lunes, 4 de febrero de 2013

De cómo Samu hace aparecer el Tao, que fluye espontáneo.

Hoy en día y más en las situación social que nos envuelve, el trabajo es además de un privilegio, una atadura mental que puede llegar a frustrarnos, por el sentimiento de esclavitud por un lado, y la falta de oportunidades por el otro.
Entonces acudimos a trabajar de forma automática, pensando más bien poco en producir y más en que el tiempo pase rápido, para poder "vivir". Esto hace que, por un lado seamos poco productivos y por el otro, que todo el tiempo que pasamos en nuestro puesto, sea un viaje mental a cualquier otro sitio que no sea en ese que estamos. Pero la realidad es que estamos en él y lo único que hacemos evadiéndonos es "estar muertos".

El Budismo Zen propone con la acción "Samu", que juguemos. Y es una propuesta que por un lado nos va a elevar el nivel de productividad, que es algo importante si queremos conservar el puesto ya que los despidos son cada vez más baratos y además si no producimos de manera eficiente la empresa no genera dividendos, con lo que puede suceder que a más cantidad de "sonámbulos" laborales, más probabilidades de cierre, y por otro lado equilibrará nuestra conducta tal como sucede con la meditación.



Y cómo hacemos Samu?

Pues la fórmula es hacer una cosa por vez. Toda nuestra atención debe ir dirigida a lo que estamos haciendo. Todo el control de nuestros músculos y nuestra mente si es un trabajo manual o de nuestra mente y nuestros músculos si es un trabajo mental, deben ir dirigidos, "enfocando" a lo que estamos haciendo.

La tensión muscular debe ser apropiada al trabajo que realizamos. En un trabajo manual, debemos utilizar como herramientas las partes del cuerpo que normalmente utilizamos, centrando en ellas nuestra atención y además debemos estar pendientes de las zonas que "deben relajarse" como por ejemplo los hombros, los cuales únicamente subimos sin control y sólo sirven para tensiones nuestra mente.

Al contrario que en un trabajo manual, en uno sedente hemos de "enfocar" nuestra mente a lo que debemos hacer y dirigir también nuestra atención a los músculos que debemos relajar, para que nuestra estancia en el puesto laboral se equilibre y no acabemos totalmente agotados mentalmente y con la espalda tiesa como un palo y llena de nudos musculares.

Y todo ello debe ser un juego al que jugamos cada día de forma que el estado anímico debe ser el del "desapego" por las implicaciones emocionales laborales.
Que si un compañero te trae de cabeza, ya sabéis, todos tenemos uno o dos cánceres en el trabajo que sólo minan a los demás para poder "destacar"... Os suena, verdad?

Samu no es sólo el trabajo. También podemos hacer Samu en casa, rellenando agua a las botellas, haciendo una genial comida, haciendo el amor... Y si conseguimos, por medio de la práctica del día a día, equilibrar todo esto y conseguir una simbiosis entre juego, trabajo, cuerpo relajado y mente tranquila y enfocada, de repente aparece el Tao.
De repente, producimos más y mejor y como una corriente fluida, parece que todo encaja, que las cosas suceden de forma natural, que el tiempo, que ya no es un suplicio, mirando el reloj a cada cuarto de hora, pasa de otro modo y de forma milagrosa, la falta de tiempo que se sufre fuera del trabajo, que no te deja hacer nada y cuando te das cuenta ya estas de vuelta en el laboro, parece que se relaja de forma que estas en casa, descansando o haciendo algo que te entusiasma, leer, escribir alguna poesía o clavar un cuadro en una pared y ya no piensas que es un agobio y que se te acaba la tarde y que mañana ya estamos otra vez... Por que si equilibras todo esto, tu tiempo será siempre "ahora" y en el "ahora" no hay tiempo.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

4 comentarios:

  1. yo enfonque mi trabajo como una forma de poner en practica la compasión, o al menos eso intento
    un abrazo
    gran entrada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Antonio. Y seguro que en tu trabajo cumples esa función!

      Eliminar
  2. Intento hacer lo que explicas Maikeru, pero si en lugar de hacer una cosa hay que hacer más de tres a la vez, ¿cómo una puede hacerlo y en que pongo primero la concentración?
    Estoy en urgencias, tengo que llamar por telefono, entra por la puerta de detrás cuantro ambulancias juntas, dentro uno de los médicos te pides que localices al trauma rapido, otro medico te pide urgente el anestesista que hay que intubar, mientras estan las cuatro ambulancias que requieren que se les asista todo esto no siendo grave lo que traen, una como debe orientar su mente ante tanta rapidez mental? hay dias que se que puedo y hago lo que dices, so consciente del momento, pero hay situaciones que te desbordan y aquí es cuando todo estalla, dentro de mi, el desequilibrio empieza a salir y pierdo el norte, luego dentro del hogar de mi casa puedo rehacerme tranquilamente, pero con el regusto de saber que trabajas con mucha presión...
    Gracias, llevaba dies sin poder entrar en el blog, me estoy poniendo al día y, justo hoy este escrito es el que más necesitaba dentro de mi..
    Gran escrito Maestro..
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sólo una cosa por vez. No es una cuestión física, Carmeta. Es mental. Si miráramos con un microscopio, veríamos que donde hay 3 cosas en el mismo sitio, realmente hay solo una y el resto estan juntas pero no en el mismo sitio. Los pensamientos son igual, siempre vienen uno por vez. El problema es que no concentramos esa idea, por lo que al pensar que las cosas van de 3 en 3... viene el estress. Si YA SABES DE ANTEMANO que las cosas suceden una por vez en tu cabeza, no te será tan difícil concentrarte en una por vez y seguro que serás igual o más eficiente. Pero cuando lleges a casa, no estarás tan estresada. Muy valioso tu trabajo, salva vidas! Al igual que a Antonio, os doy la enhorabuena. Un abrazo.

      Eliminar