domingo, 3 de marzo de 2013

Guía Zen para dejar de fumar (II).

En la entrada anterior descubrimos cómo hacer frente a los primeros tres días de "mono" o síndrome de abstinencia. Pero... ahora que?
Pues ahora es del mismo modo, pero sabiendo que el cuerpo ya no te pide más nicotina. Con esto tienes mucho ganado, por que aunque sabemos que el cuerpo y uno mismo es la misma cosa, es cómo si cuando sabíamos que el cuerpo nos pedía nicotina por cuestión fisiológica eramos más esclavos de la situación. Pero ahora, después de esos tres días, nos hemos liberado. Eso nos hará más fácil la continuación de nuestro empeño, por que ahora es ya sólo cosa de nuestro intelecto, de nuestra mente.

Debemos seguir adoptando una postura mental enfocada a no ceder ante las manipulaciones mentales que nosotros mismos nos vamos insertando "para que prevalezca el sentido común y acabemos con la farsa de un esfuerzo estéril para abandonar algo que tanto nos agrada, que nos satisface enormemente".

Si amigos, de pronto, en determinados momentos del día, abordaremos la cuestión como algo totalmente ridículo, algo que debemos inmediatamente parar, coger ese cigarrillo y chupar hasta la médula. De pronto, nos encontramos fumando ese pitillo maravilloso, aspirando el humo y diciendo algo así como... por fin! Qué tonto he sido, con lo feliz que me hacía.



Habremos olvidado las tos mañanera y perruna, entrado el invierno, los ahogos acosadores en el momento en que decidimos mover un poco el corazón, y lo más importante, nos quedaremos enajenados y al margen de "la realidad". Por que la realidad es esa en la que el humo, entraría por tu cuerpo impulsívamente, haciéndote toser y ahogarte como cuando empezaste a fumar, sabiendo a rayos ( cada día que pasa sin fumar, más asco da el tabaco) y centellas y volviéndote de repente lúcido de nuevo, exclamando... Seré gilipollas, he vuelto a caer! Y ESA ES LA REALIDAD.

Pero la voz en tu cabeza, esa que te dice que es una tontería dejar de fumar, esa que te aconseja decir a tus amigos que lo puedes dejar cuando quieras, que a ti te gusta fumar y no quieres dejarlo de ninguna manera, o que te dice que dejarlo es tan duro y eres tan adicto al tabaco que te resultará imposible, seguirá muchas veces diciéndote lo mismo, aprovechando una fiesta, un cumpleaños, unas cervezas de más, para convencerte. Y esa voz eres tú mismo, en una dura batalla. Una lucha que te eleva la ansiedad y te hace comer más.

No debes dejar que esto ocurra, y la solución no es "luchar" sino entregarte. No debe haber fricción por que entonces, si hay lucha, hay bajas. Sólo hay un individuo ahí dentro, también afuera. No hay más que tu.
Así que enfocando todo tu ser a la práctica de contar respiraciones y enfocando todo tu ser a la práctica del "Ahora mismo no fumo", lograrás sin ningún tipo de ansiedad ni fricción, dejar de fumar.

Dentro de poco cumpliré cuatro años sin fumar. Empecé a los diecisiéis, lo recuerdo como si fuera ayer.
Nunca he estado mejor. Respiro, huelo, corro o ando grandes distancias y no me canso excesivamente, mi corazón late a buen ritmo.
Al igual que el tabaco, muchas personas tenemos "adicciones" que pueden ser bien vistas socialmente (y digo bien vistas por que se vende) como el alcohol en exceso (pregúntate qué es exceso para ti) o símplemente tics nerviosos en cuello, cara o espalda.Quizás sea una adicción a morderse las uñas, como me pasa a mi. Estoy en ello, ya he alcanzado el mes y mis uñas relucen, ya no escondo las manos al entrar a algún establecimiento a comprar algo. Puede que sea algo menos "aprobado" como la cocaína (muy adictiva), o el cannabis, que aunque no es una sustancia demasiado adictiva, si que resulta "embaucadora" para la mente y sus conductas.

Sólo puedo concluir diciendo que, primero hay que sincerarse desde el corazón con uno mismo. Averiguar qué cadenas quieres romper. Y en entonces puedes seguir ésta guia, que vale para cualquier adicción u otra guia en la que te sientas cómodo. Por supuesto, si la adicción requiere de "ayuda extra", deberás tomar nota. Pero ni con el tabaco ni con otros tipos de "enganches" habituales necesitarás esa ayuda.

ESPERO QUE OS SIRVA.

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2 comentarios:

  1. Hola, yo quiero dejarlo, soy muy consciente de que todo es mental,,,pero mi problema es el subir de peso, ya que la ultima vez que lo deje engordé 8 kg en 8 meses....es frustrante encontrarte mejor fisicamente pero a la vez cambiar de talla.El caso es que no se si el zen me ayudaría controlar ese desajuste ya que, siendo vegetariana y yendo a una nutricionista no conseguí no engordar.Crees que me ayudaria hacer un curso para controlar la ansiedad?

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    1. Hola, debes averiguar si realmente aparece ansiedad y engordas porque comes más o es algo más químico (ir a la nutricionista no asegura que le hagas caso). Debes enfrentarte a la idea de que puedes engañarte a ti misma con el tema de la comida. Si no es así, si realmente engordas sin comer más ni peor, entonces engordarás y tendrás que tomar otras medidas (deporte, algo que se te dará muy bien en cuanto dejes el tabaco). Piensa que un cambio como este requiere de un cambio en las demás cuestiones en tu vida. Si el problema real es la ansiedad, entonces la meditación te va a ayudar muchísimo, tal como explico en este post. Un saludo y espero que lo consigas, y lo escribas aquí para dejar constancia del hecho. ;)

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