viernes, 9 de mayo de 2014

"Hoʻoponopono", la parida del siglo.

Siempre que escribo sobre temas peliagudos, me la llevo doblada (será el karma), pero no puedo dejar pasar la oportunidad de dar mi punto de vista sobre esta práctica que utiliza tanta gente "buena".

Esta practica nace en Hawai y parece ser que es ancestral. Como cuando lo inventaron no estábamos, no podemos asegurar que no fuera algo creado con grandes intenciones, y que resultara del todo mágico y resolutivo de la serie de problemas de aquella gente.

Pero como siempre, todo lo que en un principio pudiera ser práctico y sanador, es asumido por otras culturas que tergiversan, difunden adaptándolas  al mejor de los postores, añadiendo el concepto de Karma, muy alejado geográficamente de esta práctica y en un momento determinado aparece para darte una hostia en toda la cara que te deja totalmente alucinado.

Hace un tiempo contaba con un amigo de esos que se hacen en Facebook y que no pasa a mayores, pero que aparece a diario para dar lo buenos dias, darte abracitos de luz y amor y poner "me gusta" a cosas que vas publicando. Y desde la distancia, notaba que a esta persona no le hacia gracia mis "puntualizaciones" respecto a cosas que él publicaba, o publicaciones mías que eran interpretadas "de otro modo" por este individuo. En una de éstas, se indignó por una respuesta que dí de forma jocosa y parece ser que agarró un mosqueo del quince. Inmediatamente me di cuenta, pasé a pedirle humildemente perdón de todo corazón y entonces me soltó eso de... " LO SIENTO MUCHO, POR FAVOR, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS".
Pues qué alegría, hombre! Así da gusto equivocarse o simplemente dejarte llevar por la mala leche!
Me hubiera encantado tenerle delante para pisarle la cabeza a ver si seguía amándome tanto...
Pero no me dio tiempo, ME BLOQUEÓ. Hasta el día de hoy sigo bloqueado. Y le envié un mensaje tomando como intermediario un amigo común, pero nada. NO LO SINTIÓ MUCHO. NO ME PERDONO NI ME AMÓ. Y de las gracias ni hablamos...



Y llegamos al cartelito. Un genio de la lámpara maravillosa y la seguridad en que conseguirás realizar tus deseos. A vender caramelitos!

Pero mi forma de ver este tinglado es muy diferente amigos. No importa que me tachéis de "malo de la película", por que no creo en la maldad ni en la bondad. Creo en la verdadera naturaleza del individuo.
Y esa naturaleza me dice que esto es una parida, una vez llega a nuestras costas. Una vez lo adaptamos a nuestra mentalidad teísta, me parece la forma más horrorosa de escupirle a uno a la cara.

Cuando tengo un problema con alguien, puedo optar por solucionarlo de forma civilizada. "Hablando se entiende la gente", dicen. También podemos darnos de leches, es una forma de soltar adrenalina, aunque no soy violento. Pero sería totalmente válido. Pero, en una pelea o discusión ponerte a decirme la frasecita de marras??? Te mando a cuenca de una ostia, o sea, se consigue jústamente lo contrario. Y eso pasa, por que el que es emisor de la frase realmente no pretende disolver el problema, sino que quiere darte con el "yo soy mejor que tu" en toda la cara, cual puñetazo feroz.

Así que, por favor. Si algún dia tenemos un enfrentamiento, hablemos amigo, seguro que lo podemos solucionar, pero deja el Ho opopono...como coño sea, a un lado.

Saldremos ganando!

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Reencarnación o Renacimiento?

No es la primera vez que hablo de estos temas y debo, primero de todo, decir que mi conocimiento sobre la muerte es muy poca, y de forma empírica ninguna, por que aún estoy vivo :)

También es cierto que mis indagaciones sobre la muerte Tibetana-budista son superficiales, pero para dar mi opinión sobre esta materia es más importante tener una determinada consciencia del "pensar oriental" más que de su propia idiosincrasia.

Pese a que en la entrada De cómo Siddharta no sacó absolutamente nada del Despertar un usuario anónimo comentó que el Budismo Tibetáno Lámico es Mahayana (la mayor vertiente del Budismo) y le agradecí la correción, sigo teniendo muchas dudas al respecto, después de haber investigado mucho.

Me parece que el Budismo Tibetano es formalmente una religión en toda su extensión, y esto hace que sus bases filosóficas. mucho más afines a la India, contengan un cúmulo de esoterismos, y todo tipo de simbología de muy difícil comprensión para un occidental. Pero lo que si está claro es que en cualquier vertiente Budista, el Nirvana es el mayor tesoro, y ese tesoro es entendido precisamente al revés en los occidentales.


NIRVANA, significa de forma mas o menos literal, "extingir de un soplido". Diríamos que es el final de los finales. El Budista busca desesperadamente, vida tras vida, DEJAR de reencarnarse una y otra vez. Algo que un occidental vería como algo triste, por eso hasta aquí  nos llega la idea de "agarrarnos" a la reencarnación, por ese miedo a la desaparición de uno mismo.
Y en este punto, el Bardo. Esa zona en medio de la consciencia moribunda que dura cuarenta y nueve dias y en la que el muerto busca desesperadamente y con la ayuda de un Lama, la clara luz para DEJAR de reencarnarse. Es cierto, un occidental no entiende este concepto, es imposible.

Pero, desde el punto de vista de otras escuelas Budistas, nos preguntamos... ¿Quién se reencarna?
Por que en occidente nos hemos empeñado en "conservar" nuestro yo del tal modo que donde antes colocábamos "a nosotros mismos" en la cabeza, ahora lo situamos en el corazón y dónde hablábamos de "ego" y ahora lo llamamos "alma". No queremos desaparecer. Nuestro cuerpo no tiene remedio, pero nosotros no somos el cuerpo, no, no....El alma se conserva y se reencarna, gracias a Dios....
¿Quién está ahi dentro, sino una idea? ¿Quién se va a reencarnar en otra persona o animal?
No hay nadie ahí, señores! El concepto se llama ANATTA. y no puede traducirse.
No hay nada más que ideas transcurriendo por una mente calculadora. Y puede parecer algo penoso, pero yo creo que es un motivo más que suficiente para bailar de alegría!
Si no hay nadie ahí... Dónde está todo?

Está RENACIENDO, una y otra vez. Debe olvidarse de sí mismo para sorprenderse de sí mismo.
Pero eso que renace y se sorprende, no eres tu!
Y sin embargo, sin ti no sería.
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