martes, 5 de enero de 2016

Revelación...



Y digo revelación porque cuando digo iluminación parece que todo entra en una espiral mágica y estúpida, cuando todo es mucho más sencillo, tanto como poner luz donde hay una sombra de ignorancia.


Hoy he tenido una revelación en un lugar y con una persona querida que se debate entre la vida y la muerte. Y pese a que este tipo de revelaciones no pueden ser explicadas por el puro lenguaje intelectual, he notado el peso y el alivio a la vez, como en un coro, al unísono.


He notado el peso por puro egoísmo, al comprobar cual complicado es nacer y así mismo cual complicado es morir. Y alivio porque nadie muere en propia carne, sólo en la de los demás. ¿cómo voy a morir si cuando muera no sabré que he existido jamás? Al igual que antes de nacer, no sabía que iba a correr por las calles del barrio, que iba a enamorarme, que iba a decir adiós a tantas personas en tan poco espacio de tiempo. Y entonces no me preocupaba, cuando era pre-nacido. ¿por qué iba a preocuparme ahora, para cuando sea post-muerto?

















Pero es inevitable echar de menos a las personas que han formado parte de tu vivir, de tu ser. Y duele saberles luchando.


Pero mi revelación ha ido un poco más lejos, como todo ser egoísta he pensado en mi trato con las personas, en mi enajenación ante los problemas, en que debo profundizar más en la empatía y en la compasión (la compasión budista es diferente a la occidental). Debo reflexionar sobre cómo quiero absorver las cosas, y en cómo debo soltar las otras cosas.


Y entonces ha aparecido un texto en mi mente, un sutra, uno de los de verdad y no de los que ponen en facebook atribuidos al Buda:


“La forma está vacía, el vacío es forma.


Sin ojos, ni oídos, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo ni mente.


Sin color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto ni nada existente.


Sin vejez, ni muerte, sin fines de viejas épocas ni muerte.


Sin sufrimiento, ni causa o fin de sufrimiento.


Sin camino, sin sabiduría y sin beneficios... sin beneficios.


Así vivió Bodhisattva, comprendiendo la realidad sin el estorbo de la mente.


Sin estorbos. Por consiguiente, sin miedo.


Estaba más allá de los pensamientos engañosos.

Eso es el Nirvana.” 涅槃



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