viernes, 19 de abril de 2013

Inbatibilidad, ganar o perder no es la cuestión.

Las batallas más duras, son las que se hacen contra uno mismo. Hay tiempos para la armonía y otros para la superflua alegría de un "yo domesticado" y que acaban en caos y frustración a lo largo del tiempo.
Después de un oscuro momento de introspección, parece que se han definido "dos inexistentes bandos" a cada lado de mi ser, y quieren competir mientras "el vacío que soy" observa impávido, sin tomar cartas en el asunto, sabiendo cual es el fin de esta contienda en la que van a enfrentarse los dos ejércitos más temibles para un ser humano: su imagen de si mismo y su mente pura o búdica.
El campo de batalla es "la dualidad" y todos, absolutamente todas las personas de este mundo, si son realmente "claras" consigo mismas, tienen esta lucha infinidad de veces a lo largo de su vida.


La cuestión del tema que nos ocupa hoy es aclarar varios conceptos que no se definen con exactitud, a mi entender, por los practicantes occidentales que han adoptado la orientalidad a su forma de pensar y han creado una imagen de determinadas palabras que, lejos de orientar, han alejado al practicante de importantes ideas básicas.
Una de estas palabras es "Dukkha". Si examinamos una enciclopedia adecuada o la wikipedia, os encontraréis con que tiene cantidad de significados, pero muchos de ellos nos alejan del pensamiento "correcto". Siempre se acaba traduciendo esta palabra de forma global como "sufrimiento", cuando creo que según mis pensamientos (y los de otros), es la peor traducción a la que se puede aplicar tal palabra. Yo creo que Dukkha debería estar traducida de forma general por "frustración", puesto que el sufrimiento es algo que viene con la misma vida, algo natural que no debemos rechazar, pues cuando hay un nacimiento, cuando un niño sale al mundo a "hacerse consciencia", tanto la proveedora como el nacido, "sufren" de forma mística y mágica el resultado natural de la consciencia universal.

Así pues, creo que si basamos nuestra práctica en una correcta traducción de las palabras, podremos encontrar mejor el "camino sutil" que nos lleve, a ese campo de batalla, donde la lucha aparece totalmente espontánea, sin fin ni pretensión, como forma natural de trascendencia vital.

Y en un lado esa imagen de mi mismo persiste, y del otro lado, la imagen búdica y pura guiña un ojo, como dando la "pista" de que todo es un juego y donde siempre hay un ganador.... y siempre es el mismo ganador... y no soy "yo". Quizás sea "eso"...

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domingo, 7 de abril de 2013

Inestabilidad, del despertar al Samsára.

Las ventajas de no tener un concepto definido de "yo" es que te sueltas a la hora de tener que lidiar con los sucesos que acontecen a diario, en la vida cotidiana.
Pero también tiene su desventaja, por que si pensamos que no estar definido por un "yo" es permanente, estamos equivocados. Podemos hablar de ello con los demás, pero sólo es una postura, incluso si hablamos de personajes como Krishnamurti o Osho, por ejemplo.
Mi entender es que en el momento que más te encuentras en el lado del "no yo", ya estamos pasando al lado del "yo" de forma automática, paulatina y espontánea.
Y podemos friccionar con la naturaleza de las cosas y decir que "no voy a caer en esta rueda llamada Samsára", pero irremediablemente, de repente, te encuentras metido en la vorágine de la defensa ante un ataque, por ejemplo. En fin, que de repente nuestra naturaleza Búdica nos ha jugado una mala pasada poniéndonos al otro lado, un lado inquietante que te hace irritable, que te alza ante "las injusticias y te impregnas emotivamente de ello". Y no nos damos cuenta cuan metidos estamos en "ese suceso". Y las palabras de dejar pasar las ideas quedan atrás, y te revuelves en tus propias clasificaciones, y entonces, sólo entonces te das cuenta que nunca te moviste del inicio del camino, siempre te has quedado en el mismo punto samsárico del camino.


No hemos evolucionado, estamos inconscientes y mezclados ante las ideas que pasan por nuestra mente.
No dejamos pasar ni una. "Si te metes conmigo te vas a enterar". Quién la hace la paga. Y te quedas tan pancho, por que no tienes moral ni ética ya que eres un hombre liberado y esas cosas ya no te afectan, no defines qué es bueno y malo, así que todo vale si es espontáneo.

Y ese error que nos sucede a veces, nos lleva al infierno, uno profundo y que es oscuro, muy oscuro.
Te sientes alejado de las personas, ya no empatizas, piensas que se están aprovechando de ti por el hecho de haber sido tan "empático" y no quieres pasar por tener que aguantar a esa gente. Te has ganado el derecho a hacerlo.

Pero, lo bueno de un iluminado, o sea, lo bueno de cualquier persona, es la capacidad de poder sentarnos ( o levantarnos, o hacer cualquier tipo de yoga) y comprobar qué significa "volver a casa", volver a comprobar nuestra naturaleza búdica, vacía e impermanente. Y entonces la rueda se vuelve a completar con un "satori" que te hace de repente, de forma espontánea y natural, plantearte la idea de que todo lo que te ha pasado últimamente, como imbuirte en tus propias rabietas, y sin darte cuenta volver a pensar que somos seres separados del resto de sucesos, es una idea falsa que tú ya sabías pero que en algún momento has olvidado, únicamente por una cuestión de impermanencia, de naturaleza... ha de ser así.

Y de repente, todo empieza a volver a la normalidad, tu naturaleza vuelve a aparecer de las sombras y una luz se impregna con la oscuridad creando las formas, pero que tu sabes que son sucesos que tu mente crea.
Y de repente, ya puedes volver a sentarte, contar tus respiraciones, hacer tu yoga, caminar por el campo, respirar con el diafragma... Y vuelve a no afectarte que tu jefe te diga que eres un poco "tal o cual" o que alguien te quiera apretar a fondo los huevos. Por supuesto, hay que marcar una linea, pero debe ser compasiva. Últimamente he sido poco compasivo y muy protector de mi "yo".


Pido perdón por las formas ( no por el contenido, pues no suelo mentir), por la poca compasión que he tenido estas semanas, por que me he involucrado en las ideas... Pido perdón humildemente, arrodillado en Gasshô hacia toda persona a la que he herido para defenderme o símplemente por que me sentí engañado.


Y la rueda gira, gira... Y volveré a imbuirme en mis pensamientos, haciendo daño a los demás. Y volveré, como dijo BodhiDharma (7 veces abajo, ocho veces arriba!) a pedir perdón en Gasshô.

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miércoles, 3 de abril de 2013

Interdependencia, del despertar al Karma.

El problema que tienen los cristianos es que necesitan "una señal" para creer. De ahí que las vírgenes y santos deban aparecerse de vez en cuando o introduzcan llagas en algunas personas para dejar constancia de que Dios está detrás de ello. Pero la fe es otra cosa diferente, aunque yo ni siquiera lo llamaría fe.
Yo creo que si cambiamos las palabras, que no son más que eso, podemos obtener un mejor cliché del asunto, bautizando a la fe como "lo natural". Las cuestiones indudables, que no pueden refutarse por un medio diferente al dialéctico (por ese medio puede refutarse cualquier cosa), es "lo natural".
Y "lo natural" en el caso de cómo está construido el universo, es lo que podríamos llamar como "Interdependencia".
¿Qué significa? Pues que todo se sustenta o es dependiente de otra cosa. Y todo es interdependiente. Y si encima, a las cosas las llamamos sucesos... Entonces tenemos una red interdependiente de pequeños sucesos que se sustentan unos con otros de forma CAUSAL y espontánea, sin un "fin" racional ni irracional.
Y esos sucesos que conforman "el suceso" no pueden ser de otro modo a como son. Por eso se sustentan uno con otro, como un planeta se sustenta en el aire sin caer por que otros objetos cercanos tienen sus campos gravitatorios que hacen que los planetas no "caigan en picado". Y todo es de este modo, sutilmente, espontáneamente, sin más razón que la de la autoconsciencia universal.


Y ahora es cuando aparece el Karma, que no es más que otro cliché, otra clasificación que representa a las causas que creamos como sucesos que somos y que repercuten en todo lo demás aunque sea transparente a nuestro entendimiento.
De este modo, al universo le da lo mismo si se mueve un planeta o si te enredas en tus pensamientos, dejando de estar "aquí". Todo es una danza universal, completa, espontánea y única. Pero para el hombre, enredarse en sus pensamientos es crear Karma, una fricción que desestabiliza el sistema interdependiente.

No queramos entenderlo, no podremos hacerlo. Por que no forma parte de un sistema intelectual, cerebral, discursivo. Esta perfecta danza forma parte de otra cosa, que siendo la misma cosa, no pasa por la red neuronal de forma que deja de existir plan o fin.

Así que cuando vayas a hacer cualquier cosa que sea, piensa por un momento que vas a hacer cambios en el universo y según la ley del Karma, también te afectan a ti. No hay bueno o malo, sólo hay acción y consecuencia y no es una consecuencia que sucede en el tiempo. No es una cuestión de "lo que hagas hoy te repercutirá mañana", es una cuestión instantánea. Si tomas una decisión ya has cambiado esa interdependencia universal. Y en ese mismo instante, el presente que estabas viviendo ha muerto, ha dejado de existir. Acaba de renacer "ahora" otro nuevo universo interdependiente, en el que se ha añadido tu decisión y sus consecuencias. A veces nunca nos damos cuenta de ello, pero otras... nos explota en la cara.

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