viernes, 14 de junio de 2013

El apego al apego.

Con los últimos movimientos realizados por esta red de redes se han podido vislumbrar a un nivel superficial pero también más profundo, cómo las personas no nos damos cuenta de los enganches que vamos adquiriendo a lo largo de nuestro "vivir".

Pero lo importante es descubrir esto mismo, profundizar en el por qué hacemos las cosas y en lo que sentimos cuando lo hacemos. En su momento descubrí que tenía apego al tabaco y dejé de fumar. Después descubrí que el acto de morderme las uñas era un apego más, desde que tenía uso de razón, y aunque me está costando incluso más que cuando dejé de fumar, ya llevo unos meses con el objetivo cumplido.

Pero los acontecimientos de estos días me han hecho descubrir que sentarse todos los días en una red social e interactuar con personas es altamente adictivo.
Si, lo reconozco... tengo apego al Facebook. Me gusta entrar a diario y publicar o simplemente poner algún "me gusta" aquí y allí. Y cuando no lo he tenido he "reculado" y me he dejado llevar por este apego.
"Oh, pues eres un pecador, Maikeru."
Pues la verdad es que no me siento así. No siento que esté mal, incluso todo lo contrario... cuando obtuve de nuevo mi perfil, solté un gran "Hurra!".



Hay que tener en cuenta que la espontaneidad es una de las cosas que tiene un practicante zen, y otra de las cosas es la acción. Y así como la acción me ha llevado a Facebook de nuevo con alegría, también es cierto que debo hacer algo al respecto con este apego. Aunque no me sienta mal, he de deciros que la vía del medio es el lugar donde mejor me encuentro, así que voy a tener que desarrollar en mi interior un impulso nada forzado y sin fricción pero decisivo para, tal como hacen muchos amigos de Facebook de vez en cuando y que considero muy sano, tomar distancia de las redes sociales, incluso del ordenador, para vivir "la realidad" tal como es, meditando, comiendo, paseando por el campo o simplemente acariciando a mi perro.

Todos deberíamos hacernos esta búsqueda interior, esta introspección, para caminar por un camino que no entiende de blanco o negro, de izquierdo o derecho o de bueno o malo, sólo entiende de no entender, de no clasificar ni clasificarse, de no obsesionarse con nada y no apegarse en exceso - ni en defecto - de nada.

Por mi parte, ahí lo dejo, en esas líneas... y también en mi mente.

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