Se podría decir que la compasión es una gran entrega a los seres con la participación de la empatía, pero con una "distancia sentimental" para poder tomar atención hacia los sentimientos sin imbuirse en ellos, para así poder ayudar a los seres en lo que podamos sin mezclarse en el drama y haciendo así posible la solución del problema.

En definitiva, estas "virtudes" están presentes en todos nosotros, todas las personas. Descubrir dónde se hallan en nosotros sin fricción, sin esfuerzo, es el primer camino a recorrer para descubrir que al fin y al cabo somos Budas Iluminados y que siempre lo fuimos.


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lunes, 27 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (II).

Al hilo de la anterior entrada quiero continuar conceptualizando una práctica que asegura una calidad de vida antes inimaginable pero que también conlleva una serie de características que hacen de este tipo de "vía" difícil de seguir durante muchos años, pues uno acaba por "descentrarse" con tanto consumo, separación natural por vivir encima de bloques de hormigón, tanta "clase" de tipo social y personal... Y ahí es donde el Budismo Zen adquiere el máximo sentido, cuando uno va "descubriendo" día a día ese "debatirse" entre la realidad experimentada y la ensoñación social y del "yo" que nos embauca, nos aleja de nuestro verdadero "ser".

Uno de los conceptos que creemos que existen pero que son totalmente irreales es la idea de que somos una construcción que viene del pasado y va hacia el futuro. Y esta forma de vernos, define todo lo que somos y todo lo que hacemos. Somos una especie de "cosa" dentro de un caparazón (nuestro cuerpo) que tiene una serie de argumentos bien fundamentados para decir que "es" de una manera u otra por lo que le ha ido sucediendo a lo largo de los años, y la idea que tiene de lo que sucederá en los años venideros.
Agarramos bien la idea de que somos unos "luchadores" por que en el pasado tuvimos que superar cosas muy negativas y eso nos hizo valientes y mirando con fuerza al futuro. Un futuro en el que nos imaginamos de una u otra determinada manera... Y mientras el momento "ahora" está pasando...



Pero lo importante y lo que deberíamos dejar a un lado es ese vano intento de definirnos por lo que somos y tomar consciencia de lo que realmente NO SOMOS.
No somos una secuencia de actos provenientes del pasado, pues somos nosotros AHORA quienes definimos nuestro pasado, ese eco que se difumina por los pasillos de nuestra memoria. Tampoco somos nuestro futuro, una idea completamente irreal a la que llamamos sueños. Y tampoco somos lo que hacemos, ni nuestro trabajo. Tenemos la costumbre de decir... soy arquitecto, encargado o qué se yo. Y el lenguaje expresa ese orgullo, esa mascarada ilusoria de querer poner todo lo que somos en un cajón llamado "arquitecto". Pero no es lo que somos, sólo es nuestro trabajo.
No somos padres o madres ni hijos. No es eso lo que nos define en su totalidad. Ejercemos de padres o hijos, por supuesto, pero sólo es una pequeña imagen de lo que en realidad somos.

Otro concepto esencial que está sumamente presente en nuestra consciencia social y personal es la idea de que nuestros órganos de percepción son los únicos órganos de percepción que existen, por lo que podemos afirmar que lo que vemos, tocamos, olemos, escuchamos, y por ende pensamos, es la única realidad. No hay nada más que lo que podemos atrapar en nuestra red sensitiva y mental.
Y esa idea nos deja completamente enajenados, por que nos separa de nuestra verdadera naturaleza.
Es evidente que no podemos concretar, ni siquiera acercarnos a qué o cómo puede ser la captación del mundo desde una perspectiva diferente a la humana, pero podemos acercarnos a pensar cómo un mosquito ve el mundo. Podemos empatizar con la sensación que debe tener un mosquito cuando pica a alguien y absorbe ese líquido caliente llamado sangre, que asciende por esa trompetilla hasta llegar al éxtasis. Puede ser algo parecido a cuando nosotros comemos, con la única diferencia que nosotros estamos pensando en otra cosa, y seguro que el mosquito está plenamente atento y consciente (tal cual sea su consciencia) cuando come.



Así pues, vemos como el Budismo Zen insiste en una práctica en la que, en primera instancia el presente es el único movimiento temporal que puede existir. También enseña a definir qué es la atención consciente y cómo empatizar con la idea de que todas las cosas que existen, podamos captarlas con nuestros órganos sensitivos o no, tienen consciencia.

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sábado, 25 de mayo de 2013

Budismo Zen para una vida mejor (I)

Muchas personas me están preguntando sobre el Budismo y en concreto sobre el Zen. Y retrotraerse al principio de este blog parece que no siempre es suficiente para explicar lo que no puede ser explicado y sólo se puede experimentar.
No sólo aconsejo a las personas interesadas a las primeras lineas de este blog, sino que recomiendo escritos que me parecen interesantes aunque siempre llego a la conclusión que las personas que "empiezan" quieren algo más concreto, algo del todo imposible. Pero también me doy cuenta que a medida que cumplo años, además de poder explicar mejor - o dar rodeos mas cortos - a esta experiencia, mis explicaciones se alejan más del Zen y entran en un halo personal, donde sólo yo puedo entender a la perfección. Pero para poder clasificar algo que voy a escribir para un público, debo llamarlo de algún modo, así que lo haré como Budismo Zen, ya que no creo que nadie vaya a venir a pedirme "derechos de autor".

El Budismo Zen es una mezcla de oración hacia uno mismo, repetitiva, que tiene la finalidad de hacer olvidar la oración misma. También es una primera cura para quien tiene problemas, de todo tipo y color.
Si amigos, efectivamente el Budismo parece que no llega a las personas que "ignoran" sus problemas sino a las que saben perfectamente que tiene problemas de orden personal, transpersonal, de conductas mentales como la obsesión la ira y finalmente la "mayor"... la frustración. Y digo "ignoran" por que TODOS sin excepción, tenemos problemas de este tipo.



Y algunos centran su mirada en esta parte de la "expresión zen" que no tiene nada que ver con mente, salud (quién lo diría) o enfoque de la atención para una mejora en la verdadera calidad de vida.

Pero por alguna razón, el Zen es como un chicle muy elástico que te sirve para masticar y también para pegar algo y que no se desarme. Es una herramienta tan eficaz para el desarrollo personal que no hay manera alguna de pisotear, eliminar o desajustar. Siempre encaja a la perfección y nunca deja de estar presente, hasta que alguien como yo intenta hablar de Zen... entonces desaparece, y mis explicaciones dejan de definir realmente dicho concepto.

Se puede decir que el Budismo Zen es, en primer lugar una serie histórica de acontecimientos que empiezan en la India desde tiempos inmemoriales (Hinduismo), pasan por un radical "cambio" que hace que se abandonen los extremos de dicha "práctica" (Budismo), llegan a la China donde se mezcla con una ancestral filosofía llamada Taoísmo, formándose así el "Chan" y de la mano del maestro Dogen viajan al Japón para convertirse en el "Zen" actual.

También se puede decir que la máxima expresión Zen aparece en la pintura, Arquería, Jardinería, Caligrafía y Poemas (Haikus) Japoneses.


Por otro lado, la esencia del Zen empieza en un tiempo muy lejano donde un maestro "pasa la voz" de la práctica y los secretos de ésta, de maestro a alumno hasta nuestros días. Y ésta esencia es fundamental para poder realizar una práctica acorde a dichos cánones.

Pero también ésta práctica ha trascendido de la cadena de maestros y alumnos de origen monacal a los laicos, personas con una inquietud, un problema no resuelto pero si "hallado" de origen conductual, o filosófico y vital.

Y aquí es donde el Zen puede adquirir su máximo apogeo, más aún en nuestra cultura occidental tan separada de nuestra verdadera naturaleza, nuestro verdadero ser, tan acostumbrada a separarlo todo, las ideas, los conceptos, a nosotros mismos de nuestro organismo.
Así es, el Zen en una vida laica, empieza cuando uno "descubre" de alguna manera (leyendo, por trasmisión directa, escuchando a alguien, contestando a alguna pregunta de forma espontánea, etc...) que lo que uno es, lo que uno piensa que es o cómo se define, es algo totalmente irreal y la base para tal idea no se sustenta de ninguna manera racional. En ese momento de aceptación de que uno no puede verse a si mismo como lo que es, ese momento trascendental donde uno no puede verse realmente pero SABE que no es lo que hasta hoy pensaba que era, a eso el Budismo Zen lo llama "Satori".

Una vez hallado el descubrimiento de lo que uno sabe "que no es", el Budismo Zen nos da su herramienta principal para la comprobación de que la naturaleza de "si mismo" al igual como la naturaleza "del resto de cosas" es una sola esencia, un solo acontecimiento que ocurre "aquí y ahora".
Y sólo queda experimentarlo.

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sábado, 11 de mayo de 2013

Tirar la piedra y esconder la mano.

Una de las cosas que peor se me dan es dejar de entrar a foros budistas y es posible que sea por que soy un poco masoca, por que no tiene ningún sentido discutir sobre budismo, es como si para dejar de beber me bebiera cuarenta litros de whisky, a ver si del hartazgo la cosa se eliminaba...

Pero una de las cosas buenas que tiene, quizá la única, es que encuentro interesantes temas para poder desarrollar aquí, en este medio.
Y uno de los temas recurrentes que siempre ocurren en un foro de discusión budista, es que siempre alguien acaba tirándote una piedra a la cabeza... eso sí, a la piedra la llaman Ego.
Y a la menor ocasión, zas! te escupen que tienes mucho Ego y se quedan tan panchos. Una vez hasta me avisaron de que podría tener un "Super-Ego" camuflado en mi aparente intuición.



Y realmente es posible que así sea, por que me quiero muchísimo, y la falsa imagen de "eso" que se define como "yo", después de mi última batalla conmigo mismo, ha quedado reforzada.
Y eso es bueno? -os preguntaréis algunos-
Pues he de decir que eso es magnífico, por que el problema no es que la imagen de mi quede reforzada, sino que sea ignorante del suceso. Si no se que "yo" es sólo una imagen falsa de "ponle tú el nombre", tengo una complicada situación, puesto que aunque sigo siendo un Buda, una persona iluminada en mi interior, aún no he descubierto la sorpresa por lo que vivo en una perpetua ilusión, pensando que "yo" soy una construcción de mi pasado que llega hasta mi futuro.
Pero si ya he descubierto "lo que no soy", no tengo problema en aceptar que además de mi naturaleza búdica la liberación consiste también en aceptar como "suceso no independiente del resto" mi Ego aceptado y asumido como lo que es.

Así que dejo de centrar mi atención en la tirada de piedra hacia mi cabeza, y pongo el foco en la "escondida de mano" del individuo que me la lanza. Y me pregunto por qué no cree que está iluminado (suelo encontrarme algunos Budistas que no se creen a ellos mismos). Y la respuesta a esa pregunta, aparte de ser que "no hay un yo y tampoco hay un tu", es que piensa que hay algo que alcanzar, que la iluminación llegará, y eso si que es mala pata...

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jueves, 9 de mayo de 2013

Cuando la inconsciencia se hace consciente...


"Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino."
- Carl Jung -


La frase ha dado mucho de si en Facebook y gracias a mi amiga Isabel Subirana, he decidido dar mi opinión, como vengo haciendo en estas páginas, e intentar "aclarar" lo que me parece una genial frase de este filósofo que anduvo entre el camino medio con total éxito.

Parece que las cosas pertenecientes a la religiosidad, por alguna extraña razón, vienen de tres en tres, como la Trimurti, la santísima trinidad y hasta el trío calavera. Y en ésta ocasión no hay religiosidad de por medio, debemos decir que Jung nombra tres clasificaciones mentales bien definidas.

Primero tenemos al consciente, esa fuerza mental clasificadora que "enfoca" nuestra vida diaria, con la que escribimos, leemos, creamos e intentamos explicar las cosas de la vida.
El consciente soy "yo", ese pequeño punto en medio de nuestros ojos que insiste a diario en mantener estatus personal y social, que nos ayuda cual "herramienta eficaz" en esta sociedad en la que hemos decidido vivir, por que a pesar de todo, es una decisión queramos o no verlo así.

En segundo lugar, aparece el subconsciente, ese espasmo en nuestro cerebro del que habla Freud y otros psicoanalistas y que te quiere jugar "una mala pasada", pues al tomar como punto de control el tiempo, realiza una especie de "cirugía" con la que  lobotomizar nuestra imagen de nosotros mismos, deformando la realidad y alimentando los conceptos de "pasado" y "futuro", dejándonos indefensos ante la aplastante realidad del "ahora".
Así pues, el subconsciente agranda nuestra imagen o la empequeñece, nos dice que "somos" en relación a los que hicimos y lo que haremos y así, aparece como una sombra encima de nuestras cabezas, el destino.

La recreación de un destino, es la enajenación mental más común en nuestra sociedad y es precisamente a eso a lo que se refiere Jung. La toma de control de nuestro subconsciente, hace que la suma del pasado y nuestra percepción de un futuro, conduzca a nuestro consciente a lugares "ilusorios", y más allá, todos acabamos en "la caja". El destino llevado al cubo nos depara lo irremediable, lo que nos aterra... "la caja". Y con esa idea, llega la frustración...

La palabra que mejor define "frustración" es Dukkha, aunque muchos practicantes la traducen ( de modo incorrecto, según mi opinión) como sufrimiento. Dukkha aparece entre otras causas ante la presencia irreal ( y digo irreal por que lo pensamos en un tiempo anterior al irremediable suceso) del destino definitivo, el último tren, la última imagen, el final del destino que nos depara la vida... La muerte.
Y bajo esta perspectiva, el subconsciente campa a sus anchas induciendo al consciente a consumir depravadamente, a clasificar de forma compulsiva, y en definitiva a separarnos de nuestra verdadera naturaleza.

La última de las tres palabras que desgrano hoy, es inconsciente.
Cuando vas conduciendo en el coche, hablando con el copiloto y de repente te das cuenta que sin pensarlo has acabado en casa, es el inconsciente el que dio las órdenes. Cuando tus pulmones se hinchan para dejar que el aire entre en tu cuerpo, alimentando así tu vida, es el inconsciente el que da la orden. Y tu corazón golpea y golpea, bombeando la sangre para que el organismo "sea" y es el inconsciente el que está detrás de todo eso.
Y el único problema del inconsciente es que es totalmente transparente a nuestro entendimiento, por que como su palabra indica, es "no-consciente", y nos quedamos igual que si queremos mordernos nuestros propios dientes, por que jamás sabremos nada sobre ello. Pero aunque no sepamos nada sobre nuestro inconsciente, podemos elucubrar diciendo que si manda la orden a nuestros pulmones para recibir el aire, bien podría ser que ese aire que es generado por químicas naturales, vegetales y la luz del sol formen parte orgánica de mis pulmones y así el inconsciente no solo mandase información desconocida por mi consciencia a mi cerebro sino que pudiera ser que la información la mandara también a toda esa maquinaria natural que se extendería, por ende, a todo el universo para que el círculo vicioso pueda cerrarse definitivamente. Es posible, y digo que sólo es una elucubración, que todo el sistema inconsciente fuera el recurso natural que tiene el universo para que yo, el sujeto consciente pueda "yoificarlo". Quizás el universo crea todo esa fluidez entre aire, luz, plantas, pulmones que alimentan seres conscientes para hacer consciente el universo mismo.

Y Jung nos apunta justo ahí, como una aguja de acupuntura... ahí, donde más duele. Por que el incosciente nunca podrá ser consciente, es nuestra consciencia actual la que nos debe dirigir hacia nuestra inconsciencia. por eso nos sentamos, o prestamos atención al "ahora" en cualquier situación, para "experimentar" el estado de inconsciencia y así poder descubrir que todos los estados mentales, todas las capas de entendimiento, son necesarias.

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