martes, 12 de febrero de 2013

Antes de despertar debes conocer el vacío y la forma.

Cuando Albert Einstein formuló la teoría de la relatividad y con ella abrió el mundo de los átomos, hacía muchos siglos que la filosofía Taoísta y el yin/yang apuntaban cómo la forma y el vacío son, indisolubles e indispensables, que se complementan mutuamente y forman "el estado de las cosas-sucesos" en este mismo instante.

Y yo siempre me he preguntado cómo las cosas, pueden permanecer con su forma y no se "desprenden" hasta quedar disueltas, tal como le pasa al agua o al estado gaseoso del humo.
Cómo es posible que mi mano no acabe disuelta, mezclada con el aire o con mi mesa cuando la toco?
Qué tipo de esquema natural determina qué forma debo tener, o debe tener un árbol?



Pues lo que está claro es que la forma puede estar determinada por la forma misma o también puede estar determinada por el espacio vacío que rodea a esa forma, en este caso, al árbol. Y también seria lógico que sea un "quid pro quo" entre forma y vacío, para que de este modo pueda ser representado ante nuestros órganos sensitivos, como el tacto o la vista.
Pero también es cierto, que si miramos en un microscopio muy potente, veremos millones de partículas de árbol peleándose por ser partículas de aire, y algunos millones de partículas de aire, peleándose por ser partículas de árbol. Por que la naturaleza, es una danza de partículas (a ese nivel) o un baile atómico (un nivel más abajo) queriendo llegar al caos. Y entre esos átomos, vastas extensiones de vacío.
Y estoy completamente convencido que si pudiéramos descomponer mucho más allá de los quantums, y troceáramos más y más... qué encontraríamos? Pues cantidades ingentes de más forma (masa) y más vacío.

Y toda esa forma, danzando y creando (o más bien cambiando) energía junto a ese vasto espacio vacío, es muy parecido al árbol y sus partículas moviéndose creando la forma  que vemos con nuestros propios ojos entre espacios vacíos que dan conclusión a la forma vegetal. Y la suma de muchos árboles entre espacios vacíos de aire, siguiendo otra capa conceptual, descubre grandes bosques separados entre si por más aire y más vacío, y así podíamos seguir hasta llegar a las estrellas con sus planetas girando alrededor de ellas, cual protones y neutrones, y vastos espacios entre ellas...

Cuando me siento en mi cojín de Buda llamado Zafu y cuento mis respiraciones, la forma desaparece y queda el vacío, un maravilloso vacío lleno de "nada en absoluto". Y cuando me levanto, aparecen las formas, cualquiera de ellas son maravillosas. Y entre forma y forma, entre idea e idea, hay un espacio negro, oscuro y totalmente vacío.
Yo lo llamo Sunyata, y es totalmente opaco a mi entendimiento.

Sunyata y "mi mismo", son la misma cosa.

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