lunes, 15 de septiembre de 2014

La separación.

Cuando hemos alcanzado una madurez cognitiva y ya somos personas educadas (algunos) que nos hemos incorporado a la sociedad de la información, producción y consumo, estamos preparados para construir nuestro propio mundo mental. En este mundo solemos estar paseando por el pasado y divagando por el futuro constantemente.
No sólo nos regimos por estrictas normas sociales sino que además hemos creado nuestras propias reglas internas, morales y éticas. Y son tan absolutas que no nos cuesta nada discutir con el otro para intentar que se pase "a nuestro lado" sin darnos cuenta que el otro también ha fabricado sus propias reglas mentales.

Y entretanto viajamos al pasado y al futuro, separamos las ideas. Las hacemos cada vez más pequeñas para que quepan en pequeñas carpetas, como un ordenador (de hecho, un computador es una invención humana, con lo que debe seguir las mismas reglas de funcionamiento) y así poder "gestionarlas" todas de golpe, pues el tiempo es oro, pasa muy rápido y siempre tenemos mucha prisa, como si tuviéramos que ir a algún lado más allá de la cotidianeidad.

Cuando ya todo el enredo está formado, nos encontramos un desolador paisaje lleno de frustración. Nos sentimos totalmente insatisfechos, pues nos encontramos separados del mundo, de las cosas, las personas y de nosotros mismos.
No nos sentimos unidos a la naturaleza, ni a las personas que nos rodean. Incluso nos miramos y encontramos "mi brazo" o "mi nariz" en la carpeta de "herramientas de MI cuerpo" que es a su vez una sub-carpeta de "MI cuerpo" y así sucesivamente.
Pero... de quién es el brazo? ¿Quién es "MI"?

¿No sería más lógico pensar que el brazo es uno mismo?




De este modo, ¿no sería más lógico pensar que por extensión, el suelo que pisas es uno mismo?
Claro, no es posible que el suelo seamos nosotros mismos, no tiene el mismo color que nosotros, ni la forma de humano, ni está vivo. ¿Por qué iba a ser una parte de nosotros?
Pero yo no he dicho que sea una parte de nosotros, sino que somos NOSOTROS MISMOS.

El suelo, es la tierra. De la tierra emergen plantas que sintetizan la luz y estas plantas dan oxígeno que es algo que respiramos para poder vivir, por ejemplo. Es un círculo muy "racional" pensar que todo tiene una estrecha UNIÓN.
¿Dónde ponemos en esta perfecta comunión a lo que llamamos "MI", o "YO"?
De hecho, si dejamos de pensar en un momento en ese "YO", todo tiene una íntima relación fácilmente explicable, pero NO NOS SENTIMOS ASÍ. Estamos completamente separados de todo por que ese "YO" se interpone.

Este "YO", que hemos construido basándonos en una secuencia de imágenes (recuerdos) muy bien seleccionadas desde nuestro nacimiento hasta este preciso instante, aderezado por una pizca de futuro (ilusiones, metas, aspiraciones...) se basa totalmente en una idea inamovible. No se puede cambiar el pasado y el futuro que tenemos en mente está diseñado de tal modo que siempre que llega acabamos pensando que no es lo que esperábamos. Nos sentimos atrapados por una idea que no podemos cambiar.

Y nos sentimos muy solos, totalmente frustrados e insatisfechos.

------------------------------------------------------------------

2 comentarios: