miércoles, 31 de agosto de 2016

"Tashaki" (III)

Jackovich no podía reaccionar ante la postura de aquél individuo, su forma de expresarse, su control y su calma.
¿Qué significa? -preguntó el soldado, apaciguando el gesto.

Que el sujeto conocedor, no puede conocerse a sí mismo como objeto conocido.

Un pequeño soplo de aire fresco recorrió los pasillo hasta Jackovich, limpiando el aire fétido y corrupto.

El arma cayó al suelo. Se disparó, alcanzando a Tashaki en el estómago.

Jackovich fue corriendo en auxilio del hombre, que desfallecía.



¡Lo siento! - exclamó entre sollozos- ¡Lo siento mucho!

Tashaki dijo: ¿Te das cuenta, de tu naturaleza? y murió. Allí quedaba un libro llamado "Shin Jin Mei" que recogió del suelo.

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Estoy buscando a alguien, estoy buscando algo. Lo tengo en la punta de la lengua, pero cuando casi lo tengo no puedo articular palabra. Me han dicho que en esta esquina vive un tipo, un maestro, alguien que libere mi espíritu de esta locura que me está comiendo por dentro.

Ahí vive un tipo, me han dicho que en esta casa. Voy a llamar a la puerta. Un hombre sale a recibirme:

- Hola, mi nombre es Jackovich.

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martes, 30 de agosto de 2016

"Tashaki" (II)



Entró en el habitáculo con el ojo en la mirilla de aquél arma de repetición, deseando que aquél individuo entrara en combate, lo suficiente para poder tener la excusa de acribillarlo a balazos.

Tashaki estaba sentado en sus talones, las rodillas apoyadas en el suelo, con las manos en ellas y las palmas hacia arriba. Los ojos entrecerrados expresaban quietud, calma y sosiego. Los hombros caían por su propio peso y todo expresaba que este hombre no tenía armas de fuego. Rumiaba un amplio sonido gutural que parecía salir de sus propias entrañas.
El sonido paró y los ojos de Tashaki miraron fíjamente a los de Jackovich.


El hombre habló:

¿A qué has venido, a matarme?


Jackovich no contestó. En su lugar le hizo un gesto, para que se echara a un lado.


Tashaki no se movió:

No soy tu enemigo, más allá de ti mismo -murmuró Tashaki-

Jackovich quedó perplejo. Jamás había visto una reacción igual en todos estos años de lucha.

¡Claro que eres mi enemigo, no tengas ninguna duda! -gritó Jackovich, reafirmando con el arma.


Entonces Tashaki exclamó: ¡Sea pues! Y siguió allí parado, como esperando la muerte sin ofrecer resistencia.
El hombre armado no sabía qué hacer, no podía matar a alguien así, a sangre fría.



Tienes una naturaleza -habló Tashaki suavizando su voz.

Es una naturaleza compasiva, que tiende la mano, que no quiere quitar una consciencia.
Sin embargo tienes ira, pero no forma parte de tu naturaleza sino de los condicionantes.

Jackovich bajó el arma. Recordó cómo su padre le mataba a hostias, cómo le hacía ver, año tras año de una vida mísera, que no valía nada, que era una especie de desecho humano y merecía los golpes.
Jackovich preguntó al hombre:

¿Cómo puedes saber cómo soy si no me conoces?

Ahora no eres un asesino, pues has bajado tu arma. 
La verdad es que no te conozco, así que esta sensación es como la un niño que descubre el mundo por vez primera.

¿Cómo puedes saber cómo eres, soldado, si no te conoces?

Se muy bien quién soy -arremetió el soldado con tono de duda.




La espada no puede cortarse a sí mísma, soldado -dijo Tashaki.   (continúa)

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lunes, 29 de agosto de 2016

"Tashaki"



La invasión estaba siendo fructífera. Jackovich hizo una incursión por la zona más deshabitada y logró entrar en un complejo abandonado, buscando algún enemigo al cual dar caza.

La oscuridad reinaba en todo el complejo, sus angostos pasillos olían a desecho, abandono y muerte.




Caían las gotas desde el techo, en la cara de Jackovich. Su piel endurecida por las inclemencias del tiempo, digna de un chusquero ejemplar, brillaba ahora por el agua que resbalaba por la historia, porque la piel tiene historia, memoria y recuerdos que mil lluvias no limpian.

Tenía una cicatriz al lado de un ojo, como digno combatiente en varias guerras, que le servía para contar sus batallas en aquella barra cutre del bar de su ciudad natal, cuando visitaba a la familia entre misión y misión.

Ahora no había historias, tenía miedo. Un miedo irreconocible hasta ahora, pues apestaba a muerte de un modo más latente, más palpable que otras veces. Los sentidos estaban abiertos a cualquier movimiento o sonido, proveniente de aquella maraña de pasillos oscuros.

Llegó a un ensanche y más adelante a una habitación clara, con luz diáfana.

Tras un vistazo, se dio cuenta de que allí había alguien.






¿Sería este su fin? (continúa)

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lunes, 8 de agosto de 2016

"Reformas".

La casa necesitaba un giro, una lavada de cara, un cambio.
Así que agarré de un manotazo la carta de colores "Pantone" para buscar el color adecuado a mi nueva forma de ver la vida, y busqué un color adecuado a mi nueva manera de sentir.
Me sentía diferente, más libre. Con el poder no sólo de maniobrar en mi mente, sino también en la de los demás.
El color rojo surgió de entre el entramado de cartones de colores que de allí iban surgiendo.
No era el típico rojo "amapola", sino que era de esos modernos que se ven ahora, más apagados pero sin embargo con fuerza tonal.
También cambié los muebles. Paseando por Ikea había visto unas cosas realmente bonitas, minimalistas, de esas que aluden a espacios amplios y diáfanos.
Ya de paso, cambié cortinas, y puse muchos Budas; en la entrada, en el comedor, en la habitación...
Todo estaba quedando conforme a la imagen mental que había salido de mi cabeza, cuando decidí dar un giro a mi vida.


                                                                                                 Fuente: TechNoir.

Después de un rato, volví a la realidad.
Nada iba a ser cambiado en mi casa, las paredes no iban a ser pintadas de color rojo ni siquiera tengo cerca un Ikea.
La imagen mental que había salido de mi cabeza era lo único "real" que había sucedido y me la había creído, por unos instantes.
Pensé... ¿De dónde ha surgido la idea de que quería dar un vuelco a mi vida?
Pensé... ¿De dónde surge la idea en todo el mundo?
Pensé... ¿Por qué es una idea colectiva "cambiar" cuando estás de vacaciones y no tienes tu mente ocupada en la cotidianeidad?

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El orden de las cosas es simple. Nacer, vivir y morir.
Lo demás son ideas que pasan, que ni siquiera son tuyas sino que vienen por un continuo temporal que ni siquiera existe realmente.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si te condiciona, se queda una temporada.
Mientras vives, aparece la idea, se inserta en tu mente y si la abandonas, se va.

¿Qué hacer, qué hacer, qué hacer?

Descubre, acepta y sonríe :)

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