martes, 15 de enero de 2013

De cómo abrí un libro y fue el libro el que me abrió a mi.

He de reconocer que desde joven he tenido ansiedad. Pensaba que podía ser causa de esto o aquello, ya sabéis, todos tenemos problemas y cada uno los "absorbe" a su modo.
Pero con el tiempo, me di cuenta que no era un tema totalmente conductual, sino que mi cuerpo generaba altos niveles de lactato, un compuesto químico que genera nuestro cuerpo y que en grandes cantidades "ayuda" al estrés y la ansiedad a manifestarse.
En el momento en que pasé por una librería y vi "El camino del zen" de Alan Watts en el escaparate, mis niveles de ansiedad habían llegado a su límite, provocándome temblores corporales y extrasístoles (arritmias cardíacas donde el corazón se para un pulso para volver a bombear muy fuertemente).


La primera vez que lo leí, no entendí nada en absoluto. No sabía muy bien de que iba eso del Budismo, y mucho menos el Zen. Así que volví a leerlo una segunda vez, pero esta vez intentando que mi mente fuera como la de aquél niño pequeño, mirando todo lo que le rodea, sin comparar nada de lo visto con lo que ya se sabe, sin clasificar nada, sólo leer y absorber.

Creo que tuve un "Satori". Como ya he dicho alguna vez más, digo "creo" por que no puedo compararlo con nada anterior, pues era mi primera y única vez así que siempre tendré esa pequeña duda. Un "Satori" es un repentino (o no tanto) descubrimiento espiritual, algo así como un "Eureka!".
La sensación era la de algo que siempre tuviste en la punta de la lengua y que al intentar nombrar, ésta se quedara paralizada, sin poder articular palabra alguna, ya que la palabra no podía expresar tal descubrimiento.

Muchas veces ha sido leído ya, el dichoso libro. Y muchas veces ha habido descubrimientos varios. Y muchas lecturas de otros trabajos del mismo autor, y de otros, han sucedido desde entonces. Y ya no tiemblo, ya mi corazón no bombea irregularmente, o si lo hace (cosa natural según me dijo el especialista) lo ignoro, no lo noto. Yo no digo que este libro me salvó de mi enfermedad, sería mucho decir. Tampoco digo que ya no sea un tipo ansioso, de hecho mi cuerpo sigue generando grandes cantidades de ácido láctico o lactato. Pero no tengo síntomas, normalmente.

Y después de algunos años, puedo decir que el libro me encontró a mi. También puedo decir que al abrir el libro, él me abre a mi, y deja airear mis entrañas, mis sentimientos, los desbloquea. Pero pasado el tiempo, sé que no es el libro quien lo hace, sino yo.

Quiero contaros lo que sucede cuando "lo descubres". Quiero compartir con vosotros mi descubrimiento.

Quedaos conmigo...

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8 comentarios:

  1. Me quedo. Gracias por la invitación. Namasté _()_

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  2. Me recuerda a cuando descubrí el té...mi salvación para los desmayos y bajadas de tensión.
    El libro que comentas cuando lo leí tampoco entendí nada, así que lo dejé apartado y lo intenté leer de nuevo. Seguí viéndolo complicado.
    Así que pensé que tendría que esperar unos años y a ver si lo leo de nuevo.

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    1. Te recomiendo que leas primero "nueve meditaciones". Ahora que ya tengo práctica con los libros de Watts, creo que te puede servir de prólogo.
      También te recomiendo que sigas conmigo. A veces, "los tiempos" dan la diferencia entre entender o no entender. Un abrazo y espero que juntos, lo podamos conseguir.

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  3. me hiciste recordar algo que escuche: los libros son extensiones de nuestro subconciente, es una herramienta que usamos para comunicarnos con nosotros mismos... quien sabe? a lo mejor y sea asi...:) Saludos amigo

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    1. Quizás es que TODO son extensiones de nuestro subconsciente, y también nuestras herramientas de comunicación en general... Gracias Eduardo, y bienvenido seas.

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  4. Tengo que admitir que de todos los EUREKAS que me ha regalado nuestro amigo Watts ninguno fue con este libro...pero como dices a veces hay que releer ciertos libros pues depende de los momentos
    un abrazo

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  5. Es posible que no hubiera Satori, o es posible que no lo percibieras. A veces, uno se da cuenta de alguno de sus descubrimientos, descubriendo algo más. Abrazos.

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