miércoles, 25 de marzo de 2015

Oscuridad, Luz...

Siempre leo frases del tipo "Deja de mirar las sombras y céntrate en la luz" y en mi cabeza enajenada vuelvo a dar vueltas y vueltas a la misma cosa que Alan Watts nos mostraba en sus escritos y por lo que muchas figuras de la iglesia o incluso personas laicas con intereses "neoliberales" han tachado de "ocultismo satánico", la oscuridad como principio.

Después de un parón de meses y con pocas ganas de escribir, me siento para deambular un poco sobre este tema que tantas frases nos da a lo largo del día. El bien contra el mal, la luz contra la oscuridad... Es como coger una moneda y hablar de "cara contra cruz" cuando es evidente que "sin cara no hay cruz" o "sin cruz no hay cara". Esta interdepencia indiscutible en una moneda, aparece difusa cuando hablamos de luz y oscuridad, un fenómeno claramente teísta, dual y separador.

Y debería ser una reflexión de todos aquellos "iluminados" que nos esputan a diario sus luces pero que callan sus sombras, como quien no tiene esa clase de cosas.

Y de las sombras se aprende, si las examinas con detenimiento y distancia personal. Y en las sombras debemos andar, recorrer ese camino poblado de accidentes de avión, decadencia social y política que nos lleva a un presente árido y un futuro espectacularmente sórdido, dolores (más de lo habitual) en zazen, dándote cuenta que algo no funciona bien. La postura se hace más complicada, pasan los días y encontramos excusas para no sentarnos...

Y nos damos cuenta, como en un flash (de luz) que debemos aceptar esta oscuridad, esta desinformación del todo para establecer comunicación de nuevo con el yo inexistente, observarlo y compadecernos de él. Y dejar que pase... ya pasará.

He aquí la oscuridad, os presento ese negro absoluto, sin pudor. Sé que volverá la luz y deberé andar el mismo camino que con este vacío, con distancia y sin apego.

No hay foto hoy, sólo negro.



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