miércoles, 30 de diciembre de 2015

Profundizar.

Parece que últimamente hay poco de lo que escribir, quizás porque hay mucho de lo que hablar.
El mundo cambiante, suele ir en contra de los desfavorecidos (por eso son desfavorecidos) y a favor de los poderosos y eso hace que se escriba menos sobre el día a día de la práctica y se hable más sobre qué podemos hacer en este mundo saturado de opresión, falacias y asesinatos múltiples de asesinos que se sientan en el poder, elegidos por un pueblo dormido.

En este orden de cosas, un budista debe reaccionar, aunque su mente esté tranquila. Uno debe alzar el puño, situarse empáticamente a favor del que sufre, siempre y en todo momento.
No hay Budista que sea liberal, neoliberal, empresario de éxito a base de la supresión de derechos, millonario o poderoso. Si esto sucede, es que no es Budista. Y puede venir quién quiera a decirme que soy un ignorante, pero la base de toda cuestión Budista empieza por averiguar quién sufre y por qué.
Así que a mi no me valen las media tintas, señores. No es una cuestión a tratar o por la que discutir. No vamos a asemejarnos con la iglesia católica, salvo contadas excepciones en las que las verdaderas personas de fe se arromangan para hacer algo. Y ese algo puede deambular entre muchas expresiones, pero siempre se ha de hacer algo.


                                 La foto no tiene nada que ver con el tema pero la pongo porque me salió muy bien :D


Por mi parte y desde estas páginas, digo que estoy en contra de cualquier cosa que un ser humano haga para distinguirse sobre otro. Estoy en contra de las clases, sin importar dónde hemos nacido, en qué familia, o cuánto hemos trabajado, incluso si nos lo merecemos o no. Nadie es más que nadie, porque precisamente "todo es lo mismo". En este escenario, hay quien piensa que es más, otro que piensa que es menos, otro que lucha y otro que observa. Un budista observa, acepta pero también lucha para la igualdad de todo ser.

Nada más que escribir, pero mucho que decir.

Hasta el año que viene. Luchen, no olviden y sobretodo... sonrían :D

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martes, 17 de noviembre de 2015

La religión o la separación?

Lo reconozco, soy muy religioso. Y además fundamentalista y con el dogma siempre cubriendo mi cabeza.
Mi religión es muy clara y no permite salirte del camino ni un sólo momento.

Lo primero que aprendes cuando eres captado por esta religión, es que no tienes ningún poder de decisión sobre tu vida, sino que son los acontecimientos los que al final te llevan a tomar un camino, y siempre es el mismo puesto que siempre son las mismas condiciones, hasta que las condiciones cambian, algo fuera de nuestro alcance.

Después viene eso de que uno no es uno, sino que no hay nadie ni nada, con lo que todo es un suceso que baila, independiente de lo que uno crea que es. Eso me deja a la altura del betún, el hecho de no tener ninguna importancia en el universo me deja totalmente descolocado, pero además lo mejor de todo es que pese a no tener importancia, sin uno mismo, el universo no existiría, por lo tanto, lo que pudiera ser Dios es en realidad uno mismo, que encima no es nada.
Es de locos.
Así que jamás se me ocurriría coger un fusil para matar a nadie, no sería muy religioso si hiciera esto.
¿A quién iba a matar yo, si no soy un individuo y tan ni siquiera hay gente?

SOLO ME MATARÍA A MI MISMO.



Esta misma religión que me tiene atrapado, también me dice que cualquier otra persona, aunque profese la misma religión que yo ( y no digamos si profesa otras), ve el mundo de forma diferente a mi, por que la visión de cada ser humano es diferente al resto, aunque a veces parezcan exactas. Y todas estas forma de ver las cosas son igualmente válidas tal como la mía, aunque yo no lo entienda.

Luego, esta religión que profeso, me dice que el fundamentalismo que tanto amo es sólo una cortina de humo, y que no debo creer nada que no pueda experimentar por mí mismo. Que debo investigar, buscar y encontrar mi verdadera naturaleza y que todos, incluso el asesino que se ha cargado a unos cuantos en París, o el que ha aniquilado a otros tantos en Irak, o en Libia (si, los muertos son también todos iguales, sin distinción, aunque pueda parecer lo contrario), incluso el jefe de estado que manda misiles a los palestinos o el palestino que se viste de muerte para ir al restaurante israelí, también tienen esa naturaleza y que hay que intentar ser compasivo con ellos, aunque el estómago y ese "yo" inexistente digan lo contrario.

Así pues, soy esclavo de mi dogma. Soy de los que mueren, pero no de los que matan. Porque al final se trata de eso únicamente, por muy enrevesados que sean los conflictos donde se mezclan el terror de estado, la estupidez fundamentalista terrorista y el petróleo o el gas.

Al final no hay buenos ni malos, sino los que matan o mandar matar (o quieren hacerlo) y los que mueren. Yo soy de los que mueren, estoy con los que mueren. Y me compadezco de los que matan, vengan de donde vengan.
Y siendo así, no soy nada especial, no hay nada más en mi que una forma de ver el mundo, una sensación, el mundo mismo matando y muriendo.

Vaya religión que me he buscado...

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lunes, 2 de noviembre de 2015

Ejercicio de respiración con el diafragma.



Uno de los ejercicios que habitualmente practico es para acostumbrar el diafragma y así poder respirar de este modo en zazen o en la atención plena diaria. Quiero presentarlo a vosotros, pues es fácil, requiere de poco tiempo y sus resultados aparecen de inmediato.

Túmbate boca arriba, no importa si las piernas están estiradas o recogidas, en el suelo o en la cama si ésta es dura. Si estás en el suelo, interesaría poner algún tipo de colchoneta fina o zabutón, para estar más cómodo. Las manos deberán estar colocadas encima de la barriga, de forma suave como acariciándola. Esto hará que puedas tener plena consciencia del movimiento de la respiración diafragmática con las propias manos.






Con este ejercicio conseguimos respirar con la parte baja de los pulmones y esto hace que el cuerpo equilibre sus niveles de lactato (ácido láctico) y el cuerpo entre en un modo muy relajado de estar, pero al principio y hasta que nos acostumbremos, notaremos algo de ansiedad y agobio. Es normal, no os preocupéis.

Entonces nos disponemos a respirar (siempre con la nariz) y con la inhalación hinchamos la barriga de forma moderada y sin forzar demasiado haciendo así subir nuestras manos con ésta. Fijaos que el pecho casi no se debe mover.


Una vez hemos llegado al final de la inhalación, quedamos sin respirar un segundo (o menos) y entonces nos disponemos a realizar la exhalación apretando el vientre hacia dentro sin forzar. Las manos bajan automáticamente hacia al final de la exhalación y acabamos dejando el mismo segundo (o menos) sin respirar. Repetimos la operación durante cinco minutos.

Puede parecer sofocante, pero poco a poco veremos cómo vamos adquiriendo práctica y nuestro cuerpo agradece este tipo de respiración, además de que cada vez más nuestra respiración se ralentizará (ralentizando así nuestro corazón) y las inhalaciones y sobretodo exhalaciones serán cada vez más profundas.





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martes, 20 de octubre de 2015

Un paso más allá.

Han sido muchas las veces que desde estas páginas he escrito sobre la meditación en general y también sobre zazen, la meditación sedente que practico. Pero siempre he escrito de un modo superficial, puesto que nunca he pretendido llegar más allá en los datos que puedo dar a las personas que quieren iniciarse, para no liar la madeja y tampoco para las personas que ya son iniciadas o expertas, puesto que nada sé, no tengo ningún tipo de experiencia ni maestro y sólo hablo desde mi práctica y lo que leo de maestros e iniciados.

Dentro de esa propia experiencia y adquisición de conocimiento y siempre desde mi punto de vista personal, ahora he decidido dar un paso más y explicaros qué sucede después de la mera cuenta de respiraciones, un camino difícil de explorar pero imprescindible y que aparece, según mi opinión, de forma espontánea por la propia práctica.

Lo que voy a explicar es algo que muchos practicantes ya saben, pero muchas personas que se inician y a las que va dirigido este blog encontrarán interesante: cómo ha de comportarse uno, una vez ha practicado de forma eficiente la cuenta de respiraciones.

Ya sabéis que zazen se puede practicar desde varias posturas sedentes y todas son válidas, tanto la postura del loto (un cuarto, medio o loto completo) como la birmana, seiza, etc...
También es sabido que las rodillas deben tocar el suelo con la ayuda del zafu o cojín de meditación, que las manos forman el Hokkai Join o mudra cósmico donde los pulgares se rozan para "medir" el grado de tensión y que el mentón se recoge, la nuca mira al cielo, los ojos se entreabren y que pese a que al principio tal postura puede parecer una deformidad extraña e imposible, a medida que vamos realizándola a diario, se convierte en una forma natural de estar.

 Todo esto ya lo he explicado aquí, pero... y después?



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¿Qué sucede después de contar las respiraciones durante un mes, o un año, o diez años?

Pues llega un momento en que la madurez ha sido alcanzada, la cuenta de respiraciones de forma completamente consciente llega a su clímax. Para el practicante ahora ya es muy sencillo entrar en modo "samádhico" (de samadhi) con la cuenta, de forma que ya ni siquiera cuenta tales respiraciones. La atención centrada en las inhalaciones y exhalaciones, en el aire que entra frío por los orificios nasales y sale expulsado caliente desde el interior del cuerpo sucede de forma natural y la mente está subyugada, fofa, ensimismada en la respiración.
Aquello que no es mente puede dar un paso más allá y de hecho lo hace, centrando la atención en el cuerpo, en la propia postura física. Sin perder la atención en la respiración, aquello que no es mente puede tomar consciencia del propio cuerpo, intimando con la postura, corrigiéndola si es necesario, tomando atención al mudra, a la tensión, al paladar y al mentón, a la nuca y los hombros, para que todo esté en su perfecto lugar.

¿Qué sucede después de contar las respiraciones y tomar consciencia de la postura durante un mes, un año o diez años?

Pues llega el momento en que la madurez ha sido alcanzada, la cuenta de respiraciones y la atención consciente al cuerpo llegan a su climax.
Aquello que no es mente puede dar un paso más y de hecho lo hace, centrando su atención en el tipo de ideas que siguen apareciendo (porque las ideas siguen ahí, apareciendo de forma natural, porque la mente ensimismada es "multitarea") sin dejar de tener consciencia del cuerpo y de la respiración. Las ideas vienen y van, y es el momento de examinarlas desde el microscopio.
Aquello que no es mente puede, y de hecho lo hace, tomar consciencia de la respiración, del cuerpo y mirar por el microscopio definiendo cómo son las ideas. Las ideas positivas o negativas, dulces o saladas, ácidas o alcalinas, todas ellas y con sus propios niveles de apego. Examinar esas ideas al microscopio sabiendo que son creaciones mentales naturales, que no pueden ser eliminadas, que no son creadas realmente por un "yo" sino que son expresiones, frutos de la existencia que son utilizadas para crear una consistencia personal, una historia insertada en la masa gris, una expresión universal, sanan al mundo. Estamos contribuyendo a sanar al mundo, sabiendo que quién lo hace no es un "yo" sino sólo una expresión vacía y sin forma, impermanente pero grandiosa en su totalidad.

Muchas veces la mente tomará el control, las ideas ya no seran examinadas al microscopio por aquello que no es mente y volverá el "yo". Entonces debemos darnos cuenta del asunto y parar.
Volver a empezar de nuevo. Primero la cuenta y así todo lo demás, de nuevo.

Y toda esta explicación a la que me cuesta llegar porque nada sé, salvo lo leído y la propia experiencia en la que realmente no hay nadie ahí para poder contarla como tal, es una burda explicación que sólo, repito, sólo puede ser experimentada, por lo cual...

Todo es mentira.

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ateísmo, no-teísmo, teísmo...(I)

Cuando un ateo piensa en religiones, siempre lo hace de modo que todo tipo de ellas aluden a un Dios, así que desde esa postura es muy sencillo clasificar a toda la amalgama de creyentes como personas con pocas luces símplemente porque todos piensan que su Dios es el bueno y el único.

Pero esa forma de pensar es el resultado de una ignorancia que está más allá de lo que hoy día debiera estar permitido (no se me molesten mis amigos ateos), porque el mismo ateo suele confiar ciegamente en las palabras de Stephen Hawking como si fuera el papa hablando sobre Dios, cuando en realidad éste y otros científicos sólo tienen algo que las iglesias nunca tendrán: se actualizan constantemente con lo que las probabilidades de error en los cálculos disminuye notablemente.

Efectivamente, no hay mucho de realidad en la ciencia si nos basamos en sus inicios hasta este momento. Una vez metidos en harina, nos damos cuenta de que es una suerte de teorías que van y vienen y sólo unos pocas pruebas empíricas, siempre basándose en la capacidad de nuestros sentidos para determinar la realidad. Pero... ¿y todo aquello que no captan nuestros sentidos?
Para eso está la teoría, las formulas imposibles, que siempre pueden cambiarse.

Con esto no quiero hacer una defensa del teísmo en todas sus formas, porque me parece tan complicado creer en Dios tal como estas religiones nos quieren hacer ver, como creer en una tostadora gigante que enciende el mundo con su calor.

¿Es posible que nuestro problema radique en la imagen de Dios que nos han querido inculcar?

Creo firmemente que si la imagen de Dios, de cualquiera de ellos, hubiera sido correctamente tratada por los encargados de transmitirla, no existiría el ateísmo. Porque, reconozcamos que éste es un verdadero coñazo, ya que sólo existe desde la negación del resto de creencias:

- Oye, Pablito, cómo te sientes bien?
- Metiéndome con los demás.

Eso es el ateísmo, una feroz lucha contra el resto de creencias que están tan a gusto en su papel, y una profunda fe ciega en la ciencia como salvadora de la humanidad. Por ejemplo, una de las últimas frases de Hawking ha sido: "El universo no necesitó ayuda de Dios para existir".



Esta frase engloba no sólo la falta de sabiduría de un tipo muy inteligente, sino que sólo cabe preguntarnos si en el momento de concebir la frase estaba acabando algún libro y quería promocionarlo (lo mejor para promocionar un libro de alguien como él es decir alguna sandez).

El problema siempre ha sido esa imagen de Dios que nos han vendido (si, vendido) las religiones teístas. Pero si miramos un poco a la India, nos damos cuenta de que cambiando nuestra idea de Dios, cambia el panorama, las preguntas, el paradigma.

Brahma

Brahma significa "evolución, desarrollo". Y si miramos la wikipedia y leemos "es el Dios creador", ésta afirmación sólo es válida si pensamos en que es mitología, una imagen de Dios que pueda ser percibida por los hombres como algo coherente. Pero eso lo sabe cualquier creyente en la India. Todo el mundo sabe que Brahma es uno mismo, todos y todo.

La frase de Hawking hubiera tenido más sentido si no hubiera separado a Dios del universo.

Yo hubiera dicho: "Dios necesitó ayuda del hombre para existir como universo".

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Las capas.


En varios artículos de este blog se ha explicado ya sobre esto de "las capas de abstracción" pero no quiero dejar pasar esta nueva oportunidad de explicarlo, siendo este tema muy visitado y controvertido, por lo que parece por los comentarios en dichos artículos.

La capa consciente.

Cuando nos referimos a algo, a alguien, cada cosa que pensamos y cómo nos manejamos en este mundo aparente, aparece en la capa consciente del ser humano. Es la capa más superficial, la de los sentidos y la percepción, la del "yo" condicionado por dichas experiencias sensitivas y por la propia mente deambulante entre tiempos pasados y futuros. En esta capa se sufre y se disfruta según las cosas que le ocurren a esa entidad definida por la mente como ego (imagen de sí mismo) y se relaciona directamente con la segunda capa, la capa del subconsciente.

La capa subconsciente.

Como diría Jung, el subconsciente dirige nuestras vidas desde una relativa oscuridad, desde las sombras. Las acciones y conductas conscientes que tenemos, tuvimos y tendremos, están íntimamente relacionadas con este subconsciente que debe reaccionar ante nuestros actos y pensamientos conscientes, aunque estas reacciones a veces no sean entendidas por nosotros mismos y debamos acudir a un psicoanalista para que nos traduzca al lenguaje consciente lo que el subconsciente nos quiere dictar.

La capa inconsciente.

Esta capa de entendimiento es totalmente opaca a nuestro entendimiento formal, con lo que no tenemos manera de poder acceder a ella ni desde la capa consciente ni desde la traducción del subconsciente. Un terapeuta no puede ayudarnos a entenderla así que no sabemos si esta capa está o no relacionada con las otras dos. Es invisible a nuestros sentidos, a nuestra mente consciente y subconsciente y eso hace que no sepamos nada sobre ella, ni siquiera la propia existencia de ésta.
Pero si existiera, tal como Jung pensaba, sería la capa de entendimiento de la realidad del mundo. No sería una capa "en propiedad" tal como sucede con las capas anteriores, sino que esa capa no tendría entidad (el inconsciente colectivo de Jung), no sería mi capa ni tu capa porque en ese estadio no hay yo que tenga nada. Esta forma de entendimiento del universo es una idea que viene de oriente aunque muchos occidentales como Jung la estudiaron de forma hipotética.
Los Budistas y Taoístas creemos en esta capa y la llamamos "la verdadera naturaleza", TaoTathatà.




La capa inconsciente es abarcable a todo ser humano, todo ser vivo, todo ser muerto, toda existencia y no existencia, todo lo que ocurre y no ocurre, aquí y ahora, en este preciso instante.

Desde la capa consciente nos sentamos, contamos respiraciones y lo que ocurre cuando deja de haber un "yo" hasta que uno está de vuelta de nuevo, siendo un ego con sus circunstancias conscientes y subconscientes, eso es sólo un suceso inconsciente que no tiene explicación mental.

Lawrence Leshan habla sobre ello, aludiendo de algún modo a que la meditación (de todo tipo, no sólo zazen) reestructura las bases inconscientes de forma que los pilares que sustentan el resto de capas de entendimiento son reestructuradas, sanándolas, pero sólo es una teoría y por lo tanto una elucubración mental indemostrable.

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El sufrimiento y el concepto del yo.



Primero de todo, he de daros las gracias por la gran aceptación del libro. En escasos dos meses se han registrado un total de mil descargas/lecturas de él, con lo que sólo puedo alegrarme y felicitaros por la gran colaboración, por haber compartido en redes los enlaces y en general por el apoyo recibido.

Gracias desde el corazón a todos.


Los que no habéis tenido oportunidad de descargarlo, en la columna derecha he dejado el enlace permanente a todas las descargas.

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El sufrimiento y el concepto del yo.









Es importante reflexionar en la redacción de la Primera Verdad Noble. Está redactada de un modo muy claro: ‘Hay sufrimiento’, en lugar de ‘yo sufro’. Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más hábil de decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como ‘yo estoy realmente sufriendo. Sufro mucho –y no quiero sufrir’. Este es el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.

‘Estoy sufriendo’ siempre transmite el sentido de ‘soy alguien que está sufriendo mucho. Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento en mi vida’. Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un bebé…y así en adelante.

Pero observa, no estamos diciendo que hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando lo vemos como ‘Hay sufrimiento’. No es: ‘Oh, pobre de mí, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que envejecer? ¿Por qué tengo que tener tristeza, dolor, pena y desesperación? ¡No es justo! No lo quiero. Sólo quiero felicidad y seguridad’. Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo complica todo y da lugar a problemas de personalidad.






Foto y modelo: Cristina Otero.

Para abandonar el sufrimiento debemos aceptarlo en la consciencia. Pero la aceptación en la meditación buddhista no es desde una posición de: ‘Yo estoy sufriendo’ sino más bien, ‘Existe la presencia de sufrimiento’, porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: ‘soy una persona malhumorada; me enfado tan fácilmente; ¿cómo me deshago de esto?’ –que dispara todas las suposiciones subyacentes de un yo siendo muy difícil tener alguna perspectiva sobre ello. Se vuelve muy confuso porque la percepción de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy fácilmente a la supresión o a hacer juicios sobre ello y a criticarnos a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a observar, atestiguar y comprender las cosas tal y como son. Cuando estás simplemente aceptando que existe este sentimiento de confusión, que existe la avidez o la ira, entonces existe una reflexión honesta sobre la forma en la que es y te has deshecho de todas las suposiciones subyacentes –o al menos las has debilitado.

Así que no te aferres a estas cosas como defectos personales sino sigue contemplando estos estados como impermanentes, insatisfactorios y sin entidad fija. Sigue reflexionando, viéndolos como son. La tendencia es ver la vida desde el punto de vista de que esos son mis problemas, y de que uno está siendo muy honesto y franco al admitirlo. Entonces nuestra vida tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa suposición errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio y sin entidad fija.

‘Hay sufrimiento’ es un reconocimiento muy claro, preciso, de que en este momento hay una sensación de infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento severo. No tienes que ser tratado brutalmente por la vida; no tienes que venir de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Incluso la Reina Isabel podría decir ‘hay sufrimiento’. Estoy seguro de que tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de irritación.

El mundo de los sentidos es una experiencia sensitiva. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y al dualismo del samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y recoger todo lo que entra en contacto con estos cuerpos y sus sentidos. Así es como es. Ese es el resultado del nacimiento.



- Ajahn Sumedho - "Las cuatro nobles verdades"





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martes, 23 de junio de 2015

Zazen es una perversión.

Me pregunto, sin animo de obtención, cuántas barreras se han de superar o cuánta perseverancia se ha de tener para caminar por el óctuple sendero?

Cuántos sutras he de leer, cuál avanzado debo estar para poder hacer sampai a mi amigo y a mi enemigo, al oprimido y al opresor?

Nunca es suficiente, siempre falta más zazen, más presión en las rodillas, más tensión en la espalda, más dolor en los tobillos, más empuje en la nuca. Siempre sin avanzar, sin siquiera poner un dedo meñique en el óctuple sendero, siempre torpe, la postura nunca es la correcta, siempre siendo un principiante...

Por mucho que leo, que practico, sólo veo perversión. Zazen es una perversión. Una puta rueda.

Y sin embargo, que puede hacer un Buda sino?  






viernes, 29 de mayo de 2015

Juan.

Son las diez de la noche y estoy algo nervioso. Vamos a la discoteca Puppa de Villena, es la primera vez y he oído que hay mucha marcha allí. Tengo veinte años, es 1988.
En la entrada hay un negro trajeado que parece el relaciones públicas y que toca las maderitas en cabina y el discjockey es un crack de los platos. Se llama Juan, pero todo el mundo le llama "Juan de Villena".

Una gran noche.



Como todos los martes, estoy en la tienda de discos de Félix. Ya llevo un tiempo pinchando, es 1990 y me gusta ir temprano a ver las novedades que han llegado. Aparece Juan. Su presencia evidencia un tipo de gran carácter, al que le gusta escuchar y que conoce muy bien la música y a las personas.
Viste botas estilo militar y una chupa de piel que le llega hasta los pies. Si no fuera por que es 1990 y aún no se ha hecho, diría que este tío ha salido de la película "Matrix". Se aprende con Juan y sólo hace cinco minutos que me lo han presentado.




Son las cinco de la mañana y he acabado mi sesión. Estamos en el año 1999. Vamos a tomar la última al BiGaudí, el local de moda en Alcoy. Juanito como siempre en cabina, nos ve entrar y aparece con unos chupitos. Nuestras conversaciones son holgadas, amables y filosóficas. Recuerdo su miraba entrañable y compasiva cuando empecé en esto de la música , pero ahora me trata como a un igual. Me toca, es un hombre cariñoso, le tengo mucho aprecio, es mi amigo. No nos vemos mucho ni frecuentamos los mismos sitios, pero es un maestro y siempre dice algo que se me queda en la memoria. Cómo se aprende con él! Me gusta verle enrollarse su cigarrillo, sin prisa, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Es más importante su habilidad para liarlo que el fumeque en sí. Siempre guardo alguna frase, alguna impresión de esta gran persona.


Año 2004, estoy en el aparcamiento del Mercadona. De repente veo a alguien salir de un coche, es Juanito! Ya hace tiempo que dejé mi trabajo en la noche y al verle mis recuerdos afloran. Viene raudo, como un niño pequeño a entregarme con ilusión unos cd´s con sesiones de música. Su mirada es algo más triste, del que quiere seguir en un tren que ya marchó hace tiempo. Me da un abrazo y me dice:  escúchalo tronco, y ya me dices qué te parece.

Sin saberlo, esa es la última vez que le voy a ver.

Hoy día 28 de Mayo del año 2015, leo en internet con congoja, que mi amigo Juan de Villena nos ha dejado. Me siento triste.

Todo es impermanente, mi tristeza, mi vida, la vida de los demás, la vida de Juan.

Adiós amigo, permaneces en mi impermanente memoria.

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jueves, 7 de mayo de 2015

Sentarse sin más.


Sentarse sin más. Eso es despertar: cuando tus células se abren por todos los poros de tu cuerpo al infinito.

Cuando ya no eres tú quien respira, sino que eres tú el respirado. Y los miedos se adelgazan en una combustión que se va haciendo lentamente perceptible.

Sentarse sin más; la meditación no tiene objeto.

Comprobar la fiebre del existir latiendo a lo largo de tu columna, partiendo del volcán del Hara. Tu cuerpo arraigado en la Salud.

Arder, de modo incombustible, en el corazón mismo del Atman.

Sentarse sin más, perseverante, como un nenúfar lo hace en el remanso del río; sin más. La rosa nace sin porqué….florece porque sí, no pregunta si se la ve. Su belleza radica en que ella misma ignora que es tan bella…

No sabemos pronunciar ese fuego que desde nuestra entraña nos enciende. Y le llamamos Ser.


Sobran las palabras.



                         


Rafael Redondo Barba, Maestro Zen.



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miércoles, 25 de marzo de 2015

Oscuridad, Luz...

Siempre leo frases del tipo "Deja de mirar las sombras y céntrate en la luz" y en mi cabeza enajenada vuelvo a dar vueltas y vueltas a la misma cosa que Alan Watts nos mostraba en sus escritos y por lo que muchas figuras de la iglesia o incluso personas laicas con intereses "neoliberales" han tachado de "ocultismo satánico", la oscuridad como principio.

Después de un parón de meses y con pocas ganas de escribir, me siento para deambular un poco sobre este tema que tantas frases nos da a lo largo del día. El bien contra el mal, la luz contra la oscuridad... Es como coger una moneda y hablar de "cara contra cruz" cuando es evidente que "sin cara no hay cruz" o "sin cruz no hay cara". Esta interdepencia indiscutible en una moneda, aparece difusa cuando hablamos de luz y oscuridad, un fenómeno claramente teísta, dual y separador.

Y debería ser una reflexión de todos aquellos "iluminados" que nos esputan a diario sus luces pero que callan sus sombras, como quien no tiene esa clase de cosas.

Y de las sombras se aprende, si las examinas con detenimiento y distancia personal. Y en las sombras debemos andar, recorrer ese camino poblado de accidentes de avión, decadencia social y política que nos lleva a un presente árido y un futuro espectacularmente sórdido, dolores (más de lo habitual) en zazen, dándote cuenta que algo no funciona bien. La postura se hace más complicada, pasan los días y encontramos excusas para no sentarnos...

Y nos damos cuenta, como en un flash (de luz) que debemos aceptar esta oscuridad, esta desinformación del todo para establecer comunicación de nuevo con el yo inexistente, observarlo y compadecernos de él. Y dejar que pase... ya pasará.

He aquí la oscuridad, os presento ese negro absoluto, sin pudor. Sé que volverá la luz y deberé andar el mismo camino que con este vacío, con distancia y sin apego.

No hay foto hoy, sólo negro.



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