jueves, 30 de enero de 2014

La abstracción, lo concreto y los fenómenos.

El título puede parecer una película de aventuras, pero estos pilares de la confusión, tanto occidental como oriental, deben ser interpretados desde todos los punto de vista, y este que escribo es uno de ellos.

Aunque pareciera lo contrario, cuando hablamos de la abstracción, hablamos del mundo que conocemos tal y como lo interpretamos. Por ello, "con la palabra agua no puedo mojarte", por que hay una convención social que nos dice que el "agua" es eso (y señalo el chorro del grifo). Y así con todo lo que conocemos, el individuo y por ende la sociedad, tendemos a la absoluta clasificación de lo que acontece. Lo metemos todo en cajones mentales y creamos el mundo de las "clases" y así todo queda ajustado a nuestra medida comprensiva. Por lo tanto, al correr del agua por la tierra, algo que no es fijo, que está en continuo cambio, le hacemos la ficha mental y social, le damos una abstracción convirtiéndolo en un símbolo llamado "río".

El mundo de lo concreto, es el mundo que ocurre aquí y ahora, donde el lenguaje pierde todo sentido y las cosas que suceden no quedan filtradas por nuestro campo mental. Por ello cuando meditamos, decimos que accedemos a la "realidad", por que el mundo no es abstracto, no es una clasificación, es algo completamente diferente que no tiene ningún tipo de clasificación mental, ni verbal ni nada parecido. Es el mundo de lo concreto, la realidad no descrita, sólo experimentada.



¿Y qué sucede cuando, ansiosos de dejar el mundo de lo abstracto, nos queremos introducir en el mundo de lo concreto?
Que tarde o temprano nos enfrentamos al mundo de los fenómenos, porque buscamos en lo concreto el mismo orden clasificatorio que cuando buscamos en lo abstracto. Y yo siempre digo, que la virgen maría nunca se ha aparecido en un bosque de Beirut. Ni en la India. La virgen María sólo se aparece (es muy lista) en los lugares donde vaya a haber una persona (nunca varias, por que entonces sería una convención social y no un fenómeno) que sea creyente. A los ateos nunca se les aparece, cuando realmente sería lo suyo, pues el creyente ya cree. Sea como fuere, el fenómeno es un suceso que crea la mente (al igual que el tiempo, las medidas o el pasado) pero no está dispuesto en una convención social, precisamente por que dicha experiencia sólo la viven algunas personas y no la totalidad o la gran mayoría. No sucede así con el tiempo, por ejemplo. El tiempo, creación mental y principal herramienta de los seres humanos, es uno de los mejores ejemplos de convención social y de abstracción. Es muy útil, pero es símplemente una división que hemos creado, no es concreto, no existe realmente en el mundo natural.

Así pues, los fenómenos nos desvían de lo concreto, nos llevan de vuelta a lo abstracto y no nos hemos dado ni cuenta. Pensamos que estamos tomando contacto con "la realidad" y de repente, el fenómeno aparece y lo concreto se desvanece.
En la meditación, notar que uno levita o se levanta del suelo. En el Reiki, ver pasajes, luz, o experiencias de este tipo. Todo tipo de fenómenos aparecen cuando hemos decidido realizar prácticas transpersonales o espirituales. Pero es nuestra mente la que ha vuelto a hacernos una mala jugada! Es la mente la que te saca de nuevo hacia lo abstracto, por que la mente no quiere que entres al mundo de lo concreto. Si, la mente eres tú, no hay dos individuos ahí.


Cuando realmente estamos en el mundo "real", el mundo de lo concreto, un amanecer es algo único. Es un fenómeno? Si, claro que lo es, y también una convención social, pero si lo contemplas desde un estado mental "vacío" experimentando ese amanecer, se convierte en algo concreto.
Y de este modo, tomar atención en aquello que es realmente concreto, natural y no condicionado es la verdadera naturaleza.
Ahí no hay nada "especial", no hay luces divinas, ni apariciones, ni visiones cósmicas.
No hay creaciones mentales que nos hagan mirar a otro lado.

En el mundo de lo concreto están los milagros.

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