lunes, 22 de septiembre de 2014

El drama cósmico.

Una vez tenemos bien "fijado" nuestro pequeño punto en el corazón al que ahora llamamos alma y está completamente separado de todo lo demás ya estamos preparados no sólo para alcanzar el más alto grado de insatisfacción sino que podemos compararlo con otras almas. Por supuesto el que está insatisfecho es el ego y así nuestra alma está perpetuamente feliz e iluminada para la eternidad, pero no nos sentimos así. Eso es lo que decimos, para convencernos de la historieta, del montaje creado, pero nos sentimos en todo nuestro ser, completamente solos.

Y entonces vivimos nuestras vidas pensando que el universo nos maltrata, nos está castigando por algo que hicimos en el pasado (el karma de la new age) o en vidas anteriores (el colmo). Somos la víctima del universo, que a nosotros más que al vecino o que al resto de seres del mundo, nos ha echado el mal de ojo cósmico.

Y en este victimismo nos revolcamos una y otra vez, como cerdos en el lodo.



Esta forma de "fijarnos" como un objeto minúsculo en el corazón o en la cabeza y que es inamovible nos da como resultado la famosa frase "yo soy así" que tanto hemos utilizado para convencernos a nosotros mismos y a los demás de que no es posible hacer nada más que recibir esos duros golpes del destino. Y aún más, esta forma de ver la vida nos aleja de la empatía y dejamos de percibir que allá a lo lejos hay personas que tiene problemas, que sufren y que sus desgracias van más allá de la nuestra.

Todo esto aderezado con altas dosis de complacencia, de palmaditas en la espalda de amigos y seres queridos que mientras te sujetan en tu dolor sólo están pensando... ¿Y quién me ayuda a mi?

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EL DRAMA CÓSMICO.

Una representación artística es una forma de expresión, una forma de contar algo de forma que los actores "se ponen en lugar de" el interpretado y sienten lo mismo que él. Es la forma de empatía llevada al arte. Pero luego, acabada la función cada uno regresa a su casa siendo él mismo y olvidando por unas horas el papel que ha representado.

La existencia, o sea, la totalidad de cosas y sucesos que forman parte de esta intrincada red de acontecimientos tiene un código o patrón que no puede ser accedido por los medios convencionales, como cabía de esperar. Y la forma de acceder al patrón no puede ser como la de un constructor de puzzles que ve desde una posición idónea toda la jugada, donde sobra una pieza y falta otra y va componiendo el entramado. Esto es muy aburrido, la composición de un entramado donde todo es posible visto desde tal posición es totalmente tedioso. Así que hay que improvisar y crear lo que los hindúes han llamado "el drama cósmico".



El hacedor del puzzle debe ser cada una de las piezas que conforman la maraña. Pero no debe saberlo, a fin de poder experimentar todos los puntos de vista, todos los lados, todas las zonas de la maraña.

Entonces aparece el alegre, el triste, la piedra, el soplo, la lagartija, un rayo de sol, otro rayo de sol, y otro y otro, una respiración, una niña que chilla, un planeta que se acaba, un meditador, uno que sufre por que esta mañana amaneció lloviendo, uno que ve horrorizado cómo un brazo de su compañero de viaje en aquél avión que acaba de tener un "serio problema" le pasa por delante y la última visión que tiene del mundo son las vísceras de su querido amigo, una flor que se abre, una araña descuartizando un insecto...

La representación cósmica está aconteciendo. Lleva aconteciendo un Kalpa y dejará de acontecer otro Kalpa, porque ha de ser así, por que hay un "on" y hay un "off".
"On" cuando despertamos por la mañana, cuando nacemos, cuando sale el sol, cuando empieza a llover y cuando las lagrimas empiezan a caer por la mejilla.
"Off" cuando dormimos, cuando morimos, cuando se pone el sol, cuando para de llover y cuando la sonrisa aparta de un plumazo la última gota de dolor, por ahora.

Bienvenidos al drama cósmico, al universo consciente. Consciente en todos los oídos, en todos los ojos, en todos los sentires, en todos los abrazos y en todos los disparos.
El universo consciente que conoce TODO, pero que no se recuerda a sí mismo.

...Y no sabe cómo lo hace.

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2 comentarios:

  1. Esta entrada queda injustamente sin comentarios...

    Ay ¡ya no!

    Lo retiro :)

    PD: Las últimas frases están francamente bien. Gracias.

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  2. jajajajaja! Fijate tú que estaba pensando lo mismo e iba a escribirme a mi mismo. Me has salvado!

    Gracias Petit, un abrazo :D

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