martes, 5 de febrero de 2013

De cómo Zazen, Kinhin, Genmai y Sampai y Samu te devuelven a tu naturaleza original.

Como el título indica, los pilares del Zen y su esencia son únicamente estos cinco aconteceres.
Zazen es la meditación sedente, la más importante comprobación de lo que uno no es. Pero no podemos dejar a un lado los otros cuatro "movimientos". Del Samu ya hemos hablado en la entrada anterior, pero quiero englobar los otros tres en esta entrada, para poner mi granito de arena, muy personal, a tales acciones.

Kinhin es la caminata, se anda centrando la atención en ello, tal como en la meditación y se suele hacer para despejar las piernas, cansadas y doloridas cuando se hace una meditación larga e intensiva. Pero yo que no soy un monje y nada litúrgico quiero definirlo de otro modo. Me gusta presentar la práctica del Zen como algo cotidiano y fuera de los términos de la práctica monacal, aunque dicha práctica no sea nada desdeñable.
Cuando andamos, sea para ir a ejercitar nuestro corazón, o ir a recados cotidianos, o para cualquier cosa que sea desplazarse andando, si lo hacemos de tal modo que centramos nuestro foco de atención en ello, hacemos Kinhin.



Sampai es la reverencia. Es muy importante y lo que más cuesta al practicante externo a la Shanga (se me olvidó ponerlo en la entrada de glosario). La Shanga es la totalidad de practicantes de la escuela Budista. No podría decir que yo entro en esa clasificación, por lo que definiríamos como Shanga al tropel de monjes y practicantes que se ciñen a los "estatutos" del Budismo. Bien, pues fuera de la Shanga, a los practicantes del Zen les cuesta mucho hacer Sampai. Pero es importante practicarlo y enfocar en Sampai, lo hagamos como lo hagamos, pues aparece la humildad cuando nos postramos ante un suceso, y cuando digo suceso, me refiero a cualquier acontecer, cosa, objeto, persona...
Por ejemplo, postrarse ante la imagen del Buda, es postrarse ante sí mismo. Postrarse en reverencia hacia tu cojín de meditación o Zafu, es dar las gracias al suceso que soporta tu culo a diario y a todas las personas que intervinieron en la fabricación de tu cojín. Y uno puede postrarse o simplemente hacer gasshô o cualquier otra reverencia humildemente a lo que uno quiera y cuando te acostumbras es muy especial.



Genmai es un tipo de comida con arroz que comen los monjes y novicios, pero yo quiero adaptarlo a la comida en general. Las personas ansiosas como yo, comemos del mismo modo. Es cierto que uno observa comer a la gente y fácilmente averiguas como son. La forma de comer de una persona dice mucho de ella. Y yo, como soy ansioso, como de forma impulsiva. Y estoy haciendo el esfuerzo de hacer Genmai. Comer de forma enfocada, analizando los bocados y degustándolos, tragando los bocados lentamente y bien masticados, sin estar pensando en lo que hicimos y en lo que haremos, sino prestando atención a la comida, es para mi la definición de Genmai.



Os dejo, para terminar, un video del maestro francés Dominique Kosen. Habla sobre las prácticas y las religiones, y seguro que esbozas una sonrísa. Merece la pena escuchar la verdadera naturalidad del Tao.








Y esta es la forma en las prácticas, de estar y sentir "la realidad".
Y en definitiva, nuestra verdadera naturaleza, nuestra naturaleza original, sólo vive en ésta realidad.

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4 comentarios:

  1. me gusta mucho como adaptas el zen a tus circunstancias...maravillosa entrada, se aprende mucho con ella
    una abrazo grande

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  2. Otro para ti, espero que le sirva a alguien.

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  3. Si, por supuesto que sirve, todo tal como lo cuentas..

    Voy descubriendo el camino del Zen a través de tu blog y otras literaturas y, la encuentro muy representativa de una sencillez que me atrae mucho..

    Éste camino, es de paz en un mundo ruidoso, pero se puede conseguir el silencio del alma a través de las enseñanzas del Zen.

    Gracias..!!!

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