jueves, 21 de marzo de 2013

Despertando a la realidad del Buda.

Hace ya varios años que encuentro en mi camino personas que ya han "dado la vuelta" espiritualmente hablando. Y cuando digo esto, entiéndanme que es solo mi forma de pensar y no pretende convencer ni hacer dogma y surge de forma espontánea ante estímulos que llegan a mi desde la consciencia.

Cuando defino "dar la vuelta" me refiero esas personas que empezaron un camino de liberación optando por una o varias fórmulas, descubrieron lo que NO eran y que ya estaban liberados, y abandonaron la práctica pues su liberación también incluía el aferrarse a la práctica.

Pero la práctica no es una necesidad, como el comer o beber. Tampoco es algo a lo que debamos aferrarnos, y tampoco es un método para conseguir nada en absoluto.
Entonces... ¿Por qué practicamos?

Primero de todo y desde una mente liberada y sin ataduras practicamos por que la postura que uno realiza al sentarse es la postura que tiene uno ante la vida. Y siempre hay una postura.

Reitai Lemort, maestro soto zen, nos invita a reflexionar sobre esto. La postura física es una apertura que se confronta con la cerradura que implica la constancia del "yo". La apertura de caderas, la posición de las rodillas en el suelo a modo de "raiz" y la posición erguida con la nuca hacia el cielo y el mentón recogido... Todo está estudiado en esta postura para "abrirse", toda una secuencia de eruditos que han ido paseándose por este mundo y que confluyen en un remoto lugar, quién sabe si antes del mismo Siddharta, han desarrollado "una forma de presenciar la escena universal y existencial" que casa, empasta perfectamente con el hombre despierto, el que ha reconocido su "no existencia como individuo" pero que debe vivir en un mundo donde el individuo "existe". Esa es verdaderamente la postura física y ante el mundo, por eso nos sentamos.



Por supuesto, a otro nivel más mundano, la introspección como método de rejuvenecimiento, sanación, bajada del lactato y reestructuración de la conducta mental es a estas alturas, indudable.

Por tanto, mi modo de ver todo esto es que el "liberado" debe sentarse sin implicaciones formales, ni rutinarias ni de ningún tipo. Y debe hacerlo para comprobar su estado, ya que en el mundo en el que vivimos, constantemente hacemos TODOS ejercicios para, justamente todo lo contrario.

Conozco personas que superaron su liberación y que después de muchos años de abandonar la práctica, consideran que siguen en el mismo punto. Sin excepciones, estas personas son, con diferencia, las personas con su "yo" más consistente que conozco. La falta de comprobación ha "desequilibrado" su liberación.

Luego, tengo otros amigos que también han llegado a un punto en el que dudan si la práctica sirve para algo. A ellos les digo que se sienten cuando les apetezca. Que cuenten sus respiraciones, que abran sus caderas, que noten el dolor en sus rodillas, en los pies. Que sean Budas. Por que dentro de unos años, estarán perdidos sin saberlo. No lo habrán comprobado.

Esta entrada va dedicada a mi amigo Antonio, un Chamán que sabe mas por lo que calla que por lo que habla. Un despierto.

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2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu entrada, despierto no sé, estoy en epoca de duda...dudo de todo hasta de lo que creo descubrir. Y gracias porque hablar contigo o leerte es una experiencia de EUREKA.
    No creo que haya que abandonar la practica aunque (y comparto tu forma de ver la practica como algo no forzado ni tan metodico) creo que si uno medita no ha de ser "para" sino por el mero placer de hacerlo.
    Ahora he abandonado la meditación como tal pero practico otras cosas que insisten en el "soltar" y "relajarse" por el puro placer que siento y si no hago una siesta.
    Gracias de verdad por tu compañia en el camino sin camino.

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    1. Gracias a ti. Yo también aprendo mucho contigo. Un abrazo.

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