miércoles, 16 de septiembre de 2015

El sufrimiento y el concepto del yo.



Primero de todo, he de daros las gracias por la gran aceptación del libro. En escasos dos meses se han registrado un total de mil descargas/lecturas de él, con lo que sólo puedo alegrarme y felicitaros por la gran colaboración, por haber compartido en redes los enlaces y en general por el apoyo recibido.

Gracias desde el corazón a todos.


Los que no habéis tenido oportunidad de descargarlo, en la columna derecha he dejado el enlace permanente a todas las descargas.

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El sufrimiento y el concepto del yo.









Es importante reflexionar en la redacción de la Primera Verdad Noble. Está redactada de un modo muy claro: ‘Hay sufrimiento’, en lugar de ‘yo sufro’. Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más hábil de decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como ‘yo estoy realmente sufriendo. Sufro mucho –y no quiero sufrir’. Este es el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.

‘Estoy sufriendo’ siempre transmite el sentido de ‘soy alguien que está sufriendo mucho. Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento en mi vida’. Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un bebé…y así en adelante.

Pero observa, no estamos diciendo que hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando lo vemos como ‘Hay sufrimiento’. No es: ‘Oh, pobre de mí, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que envejecer? ¿Por qué tengo que tener tristeza, dolor, pena y desesperación? ¡No es justo! No lo quiero. Sólo quiero felicidad y seguridad’. Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo complica todo y da lugar a problemas de personalidad.






Foto y modelo: Cristina Otero.

Para abandonar el sufrimiento debemos aceptarlo en la consciencia. Pero la aceptación en la meditación buddhista no es desde una posición de: ‘Yo estoy sufriendo’ sino más bien, ‘Existe la presencia de sufrimiento’, porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: ‘soy una persona malhumorada; me enfado tan fácilmente; ¿cómo me deshago de esto?’ –que dispara todas las suposiciones subyacentes de un yo siendo muy difícil tener alguna perspectiva sobre ello. Se vuelve muy confuso porque la percepción de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy fácilmente a la supresión o a hacer juicios sobre ello y a criticarnos a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a observar, atestiguar y comprender las cosas tal y como son. Cuando estás simplemente aceptando que existe este sentimiento de confusión, que existe la avidez o la ira, entonces existe una reflexión honesta sobre la forma en la que es y te has deshecho de todas las suposiciones subyacentes –o al menos las has debilitado.

Así que no te aferres a estas cosas como defectos personales sino sigue contemplando estos estados como impermanentes, insatisfactorios y sin entidad fija. Sigue reflexionando, viéndolos como son. La tendencia es ver la vida desde el punto de vista de que esos son mis problemas, y de que uno está siendo muy honesto y franco al admitirlo. Entonces nuestra vida tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa suposición errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio y sin entidad fija.

‘Hay sufrimiento’ es un reconocimiento muy claro, preciso, de que en este momento hay una sensación de infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento severo. No tienes que ser tratado brutalmente por la vida; no tienes que venir de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Incluso la Reina Isabel podría decir ‘hay sufrimiento’. Estoy seguro de que tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de irritación.

El mundo de los sentidos es una experiencia sensitiva. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y al dualismo del samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y recoger todo lo que entra en contacto con estos cuerpos y sus sentidos. Así es como es. Ese es el resultado del nacimiento.



- Ajahn Sumedho - "Las cuatro nobles verdades"





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