jueves, 7 de mayo de 2015

Sentarse sin más.


Sentarse sin más. Eso es despertar: cuando tus células se abren por todos los poros de tu cuerpo al infinito.

Cuando ya no eres tú quien respira, sino que eres tú el respirado. Y los miedos se adelgazan en una combustión que se va haciendo lentamente perceptible.

Sentarse sin más; la meditación no tiene objeto.

Comprobar la fiebre del existir latiendo a lo largo de tu columna, partiendo del volcán del Hara. Tu cuerpo arraigado en la Salud.

Arder, de modo incombustible, en el corazón mismo del Atman.

Sentarse sin más, perseverante, como un nenúfar lo hace en el remanso del río; sin más. La rosa nace sin porqué….florece porque sí, no pregunta si se la ve. Su belleza radica en que ella misma ignora que es tan bella…

No sabemos pronunciar ese fuego que desde nuestra entraña nos enciende. Y le llamamos Ser.


Sobran las palabras.



                         


Rafael Redondo Barba, Maestro Zen.



--------------------------------------------------------------------

2 comentarios:

  1. Curioso, un budista adorando Atman, en lugar de Anatman... :)

    >Sentarse sin más. Eso es despertar

    Y Siddharta replicó:
    -No soy de la misma opinión, amigo. Lo que hasta el día de hoy he aprendido de los samanas, Govinda, lo hubiera podido aprender más rápidamente y con mayor sencillez en otro lugar. Se puede
    aprender en cualquier taberna de un barrio de prostitutas, amigo mío, entre arrieros y jugadores.

    Govinda exclamo:
    -Siddharta, ¿quieres burlarte de mí? ¿Cómo hubieras podido aprender el arte de abstraerte, de
    contener la respiración, de insensibilizarte contra el hambre y el dolor allí, entre aquellos
    miserables?

    Y Siddharta dijo en voz baja, como si hablara consigo mismo:
    -¿Qué significa el arte de ensimismarse? ¿Qué es el abandono del cuerpo? ¿Qué representa el
    ayuno? ¿Qué se pretende al detener la respiración? Se trata sólo de huir del yo. Es un breve
    escaparse del dolor de ser yo, una breve narcosis contra el dolor y lo absurdo de la vida. La misma
    huida, la misma breve narcosis encuentra el arriero en el albergue cuando bebe algunas copas de
    aguardiente de arroz o de leche de coco fermentada. Entonces ya no siente su yo, ya no
    experimenta los dolores de la vida; en aquel momento ha encontrado una breve narcosis. Dormido
    sobre su copa de aguardiente de arroz alcanza lo mismo que Siddharta y Govinda después de largos
    ejercicios: escapar de su cuerpo y permanecer en el no-yo. Así sucede, Govinda.

    Govinda repuso:
    -Así hablas, amigo, y sin embargo sabes que Siddharta no es ningún arriero y que un samana no
    es un borracho. Verdad es que el borracho encuentra su narcosis, alcanza una breve huida y un
    descanso, pero regresa de la vana ilusión y se halla igual; no se ha hecho más sabio, no ha ganado
    conocimientos.

    Siddharta declaró sonriente:
    -No lo sé, nunca he estado borracho. Pero sí sé que yo, Siddharta, en mis ejercicios y en el arte
    de ensimismarme sólo encuentro una breve narcosis, y me hallo tan alejado de la sabiduría y de la
    redención como cuando de niño, en el vientre de mi madre. Govinda, esto puedo afirmarlo.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias amigo. Creo que el maestro ha utilizado al Atman más para su hermosa prosa que como adoración. Un abrazo, Tao :)

      Eliminar